
Frecuentemente, al enfrentarnos a un problema, podemos intentar resolverlo de un modo en particular. Cuando ese modo no funciona, podemos seguir tratando de resolver el problema de esa misma manera.
Podemos frustrarnos, esforzarnos mas, frustrarnos mas y luego ejercer mas energía e influencia para forzar la misma solución que ya hemos probado y que no funciona.
Ese método nos vuelve locos.Tiende a dejarnos atorados y atrapados. De eso esta hecha la ingobernabilidad.
Podemos quedar atrapados en este mismo patrón difícil, en las relaciones, en las tareas, en cualquier área de nuestra vida. Iniciamos algo, no funciona, no fluye, nos sentimos fatal, luego probamos mas duro con el mismo método, aunque no esta funcionando ni fluyendo.
A veces es apropiado o ceder y esforzarnos mas duramente. A veces resulta mas apropiado dejarlo ir, desapegarse y dejar de estar esforzándonos tanto.
Si no funciona, si no fluye, tal vez la vida nos está tratando de decir algo. La vida es una maestra amable. No siempre nos manda señales de neón para guiarnos. A veces, las señales son más sutiles. ¡Algo que no está funcionando puede ser una señal!
Déjalo ir. Si nos hemos llegado a frustrar a causa de repetidos esfuerzos que no están produciendo los resultados deseados, podemos estar tratando de forzarnos a tomar el camino equivocado. A veces resulta apropiado una solución diferente. A veces se abre un camino distinto. Con frecuencia, la respuesta surgirá más claramente en la quietud del dejar ir que en la urgencia, la frustración y la desesperación de estar esforzándose más duro.
Aprende a reconocer cuando algo no está funcionando o no está fluyendo. Da un paso atrás y espera una guía clara.
«Hoy no me volveré loco probando repetidas soluciones que han probado no tener éxito. Si algo no está funcionando, daré un paso atrás y esperaré la guía».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 27 de Junio

El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona. Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 26 de Junio … Sobrevivamos a los atorónes

Un atorón puede durar varios días. Nos sentimos perezosos, faltos de concentración y a veces abrumados por sentimientos que no logramos clasificar. Podemos no entender qué nos está pasando. Hasta nuestros intentos por practicar conductas de recuperación parecen no funcionar. Todavía no nos sentimos emocional, mental y espiritualmente tan bien como quisiéramos.
En un atorón podemos descubrirnos revirtiendonos instintivamente a viejos patrones de pensamiento, de sentimiento y de comportamiento, aunque ahora sepamos mejor como hacer las cosas. Podemos descubrir que nos estamos obsesionando, aunque sepamos que eso es precisamente lo que estamos haciendo y que no funciona.
Podemos descubrirnos buscando frenéticamente a otra persona que nos haga sentir mejor, sabiendo todo el tiempo que nuestra felicidad y bienestar no están en los demás.
Podemos empezar a tomarnos personalmente cosas que no son asunto nuestro y a reaccionar en formas que bien hemos aprendido que no nos funcionan.
Estamos en un atorón. No durará para siempre. Estos periodos son normales, necesarios incluso. Estos son los días que debemos superar. Son días para concentrarse en conductas de recuperación, aunque las recompensas ocurran o no en forma inmediata. Estos, a veces, son días para dejarnos ser como somos y amarnos a nosotros mismos tanto como podamos.
No tenemos por qué sentirnos avergonzados, no importa cuánto tiempo hayamos estado en recuperación. No tenemos por qué esperar de una manera poco razonable «más » de nosotros mismos. Ni siquiera tenemos que esperar de nosotros mismos que vivamos la vida a la perfección.
Atraviesa el atorón. Este terminará. A veces, un atorón puede durar varios días y luego, en el curso de una hora, ver que salimos de él y nos sentimos mejor. A veces puede durar un poco más.
Practica una conducta de recuperación en un área pequeña y empieza a subir cuesta arriba. Pronto, el atorón desaparecerá. Nunca podemos juzgar dónde estaremos mañana por el sitio donde nos encontramos hoy.
«Hoy me concentraré en practicar una conducta de recuperación en uno de mis asuntos, confiando en que esta práctica me hará seguir adelante. Recordaré que la aceptación, la gratitud y el desapego son un buen lugar para empezar».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 25 de Junio… Sé consciente de tus intenciones

Tu ser interior es literal y no comprende la ambigüedad, así que cuando lo indiques para manifestar tus deseos, dale instrucciones absolutamente literales… Tu ser natural es muy aficionado a realizar las tareas que le das. Le encanta mostrar sus habilidades y su rendimiento para usted y para los demás, y puede hacer casi cualquier cosa (dentro del ámbito de la posibilidad y la probabilidad) que pueda concebir. (Enid Hoffman).
Sea claro en sus intenciones.
Las intenciones son más que meros deseos. Una intención se mezclará con las emociones y el deseo. Por ejemplo, puedo sentarme aquí y desear que la casa estuviera más limpia. Cuando dejo todo de lado, tomo mi frustración sobre el desastre y lo canalizo hacia la energía y mi deseo de estar en orden, puedo decir: «Pasaré una hora enderezando».
A veces hacemos conocer nuestras intenciones a otras personas. Por ejemplo, podríamos empezar a salir con alguien, y es nuestra intención casarnos eventualmente. Las intenciones pueden convertirse en manipulación cuando no las aclaramos.
También pueden implicar control, en el peor sentido, cuando implican cambiar el libre albedrío de otra persona.
El mejor lugar para comenzar es aclarar nuestras intenciones a nosotros mismos. ¿Qué deseas? En lo que respecta a sus situaciones de vida, como el trabajo o las finanzas, ¿cuáles son sus intenciones?Algunas veces nuestras buenas intenciones pueden ser totalmente alocadas. Por ejemplo, podemos intentar que una persona esté sobria, pero es posible que no tengan ningún deseo de ponerse sobrios. Podemos evitar muchas manipulaciones dolorosas, si tenemos claras nuestras intenciones.
Mírate a ti mismo a medida que avanzas en la vida encontrando diferentes situaciones. ¿Tienes una agenda? ¿Sabes lo que es? A veces, nuestras intenciones son menos que conscientes, ocultas debajo de la superficie. Por ejemplo, podemos tener la intención de casarnos y que alguien nos apoye para que no tengamos que mantenernos. ¿Las intenciones de otra persona influyen en las tuyas?
Cuando comiences un proyecto, una nueva relación, o simplemente un nuevo día, pasa un momento y calla. Sé claro contigo mismo y con los demás sobre cuáles son tus intenciones. Entonces ríndele esas intenciones a Dios.
Dios, ayúdame a alinear mis intenciones y deseos con tu mayor buena voluntad para mi vida.
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 24 de Junio

A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podernos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 19 de Junio

Darnos a nosotros mismos lo que necesitarnos significa volvernos, como dice el reverendo Phil L. Hansen, nuestro terapeuta personal, nuestro confidente, nuestro consejero espiritual, nuestro compañero, nuestro mejor amigo y nuestro cuidador en esta emocionante nueva aventura que hemos emprendido: vivir nuestra propia vida.
Tomamos en cuenta nuestras responsabilidades para con otras personas, porque esto es lo que hace a la gente respon- sable. Pero también sabemos que nosotros contamos. Tratamos de eliminar los “debo de” de nuestras decisiones y aprendemos a confiar en nosotros mismos. Si nos escuchamos a nosotros mismos y a nuestro poder superior, no seremos engañados. Darnos lo que necesitamos y aprender a vivir en forma autodirigida requiere de fe. Necesitamos fe suficiente para proseguir con nuestra vida, y necesitamos hacer al menos algo pequeñito a diario para empezar a ir hacia adelante.
A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podernos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 19 de Junio … Hagamos la vida mas fácil

La vida no tiene por qué ser dura.
Sí, hay veces que necesitemos soportar, batallar y confiar en nuestras habilidades para la supervivencia. Pero no tenemos por qué hacer la vida, el crecimiento, la recuperación, el cambio o nuestros asuntos cotidianos tan duros todo el tiempo.
Hacer que la vida sea tan dura es un remanente de nuestro martirio, un sobrante de las viejas maneras de pensar, de sentir y de creer.
Somos valiosos, aunque la vida ya no sea tan dura. Nuestro valor y nuestra valía no se determinan por lo duro que batallemos.
Si la estamos haciendo tan dura, podemos estar haciéndola más dura de lo que necesita ser, dijo una mujer.
Aprende a dejar que las cosas ocurran fácil y naturalmente. Aprende a dejar que los eventos, y tu participación en ellos, caigan en su sitio. Puede ser fácil ahora. Más fácil de lo que ha sido. Podemos ir con la marea, quitarnos el mundo de los hombros y dejar que nuestro Poder Superior nos facilite el camino hacia donde necesitemos estar.
«Hoy dejaré de batallar tan duro. Dejaré mi creencia de que la vida y la recuperación tienen que ser duras. La remplazaré con la creencia de que puedo andar este viaje tranquilo y en paz. Y a veces, de hecho, puede ser divertida».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 18 de Junio

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos in volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 18 de Junio… Superando la incomodidad

Rendirse al dolor Entonces aprende a rendirte a lo bueno. Está allí y hay más en camino. (MÁS ALLÁ DE LA CODEPENDENCIA).
Nuestro objetivo en la recuperación es hacernos sentir cómodos, pacíficos y contentos. Contento. Queremos estar en paz con nosotros mismos y nuestro entorno. Algunas veces, para hacer eso, necesitamos estar dispuestos a enfrentar, sentir y superar las incomodidades.
No estoy hablando de ser adicto a la miseria y el dolor. No estoy hablando de crear dolor innecesario. Estoy hablando de la incomodidad legítima que a veces necesitamos sentir mientras nos curamos.
Cuando tenemos una cirugía, el dolor duele más el día después de la operación. Cuando hacemos el tipo de trabajo al que nos enfrentamos en recuperación, estamos haciendo una cirugía emocional, mental y espiritual sobre nosotros mismos. Estamos eliminando partes de nosotros que están infectadas e inflamadas.
Algunas veces el proceso duele.
Somos lo suficientemente fuertes como para sobrevivir a la incomodidad y los sentimientos temporales de dolor emocional. Una vez que estamos dispuestos a enfrentar y sentir nuestra incomodidad y dolor, casi estamos a punto de liberarnos.
«Hoy, estoy dispuesto a enfrentar mi incomodidad, confiando en que la curación y la liberación están del otro lado. Ayúdame, Dios, ábrete a sentir todo lo que necesito sentir para sanar y sanar. Mientras hago esto, confiaré en que soy cuidado y protegido por mí mismo, mis amigos, mi Poder Superior y el Universo».
(Melody Beattie de su Libro El lenguaje de Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 16 de Junio

La más emocionante idea que he descubierto en mi sobriedad y en mi recuperación de la codependencia es la magia de fijar metas. Las cosas suceden. Las cosas cambian. Cumplo con proyectos importantes. Cambio. Conozco gente nueva. Me encuentro a mí misma en lugares interesantes. Atravieso los tiempos difíciles con un mínimo de caos. Los problemas se solucionan. Mis deseos y necesidades se ven satisfechos. Los sueños se vuelven realidad.
Estoy extasiada de poder fijar metas, y espero que pueda transmitirles mi entusiasmo. No hay nada en el mundo como ir adonde uno quiere ir, obtener lo que queremos, solucionar un problema o hacer algo que quisimos hacer.
Muchos codependientes no conocen esta alegría. También es nueva para mí. Me pasé muchos años de mi vida sin molestarme siquiera en pensar qué quería y necesitaba, hacia dónde quería ir, y qué quería hacer. La vida tenía que ser soportable. Yo no pensaba que merecía cosas buenas. No pensaba que la mayoría de las cosas buenas estaban a mi alcance. No estaba tan interesada en mi vida, excepto como un apéndice de otras personas. No pensaba en vivir mi vida; estaba demasiado concentrada en los demás. Estaba demasiado ocupada reaccionando, en vez de estar actuando.
No estoy sugiriendo que podamos controlar todos los eventos de nuestra vida. No podemos. En muchas cosas no tenemos la palabra final; Dios sí la tiene. Pero creo que podemos cooperar con bondad. Creo que podemos planear, hacer peticiones, y empezar a poner en movimiento un proceso.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
