Meditación 10 de Febrero… El riesgo de estar vivo



«Sé que nada va a durar para siempre», dijo Charlie. «Pero la clave de la vida y ser feliz es actuar como si lo fuera».
Muchos de nosotros hemos tenido nuestras ilusiones sobre la seguridad y la permanencia destrozadas. Cuanto más tiempo estemos vivos, más nos golpeará: nada es para siempre. Podemos planear muchas cosas, pero lo único que podemos planear con certeza es el cambio.
En algún momento de nuestras vidas, podemos habernos convencido de lo contrario. Nos entregamos a ese trabajo, ese proyecto o esa relación con todos nuestros corazones, solo para que llegara a su fin.
Es posible que algunos de nosotros hayamos decidido, después de suficientes ciclos de comienzos, intermedios y finales, que la manera de lidiar con esto nunca fue entregar nuestros corazones a ninguna persona o circunstancia, nunca permitirnos estar plenamente presentes y disfrutar el momento.
Si no entro completamente, no me lastimaré cuando termine, pensamos. Tal vez. Pero tampoco experimentarás el placer y la alegría, el sabor rico, dulce y pleno de esos momentos.
Bien, ahora eres más sabio. Sabes que nada dura para siempre. Sabes que en el momento en que algo comienza, el final también se ha escrito. Las personas nacen. Ellos mueren. Comienza un trabajo o proyecto. Entonces termina. Pero hay toda una seductora espera, invitándote a saltar y ver lo dulce que puede ser la vida. Además, cuando llegue el final, también se te habrá dado suficiente sabiduría, coraje y gracia para lidiar con eso, también.
¡¿Que estas esperando?
Adelante. Deja de contenerte. Salta!
Vive tu vida.

«Dios, dame suficiente fe y un poquito de soltarme para que pueda vivir cada momento plenamente».

(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 9 de Febrero



HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
LLEVAR EL MENSAJE
Nosotros sabremos cuándo sea hora de comenzar a dar de nuevo. Prestándonos atención a nosotros mismos, aprenderemos formas sanas de llevar el mensaje.
Invitar a alguien a una junta es una manera poderosa de ayudar a otros. Ir a nuestras juntas y compartir cómo trabaja la recuperación para nosotros es otra forma de llevar el mensaje.
Este es un programa maravilloso, un programa milagroso. Parte del milagro de este programa es que tanta sanación se logra por medio del contar historias. A veces compartimos pedazos y fragmentos de nuestras historias; otras, contamos más. Al contar nuestra historia, ayudamos a otros y a nosotros mismos. Al escuchar a otros hablar, somos ayudados. Hablar de nosotros mismos, de lo que aprendemos, de lo que encaramos, lo que superamos, es una forma poderosa de llevar el mensaje.
Podemos permitirnos ser guiados. Cuando llevo el mensaje incidental o accidentalmente, suele ser más efectivo que
cuando me programo para reformar, convencer, o coaccionar a alguien para que se recupere. La forma más poderosa de ayudar a otros viene de ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo, sentimos nuestros propios sentimientos, cambiamos nuestras creencias, y cuidamos de nosotros mismos, cuando somos honestos y abiertos acerca de quienes somos y en qué trabajamos, afectamos a otros más de lo que podrían hacerlo nuestros bien intencionados gestos de ayuda. No podemos cambiar a otros, pero cuando nos cambiamos a nosotros mismos, quizá lleguemos a cambiar el mundo.
Cada vez que hacemos nuestro propio trabajo, o parte de ello, cada vez que damos un paso adelante, jalamos hacia adelante la conciencia colectiva del movimiento de recuperación.
Podemos descansar en la callada confianza de que ayudaremos grandemente a otros cuando hagamos nuestro propio trabajo y nos permitimos ser guiados.
Como sea que escojamos ayudar a la gente, podemos esforzarnos a llevar el mensaje de maneras que funcionan, para ellos y para nosotros. Podemos soltar nuestra necesidad de ayudar a la gente, cambiarlos, o mostrarles qué les conviene. En vez de eso, podemos enfocarnos en ayudar y cambiarnos a nosotros mismos y deslindar lo que mejor nos conviene a nosotros. Si surge una oportunidad de compartir algo de información o parte de nuestra historia, podemos hacerlo tranquilamente y sin un deseo de controlar. Si es necesario mostrar algo a la gente, podemos mostrarles solaz, poder en nuestra vida, y esperanza. Podemos mostrarles cuánto nos amamos, cómo manejamos nuestras emociones, y cómo rehusamos seguir siendo víctimas.
A veces es difícil soltar a las personas a quienes amamos y, a pesar de ello, adelantar en nuestro crecimiento y recuperación. Algunos de nosotros queremos tanto llevar con nosotros a nuestros seres amados en este viaje. Pero no podemos. Esa decisión no es nuestra. A la única persona a quién podemos llevar, de seguro, en este viaje es a nosotros mismos.
Así como cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino, así también lo tienen nuestros seres amados.

A veces suceden cosas maravillosas durante la recuperación. He observado situaciones en las cuales, después de cierto tiempo, una familia entera comienza la recuperación. También he visto casos en que esto no sucede, donde las personas han tenido que dejar atrás a sus familias y comenzar un viaje solitario hacia la salud.
Entiéndase esto, amigo mío: Jamás ayudamos a alguien ni tenemos una pizca de influencia positiva en ellos quedándonos con ellos en la oscuridad. Ignorarnos a nosotros mismos no nos beneficia, y no ayuda a otros.
Con frecuencia, cuando comenzamos la recuperación (y a veces, cuando ya la tenemos avanzada) queremos compartir nuestros descubrimientos al respecto con miembros de la familia. Queremos que ellos encuentren la misma salud, esperanza, libertad, y buenos sentimientos que nosotros estamos descubriendo.
Queremos compartir con ellos lo que hemos aprendido acerca del sobre-cuidado, la victimización, el controlar, manejar nuestros sentimientos, hacer nuestro trabajo de familia-de-origen, y cuidar de nosotros mismos. Queremos compartir nuestros nuevos descubrimientos acerca de las relaciones y cómo estamos aprendiendo a participar de manera diferente en éstas.
Queremos hablarles de cómo ciertos comportamientos son predicablemente autodestructivos y cómo los hemos justificado a todos sólo para aprender que esto es algo llamado codependencia. Queremos explicar que cuando cambiamos, nuestras relaciones con frecuencia lo hacían también.
Queremos contarle a la gente acerca de poner límites y ser dueños de nuestro propio poder.
Queremos compartir con los que amamos todas las ideas que nos aportan libertad y sanación.
Queremos llevarlos con nosotros en este viaje.

Tal vez encontremos que nuestro sueño entusiasta por compartir nuestra recuperación con nuestras familias acaba repentinamente cuando nos acercamos con nuestras nuevas ideas. Ante su negación, resistencia, y enojo hacia las ideas de recuperación podemos reaccionar con dolor y confusión. Quizá nos enganchemos en tratar de controlarlos, tratar de forzarlos a recuperarse, y sentirnos victimizados cuando eligen no aceptarlo. Tal vez nos preguntemos por qué no desean el maravilloso, sorprendente regalo que hemos encontrado.
Aprendemos a soltar esto. Aprendemos a soltarlos a ellos. No podemos dirigir la obra de recuperación de nadie más que la nuestra. No tiene importancia que nuestras ideas ayudarían a Mamá o Papá, hermano o hermana, Abuela o Abuelo. No interesa que hayamos encontrado algunas respuestas que ellos necesitan desesperadamente y que realmente les ayudaría a cambiar su vida para mejor.
No tiene la menor importancia.
Cálmate. Sé paciente. Modera tu entusiasmo por ayudar a que tu familia vea la luz. Pide guía y sabiduría para acercarte a miembros de tu familia. Cuando hables, habla de ti y de lo que aprendes, no de ellos y lo que necesitan aprender. El impacto más poderoso y positiva que podemos tener en nuestra familiar viene de llevar una vida sana y feliz.
Desapégate con amor cuando sea posible. Si no puedes desapegarte con amor, entonces desapégate ahora, maneja tus sentimientos, y permite que el amor llegue más tarde.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditacion 8 de Febrero… Pánico



¡No se asuste!
Si se produce un ataque de pánico, no tenemos que permitirle que controle nuestros comportamientos. Los comportamientos controlados por el pánico tienden a ser contraproducentes. No importa cuál sea la situación o circunstancia, el pánico no suele ser una buena base. No importa cuál sea la situación o circunstancia, por lo general tenemos al menos un momento para respirar profundamente y restaurar nuestra serenidad y paz.
No tenemos que hacer más de lo que podemos razonablemente, ¡nunca! ¡No tenemos que hacer algo que absolutamente no podemos o no podemos aprender a hacer!
Este programa, esta forma de vida saludable que estamos buscando, se basa en una base de paz y tranquilidad: en nosotros mismos, en nuestro Poder Superior, en el proceso de recuperación.
No te asustes. Eso nos aleja del camino. Relajarse. Respira profundamente. Deja que la paz fluya a través de nuestro cuerpo y mente. Desde esta base, nuestra Fuente suministrará los recursos necesarios.
«Hoy, trataré el pánico como un tema separado que necesita atención inmediata. Me negaré a permitir que los pensamientos y sentimientos de pánico me motiven. En cambio, dejaré que la paz y la confianza motiven mis sentimientos, pensamientos y conductas».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 6 de Febrero…. Cerca de la cima



Sé que estás cansado. Sé que te sientes abrumado. Usted puede sentir como si esta crisis, este problema, este tiempo difícil durará para siempre.
No lo harás. ¡Ya casi has terminado!
No solo piensas que ha sido difícil; ha sido duro Usted ha sido probado, probado y reexaminado en lo que ha aprendido.
Tus creencias y tu fe han sido probadas en el fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado en creer un poco más. Tuviste que tener fe incluso cuando no podías ver o imaginar lo que se te pedía que creas. Es posible que otras personas a tu alrededor hayan tratado de convencerte de que no creas en lo que esperabas poder creer.
Has tenido oposición. No has llegado a este lugar con total apoyo y alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor. A veces, lo que te motivó fue la ira; A veces el miedo.
Las cosas salieron mal, ocurrieron más problemas de los que anticipó. Había obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. No planeaste que esta fuese la forma en que evolucionaría. Mucho de esto ha sido una sorpresa; algo de eso no ha sido en absoluto lo que deseabas.
Sin embargo, ha sido bueno. Parte de ti, la parte más profunda que conoce la verdad, ha sentido esto todo el tiempo, incluso cuando tu cabeza te dijo que las cosas estaban fuera de control y que estaban locas, que no había ningún plan ni propósito, que Dios te había olvidado.
Han ocurrido tantas cosas, y cada incidente, el más doloroso, el más inquietante y el más sorprendente, tienes una conexión. Estás empezando a ver y sentir eso.

Nunca soñaste que las cosas sucedieran de esta manera, ¿verdad? Pero lo hicieron. Ahora estás aprendiendo el secreto: estaban destinados a suceder de esta manera, y de esta manera es bueno, mejor de lo que esperabas.
Tampoco creíste que llevaría tanto tiempo, ¿verdad? Pero lo hiciste. Has aprendido la paciencia.
Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Has sido guiado. Muchos fueron los momentos en que pensaste que te habían olvidado, cuando estabas convencido de que habías sido abandonado. Ahora sabes que has sido guiado.
Ahora las cosas están llegando a su lugar. Ya casi estás al final de esta fase, esta parte difícil del viaje. La lección está casi completa. Ya sabes, la lección que peleaste, resististe e insististe en que no podías aprender. Si, ese. Casi lo has dominado.
Has sido cambiado de adentro hacia afuera. Tu ha sido movido a un nivel diferente, un nivel más alto, un nivel mejor.
Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora, estás cerca de la cima. Un momento más, y la victoria será tuya.

Endereza tus hombros. Respira profundamente. Avanza con confianza y paz. Se acerca el momento de disfrutar y disfrutar de todo aquello por lo que has luchado. Ese tiempo se está acercando, por fin.
Sé que has pensado antes que el tiempo se acercaba, solo para saber que no lo era. Pero ahora, la recompensa está llegando. Tú también lo sabes. Puedes sentirlo.
Tu lucha no ha sido en vano. Para cada lucha en este viaje, hay un clímax, una resolución.
Paz, alegría, abundantes bendiciones y recompensas son tuyas aquí en la tierra. Disfrutar.
Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de lo que está en la parte superior.

«Hoy, aceptaré donde estoy y continuaré avanzando. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que llegará el día del dominio y la recompensa. Ayúdame, Dios, entiende que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en paz, hay momentos de escalar montañas. Ayúdeme a dejar de crear caos y crisis, y ayúdeme a enfrentar los desafíos que me harán avanzar y avanzar».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 5 de Febrero



BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
MEDITACIÓN
Por medio de la oración le hablamos a Dios; por medio de la meditación Dios nos habla.
Muchas de las personas en recuperación practican la meditación en una diversidad de formas. Al igual que con la oración, estamos libres para encontrar la manera en que trabaja para cada uno de nosotros.
Podemos leer un libro de meditación; existen muchos en las librerías. Son los libritos que tienen una cita, una lectura y a veces una oración para cada día del año. Muchos de estos libros se dirigen específicamente a la recuperación de la codependencia. Algunos son más generales pero siguen siendo los favoritos de personas en recuperación de la codependencia. Muchas personas gustan de hacer estas pequeñas lecturas al empezar el día, para recordar las bases de la recuperación, sentirse bien consigo mismos y dar un buen comienzo al día.
He pasado por épocas en las que he usado más de un libro de meditación. Guardo varios. En momentos de estrés, puedo leer uno por la mañana, uno a medio día, uno por la tarde y uno por
la noche, en cualquier momento en que necesito esa forma de ayuda.
Algunas personas escuchan cintas grabadas como una forma de meditación. Existen muchas cintas ahora que nos ayudan a alcanzar un estado de ánimo relajado y sereno. A algunas personas les gusta las cintas subliminales. Estas son las que traen mensajes sólo audibles parael subconsciente. A veces el mensaje es audible en un lado de la cinta; en el otro lado viene el mismo mensaje en forma subliminal. Otras cintas son todas subliminales. Muchas incluyen un guión para que conozcamos el mensaje. Los mensajes son por temas, tales como la serenidad, soltar el miedo, autoaceptación y similares. Lo que se escucha conscientemente del lado subliminal de la cinta por lo general es música relajante y meditativa o sonidos de la naturaleza, tales como las olas del océano. Nuestro subconsciente escucha los mensajes positivos.
Algunas personas usan el masaje terapéutico como una forma de relajarse, centrarse y meditar.
Algunas personas usan formas alternativas de meditación.
«Estaba furioso con la religión tradicional» dice Jake, «pero descubrí que mi coraje con la religión alejaba de todas formas de expresión espiritual. Ahora he encontrado un camino espiritual mediante algunas prácticas de los americanos nativos, del chamanismo y de la meditación Zen. En el proceso, estoy descubriendo una percepción profunda de mi propia espiritualidad».
Algunas personas prefieren las formas tradicionales; se retiran a un lugar callado y meditan.
«Cada noche y cada mañana, tomo tiempo para entonarme» dice Sara. «Pongo atención para oír mensajes y direcciones acerca de lo que deba hacer ese día. Pido guía todo el tiempo.»
Cuando sea y como sea que lo hagamos, la meta de la meditación es acallarnos, acallar nuestros pensamientos, relajarnos, tocar nuestro centro yestar en paz y en contacto con Dios y con nosotros mismos. Nos liberamos del caos, la tensión y el miedo que con frecuencia acompaña el vivir. Soltamos todo y nos aquietamos.
Solía pensar que la meditación era una pérdida de tiempo valioso. Me sentía presionada, tan ocupada, que tomarme algunos minutos extra para relajarme parecía una pérdida de energía valiosa. He aprendido que no es así.
La meditación, he descubierto, no es más pérdida de tiempo que parar para cargar gasolina al auto. La meditación es como me rejuvenezco y renuevo. La meditación es una forma de deshacerme de energía negativa y abrirme al flujo positivo del bien.
Meditar significa abrir nuestras mentes y nuestros espíritus, nuestras almas, a la conexión conDios. Las obsesiones, las preocupaciones y rumiaciones no son conexiones con Dios; son conexiones de miedo.
Para conectar con Dios, necesitamos relajarnos y abrir nuestra mente consciente e inconsciente a una Conciencia Superior. En el trajín de nuestros días y vidas, puede parecer una pérdida de tiempo desacelerar, detener nuestra ocupación y hacer esta pausa. No es una pérdida de tiempo.
La meditación puede crear más tiempo y energía que los momentos que le dedicamos.
Construimos una conexión con Dios al construir una conexión con nosotros mismos. Una vez que entramos en armonía con nosotros mismos y confiamos en nosotros mismos, sabremos cuándo necesitamos una pausa para meditar. Podemos meditar según unhorario disciplinado. Y podemos escucharnos a nosotros mismos y saber cuándo necesitamos apartarnos del trajín de la vida y centrarnos.
La meditación y la oración son poderosos instrumentos de recuperación que funcionan.
Necesitamos tener paciencia. No es razonable esperar que en el momento en que meditamos, recibiremos la respuesta, la revelación o el saneamiento. No es razonable esperar una respuesta instantánea y en el lugar a nuestra oración.
Pero la respuesta vendrá. Ya está en camino, si hemos hecho nuestra parte meditando y rezando.
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(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 2 de Febrero



BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE
Mi recuperación de las adicciones químicas comenzó con una oración. Estaba en tratamiento por una dependencia química. No quería estar allí. No quería estar sobria. Pero no me quedaba de otra. Recuerdo estar mirando fijamente al techo del pequeño cubículo que era mi cuarto y diciendo: «Dios, si estás allí y te importo en algo y existe un programa, una manera de que yo me recupere, por favor ayúdame a hacerlo.»
Pensé que mi oración había rebotado del techo y caído al suelo. Me equivoqué. En pocas semanas comenzó mi sobriedad. Alguien me dijo que pidiera ayuda a Dios cada mañana y le diera las gracias por ayudarme cada noche. Lo hice. Alguien más me entregó un ejemplar del libro de meditaciones diarias y me dijo que leyera una cada mañana. Hice eso también. Había dejado de hablarle a Dios cuando tenía once años. Aún recuerdo el día. Caminaba por la calle en dirección a la iglesia un domingo, llena de desesperación y confusión. No entendía a mi familia. No me entendía a mí misma. Estaba lastimada. Miré el cielo y meneé la cabeza. Si había un Dios, ese Dios no me quería. ¿Cómo podía un Dios amoroso dejarme sentir tanto dolor y miseria? Decidí olvidarme de Dios, olvidarme de la iglesia y encontrar mi propia forma de encargarme de mi dolor.
Un año más tarde era yo una alcohólica. Varios años más tarde, era adicta a los narcóticos.
Ahora, catorce años más tarde, me encontraba en un hospital del Estado para las adicciones, rezándole a un Dios que quizá no me escuchaba. Dios sí me escuchó. A pesar mío, dejé de beber en ese hospital. Creo que era hora de que eso sucediera en mi vida. Creo que sucedió por la gracia de Dios y debido a Dios. También creo en el poder de la oración. Mi alma por fin se abrió.
Pedí.
Así comenzó mi viaje hacia la oración y la meditación, mi viaje espiritual. Mis primeros pasos fueron sencillos y débiles, pero mis acciones fueron suficiente. Este Paso comenzó a trabajar en mi vida. Luego comencé a trabajar otra parte importante de este Paso: aprender a confiar en la voluntad y el plan de Dios para mi vida y aprender que este plan incluía cuidar de mí misma y amarme.

De todas las relaciones que aprendemos a reconstruir durante nuestra recuperación de la codependencia, nuestras relaciones con nosotros mismos y con nuestro Poder Superior son las más importantes. Son el fundamento de todas las demás relaciones en las que participaremos.
Nuestra relación con Dios, durante nuestra recuperación de la codependencia, nos llevará a una relación amorosa, cercana e íntima con nosotros mismos. Lo opuesto también es cierto. Una relación íntima y cercana con nosotros mismos nos acercará a Dios.
Como dijo una mujer:«Entonces, todas las demás relaciones se convierten en el betún del pastel».
Este Paso nos dice como lograr eso. Oramos y meditamos para mejorar nuestro contacto con Dios y con nosotros mismos. Pedimos que se nos muestre el mejor curso de acción posible para nosotros y que se nos dé el poder para hacer nuestra parte.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 1 de Febrero



BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
«Déjate llevar, Melody. Déjate llevar».
¿Cuántas veces he oído estas palabras en boca de mi madrina? ¿Cuántas veces me he enojado al oírlas?
Muchas veces.
¿Cómo puedo dejarme llevar? ¿Cómo puedo dejar de creer en pérdidas y privaciones y comenzar a creer en plenitud?

Paulatinamente aprendo que no sólo puedo dejarme llevar, sino que también puedo confiar. Soy parte del fluir de la vida. Si estoy conectada con mi Poder Superior y con la voluntad de Dios para mí, sabré qué debo hacer y cuándo debo hacerlo. Cuidar de mí misma, usar mi propio poder, será (y es) una parte natural de ese fluir. Creceré y cambiaré como debe ser, cuando esté lista, en la medida en que quiera.
El Paso Once es mi favorito. Me ha llevado de la adicción a la sobriedad. Me ha llevado a través de la pobreza, el dolor y la desesperación. Me ha llevado a través del dolor de tocar fondo en mi codependencia. Me ha dado todo lo que he necesitado para comenzar la recuperación y continuar sanándome. Continuamente me lleva de la confusión a la claridad, de ser victimizada a manejar mi propio poder. Este Paso me ha llevado a tener una vida real, una vida que es mía, está llena y funciona.
Me lleva de donde estoy a donde me dirijo; me ayuda a confiar en ambos lugares. Me lleva a través de cada día. Si miramos fijamente el laberinto de nuestra vida, podemos fácilmente confundirnos con todos los caminos, corredores, puertas y opciones. Este Paso nos ayuda a enfocarnos en los detalles del camino presente, y nos permite caminar con confianza por el laberinto.
Dejarse llevar no significa que no meneemos el barco. Sólo significa que lo podemos hacer por fin. Al escucharnos a nosotros mismos y a Dios, sabremos cuándo es hora de hacerlo y tendremos el poder necesario. La discusión que tenemos de si podemos cuidar de nosotros mismos no es con Dios: es con nosotros mismos. Nuestro siguiente paso es decidir cuál es la mejor manera de cuidarnos y pedir ayuda a Dios.
Hay momentos para derrotarnos, momentos para soltar, momentos para rendirnos. Hay momentos para esperar y momentos para tomar acción. Hay momentos para ser tiernos y cuidadores, momentos para dar y momentos para recibir. Hay momentos para dar nuestra opinión, para ejercer nuestro poder y para cuidar de nosotros mismos. Al trabajar este Paso sabremos en qué momento nos encontramos.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 30 de Enero



CONTINUAMOS HACIENDO NUESTRO INVENTARIO PERSONAL Y CUANDO NOS EQUIVOCABAMOS LO ADMITIAMOS INMEDIATAMENTE (Décimo Paso de CoDA).
TAMBIÉN BUSCAR LO BUENO
Mientras estemos ocupados haciendo nuestro inventario, tal vez queramos mirar lo que estamos haciendo bien. El Paso Diez dice, «Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando (énfasis mío) nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.» No dice que debamos ignorar lo que hacemos bien o lo que está bien en nuestras vidas. Dice que continuamos haciendo nuestro inventario.
Cuando hacemos un inventario, podemos buscar muchas cosas. Podemos sacar los sentimientos de los que huimos. Podemos buscar la baja autoestima o un sentimiento de inadecuación.
Podemos buscar regresos a viejos patrones de pensar, sentir, o comportarnos. Podemos buscar aquellos comportamientos que verdaderamente nos incomodan, que hemos dirigido a otros, y podemos hacer las reparaciones inmediatas.
Pero una parte importante de nuestro inventario también puede enfocar lo que estamos haciendo bien y todo lo que está teniendo lugar dentro de nosotros y a nuestro alrededor que es bueno.
Esto no es una pérdida de tiempo. Es una parte importante de nuestra recuperación. Parte de nuestra codependencia es este fijarnos obsesivamente en lo que está mal, lo que no funciona, y lo que quizá hagamos mal. El comportamiento de recuperación con el que reemplazamos esa actitud es aprender a fijarnos y prestar atención a lo que está bien: qué sale bien y la visión positiva de cómo están funcionado las cosas bien en nuestra vida.
Quizá tengamos que esforzarnos tanto o más para fijarnos en lo que está bien como en descubrir qué hacemos mal.
Miremos sin miedo, con un ojo amoroso y positivo. ¿Qué hicimos bien el día de hoy? ¿Nos
detuvimos a manejar un sentimiento? Quizá lo hicimos torpemente, pero ¿lo hicimos? ¿Pensamos
una vez en algún Paso en medio de una crisis? ¿Hicimos algo de forma diferente hoy a cómo lo
habríamos hecho hace uno o dos años? ¿Aunque haya sido un poco diferente? ¿Extendimos la
mano a alguien y nos permitimos sentirnos vulnerables?
¿Comenzamos a tener sentimientos negativos o de vergüenza, nos hicimos conscientes de estos y los soltamos? ¿Hicimos algo agradable, tierno, y amoroso para nosotros mismos? ¿Hicimos algo para otra persona que nos hizo sentir bien?
¿Realizamos bien nuestrotrabajo? ¿Manejamos en forma positiva un día malo? ¿Practicamos la gratitud o la aceptación? ¿Nos arriesgamos, fuimos dueños de nuestro propio poder, pusimos un
límite, reforzamos un límite? ¿Hablamos honesta y abiertamente con alguien y sentimos que nos acercamos un poco más, reforzando la conexión entre nosotros y otro? ¿Fuimos dueños de nuestro poder en alguna forma que nos beneficiara? ¿Nos hicimos responsables de nosotros mismos en alguna forma en que no lo habríamos hecho antes?
¿Nos dimos tiempo para rezar o meditar? ¿Confiamos en Dios? ¿Hablamos con Dios y le soltamos
las cosas?
¿Permitimos que alguien hiciera algo por nosotros? ¿Comenzamos a engancharnos en los asuntos de otro, y luego practicamos el desprendimiento? ¿Continuamos con nuestra rutina diaria cuando lo que realmente queríamos hacer era quedarnos sentados con pensamientos obsesivos?
¿Nos escuchamos a nosotros mismos, confiamos en nosotros mismos, y vimos qué tan bien funcionó? ¿Nos mantuvimos firmes con alguien que quiso manipular o controlarnos? ¿Fuimos asertivos? ¿Nos nutrimos, en vez de criticarnos? ¿Practicamos el amor a nosotros mismos en alguna forma? ¿Fuimos a una junta, leímos una meditación, o pensamos acerca de un concepto de recuperación, aunque fuera por un breve rato?

Miremos lo que hicimos bien. Miremos lo que hicimos adecuadamente. Esforcémonos por alcanzar la autoconciencia, sin convertirnos en hipervigilantes. Si hicimos algo mal, aceptemos y manejemos eso. Pero también veamos lo que hicimos bien.
No importa dónde estamos, quienes somos, olo que estemos haciendo, aún en nuestros peores días (sobretodo en nuestros peores días), podemos encontrar por lo menos una cosa bien hecha, algo bueno en nosotros mismos y en nuestra vida en que meditar. Podemos encontrar algo que nos dé esperanza, algo que podamos anticipar. Podemos fijarnos realístamente en una visión de lo que es y lo que puede ser bueno en nuestra vida.
Hay espacio en la realidad y en la recuperación para «lo que está bien». Identificar lo negativo y los problemas nos ayudará a solucionarlos. Potenciando lo bueno nos ayudará a crecer, también.
Podemos decirnos a nosotros mismos, a otros y a Dios lo que apreciamos de otra persona, de nosotros mismos, y de la vida.
Podemos soltar nuestra necesidad de ser tan críticos de nosotros mismos y de otros. Podemos buscar lo que está bien.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 30 de Enero… Ora por los que resientes



Mi historia favorita acerca de orar por aquellos a los que me molesta es una que dije en Playing It by Heart. Aquí está de nuevo:
Hace años, cuando vi el Stillwater Gazette, el diario familiar más antiguo que existe, sabía que quería trabajar allí. Podía sentirlo, en mis huesos y en mi corazón. Sin embargo, cuando entré a las oficinas para solicitar el puesto, el propietario no tuvo la misma sensación que yo. Tenía una vacante para un periodista, pero quería contratar a alguien más. Abigail, dijo, era la adecuada para este trabajo.
Oré por Abigail todos los días. Le pedí a Dios que la cuidara, la guiara y la bendijera rica y abundantemente. Oré por ella porque eso es lo que me habían enseñado a hacer, rezar por los que te molestan. A veces rezaba por ella tres cuatro veces al día. Recé por ella tanto porque me molestaba tanto.
Dios, odiaba a Abigail.
Durante los próximos meses, casi medio año, bajé al Gazette una vez a la semana, pidiendo ser contratada. Finalmente, conseguí un trabajo allí. Pero no era el que yo quería. Abigail, bendita sea su corazón, tenía el mío.
Obtuvo las mejores asignaciones de historia. Ella trabajó tan rápido y con tanta facilidad periodística.
Así que seguí orando, «Dios bendiga a Abigail», porque eso es todo lo que sabía hacer.
A lo largo de los meses, cuando obtuve mis tareas menores del editor, menos que Abigail, es decir, comencé a ver su trabajo. Ella escribía rápido y eficientemente. Tengo razón al punto. Ella era una buena entrevistadora, también. Empecé a esforzarme para escribir mejor y más rápido. Si Abigail puede hacerlo, yo también puedo hacerlo, me dije.
Mi enemigo comenzó a inspirarme. Durante las semanas y meses que pasaron, pasé más y más tiempo alrededor de Abigail. La escuché hablar. Escuché sus historias. Lentamente, mi enemigo se convirtió en mi amigo.
Un día, Abigail y yo estábamos tomando un café. La miré, la miré directamente a los ojos. Y de repente me di cuenta de que ya no odiaba a Abigail. Ella estaba haciendo su trabajo. Yo estaba haciendo lo mío.
Pronto, recibí una oferta de un editor para escribir un libro. Me alegré de no haber tenido el trabajo de Abigail; No hubiera tenido tiempo de escribir ese libro. Entonces, un día de junio de 1987, ese libro llegó a la lista de best sellers del New York Times .
Años después, escribí la historia sobre Abigail en Playing It by Heart. El libro fue publicado. Regresé a Minnesota para hacer una firma de libros. Estaba en el baño de la librería, lavándome las manos, cuando una mujer se me acercó.
«Hola, Melody», dijo. La miré, confundido. «Es Abigail», dijo ella. Abigail no era su verdadero nombre; era un nombre que le había dado en la historia. Pero con esas palabras, me di cuenta de que había leído la historia. Sabía que era Abigail y sabía cómo me sentía.
Bromeamos sobre eso por unos momentos. Le pregunté cómo era su vida. Ella dijo que había dejado de escribir y se había convertido en esposa y madre. Dije que todavía estaba escribiendo, y mis años como esposa y madre fueron en su mayor parte.
Los resentimientos son cosas tan tontas. La envidia también es tonta. Pero esas tonterías pueden devorar nuestros corazones. A veces, las personas se ponen en nuestras vidas para enseñarnos sobre lo que somos capaces de hacer. A veces, las personas que percibimos como enemigos son realmente nuestros amigos. ¿Hay alguien en tu vida que estés gastando energía sintiéndote envidioso o resentido? ¿Podría esa persona estar ahí para enseñarte algo sobre ti que no conoces o para inspirarte a lo largo de tu camino? No sabrá la respuesta a esa pregunta hasta que obtenga la envidia y el resentimiento de su corazón.
«Dios, gracias por la gente a la que resiento y envidio. Bendícelos ricamente. Abre puertas para ellos, premialos con abundancia. Ayúdame a saber que mi éxito no depende de su fracaso; es equivalente a cuánto te pido que los bendigas.»

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Enero… Estoy en el momento presente



A menudo, una de nuestras mayores preguntas, es «¿que sucederá?» Podemos preguntarnos esto acerca de nuestras relaciones, de nuestro trabajo, de nuestra recuperación, de nuestra vida. Es fácil enredarnos en pensamientos preocupantes.
El preocuparnos acerca de lo que va a pasar nos impide funcionar hoy de manera efectiva. Nos impide hacer hoy nuestro mejor esfuerzo. Nos impide aprender y dominar las lecciones de hoy. Permanecer en el presente, hacer nuestro mejor esfuerzo y participar plenamente el día de hoy es todo lo que necesitamos para asegurarnos de que lo que va a suceder mañana será lo mejor.
Preocuparse acerca de lo que ocurrirá mañana es hacer una contribución negativa al futuro. Vivir en el aquí y en el ahora es, con mucho, lo mejor que podemos hacer, no nada más para el hoy, sino para el mañana. Esto ayuda a nuestras relaciones, a nuestra carrera, a nuestra recuperación y a nuestra vida.
Las cosas saldrán bien si las dejamos. Si necesitamos concentrarnos en otro futuro que no sea planear, lo único que necesitamos es afirmar que éste será bueno.
«Rezo pidiendo fe en que mi futuro será bueno si vivo el hoy bien y en paz. Recordaré que quedarme en el presente es lo mejor que puedo hacer para mi futuro. Me concentraré en lo que está sucediendo hoy en vez de en lo que va a ocurrir mañana».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).