Reflexión del Dia: 1 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio consigo mismo para recuperarse de su codependencia.

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Reflexiona sobre esto:

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “No-dependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

Mi Reflexión: Dios nos creó para amar y ser amados, pero nunca para vivir esclavos del miedo o de la dependencia emocional. El amor sano edifica, fortalece y nos acerca a la libertad; la dependencia enfermiza, en cambio, nos mantiene atrapados en relaciones que desgastan nuestra dignidad y apagan nuestra esperanza. Recuperar nuestra seguridad emocional no significa dejar de amar, sino aprender a hacerlo con sabiduría, estableciendo límites saludables y recordando que nuestra identidad y nuestro valor descansan, ante todo, en el amor incondicional de Dios. Cuando Él ocupa el centro de nuestra vida, somos libres para amar sin perder nuestra esencia. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Estoy permaneciendo en alguna relación por amor genuino o por miedo a la soledad, al rechazo o a perder la seguridad que creo encontrar en ella?
* ¿Qué paso puedo dar hoy para fortalecer mi dependencia de Dios y desarrollar una seguridad emocional más sana y equilibrada?

Meditacion 31 de Julio… Dejemos ir lo que queremos


Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso personal de soltar y dejar ir aquellas personas y objetos que te atan, sólo así iniciara su recuperación.

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Medita sobre esto:

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y sometiéndonos, dejar ir puede no resultar fácil. (Más Allá de la Codependencia).

En la recuperación aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Con qué nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades que actualmente no están satisfechos. Nos hemos arriesgado a dejar de negar y a empezar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que ahí están, insatisfechos, los deseos y necesidades. Esta posición puede ser frustrante, dolorosa, enojosa y, a veces, productora de obsesión.
Después de identificar nuestras necesidades hay un siguiente paso a seguir para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías de la recuperación. El siguiente paso es dejar ir nuestros deseos y necesidades después de que hemos seguido pasos concienzudos para identificarlos.
Los dejamos ir, renunciamos a ellos, a nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que necesitamos renunciar. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde necesitamos llegar.
Con qué frecuencia he negado un deseo o una necesidad, y luego he seguido los pasos para identificar mis necesidades, sólo para sentirme enojada, frustrada y desafiada porque no tengo lo que quiero y no sé como conseguirlo. Si entonces me embarco en un plan para controlar o influir en la consecución de ese deseo o necesidad, por lo general empeoro las cosas. Buscar, tratar de controlar el proceso, no funciona. He aprendido, para mi consternación, a dejarlos ir.
A veces tengo que llegar al punto de decir: «No lo quiero. Me doy cuenta de que es importante para mí, pero que no puedo controlar el hecho de obtenerlo en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. Voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de conseguirlo, porque estar con la esperanza de conseguirlo, me está volviendo loca, cuanta más esperanza tengo de conseguirlo y trato de hacerlo más frustrada me siento porque no lo estoy consiguiendo».
No sé por qué este proceso funciona de esta manera. Lo único que sé es cómo me funciona a mí. No he encontrado otra alternativa al proceso de dejar ir.
A menudo podemos obtener lo que deseamos y necesitamos, o algo mejor. Dejarlo ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.

«Hoy lucharé por dejar ir esos deseos y necesidades que me están provocando frustración. Los pondré en mi lista de metas y luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en que Dios traerá a mí los deseos de mi corazón, en el tiempo que Dios quiera y a su manera».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz no llega cuando obtengo todo lo que deseo, sino cuando confío esos deseos a las manos de Dios. Él conoce los anhelos de mi corazón y también el tiempo perfecto para responderlos. Hoy elijo dejar de luchar por controlar lo que no depende de mí y descansar en la certeza de que Su voluntad siempre será mejor que mis propios planes. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué deseo o necesidad necesito entregar hoy a Dios para dejar de vivir con ansiedad y frustración?
¿Confío en el tiempo y en la voluntad de Dios, aun cuando Sus respuestas sean diferentes a las que esperaba?

Meditación 27 de Julio … Deja ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós refuerza la tesis del desapego como estrategia para soltar aquellos eventos, personas y situaciones que atan y definen la vida del codependiente.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena.
Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.

«Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz no nace de tener el control de todo, sino de confiar en Aquel que sí lo tiene. Cuando dejo de exigirme perfección y acepto que Dios está obrando aun en medio de lo que no comprendo, mi corazón descansa. Hoy elijo vivir con más confianza, menos ansiedad y la certeza de que Su gracia es suficiente para cada día. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación necesito dejar hoy en las manos de Dios en lugar de seguir intentando controlarla?
¿Estoy viviendo bajo la presión de ser perfecto o descansando en la gracia y el cuidado del Señor?.

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la imposibilidad de intervenir en la vida de los demás. Esta postura no le devenga nada positivo a su sanación.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz comienza cuando dejo de querer controlar aquello que está fuera de mis manos. Dios me llama a actuar con responsabilidad, pero también a confiar en que Él obrará en el momento y de la manera que considere mejor. Cuando hago mi parte y luego descanso en Su voluntad, descubro una libertad que el control jamás podrá ofrecerme. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Qué situación estoy intentando controlar cuando debería entregarla a Dios? ¿Estoy haciendo mi parte con diligencia y luego descansando en la voluntad del Señor, o sigo luchando por imponer mis propios resultados?

Meditacion 20 de Julio… Observalo y déjalo ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós apunta la importancia de aceptar las vivencias como aprendizajes y luego soltar aquello de lo aprendimos.

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Medita sobre esto:

Esto es un recordatorio. Mientras usas tu imaginación, abraza tus sueños y pasa tu tiempo visualizando un desempeño positivo, no te olvides de dejarlo ir.
No te preocupes por cómo pasarán las cosas. Tu parte es ver lo mejor para ti. Luego regresa a los detalles de tu vida diaria.
Es seguro dejar ir y dejar que Dios Obre. El hecho de que tengamos los poderes creativos para imaginar no significa que tengamos que controlar el resto. Di¡»ya vi, luego suéltalo»!
Deja que Dios trabaje lo manifiesto.
«Dios, después de haber visto mis sueños y visualizaciones, ayúdame a devolvértelos.»

Mi Reflexión:Esta meditación nos recuerda que soñar y planificar son dones valiosos, pero el resultado final siempre debe quedar en las manos de Dios. Podemos visualizar con esperanza el futuro que anhelamos, sin convertir nuestros sueños en una fuente de ansiedad o control. La fe madura nos impulsa a hacer nuestra parte con diligencia y, luego, descansar en la certeza de que Dios obrará conforme a Su perfecta voluntad. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando mis sueños a Dios o intento controlar cada detalle de cómo deben cumplirse?¿Puedo descansar en la certeza de que la voluntad de Dios siempre será buena, aun cuando el camino sea diferente al que imaginé? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 17 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la importancia de mejorar la autoestima del codependiente, solo asi podrá sentirse aceptado por el mismo y sus otras relaciones.

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Reflexiona sobre esto:

Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Confórmate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la verdadera felicidad no nace de la aprobación de las personas, sino de la certeza de que soy amado por Dios. Cuando mi identidad está firmemente arraigada en Él, dejo de buscar en los demás lo que solo Su amor puede ofrecerme. Entonces puedo vivir con mayor libertad, cultivar relaciones más sanas y encontrar una paz que no depende de las circunstancias ni de la opinión ajena. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en la aprobación de los demás el valor y la seguridad que solo Dios puede darme? ¿Qué pasos puedo dar hoy para fortalecer mi identidad y mi paz en la presencia de Dios? Comparte aquí tus vivencias.

Meditación 14 de Julio… ¿Observate cómo se siente hacerlo bien?

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que tratemos de llenar nuestro espacio mental con afirmaciones e imágenes positivas que sean consecuentes con lo que deseamos obtener.

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Medita sobre esto:

En paracaidismo, hay una actividad llamada «buceo de superficie». En la zona de lanzamiento, verás gente tendida boca abajo sobre artilugios que parecen monopatines. Hacen todos los movimientos en el suelo como si cayeran libremente por el aire. Están entrenando sus cuerpos y ellos mismos para hacerlo bien. Están experimentando cómo se siente hacerlo bien.
¿Tienes algo que estás tratando de aprender a hacer? ¿Estás luchando por soltar a alguien? ¿Estás tratando de hacer algo por primera vez? ¿Conquistar tu miedo a volar o escribir un libro? ¿Tiene una reunión programada que le cause algo de tensión? Tal vez necesites acercarte a tu jefe y pedir un aumento.
Vete a ti mismo haciéndolo. Tranquilícese primero relajando deliberadamente cada parte de su cuerpo y mente. Entonces imagínese haciéndolo, sea lo que sea. Vea cómo se siente hacerlo bien. Analice cada detalle de cómo se sentiría si lo hiciera bien.
Si te encuentras con un bloqueo que te impide avanzar sin problemas en tu tiempo de visualización, pregúntale a tu Poder Superior o a ti mismo cómo remediarlo o liberarlo. ¿Tienes un miedo que te está bloqueando? ¿Es un miedo nuevo o viejo? Tal vez se trate de lo que alguien le dijo hace mucho tiempo acerca de su insuficiencia. Libera esa energía, luego comienza de nuevo, viendo lo que se siente al hacerlo bien. Mantenga en su visualización hasta que pueda pasar por todo el proceso sin problemas, de principio a fin.
Si lo intentas pero no puedes imaginarte a ti mismo haciendo algo, y mucho menos verás cómo se siente hacerlo bien, tal vez estás tratando de hacer algo que no es adecuado para ti. Pregúntale a su Poder Superior por orientación sobre eso también.
La visualización puede darnos tiempo para bucear de forma segura y superar torpezas, miedos, bloqueos y problemas potenciales. A veces, pasar el tiempo tranquilo tratando de visualizar cómo se siente hacerlo bien puede darnos un mensaje de que este es o no el momento adecuado para nosotros.

Dios, ayúdame a usar mis poderes mentales para crear las escenas más positivas que pueda imaginar que tengan lugar en mi vida.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que muchos de mis temores nacen antes de dar el primer paso. Cuando pongo mis planes y mis miedos en las manos de Dios, Él fortalece mi confianza y me ayuda a avanzar con serenidad. En lugar de imaginar el fracaso, hoy decido contemplar con fe las posibilidades que Dios puede abrir delante de mí y caminar con la certeza de que Su presencia me acompaña. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué temor me está impidiendo dar el paso que Dios me está invitando a dar? ¿Estoy permitiendo que la fe en Dios dirija mis pensamientos o dejo que el miedo gobierne mi manera de actuar? Comparte aquí.

Reflexión del Dia: 13 de Julio


Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que culpar a los demás no es suficiente, quizás sea momento de mirar hacia adentro y analizar tu propio comportamiento como posible causa de tu insatisfacción personal.

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Reflexiona sobre esto:

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitarnos oír nada más. Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvernos hacia nuestro poder superior y expresarle qué tan enojados estamos.
De modo que, ¿qué hacemos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Azotamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material porque ya hemos perdido demasiado.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esconder mis emociones no las hace desaparecer. Cuando reprimo mi enojo, solo permito que crezca y afecte mi paz y mis relaciones. Dios me invita a llevarle mi corazón con honestidad, permitiéndole sanar aquello que por tanto tiempo he intentado ocultar. (Alpha).

Para Reflexionar:¿Qué emociones estoy reprimiendo por miedo al rechazo o al juicio de los demás? ¿Estoy llevando mi enojo a Dios para que Él transforme mi corazón en lugar de permitir que la amargura eche raíces? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 12 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que se hace necesario que el codependiente debe esmerarse en responsabilizarse del cuidado de sí mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Darnos lo que necesitamos y aprender a vivir en forma autodirigida requiere de fe. Necesitamos fe suficiente para proseguir con nuestra vida, y necesitamos hacer al menos algo pequeñito a diario para empezar a ir hacia adelante.
A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podemos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.
Estoy aprendiendo a identificar cómo cuidar de mi misma. Conozco a mucha gente que ha aprendido ya a hacerlo o lo está aprendiendo también. Creo que todos los codependientes pueden aprender.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuidar de mí también forma parte del propósito de Dios para mi vida. No necesito ser perfecto para seguir adelante; basta con caminar cada día confiando en Su gracia y aprendiendo de cada experiencia. Cuando atiendo mis necesidades con sabiduría y descanso en el amor de Dios, descubro que mi corazón encuentra paz y mis relaciones también comienzan a reflejar ese equilibrio. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy dedicando tiempo a cuidar las necesidades que Dios me ha confiado o siempre las dejo para después? ¿Estoy avanzando con fe, aceptando mis limitaciones y confiando en la gracia de Dios para seguir creciendo? Comenta tu opinión al respecto.

Meditación 12 de Julio… Auto-Divulgación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad del codependiente de ir presentándose como es ante las personas de su entorno familiar, laboral. Esto permite tumbar barreras de antes le impedían ser el mismo.

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Medita sobre esto:

Aprender a revelar gentilmente quiénes somos es cómo nos abrimos al amor y la intimidad en nuestras relaciones.
Muchos de nosotros nos hemos escondido bajo una capa protectora, una carcasa que impide que otros nos vean o lastimen. No queremos ser tan vulnerables. No queremos exponer nuestros pensamientos, sentimientos, miedos, debilidades, y algunas veces nuestras fortalezas, a otros.
No queremos que otros vean quiénes somos en realidad.
Puede que tengamos miedo de que nos juzguen, se vayan o no nos quieran. Es posible que no estemos seguros de quiénes somos o cómo debemos revelarnos a los demás.
Ser vulnerable puede ser aterrador, especialmente si hemos vivido con personas que abusaron, maltrataron, manipularon o no nos apreciaron.
Poco a poco, aprendemos a correr el riesgo de revelarnos a nosotros mismos. Divulgamos a la persona real dentro de otros. Escogemos personas seguras, y comenzamos a revelar fragmentos sobre nosotros mismos.
A veces, por miedo, podemos negarnos, pensando que eso ayudará a la relación o ayudará a otros a querernos más. Esa es una ilusión. Retener quiénes somos no nos ayuda a nosotros, a la otra persona ni a la relación. La retención es un comportamiento que fracasa. Para que exista verdadera intimidad y cercanía, para que nos amemos a nosotros mismos y nos contemos con una relación, debemos revelar quiénes somos.
Eso no significa que les contamos todo a todos a la vez. Eso también puede ser un comportamiento autodestructivo. Podemos aprender a confiar en nosotros mismos, sobre a quién contar, cuándo contar, dónde contar y cuánto decir.
Confiar en que las personas nos amarán y querrán si somos exactamente lo que somos es aterrador.Pero es la única forma en que podemos lograr lo que queremos en las relaciones. Dejar de lado nuestra necesidad de controlar a los demás, sus opiniones, sus sentimientos sobre nosotros o el curso de la relación, es la clave.
Suavemente, como una flor, podemos aprender a abrirnos. Como una flor, haremos eso cuando el sol brilla y hay calor.

Hoy, comenzaré a correr el riesgo de revelar quién soy a alguien con quien me siento seguro. Dejaré ir algunos de mis dispositivos de protección y me arriesgaré a ser vulnerable, aunque me hayan enseñado de otra manera, aunque me haya enseñado a mí mismo de manera diferente. Revelaré quién soy de una manera que refleje la autorresponsabilidad, el amor propio, la franqueza y la franqueza. Dios, ayúdame a dejar de lado mi miedo a revelar quién soy para las personas. Ayúdame a aceptar quién soy y ayúdame a dejar de lado mi necesidad de ser quien la gente quiere que sea.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la vulnerabilidad no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía. Cuando acepto quién soy delante de Dios, dejo de vivir buscando la aprobación de los demás y comienzo a relacionarme con autenticidad. Con Su ayuda puedo abrir mi corazón con sabiduría, confiando en que las relaciones más sanas nacen de la verdad, el respeto y el amor genuino. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy ocultando quién soy por temor al rechazo o a no ser aceptado? ¿Confío más en la aprobación de las personas o en el amor incondicional que Dios tiene por mí? Comenta acá.