
Hay muchos caminos para cuidarse a sí mismo con las familias. Algunas personas optan por cortar las conexiones con los miembros de la familia durante un período de tiempo. Algunas personas optan por mantenerse en contacto con los miembros de la familia y aprender diferentes comportamientos. Algunos se desconectan por un tiempo, luego regresan lentamente en una base diferente.
No hay una forma perfecta o única para tratar con los miembros de nuestra familia en recuperación. Depende de cada uno de nosotros elegir un camino que se adapte a nosotros y nuestras necesidades en cada momento.
La idea que es nueva para nosotros en la recuperación es que podemos elegir. Podemos establecer los límites que debemos establecer con los miembros de la familia. Podemos elegir un camino que funcione para nosotros, sin culpa ni obligación ni influencia indebida de ninguna fuente, incluidos los profesionales de la recuperación. Nuestro objetivo es separarnos en el amor con los miembros de la familia. Nuestro objetivo es ser capaces de cuidar de nosotros mismos, amarnos a nosotros mismos y vivir vidas saludables a pesar de lo que hacen o dejan de hacer los miembros de la familia. Decidimos qué límites o decisiones son necesarias para hacer esto.
Está bien decir no a nuestras familias cuando eso es lo que queremos. Está bien decir sí a nuestras familias si eso se siente bien. Está bien llamar a tiempo de espera y está bien volver como una persona diferente.
«Dios, ayúdame a elegir el camino correcto para mí con la familia. Ayúdame a entender que no existe el bien o el mal en este proceso. Ayúdame a luchar por el perdón y aprender a separarme con amor, siempre que sea posible. Entiendo que esto nunca implica que tenga que renunciar al cuidado personal y la salud por el bien del sistema».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

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Meditación 15 de Junio … Competencia entre mártires

«Si, ya sé que tu esposo es un alcohólico, pero mi hijo es alcohólico y eso es distinto ¡Es peor!». ¡Mi dolor es más grande que el tuyo!
Que fácil trampa puede ser ésa para nosotros. Salimos para mostrarles a los demás cuanto nos han victimado, cuanto sufrimos, cuan injusta es la vida y que tremendos mártires somos. ¡Y no estaremos contentos hasta que lo seamos!
No tenemos por que probarle a nadie nuestro dolor y sufrimiento. Nosotros sabemos que hemos tenido dolor. Sabemos que hemos sufrido. Muchos de nosotros hemos sido autenticamente victimados. Muchos de nosotros hemos tenido lecciones difíciles, dolorosas que aprender.
La meta en la recuperación no es mostrarle a los demás cuanto sufrimos o hemos sufrido. La meta es detener nuestro dolor y compartir esa solución con otros.
Si alguien empieza a tratar de probarnos cuanto sufre, le podemos decir simplemente. «Parece que te han hecho sufrir». Quizá lo único que esa persona esta buscando es la validación de su dolor.
Si nos sorprendemos tratando de probarle a alguien cuánto hemos sufrido, si tratamos de detener el dolor de otra persona, quizá queramos detenernos a pensar y averiguar qué está pasando. ¿Necesitamos reconocer cuánto hemos sufrido o estamos sufriendo?
No hay un premio ni una recompensa en particular para el sufrimiento, como nosotros nos engañamos en creer en el colmo de nuestra codependencia. La recompensa es aprender a parar el dolor y a movernos a la alegría, a la paz y a la plenitud.
Ese es el regalo de la recuperación y está igualmente disponible para todos nosotros, aunque nuestro dolor haya sido más grande, o menor, que el de alguien más.
«Dios mío, ayúdame a mostrarme agradecido por todas mis lecciones, incluso por aquellas que me causaron más dolor y sufrimiento. Ayúdame a aprender lo que necesito aprender. Para que pueda detener el dolor en mi vida. Ayúdame a concentrarme en la meta de la recuperación, en vez de en el dolor que me motivó hacia ella».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 15 de Junio

Nuestras necesidades son distintas y varían de un momento a otro y de un día para otro. ¿Estamos sintiendo la loca ansiedad que acompaña a la codependencia? Quizá necesitemos acudir a una reunión de Al-Anón. ¿Son nuestros pensamientos negativos y desesperantes? Tal vez necesitemos leer un libro de meditación o uno que nos inspire. ¿Estamos preocupados por un problema físico? Quizá necesitemos ir al doctor. ¿Se están portando muy mal los niños? Tal vez necesitemos idear un plan familiar de disciplina. ¿La gente está pisando nuestros derechos? Fijemos algunos límites. ¿Tenemos el estómago hecho nudo a causa de las emociones? Manejemos nuestros sentimientos. Tal vez necesitemos desapegarnos, desaceleramos, enmendar, intervenir, iniciar una relación, o pedir el divorcio. De nosotros depende. ¿Qué pensamos que debemos hacer?
Además de darnos lo que necesitarnos, empezamos a decirle a la gente lo que necesitamos y queremos de ellos porque esto forma parte de cuidarnos y de ser seres humanos responsables.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 14 de Junio

Siento que el desapego puede volverse una respuesta habitual, de la misma manera que obsesionarse, preocuparse y ser controladores se han vuelto respuestas habituales en la práctica. Podremos no hacerlo perfectamente. Sin embargo, y al ritmo que sea, podemos practicar el desapego en nuestras vidas, y creo que eso es bueno para nosotros. Espero que puedan ser capaces de desapegarse con amor de la persona o de las personas de quienes se están desapegando. Creo que es mejor hacerlo todo con una actitud de amor. Sin embargo, por una multitud de razones, no siempre podemos hacerlo así. Si no puedes desapegarte con amor, en mi opinión es preferible desapegarse con enojo que permanecer apegados. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones. Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados.
¿Cuándo debemos desapegarnos? Cuando no podamos dejar de pensar, de hablar acerca de o de preocuparnos por alguien o por algo; cuando nuestras emociones estén en constante ebullición; cuando sintamos que tenemos que hacer algo acerca de alguien porque ya no podemos soportar la situación ni un minuto más; cuando estamos colgando de un hilo y sentimos que tal hebra está a punto de romperse; y cuando creemos que ya no podemos seguir viviendo con el problema con el que hemos estado tratando de vivir. ¡Es tiempo de desapegarnos! Aprenderán a reconocer cuándo es aconsejable desapegarse. Una buena regla a seguir es esta: cuando más necesitas desapegarte es cuando esto parece ser lo más lejano o lo menos posible de hacer.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 12 de Junio

El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona.
Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 11 de Junio

Los sentimientos no son el fin ni el principio del vivir. Lo sentimientos no deben dictar o controlar nuestro comportamiento, pero tampoco podemos ignorar nuestros sentimientos. No pueden ser ignorados.
Nuestros sentimientos son muy importantes. Cuentan. Importan. Nuestra parte emocional es especial. Si hacemos que los sentimientos se vayan, si los alejamos, nos perdemos de una parte importante de nosotros mismos y de nuestras vidas. Los sentimientos son nuestra fuente de alegría, y también de tristeza, de miedo y de ira. La parte emocional de nosotros es la parte que ríe y la que llora. La parte emocional de nosotros es el centro para dar y recibir la cálida llama del amor. Esa parte de nosotros nos permite sentirnos más cerca de la gente. Esa parte de nosotros nos permite disfrutar del tacto y de otros sentimientos sensuales.
Nuestros sentimientos también son indicadores. Cuando nos sentimos felices, cómodos, cálidos y contentos, por lo general sabemos que todo está bien en nuestro mundo, en el momento presente. Cuando nos sentimos disgustados, con enojo, miedo o tristeza, nuestros sentimientos nos dicen que hay un problema. Puede estar en nuestro interior —algo que estamos haciendo o pensando— o puede ser externo. Pero algo está mal.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 11 de Junio… Vayamos hacia delante

Por mucho que nos gustara, no podríamos traer a todo el mundo con nosotros en este viaje llamado recuperación. No estamos siendo desleales al permitirnos seguir adelante. No tenemos por qué esperar a que los que amamos decidan cambiar también.
A veces necesitamos darnos a nosotros mismos permiso para crecer, aunque la gente que amemos no esté lista para cambiar. Podemos necesitar incluso dejar atrás a la gente en su disfunción o en su sufrimiento porque no podemos recuperarnos por ella. No necesitamos sufrir con ella.
No sirve de nada.
No nos sirve de nada quedarnos atascados porque alguien que amamos está atascado. El potencial para ayudar a los demás es mucho mayor cuando nos desapegamos, trabajamos en nosotros mismos y dejamos de tratar de forzar a los demás a que cambien junto con nosotros.
Cambiar nosotros mismos, permitirnos crecer mientras otros buscan su propio camino, es como tenemos el impacto más benéfico sobre la gente que amamos. Nosotros somos responsables de nosotros mismos. Ellos son responsables de ellos. Los dejamos ir y nos dejamos crecer a nosotros.
«Hoy afirmaré que es mi derecho crecer y cambiar, aunque alguien a quien ame pueda no estar creciendo y cambiando junto conmigo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 9 de Junio… Eres responsable de ti mismo

Podemos delegar tareas, pero no podemos delegar responsabilidades, si la responsabilidad es realmente nuestra.
Algunas veces, es normal delegar tareas a otras personas. Podemos contratar personas para que hagan ciertas cosas por nosotros. Podemos entablar contratos con un terapeuta o un sanador para ayudarnos a resolver un determinado problema, pero la responsabilidad por la cual los consejos que seguimos y las decisiones que tomamos en nuestras vidas, finalmente nos pertenecen.
Es fácil ser flojo. Podemos permitir que un amigo, un empleado o incluso un terapeuta capacitado comiencen a tomar nuestras decisiones por nosotros. Podemos escuchar lo que dicen y tomar sus consejos ciegamente. Entonces no tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Si la decisión no funciona, podemos decir: «Estabas equivocado. Mira el desastre en el que me has metido. Soy una víctima, otra vez».
Sí eres tu, pero eres una víctima de ti mismo.
Podemos escuchar consejos y dejar que otras personas nos ayuden, pero si nos ayudan a hacer algo que es nuestra responsabilidad, la responsabilidad final de la decisión aún nos pertenece.
Obtén ayuda cuando la necesite. Delegar tareas Pero no des tu poder. Recuerde que puedes pensar, puedes sentir, puedes cuidarte, puedes resolver tus problemas.
No te hagas perezoso. No des la responsabilidad de tu vida.
«Dios, ayúdame a recordar que soy responsable de mí».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 8 de Junio … Diversión

Diviértete, con la vida, con el día
La vida no es una penosa faena; ésa es una creencia antigua.
Déjala ir. Estamos en una aventura, en un viaje.
Llegarán a ocurrir eventos que ahora no podemos desentrañar.
Reemplaza la pesadez y el hastío del espíritu con la alegría.
Rodéate de gente y de cosas que te aligeren el espíritu.
Vuélvete sensible a la ligereza de espíritu.
El viaje puede ser una aventura emocionante. Permítete disfrutarlo.
«Hoy me divertiré con la vida, con mi recuperación, con la gente y con mi día».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 7 de Junio

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos.33 Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas.
Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva, saludable. Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “Nodependencia” es un término que Penélope Russianoff utiliza en su libro para describir ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
