Meditación 3 de Septiembre… Ten en cuenta la ilusión de control

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfoca el daño que nos ocasionamos a nosotros mismos pretendiendo controlar a otras personas, sintiéndonos enfadados, hasta coléricos. Reafirma que el control es una ilusión. y nada podemos hacer para cambiar las cosas, solo «invertir» el tiempo en cambiar nuestras reacciones ante la realidad que vivimos ¡eso sí podemos!

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Medita sobre esto:

Recuerda cómo se siente cuando tratamos de controlar a otra persona.
«Estaba conduciendo por la carretera un día detrás de un automóvil que decidí que conducía demasiado despacio», me dijo un amigo. «Estaba gritando, furioso y hablando sobre el conductor que estaba frente a mí», intentando mentalmente apartarlo de mi camino. Quería que se acercara y me dejara pasar.
«Mientras conducía me observé a mí mismo. Entonces comencé a reír. No estaba enojado con este conductor frente a mí. Estaba enojado porque estaba tratando de controlar algo que no podía cambiar». Sé consciente de todos tus sentimientos. Pero también recuerda ser consciente de que a veces no es la otra persona la que nos vuelve locos. Nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.

«Dios, ayúdame a ser consciente del drama autocreado en mi vida. Ayúdame a dejar de lado mi necesidad de controlar. Dame el coraje de mis sentimientos. Y ayúdame a ser consciente de cuándo mi propia voluntad se está desencadenando».

Reflexión: Muchas veces creemos que son las personas o las circunstancias las que nos roban la paz, cuando en realidad somos nosotros quienes luchamos por controlar lo que está fuera de nuestro alcance. Reconocerlo nos permite detenernos, soltar el control y confiar en Dios. La serenidad comienza cuando aceptamos que no todo depende de nuestra voluntad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación estoy intentando controlar hoy, en lugar de entregársela a Dios y aceptar lo que no puedo cambiar?
¿Puedo reconocer cuándo mi propia voluntad está generando tensión y elegir confiar en Dios en lugar de reaccionar?

Meditación 2 de Septiembre.. Claridad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad que tenemos los codependientes de «ejercitarnos» para desarrollar la fe, solo así podemos estar claros que existe un plan divino desarrollándose para cada uno de nosotros, tanto en las situaciones buenas como en aquellos momentos difíciles que atravesamos en nuestra vida. Es el único camino para recuperarnos y sanar.

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Medita sobre esto:

Sé que lo mejor es confiar en Dios, pero a veces, me olvido de eso.
Cuando estamos en medio de una experiencia, es fácil olvidar que hay un Plan. A veces, todo lo que podemos ver es hoy.
Si tuviéramos que ver solo dos minutos del medio de un programa de televisión, tendría poco sentido. Sería un evento desconectado.
Si tuviéramos que ver a un tejedor cosiendo un tapiz por solo unos momentos, y enfocándonos solo en una pequeña parte del trabajo, no se vería hermoso. Parecería unos pocos hilos peculiares colocados al azar.
Con qué frecuencia utilizamos esa misma perspectiva limitada para mirar nuestra vida, especialmente cuando estamos atravesando un momento difícil.
Podemos aprender a tener una perspectiva cuando estamos atravesando esos tiempos de aprendizaje confusos y difíciles. Cuando estamos siendo aglutinados por eventos que nos hacen sentir, pensar y cuestionar, estamos en medio de aprender algo importante.
Podemos confiar en que algo valioso está siendo desarrollado en nosotros, incluso cuando las cosas son difíciles, incluso cuando no podemos orientarnos. La perspicacia y la claridad no aparecen hasta que hayamos dominado nuestra lección.
La fe es como un músculo. Debe ser ejercitado para crecer fuerte. Las experiencias repetidas de tener que confiar en lo que no podemos ver y las experiencias repetidas de aprender a confiar en que las cosas funcionarán, son lo que hace que nuestros músculos de fe crezcan fuertes.

«Hoy, confiaré en que los eventos en mi vida no son aleatorios. Mis experiencias no son un error. El Universo, mi Poder Superior y la vida no me están molestando. Estoy pasando por lo que necesito pasar para aprender algo valioso, algo que me preparará para la alegría y el amor que estoy buscando».

Mi Reflexión: Cuando atravesamos momentos difíciles, nuestra visión se limita y podemos olvidar que Dios sigue obrando, aun cuando no entendamos lo que sucede. Como en un tapiz, solo vemos algunos hilos, pero Él conoce el diseño completo. Confiar en Dios es ejercitar nuestra fe, especialmente cuando no podemos ver con claridad el propósito del camino. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Qué situación estoy viviendo hoy que necesito entregar a Dios, confiando en que Él ve lo que yo todavía no puedo ver?
¿Estoy dispuesto(a) a fortalecer mi fe y esperar con confianza, aun cuando el propósito de esta etapa todavía no me sea revelado?.

Meditación 31 de Agosto… Separarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca que el primer paso para lograr desapegarnos es comprender que el control es una ilusión y no lleva a nada positivo, y luego mantener el equilibrio interno, dejando actuar a ese ser superior en quien se debe confiar plenamente Abrámonos al entendimiento que nuestra vida debe ser guiada y solo no podemos sanarnos.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Tomar un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llamar a Dios. Respirar profundamente. ¡Encontrar paz!. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca.

Mi Reflexión: Cuando entramos en el ciclo de reaccionar a las reacciones de otros, perdemos la paz y cedemos nuestro control. El desapego comienza cuando hacemos una pausa, dejamos de intentar controlar y buscamos serenidad. En ese espacio de calma podemos acudir a Dios, entregarle lo que no podemos cambiar y permitir que Él nos muestre cómo responder con sabiduría y amor. (Alpha),

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación está alterando hoy mi paz y necesito detenerme para entregársela a Dios?
Antes de reaccionar, ¿estoy dispuesto(a) a hacer una pausa, buscar la serenidad y permitir que Dios guíe mi respuesta?.

Reflexión del Dia: 29 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que la clave es «cuidarnos responsablemente». Para llegar a esta meta, tenemos que pasar por un proceso gradual, que no es fácil, pero sí necesario para sanar. Postergarlo solo complica nuestra vida y no detenemos el sufrimiento.

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Reflexiona sobre esto:

Desapegate. Renuncia. A veces cuando hacemos esto el resultado que habíamos esperado sucede rápida, a veces milagrosamente. A veces, no sucede. A veces nunca sucede. Pero tú saldrás beneficiado. No tienes que dejar de ocuparte o de amar. No tienes que tolerar el abuso. No tienes que abandonar métodos constructivos, como la intervención profesional, para solucionar tus problemas. Lo único que tienes que hacer es poner tus manos emocionales, mentales, espirituales y físicas otra vez dentro de tus propios bolsillos y dejar a las cosas y a la gente solas. Déjalas estar. Toma cualquier decisión que necesites tomar para ocuparte de ti mismo, pero no las tomes para controlar a los demás. ¡Empieza a ocuparte de ti mismo!

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar ni dejar de preocuparnos por los demás; significa renunciar al control y confiar en Dios. Podemos hacer lo que nos corresponde, establecer límites y buscar ayuda cuando sea necesario, pero debemos dejar a los demás la responsabilidad de sus propias decisiones. Cuando dejamos de intentar controlar lo que está fuera de nuestras manos, recuperamos nuestra paz y comenzamos a ocuparnos de aquello que sí podemos transformar: nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación o persona necesito dejar hoy en las manos de Dios, renunciando a mi necesidad de controlarla?
¿Qué puedo hacer concretamente para cuidar de mí mismo(a), sin intentar decidir por los demás?

Meditacion 29 de Agosto… La magia está en ti

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza que la vida con sus cambios nos ubica en escenarios diversos que debemos aceptar como suceden. Disfrutar el presente y dejar ir para vivir nuevas vivencias y con ello las experiencias maravillosas que nos ofrece la vida. Si nos aferramos a algo, detenemos el ciclo natural de expectativas, y al pasar esa etapa enfrentaremos otra y otra mas.Abrirse a esos cambios permite crecer.

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Medita sobre esto:

A veces, jugamos un poco a nosotros mismos.
Podemos estar tan cerca de alguien, creemos, que no tengo que dejarlo ir. O podemos ser tan exitosos en manifestar eventos en nuestras vidas, creemos que no tengamos que dejarlo ir. Cuando quiero algo, simplemente aparece.
Cada vez que nos olvidamos de dejarlo ir, la vida nos hará trotar de nuevo para recordar. No hay nada a lo que podamos aferrarnos en este mundo. En definitiva, todo lo que apreciamos requerirá que lo dejemos ir, en alguna forma o forma. Ese niño crecerá y se irá de casa. ¿Esa relación de amor que va tan maravillosamente? Un nuevo ciclo vendrá, en su tiempo. Esa amistad cambiará. ¿Ese trabajo que creías que siempre tendrías? Vaya, la compañía se fusionó. Tu posición ha cambiado.
Aunque las relaciones a largo plazo y el empleo seguro y la vida en esa casa se sienten bien, recuerda, esa no es tu seguridad.
Déjate ligar. Acércate a esa mujer, u hombre. Déjate disfrutar siendo amigo del mejor amigo que hayas tenido. Sé un padre amoroso, cien por ciento. Colócate en ese trabajo con todo tu corazón y alma.
Pero tu seguridad y alegría no están en esa otra persona o trabajo. ¡La magia está en ti!
No te enojes cuando llegue el momento en tu vida para dejarlo ir. Abre su corazón a esa persona, lugar o cosa, y diga: «Gracias por enseñarme a amar y ayudarme a crecer».
Entonces déjalo ir, sin resentimiento en tu corazón. Porque a pesar de que ese tiempo ha llegado a su fin, el amor no se puede perder. Incluso si eso significa el final del mejor tiempo que hayas tenido en tu vida, mira dónde está ahora. No te olvides de disfrutarlo.
Este será el próximo mejor momento que tendrás.
Recuerda, el amor es un regalo de Dios.

«Dios, ayúdame a mantener mi cabeza en alto, mi corazón abierto, y sé que siempre seré guiado a lo largo del camino».

Mi Reflexión: La vida nos enseña que nada nos pertenece para siempre; personas, etapas y circunstancias llegan y también pueden partir. Podemos amar profundamente sin convertir aquello que amamos en nuestra fuente de seguridad. Dios es nuestra verdadera seguridad, y cuando aprendemos a confiar en Él podemos disfrutar plenamente cada etapa y, llegado el momento, soltar sin resentimiento, agradeciendo lo vivido. El amor que recibimos y damos nunca es tiempo perdido. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algo o alguien a lo que me estoy aferrando y que necesito confiar a Dios, dejando de convertirlo en mi fuente de seguridad?
¿Puedo agradecer a Dios por lo que hoy tengo, disfrutándolo plenamente sin vivir con temor a perderlo?

Reflexión del Dia: 28 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las dificultades de los codependientes para mantener relaciones saludables. Todo parte de la baja autoestima aprendida desde su niñez, producto de haber vivido con adultos irresponsables con algún tipo de adicción que hizo «rechazarse a sí mismo». El codependiente desarrolla hábitos negativos que van «mermando su aparato psicológico» hasta desvanecerse y no saber ni quien es?

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Reflexiona sobre esto:

Algunos de nosotros aprendimos estas conductas de odio a sí mismo dentro de nuestras familias, posiblemente con la ayuda de uno de nuestros padres que era alcohólico. Algunos reforzamos ese desdén que sentimos por nosotros mismos dejando a un padre alcohólico para casarnos con un alcohólico. Podemos haber iniciado relaciones adultas con una frágil autoestima, para luego descubrir que lo que nos quedaba de autoestima se ha desintegrado. Pocos los alcohólicos como en los codependientes. Recuerden, el alcoholismo y otros trastornos compulsivos son autodestructivos Algunos de nosotros podemos ni siquiera estar conscientes de nuestra baja autoestima y de nuestro odio a sí mismos porque nos hemos estado comparando con los alcohólicos y con las otras personas locas que hay en nuestras vidas; en comparación, estamos por encima de ellos. La baja autoestima puede venírsenos encima cada vez que la dejemos actuar.
En realidad, no importa cuándo empezamos a torturarnos. Debernos parar ahora. Ahora mismo podemos darnos un gran abrazo mental y emocional. Estamos bien. Es maravilloso ser quienes somos.
Nuestros pensamientos están bien. Nuestros sentimientos son adecuados. Estamos justo en donde debíamos de estar hoy, en este momento. No hay nada mal con nosotros. No hay nada que en lo fundamental esté mal en nosotros. Si hemos fallado, no hay problema; estábamos haciéndolo lo mejor que podíamos.

Mi Reflexión: Muchas veces la baja autoestima se construye a partir de heridas y experiencias que nos hicieron creer que no éramos suficientes. Pero nuestro pasado no tiene que seguir definiendo la manera en que nos vemos. Dios nos conoce, nos ama y nos permite comenzar de nuevo. Hoy podemos dejar de castigarnos, reconocer nuestro valor y aprender a mirarnos con la misma compasión con la que Dios nos mira. No se trata de negar nuestros errores, sino de aceptar que podemos sanar y crecer. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué pensamientos de desvalorización necesito entregar hoy a Dios para comenzar a mirarme con mayor amor y aceptación?
¿Estoy dispuesto(a) a reconocer mi valor delante de Dios y permitirme avanzar sin seguir castigándome por mi pasado?

Meditación 27 de Agosto … Negligencia

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa que el codependiente puede «postergar tareas» que está llamado a hacer, cayendo en negligencia para resolver algunos problemas. Esta actitud negativa se va haciendo habitual en ellos, y en muchas ocasiones se debe al temor a enfrentarse con lo que tiene pendiente por resolver, y esto le genera ansiedad. Nos toca confiar en la intuición para saber cuando corresponde actuar y cuando toca esperar. Confiemos en la Divinidad.

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Medita sobre esto:

La negligencia –no actuar en el momento oportuno- es una conducta autoderrotista. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y que tengamos una machacona conciencia de la tarea que la vida nos está diciendo que es tiempo de hacer.
No siempre estamos siendo morosos cuando dejamos algo para después. A veces, hacer algo antes del momento preciso puede ser tan contraproducente como esperar demasiado. Podemos aprender a discernir la diferencia. Escúchate a ti mismo. Escucha al universo. ¿A qué se le ha pasado ya el tiempo de que lo hicieras y te está creando ansiedad y te está aguijoneando por dentro?
¿Hay algo en tu vida que estés evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Se está haciendo cada vez más grande la ansiedad por estarlo posponiendo?
A veces, la ira, el miedo o el sentirse impotente puede motivar la negligencia. A veces, la negligencia simplemente se ha convertido en algo habitual.
Confía en ti mismo y escúchate a ti, a tu Poder Superior y al Universo. Vigila los signos y señales. Si es tiempo de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es tiempo, espera hasta que sea el momento oportuno.

«Dios mío ayúdame a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizarme al Divino Orden y a la Divina Regulación del Tiempo y a confiar en ellos».

Mi Reflexión: A veces posponemos lo que sabemos que debemos hacer y cargamos innecesariamente con ansiedad y culpa. Dios puede darnos sabiduría para discernir cuándo actuar y cuándo esperar. No todo tiene que hacerse de inmediato, pero tampoco debemos seguir huyendo de aquello cuyo tiempo ha llegado. Aprendamos a confiar en Dios y a caminar en Su tiempo, con obediencia, serenidad y responsabilidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay algo que Dios me está mostrando que ya es tiempo de enfrentar o realizar, y que sigo posponiendo?
¿Estoy dispuesto(a) a confiar en el tiempo de Dios, aun cuando implique actuar o esperar?

Meditación 24 de Agosto … Soluciona los problemas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos hace meditar sobre la necesidad de no quedarnos «enganchados» en los problemas que se presentan a diario, sino en las soluciones que debemos asumir. El flujo es permanente y no podemos victimizarnos quedándonos «atorados» sin buscar alternativas de solución. Los problemas no van a desaparecer por arte de magia, debemos actuar hasta resolverlos.

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Medita sobre esto:

¡Los problemas son para resolverlos!

Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un problema que tratando de solucionarlo. «¿Por qué me está pasando esto a mí?»… «¿No es horrible la vida?»… «¿Por qué tenía que ocurrir esto?»… «Ay, caray. Esto es terrible»… «¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?»
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir. A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.

«Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto. Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución».

Mi Reflexión: Cuanto más retrasemos la solución de los problemas, crecerá el nivel de angustia y luego nos cerramos totalmente a buscar soluciones ¡Este círculo hay que romperlo! Consideremos que la aparición de problemas es una señal que indica el rumbo equivocado que le damos a nuestras acciones y una advertencia para que cambiemos repensando soluciones más saludables. Reconozcamos que estamos en manos de un Dios amoroso que nos guía a lograr desapegarnos. Con fe lograremos la manera de abordar y solucionar las dificultades que enfrentemos. Actúa bajo esa creencia y todo va a estar fluyendo positivamente para ti. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Asumes los problemas bajo la creencia que te ayudan a crecer?
¿Habitualmente cual método te es efectivo?

Reflexión del Dia: 23 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes manejan sentimientos que le provocan daño y maltratan aun más su resquebrajada autoestima, como la culpa, la ira, el miedo. La Autora nos hace reflexionar sobre la necesidad de «deslastrarnos» de los sentimientos de culpa que nos «corroen el alma y nos hacen infelices». Todos en algún momento de la vida sentimos culpa, pero estamos convencidos que Dios en su magnífica bondad, nos perdona, sabiendo que como humanos cometemos errores.

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Reflexiona sobre esto:

Maneja los sentimientos de culpa. Deshazte de los sentimientos de culpa gratuitos. Deshazte de todo sentimiento de culpa. La culpa no ayuda nada. Dios nos perdonará de todo lo que hemos hecho. Además, apuesto a que Él sabe que no hemos hecho tantas cosas mal como nosotros pensamos.
Una vez que comenzamos a manejar la ira, posiblemente nos demos cuenta de que nos sentimos enojados la mayor parte del tiempo. Esto es común. Somos como niños con juguete nuevo. Luego nos calmaremos. Seamos pacientes. No vamos a manejarla a la perfección. Nadie lo hace. Cometeremos errores, pero también aprenderemos de ellos. La razón por la cual se nos dice que no busquemos venganza es porque desquitarse es una respuesta común a la ira. Si hemos hecho o hacemos cosas inadecuadas, manejemos nuestros bien ganados sentimientos de culpa y sigamos desde ahí hacia adelante. Luchemos por progresar.
Necesitamos ser gentiles con nosotros mismos si hemos estado reprimiendo montones de sentimientos de ira. Las cosas llevan su tiempo. Podemos necesitar estar así de enojados en este momento. Cuando ya no necesitemos estar enojados, dejaremos de estarlo si así lo deseamos. Si pensamos que podemos estar varados en la ira, busquemos ayuda profesional.

Mi Reflexión: Como humanos cometemos errores, lo importante es obtener aprendizajes de esas vivencias. Los codependientes manejamos sentimientos negativos como la culpa, la ira y la vergüenza. Cambiar esos patrones no es fácil, pero si adelantamos la tarea de hacerlo y nos proponemos una meta concreta, con la ayuda de Dios, sometiéndonos a su guía y dirección, lo alcanzaremos. Es hora de «soltar» esos sentimientos. Nos espera una vida plena, en armonía, con paz y sosiego. Resulta atractivo lograrlo. Podemos hacerlo realidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Identificas esos sentimientos en tu vida?
¿Los has manejado con frecuencia?
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Meditación 23 de Agosto … El cuidado de uno mismo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós nos hace reflexionar sobre la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos». Ella expresa que los codependientes vivimos atrapados en la creencia de que los otros son responsables de hacernos felices, de nuestro bienestar. Este error se subsana cuando desmontamos esta creencia errónea, y asumimos la responsabilidad de velar por nosotros mismos. Suena «aterrador», máxime cuando parte de nuestra vida hemos eludido esta tarea, y no aprendimos cómo hacerla.

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Medita sobre esto:

¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos?. Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a nosotros mismos. (Más Allá de la Codependencia).

La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autoresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

«Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso».

Mi Reflexión: Para quienes hemos vivido en la codependencia, quizá no haya nada más difícil que “desengancharnos” de la firme convicción de que nuestra felicidad depende de los demás. Nos cuesta aceptar que también podemos cuidarnos, encontrar bienestar y construir relaciones más sanas. Hemos aprendido a mirar hacia afuera, y ahora debemos aprender a volver la mirada hacia nosotros mismos. ¿Es fácil? Ciertamente, no. Requiere tiempo, fe y la disposición de soltar nuestras cargas y permitir que Dios nos guíe en el proceso de recuperación. Hoy podemos hacer una pausa y asumir este compromiso con la persona que también necesita de nuestro cuidado: nosotros mismos. Al principio quizá nos sintamos egoístas, tendremos tropiezos y recaídas, pero no debemos abandonar el camino. No estamos solos: tenemos la responsabilidad de caminar, pero contamos con la guía y el cuidado de Dios. Bajo Su voluntad, podemos recuperar nuestra vida y aprender a vivirla con mayor plenitud. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo esperando que otras personas me den lo que necesito aprender a ofrecerme a mí mismo(a)?
¿Estoy realmente dispuesto(a) a confiar en Dios y asumir la responsabilidad de cuidar mi propia vida?