Reflexión del Dia: 29 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que la clave es «cuidarnos responsablemente». Para llegar a esta meta, tenemos que pasar por un proceso gradual, que no es fácil, pero sí necesario para sanar. Postergarlo solo complica nuestra vida y no detenemos el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Desapegate. Renuncia. A veces cuando hacemos esto el resultado que habíamos esperado sucede rápida, a veces milagrosamente. A veces, no sucede. A veces nunca sucede. Pero tú saldrás beneficiado. No tienes que dejar de ocuparte o de amar. No tienes que tolerar el abuso. No tienes que abandonar métodos constructivos, como la intervención profesional, para solucionar tus problemas. Lo único que tienes que hacer es poner tus manos emocionales, mentales, espirituales y físicas otra vez dentro de tus propios bolsillos y dejar a las cosas y a la gente solas. Déjalas estar. Toma cualquier decisión que necesites tomar para ocuparte de ti mismo, pero no las tomes para controlar a los demás. ¡Empieza a ocuparte de ti mismo!

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni dejar de preocuparnos por los demás; significa renunciar al control y confiar en Dios. Podemos hacer lo que nos corresponde, establecer límites y buscar ayuda cuando sea necesario, pero debemos dejar a los demás la responsabilidad de sus propias decisiones. Cuando dejamos de intentar controlar lo que está fuera de nuestras manos, recuperamos nuestra paz y comenzamos a ocuparnos de aquello que sí podemos transformar: nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación o persona necesito dejar hoy en las manos de Dios, renunciando a mi necesidad de controlarla?
¿Qué puedo hacer concretamente para cuidar de mí mismo(a), sin intentar decidir por los demás?

Reflexión del Dia: 24 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma las bondades del «desapego». Reitera que los codependientes deben asumir esta conducta saludable para ser felices y realizarse, El desapego los lleva a responsabilizarse de ellos mismos, a dejar que los otros resuelvan sus conflictos personales, a pensar en una vida plena, llena de realizaciones, sin que ello les perturbe. Ganamos el derecho a aprender a sacarle el máximo provecho a lo que tenemos y ser agradecidos por ello.

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Reflexiona sobre esto:

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.
El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora–-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.

Mi Reflexión: Mientras estemos apegados no podemos vivir nuestra propia vida, lo hacemos a través de los otros, ¡triste verdad! Al asumir responsabilidad por ser felices y plenos, rescatamos nuestra alma, retomamos el control de lo que deseamos ser y hacer, dándonos oportunidades jamás vividas. El desapego es ese vehículo que nos da libertad de acción, dejando atrás los días tristes y sin sentido a los que estamos acostumbrados. Dios va a estar allí siempre guiándonos. Creamos con profunda convicción que así es y será. La decisión está en nuestras manos, es el momento de «liberarnos» de esas conductas autodestructivas. Entreguemos nuestras cargas de apego afectivo a Dios y veremos libertad a nuestras dependencias. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estás entregando las dependencias a la voluntad de Dios?
¿Crees realmente que Dios actúa en tu corazón sanandote de este deseo de controlar?

Reflexión del Dia: 23 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes manejan sentimientos que le provocan daño y maltratan aun más su resquebrajada autoestima, como la culpa, la ira, el miedo. La Autora nos hace reflexionar sobre la necesidad de «deslastrarnos» de los sentimientos de culpa que nos «corroen el alma y nos hacen infelices». Todos en algún momento de la vida sentimos culpa, pero estamos convencidos que Dios en su magnífica bondad, nos perdona, sabiendo que como humanos cometemos errores.

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Reflexiona sobre esto:

Maneja los sentimientos de culpa. Deshazte de los sentimientos de culpa gratuitos. Deshazte de todo sentimiento de culpa. La culpa no ayuda nada. Dios nos perdonará de todo lo que hemos hecho. Además, apuesto a que Él sabe que no hemos hecho tantas cosas mal como nosotros pensamos.
Una vez que comenzamos a manejar la ira, posiblemente nos demos cuenta de que nos sentimos enojados la mayor parte del tiempo. Esto es común. Somos como niños con juguete nuevo. Luego nos calmaremos. Seamos pacientes. No vamos a manejarla a la perfección. Nadie lo hace. Cometeremos errores, pero también aprenderemos de ellos. La razón por la cual se nos dice que no busquemos venganza es porque desquitarse es una respuesta común a la ira. Si hemos hecho o hacemos cosas inadecuadas, manejemos nuestros bien ganados sentimientos de culpa y sigamos desde ahí hacia adelante. Luchemos por progresar.
Necesitamos ser gentiles con nosotros mismos si hemos estado reprimiendo montones de sentimientos de ira. Las cosas llevan su tiempo. Podemos necesitar estar así de enojados en este momento. Cuando ya no necesitemos estar enojados, dejaremos de estarlo si así lo deseamos. Si pensamos que podemos estar varados en la ira, busquemos ayuda profesional.

Mi Reflexión: Como humanos cometemos errores, lo importante es obtener aprendizajes de esas vivencias. Los codependientes manejamos sentimientos negativos como la culpa, la ira y la vergüenza. Cambiar esos patrones no es fácil, pero si adelantamos la tarea de hacerlo y nos proponemos una meta concreta, con la ayuda de Dios, sometiéndonos a su guía y dirección, lo alcanzaremos. Es hora de «soltar» esos sentimientos. Nos espera una vida plena, en armonía, con paz y sosiego. Resulta atractivo lograrlo. Podemos hacerlo realidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Identificas esos sentimientos en tu vida?
¿Los has manejado con frecuencia?
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Meditacion 21 de Agosto … Desapeguémonos en las relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad de asumir cuándo desapegarnos, soltar esas conductas controladoras y establecer un plan de acción que nos conduzca a mantenernos firmes con referencia a dejar ir a las personas con quienes hemos mantenido relaciones difíciles que han impedido que alcancemos una serenidad perdurable.

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Medita sobre esto:

Cuando al principio nos vemos expuestos al concepto del desapego, muchos de nosotros lo encontramos objetable y cuestionable. Podemos pensar que desapegarse significa que a uno no le importan los demás.
Podemos creer que al controlar, al preocuparnos, y al tratar de forzar las cosas a que sucedan, estamos demostrando cuánto nos importan.
Podemos creer que el controlar, el preocuparnos y el forzar las cosas, de alguna manera afectarán el resultado que deseamos.
Controlar, preocuparse y forzar no funcionan. Aunque tuviéramos razón, el controlar no funciona. En algunos casos, puede impedir el resultado que esperamos.
A medida que practicamos el desapego con la gente en nuestra vida, empezamos lentamente a aprender la verdad. Desapegarse, y de preferencia desapegarse con amor, es una conducta en las relaciones que sí funciona.
También aprendemos algo más. El desapego -el dejar ir nuestra necesidad de controlar a la gente- mejora todas nuestras relaciones. Le abre la puerta al mejor resultado posible. Reduce nuestro nivel de frustración y nos libera a nosotros mismos y a los demás para vivir en paz y armonía.
Desapegarse quiere decir que nos importamos nosotros mismos y que nos importan los demás. Nos libera para tomar las mejores decisiones posibles. Nos capacitan para fijar los límites que necesitamos establecer con la gente. Nos permite tener nuestros sentimientos, dejar de reaccionar e iniciar un posible curso de acción. Alienta a los demás a hacer lo mismo.
Le permite a nuestro Poder Superior entrar en escena y obrar.

«Hoy confiaré en el proceso de desapegarme con amor. Entenderé que no solo estoy dejando ir; estoy dejando ir las cosas y dejando actuar a Dios. Estoy amando a los demás, pero también me estoy amando a mí mismo».

Mi Reflexión: Desapegarnos puede resultar difícil porque durante mucho tiempo hemos creído que controlar, resolver y cuidar de todos era nuestra manera de sentirnos útiles y necesarios. Pero cuando comprendemos que Dios es quien tiene el control, podemos soltar aquello que nunca estuvo realmente en nuestras manos. Desapegarnos con amor no significa dejar de amar; significa confiar en Dios, respetar la libertad de los demás y cuidar también de nosotros mismos. Soltar el control y entregárselo a Dios puede ser profundamente liberador. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona o situación estoy intentando controlar y necesito entregar hoy a Dios?
¿Qué cambiaría en mi vida si realmente confiara en que Dios puede obrar sin que yo tenga que resolverlo todo?.

Reflexión del Dia: 17 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades del desapego como parte de la recuperación de la Codependencia. Lee este contenido, asimila el sentido que esta Autora le da al control que debes asumir sobre tu vida, y cómo debes actuar para desapegarte, resalta que reaccionar» nos aleja del sosiego, la paz y la serenidad.

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Reflexiona sobre esto:

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes. “Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes
hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegado por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos. Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.

Mi Reflexión: No siempre podemos elegir lo que sucede, pero sí podemos elegir cómo responder. Cada vez que decidimos no reaccionar impulsivamente, recuperamos un poco de nuestra paz y de nuestro poder personal. Desapegarnos no significa dejar de amar ni ser indiferentes; significa dejar de entregar nuestra serenidad a las acciones de otros. No tenemos que desafinarnos porque alguien más lo haga. Podemos permanecer en armonía y cumplir nuestra parte. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Ante qué situación necesito aprender a responder en vez de reaccionar?
¿Cómo puedo proteger hoy mi paz?

Reflexión del Dia: 16 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» expresa de manera tajante que el control es ilusorio, no es funcional, es enfermizo, que solo nos trae dificultades, que nos desgasta hasta el punto de perder nuestra salud física y emocional. Nadie puede controlar a nadie, solo podemos controlarnos a nosotros mismos.

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Reflexiona sobre esto:

El control es una ilusión. No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.
A fin de cuentas las personas hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o cómo se están sintiendo); piensan lo que quieren pensar; hacen las cosas que creen que necesitan hacer; y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. No importa si ellos no tienen la razón y nosotros sí. No importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa que nosotros podríamos ayudarles si tan sólo nos escucharan y cooperaran con nosotros. NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA.
No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar.
Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú misma.
¡Desapégate – Renuncia!

Mi Reflexión: Este texto nos recuerda una verdad difícil pero liberadora: no podemos controlar la vida, las decisiones ni los cambios de otras personas. Intentarlo nos desgasta y nos hace cargar responsabilidades que no nos corresponden. Renunciar al control no significa indiferencia; significa reconocer nuestros límites y recuperar la responsabilidad sobre nuestra propia vida. Podemos amar, acompañar, aconsejar y poner límites, pero cada persona debe responder por sus propias decisiones. Soltar el control es un acto de confianza: hacemos nuestra parte y dejamos a Dios y a los demás hacer la suya. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué estoy intentando controlar que no me corresponde?
¿Qué puedo entregar hoy a Dios y dejar de forzar?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de asumir la responsabilidad de su propio cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también es aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la impulsividad. Cuando buscamos la paz de Dios antes de actuar, podemos distinguir con mayor claridad qué nos corresponde hacer y qué debemos dejar en Sus manos. No estamos llamados a cambiar a los demás, sino a responder con sabiduría y fidelidad a nuestra propia responsabilidad. La paz es una buena guía para decidir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones desde la paz o desde el temor y la ansiedad?
¿Qué situación necesito entregar hoy a Dios para cuidar mejor de mí mismo?

Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la necesidad que el codependiente se comprometa seria y responsablemente de su recuperación. Salir de la crisis en que vive y ser responsable por sí mismo.

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Medita sobre esto:

Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.

«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».

Mi Reflexión: Las emociones difíciles pueden impulsarnos a actuar, pero no deben dirigir nuestras decisiones. El miedo, la ira o la ansiedad nublan nuestro juicio, mientras que la paz nos permite escuchar la voz de Dios con mayor claridad. Antes de actuar, necesitamos detenernos, descansar en su presencia y permitir que Él ordene nuestro corazón. Cuando la paz ocupa el primer lugar, nuestro trabajo deja de ser una carga impulsada por la urgencia y se convierte en una respuesta confiada al propósito de Dios. Él no solo nos llama a cumplir una tarea, sino también a realizarla con un corazón sereno y dependiente de su gracia. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones impulsado por el miedo y la preocupación, o desde la paz que Dios ofrece?
¿Qué necesito entregar hoy al Señor para que su paz dirija mis acciones y no mis emociones?

Meditación 27 de Julio … Deja ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la tesis del desapego como estrategia para soltar aquellos eventos, personas y situaciones que atan y definen la vida del codependiente.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena.
Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.

«Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz no nace de tener el control de todo, sino de confiar en Aquel que sí lo tiene. Cuando dejo de exigirme perfección y acepto que Dios está obrando aun en medio de lo que no comprendo, mi corazón descansa. Hoy elijo vivir con más confianza, menos ansiedad y la certeza de que Su gracia es suficiente para cada día. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación necesito dejar hoy en las manos de Dios en lugar de seguir intentando controlarla?
¿Estoy viviendo bajo la presión de ser perfecto o descansando en la gracia y el cuidado del Señor?.

Reflexión del Dia: 9 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que la clave para liberarse de apego afectivo es soltar o dejar ir aquello que nos impide crecer y mejorar nuestra estima propia.

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Reflexiona sobre esto:

El apego afectivo suele ofrecer recompensas inmediatas que parecen satisfacer necesidades emocionales profundas. Puede hacernos sentir útiles, indispensables, seguros o con la ilusión de mantener el control sobre las personas y las circunstancias. Sin embargo, estas recompensas son pasajeras y, con el tiempo, generan ansiedad, dependencia y desgaste emocional. La verdadera libertad comienza cuando aprendemos a amar sin controlar, a servir sin perder nuestra identidad y a confiar en Dios por encima de nuestras emociones. Solo así experimentamos relaciones más sanas, equilibradas y edificantes.

Mi Reflexión: Esta lectura me hizo reconocer que, muchas veces, busqué seguridad y valor en las personas en lugar de encontrarlo en Dios. Comprendo que aferrarme emocionalmente a alguien nunca podrá darme la paz que solo Él puede ofrecer. Hoy elijo cultivar relaciones sanas, libres del control y fundamentadas en el amor, la confianza y el respeto mutuo. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en una persona la seguridad y el valor que solo Dios puede darme? ¿Mis relaciones reflejan amor genuino o una necesidad de controlar y depender de los demás? Comparte tus vivencias aquí.