Reflexión del Dia: 9 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reafirma utilizar la relajación como medio para disminuir la ansiedad ocasionada por situaciones y eventos difíciles de manejar por el codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón o de CODA. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.

Mi Reflexión: Cuando la ansiedad nos domina, hacer una pausa puede ser más sabio que reaccionar. Apartarnos por un momento no significa huir del problema, sino recuperar la serenidad necesaria para enfrentarlo con claridad. A veces, lo más saludable que podemos hacer es detenernos, respirar, orar y esperar hasta que nuestro corazón encuentre nuevamente la paz. Desde la calma podemos responder mejor que desde el caos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué me ayuda a recuperar la serenidad?
¿Qué puedo hacer hoy antes de reaccionar impulsivamente?

Reflexión del Dia: 8 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la importancia de recuperarse de la codependencia. Asumir la responsabilidad por su propia vida es la misión más relevante del codependiente.

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Reflexiona sobre esto:

Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?
¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?

Mi Reflexión: No todo lo que sucede merece una reacción inmediata o desproporcionada. La sabiduría consiste en detenernos, reconocer lo que sentimos y examinar la situación con honestidad antes de responder. Muchas veces el dolor se intensifica cuando hacemos suposiciones, cargamos responsabilidades que no nos corresponden o tomamos como personales las acciones de los demás. Dios nos invita a mirar cada circunstancia con serenidad y verdad. Cuando llevamos nuestras emociones a Su presencia y las procesamos con humildad, descubrimos que no todo es tan grave como parecía. La paz nace cuando dejamos de reaccionar impulsivamente y aprendemos a responder con discernimiento. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando a los hechos o a mis temores e interpretaciones?
¿Qué verdad necesita mostrarme Dios para responder con paz y sabiduría?

Reflexión del Dia: 7 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma la necesidad que el codependiente asume prontamente un cambio en su estilo de vida. Pasar de sentirse inútil a servir a si mismo, cuidándose con amor.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos codependientes se vuelven lo que la gente llama adictos al drama o a la crisis. Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas. Si vivimos con la suficiente cantidad de desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda. Luego de un tiempo, si nos acostumbramos tanto a involucrar nuestras emociones con problemas y crisis que podemos llegar a apropiarnos de problemas que no nos conciernen y permanecer involucrados en ellos. Incluso podemos comenzar a hacer líos o a hacer los problemas más grandes de lo que son para crearnos una situación estimulante. Esto es verdad especialmente si hemos descuidado mucho nuestras propias vidas y sentimientos.
Cuando estamos involucrados en un problema, sabemos que estamos vivos. Cuando el problema se resuelve, podemos sentirnos vacíos y sin sentimientos. No tenemos nada que hacer. Estar en crisis se convierte en algo cómodo, y nos salva de nuestra monótona existencia. Es como volverse adicta a las telenovelas, excepto que las crisis diarias se suceden en nuestras vidas y en las de nuestros amigos y familiares.

Mi Reflexión: Cuando el conflicto se vuelve una costumbre, la paz puede parecernos extraña. Sin darnos cuenta, podemos llenar nuestra vida con problemas ajenos o exagerar las dificultades para sentir que tenemos un propósito. Sin embargo, Dios no nos llamó a vivir en una crisis permanente, sino a caminar en su paz. La verdadera plenitud no nace del drama, sino de una vida centrada en Cristo, donde encontramos identidad, propósito y serenidad, aun en medio de las dificultades. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy dedicando más energía a los problemas que a cultivar la paz que Dios me ofrece?
¿Qué cambios puedo hacer para centrar mi vida en Cristo y no en las crisis?

Reflexión del Dia: 6 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de dependencia afectiva que desarrolla el codependiente, hasta el punto de «conformarse» con lo poco que puede brindarle de atención y afecto la persona a la cual esta apegado. Esta situación de apego mas critico lo lleva incluso a «limitar» sus relaciones, para luego quedarse solo dependiendo aun mas de esa persona. Es un verdadero «drama».

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Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

Mi Reflexión: Cuando buscamos en otra persona la seguridad, el valor o la felicidad que solo Dios puede darnos, corremos el riesgo de conformarnos con relaciones que no nos edifican. El miedo a la soledad puede llevarnos a aceptar menos de lo que merecemos como hijos de Dios. Sin embargo, la verdadera libertad comienza cuando reconocemos que nuestra identidad y nuestro valor no dependen de la aprobación o la presencia de alguien más, sino del amor incondicional del Señor. Al fortalecer nuestra relación con Él, aprendemos a establecer límites saludables y a construir vínculos basados en el respeto, el amor y la verdad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me estoy conformando con menos de lo que Dios desea para mis relaciones por temor a quedarme solo(a)?
¿Estoy buscando mi seguridad emocional en las personas o en el amor y la fidelidad de Dios?

Reflexión del Dia: 5 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que el codependiente debe asumir un compromiso de buscar sus metas a como de lugar. En ello debe empeñarse.

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Reflexiona sobre esto:

Creemos que no somos importantes, y aunque nuestros sentimientos no sean equivocados, pensamos que no importan. Estamos convencidos de que nuestras necesidades no son importantes. Y nos abochornamos por los deseos o los planes de otro. Pensamos que somos inferiores y diferentes al resto del mundo, no únicos, sino bizarra e inadecuadamente distintos. Nunca nos hemos puesto de acuerdo con nosotros mismos, y nos miramos no a través de esos cristales de color de rosa, sino a través de una película sucia, marrón-gris.
Podemos haber aprendido a disfrazar nuestros verdaderos sentimientos acerca de nosotros mismos vistiéndonos bien, peinándonos bien, viviendo en la casa correcta, y trabajando en el empleo correcto. Podemos presumir de nuestros logros, pero bajo las galas se encuentra un calabozo dentro del cual secreta e incesantemente nos castigamos y nos torturamos. En ocasiones, podemos castigarnos abiertamente ante el mundo entero, diciendo cosas degradantes acerca de nosotros mismos. A veces, llegamos incluso a pedir a otros que nos ayuden a odiarnos a nosotros mismos, como cuando permitimos que ciertas personas o costumbres religiosas nos ayuden a sentirnos culpables, o cuando le permitimos a la gente que nos lastime. Pero nuestros peores latigazos nos los damos en privado, dentro de nuestras mentes.

Mi Reflexión: La herida más profunda no siempre proviene de lo que otros dicen de nosotros, sino de las palabras que repetimos en nuestro interior. Cuando creemos que no somos valiosos, comenzamos a ignorar nuestras necesidades, a minimizar nuestros sentimientos y a buscar nuestra identidad en la aprobación de los demás. Sin embargo, Dios nunca nos ha definido por nuestros fracasos, nuestras heridas o nuestras inseguridades. Él nos creó a su imagen y nos ama con un amor incondicional. La verdadera sanidad comienza cuando dejamos de mirarnos con los ojos de la culpa y aprendemos a vernos con los ojos de la gracia de Dios. Allí descubrimos que no somos insignificantes, sino profundamente amados y dignos de vivir con esperanza y propósito. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué palabras o creencias negativas acerca de mí mismo necesito reemplazar por la verdad de Dios?
¿Estoy buscando mi valor en la aprobación de las personas o en la identidad que Dios me ha dado como su hijo(a)?

Reflexión del Dia: 4 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la necesidad imperiosa que el codependiente asuma el control de su vida y deje atrás las situaciones que involucren intervenir y controlar a los otros.

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Reflexiona sobre esto:

Estoy convencida de que mostramos la mayoría de nuestras conductas codependientes en esta etapa, obsesionándonos, controlando, reprimiendo sentimientos. También creo que muchas de nuestras sensaciones de “locura” están vinculadas a esta etapa. Nos sentimos enloquecer porque nos estamos mintiendo. Nos sentimos enloquecer porque creemos en las mentiras de otras personas. Nada nos ayudará con más rapidez a sentir que estamos enloqueciendo que caer en la mentira de los demás. Creer en mentiras rompe el núcleo de nuestro ser. La parte profunda, instintiva de nosotros sabe la verdad, pero hacemos a un lado esa parte diciéndole, “¡Estás mal, Cállate”!

Mi Reflexión: Cuando negamos lo que sentimos, justificamos lo injustificable o aceptamos las mentiras que otros dicen sobre nosotros, comenzamos a perder la paz interior. Dios, sin embargo, nos llama a caminar en la verdad, porque solo la verdad trae libertad y sanidad. Escuchar su voz por encima de las voces del miedo, la culpa o la manipulación nos permite recuperar nuestra identidad y volver a confiar en el discernimiento que Él ha puesto en nuestro corazón. La recuperación comienza cuando dejamos de negar la realidad y tenemos el valor de abrazar la verdad que Dios nos revela. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Qué mentira he estado creyendo acerca de mí mismo, de los demás o de Dios que necesita ser reemplazada por la verdad?
* ¿Estoy dispuesto a escuchar la voz de Dios, aunque confronte aquello que durante mucho tiempo he preferido negar?

Reflexión del Dia: 3 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma la necesidad que el codependiente sea honesto y franco con el mismo, y comprometa su tiempo en modificar conductas y creencias negativas por una sanación necesaria.

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Reflexiona sobre esto:

Creemos que no somos importantes, y aunque nuestros sentimientos no sean equivocados, pensamos que no importan. Estamos convencidos de que nuestras necesidades no son importantes. Y nos abochornamos por los deseos o los planes de otro. Pensamos que somos inferiores y diferentes al resto del mundo, no únicos, sino bizarra e inadecuadamente distintos. Nunca nos hemos puesto de acuerdo con nosotros mismos, y nos miramos no a través de esos cristales de color de rosa, sino a través de una película sucia, marrón-gris.
Podemos haber aprendido a disfrazar nuestros verdaderos sentimientos acerca de nosotros mismos vistiéndonos bien, peinándonos bien, viviendo en la casa correcta, y trabajando en el empleo correcto. Podemos presumir de nuestros logros, pero bajo las galas se encuentra un calabozo dentro del cual secreta e incesantemente nos castigamos y nos torturamos. En ocasiones, podemos castigarnos abiertamente ante el mundo entero, diciendo cosas degradantes acerca de nosotros mismos. A veces, llegamos incluso a pedir a otros que nos ayuden a odiarnos a nosotros mismos, como cuando permitimos que ciertas personas o costumbres religiosas nos ayuden a sentirnos culpables, o cuando le permitimos a la gente que nos lastime. Pero nuestros peores latigazos nos los damos en privado, dentro de nuestras mentes.

Mi Reflexión: La baja autoestima nos hace creer que nuestro valor depende de la opinión de los demás o de nuestros logros, cuando en realidad nuestro verdadero valor proviene de Dios. Él no nos mira a través de las heridas, los fracasos o la culpa, sino con amor, gracia y propósito. La recuperación comienza cuando dejamos de condenarnos y empezamos a vernos como Él nos ve: personas creadas a su imagen, profundamente amadas y dignas de cuidado. Solo cuando aceptamos esta verdad, el diálogo de desprecio que sostenemos con nosotros mismos empieza a ser reemplazado por la voz de la esperanza y la verdad. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué pensamientos negativos acerca de mí mismo necesito reemplazar por la verdad de lo que Dios dice sobre mi vida?
¿Estoy tratando con la misma gracia y compasión con que Dios me trata cada día?

Reflexión del Dia: 2 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente afirma que la codependencia desvirtúa la esencia de la persona que la padece. Se acostumbra tanto a darse a los demás, es desmedro de sí mismo, que asume que ese es su misión de vida.

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Reflexiona sobre esto:

Reaccionar casi nunca funciona. Reaccionamos demasiado aprisa, con demasiada intensidad y urgencia. Rara vez podemos hacer lo más adecuado cuando nos encontramos en ese estado mental, Resulta irónico que no se nos requiera para hacer las cosas en este estado mental. Poco hay en nuestras vidas que no podamos hacer mejor si permanecemos apacibles. Pocas situaciones —no importa qué tanto parezcan demandarlo— pueden mejorarse si perdemos los estribos.
Entonces, ¿por qué lo hacemos?
Reaccionamos porque estamos ansiosos y temerosos de lo que está sucediendo, de lo que podría suceder y de lo que ha sucedido.
Muchos reaccionamos como si todo fuera una crisis porque hemos vivido tantas crisis durante tanto
tiempo que la reacción a la crisis se ha convertido en un hábito.
Reaccionamos porque pensamos que no deberían estar sucediendo las cosas como suceden.
Reaccionamos porque no nos sentimos bien con nosotros mismos.
Reaccionamos porque la mayoría de la gente reacciona.
Reaccionamos porque pensamos que tenemos que reaccionar.
No tenemos que hacerlo.
No debemos tener tanto miedo de la gente. Son gente como nosotros.
No tenemos que abdicar a nuestra paz. No sirve de nada. Disponemos de los mismos recursos y hechos cuando estamos en paz que de los que disponemos cuando estamos en un estado frenético y caótico.
De hecho disponemos de más recursos porque nuestras mentes y emociones están libres de actuar a su mayor potencial.
No debemos abdicar a nuestro poder para pensar y sentir por cuenta de los demás. Tampoco eso se requiere de nosotros.

Mi Reflexión: La reacción impulsiva casi siempre nace del miedo, mientras que la respuesta sabia nace de la paz. Cuando permitimos que las emociones gobiernen nuestras decisiones, es fácil perder la serenidad y actuar de maneras que después lamentamos. Dios, en cambio, nos invita a detenernos, confiar en su dirección y responder con prudencia. La calma no es señal de debilidad, sino de una fe que descansa en la certeza de que Él sigue teniendo el control. Cuando nuestro corazón permanece en paz, podemos discernir mejor, actuar con sabiduría y conservar la libertad que Dios nos ha dado. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situaciones o personas suelen provocar en mí reacciones impulsivas en lugar de respuestas guiadas por la paz de Dios?
¿Cómo puedo cultivar un corazón sereno que confíe en Dios antes de actuar o tomar una decisión?

Reflexión del Dia: 1 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio consigo mismo para recuperarse de su codependencia.

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Reflexiona sobre esto:

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “No-dependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

Mi Reflexión: Dios nos creó para amar y ser amados, pero nunca para vivir esclavos del miedo o de la dependencia emocional. El amor sano edifica, fortalece y nos acerca a la libertad; la dependencia enfermiza, en cambio, nos mantiene atrapados en relaciones que desgastan nuestra dignidad y apagan nuestra esperanza. Recuperar nuestra seguridad emocional no significa dejar de amar, sino aprender a hacerlo con sabiduría, estableciendo límites saludables y recordando que nuestra identidad y nuestro valor descansan, ante todo, en el amor incondicional de Dios. Cuando Él ocupa el centro de nuestra vida, somos libres para amar sin perder nuestra esencia. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Estoy permaneciendo en alguna relación por amor genuino o por miedo a la soledad, al rechazo o a perder la seguridad que creo encontrar en ella?
* ¿Qué paso puedo dar hoy para fortalecer mi dependencia de Dios y desarrollar una seguridad emocional más sana y equilibrada?

Reflexión del Dia: 31 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la importancia de aceptar la realidad y asumir su sanación.

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Reflexiona sobre esto:

Ahí estaban los sueños. Muchos de nosotros los mantuvimos tanto tiempo, asiéndonos a ellos a través de una pérdida y de una desilusión tras otra. Volaron de cara a la realidad, estremeciéndose ante la verdad, rehusándose a creer o a aceptar nada menos que eso. Pero un día la verdad nos sacudió y se rehusó a que la siguiéramos negando. Esto no es lo que habíamos querido, lo que habíamos planeado, lo que habíamos pedido, o lo que habíamos esperado. Nunca lo sería. El sueño estaba muerto, y nunca más podría revivir.
Algunos de nosotros vimos estrellarse nuestros sueños y esperanzas. Algunos podemos estar enfrentando el fracaso de algo extremadamente importante como es nuestro matrimonio o cualquier otra relación importante. Sé que hay mucho dolor ante la perspectiva de perder el amor o de perder los sueños que teníamos. No hay nada que podamos decir para hacer eso menos doloroso o para atenuar nuestra pena. Hiere profundamente ver destruidos nuestros sueños por el alcoholismo o por cualquiera otro problema. La enfermedad es mortal. Mata todo lo que está a la vista, incluyendo a nuestros más nobles sueños. “La dependencia química destruye lenta, pero completamente”, concluye Janet Woititz. Cuán cierto es esto. Cuán tristemente es cierto. Y nada muere más lenta o más dolorosamente que un sueño. Incluso la recuperación conlleva pérdidas, más cambios por cuya aceptación debemos luchar.
Cuando un cónyuge se vuelve sobrio, las cosas cambian. Cambian nuestros patrones de relación. Nuestras características codependientes, las maneras en que hemos sido afectados, son pérdidas de autoimagen que debemos afrontar. Aunque estos son cambios positivos, siguen siendo pérdidas, pérdidas de cosas que pueden no haber sido deseables pero que se han vuelto extrañamente cómodas. Estos patrones se habían vuelto comunes en nuestras circunstancias actuales. Por lo menos sabíamos qué esperar, incluso si esto significaba no esperar nada.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que dejar morir un sueño nunca es fácil, pero aferrarme a él cuando ya terminó solo prolonga mi dolor. Dios conoce mis lágrimas y también los anhelos que quedaron en el camino. Cuando acepto con fe aquello que no puedo cambiar, descubro que Él no solo sana mis heridas, sino que también es capaz de dar un nuevo propósito y una nueva esperanza a mi vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algún sueño perdido que todavía me impide abrazar el nuevo camino que Dios está abriendo delante de mí?
¿Estoy dispuesto a confiar en que Dios puede transformar mis pérdidas en una oportunidad para crecer y comenzar de nuevo?