Reflexión del Dia: 5 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que el codependiente debe asumir un compromiso de buscar sus metas a como de lugar. En ello debe empeñarse.

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Reflexiona sobre esto:

Creemos que no somos importantes, y aunque nuestros sentimientos no sean equivocados, pensamos que no importan. Estamos convencidos de que nuestras necesidades no son importantes. Y nos abochornamos por los deseos o los planes de otro. Pensamos que somos inferiores y diferentes al resto del mundo, no únicos, sino bizarra e inadecuadamente distintos. Nunca nos hemos puesto de acuerdo con nosotros mismos, y nos miramos no a través de esos cristales de color de rosa, sino a través de una película sucia, marrón-gris.
Podemos haber aprendido a disfrazar nuestros verdaderos sentimientos acerca de nosotros mismos vistiéndonos bien, peinándonos bien, viviendo en la casa correcta, y trabajando en el empleo correcto. Podemos presumir de nuestros logros, pero bajo las galas se encuentra un calabozo dentro del cual secreta e incesantemente nos castigamos y nos torturamos. En ocasiones, podemos castigarnos abiertamente ante el mundo entero, diciendo cosas degradantes acerca de nosotros mismos. A veces, llegamos incluso a pedir a otros que nos ayuden a odiarnos a nosotros mismos, como cuando permitimos que ciertas personas o costumbres religiosas nos ayuden a sentirnos culpables, o cuando le permitimos a la gente que nos lastime. Pero nuestros peores latigazos nos los damos en privado, dentro de nuestras mentes.

Mi Reflexión: La herida más profunda no siempre proviene de lo que otros dicen de nosotros, sino de las palabras que repetimos en nuestro interior. Cuando creemos que no somos valiosos, comenzamos a ignorar nuestras necesidades, a minimizar nuestros sentimientos y a buscar nuestra identidad en la aprobación de los demás. Sin embargo, Dios nunca nos ha definido por nuestros fracasos, nuestras heridas o nuestras inseguridades. Él nos creó a su imagen y nos ama con un amor incondicional. La verdadera sanidad comienza cuando dejamos de mirarnos con los ojos de la culpa y aprendemos a vernos con los ojos de la gracia de Dios. Allí descubrimos que no somos insignificantes, sino profundamente amados y dignos de vivir con esperanza y propósito. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué palabras o creencias negativas acerca de mí mismo necesito reemplazar por la verdad de Dios?
¿Estoy buscando mi valor en la aprobación de las personas o en la identidad que Dios me ha dado como su hijo(a)?

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