Reflexión del Dia: 24 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma las bondades del «desapego». Reitera que los codependientes deben asumir esta conducta saludable para ser felices y realizarse, El desapego los lleva a responsabilizarse de ellos mismos, a dejar que los otros resuelvan sus conflictos personales, a pensar en una vida plena, llena de realizaciones, sin que ello les perturbe. Ganamos el derecho a aprender a sacarle el máximo provecho a lo que tenemos y ser agradecidos por ello.

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Reflexiona sobre esto:

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora–-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.

Mi Reflexión: Mientras estemos apegados no podemos vivir nuestra propia vida, lo hacemos a través de los otros, ¡triste verdad! Al asumir responsabilidad por ser felices y plenos, rescatamos nuestra alma, retomamos el control de lo que deseamos ser y hacer, dándonos oportunidades jamás vividas. El desapego es ese vehículo que nos da libertad de acción, dejando atrás los días tristes y sin sentido a los que estamos acostumbrados. Dios va a estar allí siempre guiándonos. Creamos con profunda convicción que así es y será. La decisión está en nuestras manos, es el momento de «liberarnos» de esas conductas autodestructivas. Entreguemos nuestras cargas de apego afectivo a Dios y veremos libertad a nuestras dependencias. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estás entregando las dependencias a la voluntad de Dios?
¿Crees realmente que Dios actúa en tu corazón sanandote de este deseo de controlar?

Meditación 24 de Agosto … Soluciona los problemas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos hace meditar sobre la necesidad de no quedarnos «enganchados» en los problemas que se presentan a diario, sino en las soluciones que debemos asumir. El flujo es permanente y no podemos victimizarnos quedándonos «atorados» sin buscar alternativas de solución. Los problemas no van a desaparecer por arte de magia, debemos actuar hasta resolverlos.

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Medita sobre esto:

¡Los problemas son para resolverlos!

Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un problema que tratando de solucionarlo. «¿Por qué me está pasando esto a mí?»… «¿No es horrible la vida?»… «¿Por qué tenía que ocurrir esto?»… «Ay, caray. Esto es terrible»… «¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?»
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir. A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.

«Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto. Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución».

Mi Reflexión: Cuanto más retrasemos la solución de los problemas, crecerá el nivel de angustia y luego nos cerramos totalmente a buscar soluciones ¡Este círculo hay que romperlo! Consideremos que la aparición de problemas es una señal que indica el rumbo equivocado que le damos a nuestras acciones y una advertencia para que cambiemos repensando soluciones más saludables. Reconozcamos que estamos en manos de un Dios amoroso que nos guía a lograr desapegarnos. Con fe lograremos la manera de abordar y solucionar las dificultades que enfrentemos. Actúa bajo esa creencia y todo va a estar fluyendo positivamente para ti. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Asumes los problemas bajo la creencia que te ayudan a crecer?
¿Habitualmente cual método te es efectivo?

Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar sobre la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos». Ella expresa que los codependientes vivimos atrapados en la creencia de que los otros son responsables de hacernos felices, de nuestro bienestar. Este error se subsana cuando desmontamos esta creencia errónea, y asumimos la responsabilidad de velar por nosotros mismos. Suena «aterrador», máxime cuando parte de nuestra vida hemos eludido esta tarea, y no aprendimos cómo hacerla.

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Medita sobre esto:

¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).

La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autoresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».

Mi Reflexión: Para quienes hemos vivido en la codependencia, quizá no haya nada más difícil que “desengancharnos” de la firme convicción de que nuestra felicidad depende de los demás. Nos cuesta aceptar que también podemos cuidarnos, encontrar bienestar y construir relaciones más sanas. Hemos aprendido a mirar hacia afuera, y ahora debemos aprender a volver la mirada hacia nosotros mismos. ¿Es fácil? Ciertamente, no. Requiere tiempo, fe y la disposición de soltar nuestras cargas y permitir que Dios nos guíe en el proceso de recuperación. Hoy podemos hacer una pausa y asumir este compromiso con la persona que también necesita de nuestro cuidado: nosotros mismos. Al principio quizá nos sintamos egoístas, tendremos tropiezos y recaídas, pero no debemos abandonar el camino. No estamos solos: tenemos la responsabilidad de caminar, pero contamos con la guía y el cuidado de Dios. Bajo Su voluntad, podemos recuperar nuestra vida y aprender a vivirla con mayor plenitud. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo esperando que otras personas me den lo que necesito aprender a ofrecerme a mí mismo(a)?
¿Estoy realmente dispuesto(a) a confiar en Dios y asumir la responsabilidad de cuidar mi propia vida?

Reflexion del Dia: 22 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reflexiona sobre los actos de bondad que debemos asumir con nuestro prójimo, y si bien es hermoso desprenderse practicando la caridad humana, es cierto que fijar límites al respecto es necesario. Plantea que nuestra conducta desprendida puede acarrearnos problemas económicos, por ello debemos ser cuidadosos a la hora de dar nuestra ayuda.

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Reflexiona sobre esto:

Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estarnos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco. “Dios no dijo que perdiéramos nuestras vidas. Nos dijo que diéramos a la gente”.

Mi Reflexión: Ayudar a los demás es una expresión hermosa del amor de Dios, pero ayudar no significa olvidarnos de nosotros mismos ni asumir responsabilidades que corresponden a otros. Dios también nos enseña a cuidar nuestra propia vida, nuestros límites y nuestra dignidad. Cuando damos desde la libertad, el amor y una sana valoración de nosotros mismos, nuestra ayuda deja de ser una carga y se convierte en un acto genuino de servicio. No estamos llamados a perdernos por los demás, sino a dar de lo que Dios nos ha confiado, con sabiduría y un corazón dispuesto. (Alpha).

Preguntas para reflexionar
¿Estoy ayudando por amor y libertad, o por necesidad de sentirme necesario(a) o aceptado(a)?
¿Hay algo que estoy haciendo por otra persona que ella puede y debe hacer por sí misma?

Meditación 11 de Agosto… Curación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe considerar la recuperación como única vía para sanar de la codependencia.

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Medita sobre esto:

Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.
La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.
Deja que venga la energía curativa. Atráelo. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.
Es tuya si la pides, si crees en ella.

«Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejaré fluir hacia mí, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él.»

Mi Reflexión: La sanidad también comienza cuando abrimos el corazón y permitimos que Dios obre en nosotros. Podemos acercarnos a Él con nuestros temores, heridas y cargas, confiando en que su presencia trae consuelo, fortaleza y renovación. Al recibir su amor, también podemos convertirnos en instrumentos de esperanza y consuelo para otros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué carga necesito entregar hoy a Dios para recibir su paz?
¿Cómo puedo transmitir a otros la esperanza y el consuelo que he recibido?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de asumir la responsabilidad de su propio cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también es aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la impulsividad. Cuando buscamos la paz de Dios antes de actuar, podemos distinguir con mayor claridad qué nos corresponde hacer y qué debemos dejar en Sus manos. No estamos llamados a cambiar a los demás, sino a responder con sabiduría y fidelidad a nuestra propia responsabilidad. La paz es una buena guía para decidir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones desde la paz o desde el temor y la ansiedad?
¿Qué situación necesito entregar hoy a Dios para cuidar mejor de mí mismo?

Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la persona codependiente esta apegada afectivamente a eventos, personas, A eso se acostumbra y le resulta difícil desapegarse de lo que le hace sentir mal.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».

Mi Reflexión: No podemos resolver un conflicto reaccionando desde el enojo, el miedo o el deseo de controlar. Cuando nuestras emociones toman el mando, perdemos la paz y el problema suele crecer. Desapegarnos no significa dejar de amar; significa hacer una pausa para recuperar la serenidad y permitir que Dios nos dé sabiduría para responder en lugar de reaccionar. Desde un corazón en paz nacen las mejores decisiones. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando impulsivamente o respondiendo con la paz que Dios me da?
¿Qué necesito soltar hoy para permitir que Dios me muestre el mejor camino?

Meditación 9 de Agosto… Práctica un acto de gratitud

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica el agradecimiento que debe asumirse con ese Poder Superior que nos provee y satisface nuestras necesidades.

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Medita sobre esto:

Ninguno de nuestros éxitos llega sin la ayuda de otros. Una y otra vez, parece que hay alguien parado en la encrucijada esperándonos, señalando el camino con el corazón. Pueden ser amigos, familiares, ministros o mentores, o incluso oficiales de policía o jueces. Creo que podrían ser ángeles enviados para ayudarnos a atravesar esos momentos difíciles y señalarnos de nuevo al camino con el corazón.
Están en el lugar correcto en el momento adecuado con las palabras exactas y la ayuda que necesitamos. ¿Les has dado las gracias por estar allí?
Práctica un acto de gratitud. Encuentra una de tus luces, guía o ángeles de la guarda, y dile a esa persona lo que él o ella significaron para ti en tu vida. Es posible que tus guías ni siquiera se den cuenta del impacto que tuvieron en ti. Y quién sabe si tus amables palabras pueden ser solo la luz que necesitan hoy para empujarlas suavemente en su camino con el corazón.
Luego, da un paso más. Asume la actitud amable y afectuosa que te hicieron o te transmitieron a otra persona.

«Dios, recuérdame dar gracias donde se deba hacer».

Mi Reflexión: Dios suele obrar a través de personas que llegan a nuestra vida en el momento preciso para animarnos, guiarnos o tendernos una mano. Sus palabras, su ejemplo o su apoyo pueden marcar nuestro camino más de lo que imaginamos. La gratitud reconoce esas bendiciones y nos inspira a hacer lo mismo por otros. Quien ha recibido gracia también está llamado a compartirla. Un corazón agradecido no solo recuerda a quienes lo ayudaron, sino que también procura convertirse en una luz para alguien más. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A quién necesito agradecer por haber sido un instrumento de Dios en mi vida?
¿Cómo puedo ser hoy una luz y una bendición para otra persona?

Meditación 5 de Agosto… Sentimientos y rendición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que el codependiente tiene la necesidad imperiosa de concientizar que solo a través de la guía divina puede salir de ese desierto permanente lleno de problemas físicos, psíquicos y espirituales. Ratifica que el sometimiento a la Divinidad es imperioso para tener paz interior.

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Medita sobre esto:

Rendirse es una experiencia altamente personal y espiritual.
La rendición no es algo que podamos hacer en nuestras cabezas. No es algo que podamos forzar o controlar por la fuerza de voluntad. Es algo que experimentamos.
La aceptación, o rendición, no es un paquete ordenado. A menudo, es un paquete lleno de resentimientos: ira,tristeza, seguidos de alivio. A medida que nos rendimos, experimentamos nuestra frustración e ira contra Dios, contra otras personas, contra nosotros mismos y ante la vida. Luego llegamos al corazón del dolor y la tristeza, la pesada carga emocional que debe surgir antes de que podamos sentirnos bien. A menudo, estas emociones están conectadas con la curación y la liberación en un nivel profundo.
El sometimiento pone las ruedas en movimiento. Nuestro miedo y ansiedad sobre el futuro se liberan cuando nos rendimos.
Estamos protegidos, somos guiados. Se han planeado cosas buenas. El próximo paso ahora está siendo tomado. La rendición es el proceso que nos permite avanzar. Así es como nuestro Poder Superior nos mueve hacia adelante.
Confíe en la exactitud del tiempo y la libertad en el otro extremo, mientras lucha humanamente a través de esta experiencia espiritual.

«Estaré abierto al proceso de rendición en mi vida. Me permitiré todas las emociones torpes y potentes que deben ser liberadas».

Mi Reflexión: Rendirse no significa darse por vencido; significa dejar de luchar contra aquello que no podemos controlar y confiar plenamente en las manos de Dios. Es un proceso que muchas veces pasa por el dolor, la tristeza y la incertidumbre, pero también abre la puerta a la paz y a la esperanza. Cuando soltamos nuestras cargas y aceptamos que Dios tiene el control, nuestro corazón deja de vivir en la ansiedad y comienza a descansar en su fidelidad. La verdadera rendición no nos debilita; nos fortalece, porque nos enseña a depender de Aquel que siempre sabe cuál es el mejor camino. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situación necesito rendir hoy a Dios en lugar de seguir luchando por controlarla?
¿Estoy dispuesto a confiar en los tiempos y propósitos de Dios, aun cuando no comprenda completamente lo que está sucediendo?

Reflexión del Dia: 30 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que tenemos un magnífico aliado para salir de esta vida tormentosa que vivimos como codependientes. Ese aliado es nuestro poder superior. A el podemos entregar las cargas. Contribuyendo nosotros en recuperarnos, lo demás dependerá de ese tránsito espiritual que es la Terapia Doce Pasos de CoDA.

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Reflexiona sobre esto:

También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
Permítanme ilustrar esta idea, Una noche, cuando vivía en un vecindario violento, tuve que caminar por el callejón de atrás de mi casa para subirme a mi coche. Le pedí a mi esposo que me viera desde una ventana del segundo piso para asegurarse de que nada me pasara. Estuvo de acuerdo. Mientras caminaba por el patio posterior, lejos de la seguridad de mi hogar y en !o negro de la noche, empecé a sentir miedo. Me volteé y vi a mi esposo en la ventana. Me estaba cuidando. Estaba ahí, Inmediatamente me abandonó el miedo, y me sentí consolada y a salvo. Sucede que creo en Dios, y que encuentro el mismo sentimiento de consuelo y de seguridad al saber que Él siempre cuida de mi vida. Me empeño en buscar esta seguridad.
Algunos codependientes empiezan a creer que Dios nos ha abandonado. Hemos sufrido tanto. Tenemos tantas necesidades insatisfechas, a veces por tanto tiempo que nos lamentamos: “¿A dónde se ha ido Dios? ¿Por qué se ha ido? ¿Por qué Él ha permitido que esto suceda? ¿Por qué no quiere ayudar? ¿Por qué me ha abandonado?” Dios no nos ha abandonado. Nosotros nos hemos abandonado a nosotros mismos.
Él está ahí, y a Él le importamos. Pero Él espera que nosotros cooperemos cuidando de nosotros mismos.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que nunca camino solo, porque Dios permanece a mi lado aun en los momentos de mayor incertidumbre. Su presencia me da seguridad, pero también me llama a asumir con responsabilidad el cuidado de mi propia vida. Confiar en Dios no significa esperar pasivamente que Él haga todo por mí, sino avanzar con la certeza de que Su amor me sostiene, me guía y fortalece cada paso que doy. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy descansando en la presencia de Dios o permitiendo que el miedo me haga sentir abandonado?
¿Cómo puedo cooperar hoy con Dios, cuidando responsablemente la vida que Él me ha confiado?