Frase del Dia: 26 de Septiembre

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Cuando estás obsesionada, no puedes apartar tu mente de esa persona o de ese problema. No sabes lo que estás sintiendo. No sabes lo que está pensando. Ni siquiera estás segura de lo que debes hacer, pero, ¡por Dios, debes hacer algo! ¡Y pronto!
Preocuparse, obsesionarse y controlar son ilusiones. Son trucos que construimos nosotros mismos. Sentimos que estamos haciendo algo para solucionar nuestros problemas, pero no es así. Muchos de nosotros hemos reaccionado de esta manera con justificada buena razón. Podremos haber vivido con problemas complicados y serios que han perturbado nuestra vida, y que a cualquier persona normal podrían volver ansiosa, perturbada, preocupada y obsesionada. Podemos amar a alguien que tiene problemas, alguien fuera de control. Su problema puede ser el alcoholismo, un trastorno de la alimentación, apostar de una manera compulsiva, un problema emocional o mental, o cualquier combinación de estos.
Algunos de nosotros podremos haber vivido con problemas menos serios, pero que nos preocupan de todas maneras. Las personas que amamos o que nos importan pueden tener cambios súbitos en sus estados de ánimo. Pueden hacer cosas que desearíamos que no hicieran. Podemos pensar que él o ella podrían hacer las cosas de otra manera, de un modo mejor,de una forma que creemos que no causaría tantos problemas.

(Melody Beattie de su Libro ya No Seas Codependiente).
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Frase del Dia: 16 de Septiembre

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Por fuerza del hábito, algunos de nosotros hemos desarrollado una actitud de apego, de preocuparnos, reaccionar y obsesivamente tratar de controlar. Quizá hemos vivido con personas y a través de eventos que estaban fuera de control. Tal vez obsesionándonos y controlando pudimos guardar un equilibrio o lograr que temporalmente las cosas no empeoraran. Y luego simplemente seguimos haciendo lo mismo. Quizá teníamos miedo de soltarnos, porque cuando nos soltamos en el pasado sucedieron cosas terribles y dolorosas. Tal vez hemos estado apegados a la gente –viviendo sus vidas por y a través de ella– durante tanto tiempo que ya no nos queda una vida propia por vivir. Es más seguro seguir apegados. Por lo menos sabríamos que estamos vivos si reaccionáramos. Al menos tendríamos algo qué hacer si estuviéramos obsesionándonos o controlando.
Por varias razones los codependientes tienden a apegarse a los problemas y a la gente. No importa no solucionar nada al preocuparse. No importa que esos problemas rara vez tengan solución. No importa que estén tan obsesionados que ni siquiera puedan leer un libro, ver la televisión o salir a dar un paseo. No importa que sus emociones estén en constante torbellino por lo que la otra persona dijo o no dijo. de lo que hizo o no hizo, o de lo que hará después. ¡No importa que las cosas que estemos haciendo no ayuden a nadie! Sin importarnos el costo, persistiremos en ello. Apretaremos los dientes, nos asiremos a la cuerda y nos prenderemos a ella más fuerte que nunca. Algunos de nosotros ni siquiera nos daremos cuenta de que nos hemos estado agarrando tan fuerte. Otros nos habremos convencido de que debemos asirnos así de fuerte. Creemos que no existe otra alternativa que la de reaccionar a esta persona o problema de esta manera obsesiva. A menudo, cuando le sugiero a la gente que se aparte de esta persona o de este problema, me responden con horror. “¡Oh, no!”, dicen, “nunca podría hacer eso. Yo lo amo, o la amo, demasiado. Me importa demasiado para hacerle eso. Este problema o esta persona es demasiado importante para mí. Tengo que permanecer apegado a ella (o a esto)”.
Mi respuesta es: “¿QUIEN DICE QUE TIENES QUE HACERLO?” Les tengo noticias, buenas noticias. No “tenemos” que hacerlo así. Existe una forma mejor. Se llama “separación”. Al principio puede darnos miedo, pero a fin de cuentas funcionará mejor para todas las personas involucradas.

(Melody Beattie de su Libro Ya no Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 6 de Septiembre

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Debido a que usted nunca pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres inaccesibles a quien puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor.

Quizá su lucha haya sido con uno solo de sus padres, quizá con ambos. Pero lo que haya estado mal, haya faltado o haya sido doloroso en el pasado es lo que usted esta tratando de corregir en el presente. Ahora comienza a ser evidente que ocurre algo muy nocivo y frustrante.
Sería bueno que trasladáramos toda nuestra compasión, nuestro apoyo y comprensión a relaciones con hombres sanos, hombres con quienes hubiera alguna esperanza de satisfacer nuestras propias necesidades. Pero no nos atraen los hombres sanos que podrían darnos lo que necesitamos. Nos parecen aburridos. Nos atraen los hombres que reproducen la lucha que soportamos con nuestros padres, cuando tratábamos de ser lo suficientemente dignas, útiles, buenas, cariñosas e inteligentes para ganarnos su amor, la atención y la aprobación de aquellos que no podían darnos lo que necesitábamos debido a sus propios problemas y preocupaciones. Ahora funcionamos como si el amor, la atención y la aprobación no tuvieran importancia a menos que tratáramos de obtenerlo de un hombre que también es incapaz de dárnoslo, debido a sus propios problemas y preocupaciones.

(Robin Norwood de su Libro Mujeres que Aman demasiado).
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Frase del Dia: 2 de Agosto

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La primera habilidad es darte cuenta de cuando te estás aferrando a algo dañino, algún tipo de señal aparecerá, un signo de que estás sufriendo. Estas son las señales con las que deberías practicar el arte del desapego. ¿Cuáles son algunas de estas señales? Hay muchas, pero aquí están algunas de las más comunes:

– Enfado
– Irritación
– Frustración
– Estrés/ansiedad
– Depresión
– Celos
– Sentirse herido
– Querer tener la razón
– Arremeter contra otras personas
– Procrastinación
– Desear que las cosas sean diferentes
– Sentirse insultado
– Querer justicia
– Conducir agresivamente.

No hay absolutamente nada malo en sentir alguna de estas cosas. No podemos parar de sentirlas, y de hecho no querer sentirlas hará el sufrimiento peor. Así que la primera cosa a saber es que está bien sentir esas cosas, y que deberíamos simplemente sentirlas y aceptarlas.
(Walter Riso).
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