Meditacion 17 de Septiembre … Conductas con las nuevas relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos asumir los vínculos con los demás de una manera saludable: cuidar de nosotros mismos, dejar que los demás se comporten como deseen, y fijar límites claros para impedir que controlemos y nos controlen.

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Medita sobre esto:

En la recuperación hablamos mucho acerca de las conductas que se siguen en las relaciones nuevas: permitirles a los demás ser ellos mismos sin reaccionar excesivamente y tomarnos las cosas en forma personal, y adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. Hablamos acerca de dejar ir nuestra necesidad de controlar, concentrándonos en la autoresponsabilidad, y en no disponernos a ser víctimas concentrándonos en la otra persona al tiempo que nos descuidamos a nosotros mismos. Hablamos acerca de tener y de fijar límites sanos, de hablar directamente y de asumir la responsabilidad por lo que queremos y necesitamos.
Aunque estas conductas ciertamente nos ayudan a lidiar con la gente adicta, no son conductas diseñadas sólo para utilizarse en lo que llamamos “relaciones disfuncionales”
Estas conductas son nuestras nuevas conductas en las relaciones nuevas. Nos ayudan en las relaciones tirantes. Nos pueden ayudar a atravesar épocas de estrés en las relaciones sanas.
Las conductas de recuperación que estamos aprendiendo son herramientas –destrezas para tener relaciones sanas- que nos ayudan a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones.
Recuperación significa cuidar de uno mismo –aprender a cuidarnos y a amarnos a nosotros mismos -con la gente. Entre más sanos nos volvamos, más sanas se volverán nuestras relaciones. Y nunca dejaremos de tener necesidad de conductas sanas.

«Hoy me acordare de aplicar mis conductas de recuperación a todas mis relaciones, con amigos y compañeros de trabajo, al igual que en cualquier relación amorosa especial. Trabajare duro por cuidarme a mi mismo en las relaciones difíciles, averiguando cuál habilidad sería mejor aplicar. También considerare las formas cómo se podrían beneficiar mis relaciones sanas con mis nuevas destrezas para manejar relaciones».

Mi Reflexión: Las herramientas que aprendemos en la recuperación no están destinadas únicamente a las relaciones difíciles. Son nuevas formas de vivir y relacionarnos: poner límites, hablar con honestidad, dejar de controlar, asumir nuestra responsabilidad y cuidar de nosotros mismos sin dejar de amar a los demás. Dios puede enseñarnos a relacionarnos desde un lugar más sano, sin perdernos en las necesidades de otros ni convertirnos en víctimas de las circunstancias. A medida que aprendemos a cuidarnos y a respetar nuestra propia vida, nuestras relaciones también pueden crecer en libertad, equilibrio y autenticidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué conducta saludable que estoy aprendiendo en mi recuperación necesito comenzar a practicar en todas mis relaciones, no solamente en las difíciles?
¿Cómo puedo permitir que Dios me enseñe a amar y cuidar a los demás sin descuidarme ni perderme a mí misma?.

Reflexión del Dia: 16 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente generalmente se hace irresponsable de sus finanzas y termina en un caos económico. Volvernos independientes es parte importante de la recuperación.

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Reflexiona sobre esto:

Para el codependiente, la gestión del dinero puede estar entrelazada con sus relaciones afectivas de una manera poco saludable. Puede ser visto como una herramienta para ganar amor, aprobación o incluso control sobre otros. Esto puede manifestarse en gastos excesivos para agradar a los demás, acumulando deudas para mantener una relación, o evitando tomar control financiero como una forma de depender emocionalmente de alguien más.
La lección clave de Melody Beattie se enfoca en aplicar los mismos principios de autoconciencia y autocuidado al aspecto financiero de la vida. Esto significa establecer límites claros en cuanto, cómo y cuándo se gasta el dinero, tener un entendimiento claro de las propias necesidades y capacidades financieras, y practicar la auto-responsabilidad en lugar de depender financieramente de otros de una manera que perpetúa patrones codependientes.
Ser consciente de la propia salud financiera, tener un presupuesto, ahorrar para el futuro, y entender la diferencia entre una compra impulsada por la necesidad emocional y una decisión financiera racional, son pasos importantes hacia la autonomía financiera y emocional.
Si bien, Melody Beattie no hable explícitamente sobre la administración financiera, su mensaje implícito es claro: !tomar control de tu propio bienestar incluye tomar control de tu propia salud financiera, libre de la necesidad de validación externa o el deseo de controlar a otros!

Mi Reflexión: Nuestra manera de manejar el dinero también puede revelar necesidades emocionales que necesitan ser revisadas. Cuando usamos nuestros recursos para comprar amor, agradar a otros o sentir que tenemos control, terminamos comprometiendo nuestra paz y nuestra libertad. Dios nos llama a administrar con sabiduría lo que hemos recibido, reconociendo nuestras necesidades, estableciendo límites y asumiendo responsabilidad por nuestras decisiones. El autocuidado también implica aprender a manejar nuestros recursos con orden, prudencia y libertad, sin depender de la aprobación de otros para sentirnos valiosos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones económicas desde la responsabilidad y la sabiduría, o algunas veces desde la necesidad de agradar, controlar o sentirme aceptada?
¿Qué cambio concreto puedo hacer en mi manera de administrar mis recursos para vivir con mayor orden, responsabilidad y libertad delante de Dios.

Meditacion 16 de Septiembre… Estás aprendiendo algo nuevo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que durante la recuperación debemos estar en disposición de aceptar nuevos retos para mantenernos confiados en creer en el ser superior, en nuestras capacidades y empoderarnos.

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Medita sobre esto:

«¿Qué se supone que debemos estar buscando?», Le preguntó Stanley. «No estás buscando nada. Estás cavando para construir un personaje». Stanley echó una mirada impotente a su pala. No estaba defectuosa. El era quien estaba defectuoso. (Louis Sachar de su Libro Hoyos).

A veces, cuando nos enfrentamos a un obstáculo difícil en la vida: un nuevo trabajo, una nueva escuela, algo nuevo, es fácil sentirse abrumados y comenzar a creer lo peor de nosotros mismos. Tal vez realmente no tengamos lo que se necesita después de todo, pensamos. Tal vez deberíamos quedarnos donde estamos, nos guste ese lugar o no.
Una de las cosas maravillosas sobre ser humano es nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones nuevas. Otra es nuestra capacidad de cambiar y crecer.
¿Qué nueva situación te enfrenta? Ya sea que esté comenzando un proceso de recuperación, comenzando un nuevo trabajo, yendo para su maestría, aprendiendo a divorciarse o aprendiendo a ser una esposa feliz, puede hacer lo que la vida le pida que haga.
Es importante comenzar desde el principio y, a menudo, eso significa sentirse mal preparado para la tarea que tenemos por delante. Eso es bueno. Si estuvieras completamente cómodo con todo lo que sucede a tu alrededor, entonces es probable que no crezcas y aprendas algo nuevo.
Sé consciente de cómo hablas contigo mismo, si te estás diciendo a ti mismo que puedo o no. Luego, deja que las palabras se llenen de alegre confianza. Reconoce cualquier sentimiento que te impida creer en ti mismo. Entonces deja que esos sentimientos se vayan. Deja ir el miedo y el sentirse abrumado.
Puedes aprender la nueva tarea. Puedes armonizar con tu nuevo jefe. Puedes aprender a cuidarte a ti mismo. Puedes, y lo harás. Puedes y crecerás en ese rol.
No eres defectuoso. Tampoco es tu pala. Asúmelo y atrévete.

«Dios, dame la fuerza y ​​la confianza para crecer, aprender y ver la maravilla de este mundo».

Mi Reflexión: Cuando enfrentamos algo nuevo, es fácil confundir nuestra falta de experiencia con incapacidad. Podemos pensar: “no puedo”, cuando en realidad simplemente estamos aprendiendo. Dios no nos pide que sepamos hacerlo todo desde el principio; nos invita a confiar en Él mientras avanzamos. Los errores, los temores y los momentos de inseguridad forman parte del crecimiento. No somos defectuosos por no saber; estamos en proceso. Podemos comenzar donde estamos, dar un paso a la vez y permitir que Dios transforme nuestro “no puedo” en “sí puedo, con Su ayuda”. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación nueva estoy enfrentando que me hace dudar de mis capacidades o pensar que “no puedo”?
¿Estoy dispuesto a confiar en Dios, aceptar mi proceso de aprendizaje y atreverme a dar el siguiente paso?

Reflexión del Dia: 15 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza en la necesidad de dejar de actuar como cuidadores que viven rescatando a las personas aun cuando estas puedan responsabilizarse de ellas mismas.

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Reflexiona sobre esto:

El codependiente que asume el rol de rescatador a menudo lo hace con buenas intenciones, creyendo que está ayudando o incluso salvando a la otra persona. Sin embargo, este comportamiento suele ser más perjudicial que beneficioso, tanto para el rescatador como para la persona que se pretende ayudar. Al asumir la responsabilidad de los problemas de los demás, el rescatador se sume en una espiral de control y ansiedad, perdiendo de vista sus propias necesidades y límites.
Beattie nos recuerda que el papel de rescatador es una forma de evasión. Al enfocar toda la atención y energía en arreglar a otra persona, el codependiente evade enfrentar sus propios problemas y carencias emocionales. Este rol también desempodera a la otra persona, reforzando la noción de que no pueden cuidar de sí mismos y perpetuando su dependencia.
Para romper este ciclo como codependiente, debes reconocer que no puedes controlar o cambiar a otra persona, y este es un paso crucial hacia la recuperación. Al centrarte en su propia salud emocional, puedes empezar a liberarte del rol de rescatador y a establecer relaciones más equilibradas y saludables.
La adopción del rol de rescatador es un callejón sin salida que perpetúa la codependencia y el drama relacional. Solo al deshacernos de esta necesidad de «salvar a los demás» podemos empezar a salvarnos a nosotros mismos.

Mi Reflexión: A veces confundimos el amor con la responsabilidad de solucionar la vida de los demás. Queremos ayudar, pero terminamos controlando, agotándonos y olvidando nuestras propias necesidades. Dios nos llama a amar, pero no a ocupar Su lugar en la vida de otra persona. Cada uno debe asumir la responsabilidad de sus decisiones y procesos. Cuando dejamos de rescatar y entregamos a Dios aquello que no podemos cambiar, recuperamos nuestra libertad y también permitimos que el otro crezca y asuma su propia responsabilidad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situación estoy intentando rescatar o solucionar algo que en realidad corresponde a otra persona?
¿Qué necesito entregar hoy a Dios para aprender a ayudar con amor, sin controlar ni asumir responsabilidades que no me corresponden?

Meditación 14 de Septiembre… Sí, tu puedes

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe aferrarse a la confianza en un poder superior a él para lograr la curación. Convencerse que esa Divinidad cree en él y va a guiarlo en las situaciones que viva hasta llevarlo por un sendero espiritual de sanación.

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Medita sobre esto:

Llegamos a creer que un Poder más grande que nosotros podría restaurarnos a la sensatez. (Segundo paso).

Oh no! No podría hacer eso.
¡Bueno! tal vez podría intentarlo.
Creo que puedo hacerlo, pero no muy bien.
Lo estoy haciendo, pero estoy muy, muy asustado.
¡Oh! Lo estoy haciendo mejor.
¡Oops! Cometí un error. Supongo que no puedo hacerlo, después de todo.
¡Oh bien! Intentaré de nuevo.
¡Ver! No estoy haciendo nada mejor esta vez.
De acuerdo, lo intentaré una vez más. Quizás dos veces.
¡Hey Mira! ¡Soy bastante bueno!
Supongo que puedo hacerlo, después de todo.
¡Guauu! Esto es realmente divertido.
Hay una curva de aprendizaje para todo lo que queremos aprender a hacer. No solo sabemos cómo hacer algo, y hacerlo bien.
Una buena razón para tener un Poder Superior es que Él o Ella cree en nosotros, incluso cuando no creemos en nosotros mismos. No solo necesitamos llegar a creer en Dios. Necesitamos llegar a creer en nosotros mismos.
Deja que tu no pueda convertirme en un yo. Toma todo el tiempo que necesites. Aprende a disfrutar el proceso de llegar a creer que puedes. Se paciente. Acepta dónde te encuentras hoy en tu curva de aprendizaje.

Mi Reflexión: Hay cosas que hoy pensamos que no podemos hacer, pero que podemos aprender paso a paso. Dios no espera que avancemos sin temor ni que lo hagamos todo perfectamente; Él conoce nuestro proceso y tiene paciencia con nosotros. Creer en Dios también implica aprender a creer que, con Su ayuda, podemos crecer, cambiar y avanzar. Los errores no significan que hemos fracasado; son parte de la curva de aprendizaje. Podemos aceptar dónde estamos hoy, volver a intentarlo y confiar en que Dios nos está formando mientras caminamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida sigo diciendo “no puedo”, cuando Dios quizás me está invitando a intentarlo nuevamente?
¿Puedo aceptar con paciencia dónde estoy hoy y confiar en que Dios me ayudará a crecer paso a paso?

Reflexion del Dia: 13 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que agradecer por todo lo que tenemos y nos pasa diariamente, aun cuando no sea lo que deseamos, es una práctica constante que nos permite aceptar que estamos siendo guiados hacia algo mejor y que ciertamente va a cubrir nuestras expectativas. Podemos sentirnos tristes y hasta deprimidos, pero si agradecemos van a suceder cosas maravillosas que nos harán sentir plenos y en paz.

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Reflexiona sobre esto:

El trabajo interno es crucial para romper los patrones de codependencia. Uno de los componentes esenciales de este trabajo interno es la gratitud. A primera vista, la gratitud puede parecer desconectada del arduo trabajo de desenredarse de la codependencia, pero en realidad, ofrece un punto de anclaje emocional y psicológico que es vital para el proceso de sanación.
La gratitud nos centra en el presente y nos permite reconocer y valorar nuestras propias necesidades, talentos y logros. Al hacerlo, podemos empezar a ver que nuestra valía no está ligada a nuestra capacidad para ‘salvar’ o ‘arreglar’ a otros. En lugar de centrarnos en lo que no tenemos o en lo que creemos que necesitamos de otros para sentirnos completos, la gratitud nos dirige hacia una apreciación de lo que sí tenemos, incluido el poder personal para mejorar nuestras propias vidas.
En un estado de gratitud, el amor propio y la autoaceptación florecen. Nos damos cuenta de que merecemos felicidad y bienestar tanto como cualquier otra persona. Al apreciar las pequeñas y grandes cosas que conforman nuestras vidas, incluidas las lecciones aprendidas a través de la adversidad, nos equipamos con una perspectiva más saludable y un mejor equilibrio emocional para enfrentar los desafíos de la codependencia.
Así que, en la travesía hacia la recuperación de la codependencia, la gratitud no es simplemente un extra; es un pilar esencial que nos sustenta mientras construimos una relación más sana con nosotros mismos y con los demás.

Mi Reflexión: La gratitud nos ayuda a mirar nuestra vida desde una perspectiva diferente. Cuando dejamos de concentrarnos en aquello que esperamos recibir de los demás y comenzamos a reconocer lo que Dios ya nos ha dado, recuperamos nuestra propia valía y aprendemos a cuidarnos con amor. Agradecer no significa ignorar nuestras heridas, sino reconocer que, aun en medio de ellas, Dios sigue obrando. La gratitud nos permite soltar la necesidad de controlar, aceptar quiénes somos y avanzar hacia relaciones más libres, sanas y genuinas. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy más enfocada en lo que necesito recibir de los demás que en reconocer y agradecer lo que Dios ya ha puesto en mi vida?
¿Qué puedo agradecer hoy que me ayude a valorar quién soy y a cuidar mejor de mí misma?

Meditación 12 de Septiembre… El proceso de duelo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós trae a colación el proceso de duelo, enumerando las 5 etapas por la que atraviesa el ser humano cuando enfrenta una pérdida. Plantea la Autora que los codependientes nos quedamos «varados» en la negación, dificultándose que transitemos las otras etapas hasta alcanzar la aceptación. Aun así, corresponde trabajar en lograr «movernos» y responsabilizarnos de nosotros mismo, aun en esos momentos de aflicción y pérdida.

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Medita sobre esto:

Permitirnos sufrir por completo nuestras pérdidas es la forma en que nos rendimos al proceso de la vida y la recuperación. Algunos expertos, como Patrick Carnes, llaman a los Doce Pasos «un programa para lidiar con nuestras pérdidas, un programa para lidiar con nuestro dolor».
¿Cómo nos duele?
Embarazosamente. Imperfectamente. Usualmente con una gran resistencia. A menudo con enojo e intentos de negociar. En última instancia, al rendirse al dolor.
El proceso de duelo, dice Elisabeth Kubler-Ross, es un proceso de cinco etapas: negación, enojo, negociación, tristeza y, finalmente, aceptación. Así es como nos lamentamos; así es como aceptamos; así es como nosotros perdonamos; así es como respondemos a los muchos cambios que la vida nos lanza.
Aunque este proceso de cinco pasos se ve ordenado en el papel, no es ordenado en la vida. No nos movemos a través de él de manera compartimentada. Por lo general, nos arrastramos, pataleamos y gritamos, con muchos movimientos de vaivén, hasta que alcanzamos ese estado pacífico llamado aceptación. Cuando hablamos de «asuntos pendientes» de nuestro pasado, generalmente nos referimos a pérdidas sobre las cuales no hemos completado el duelo. Estamos hablando de estar atrapados en algún lugar del proceso de duelo. Por lo general, para niños adultos y codependientes, el lugar donde nos quedamos atrapados es la negación. Pasar por la negación es la primera y más peligrosa etapa del duelo, pero también es el primer paso hacia la aceptación.
Podemos aprender a entender el proceso de duelo y cómo se aplica a la recuperación. Incluso los buenos cambios en la recuperación pueden traer pérdidas y, en consecuencia, dolor. Podemos aprender a ayudarnos a nosotros mismos y a los demás entendiendo y familiarizándonos con este proceso. Podemos aprender a llorar por completo nuestras pérdidas, sentir nuestro dolor, aceptar y perdonar, para que podamos sentir alegría y amor.

«Hoy, Dios, ayúdame a abrirme al proceso de duelo por mis pérdidas. Ayúdame a permitirme fluir a través del proceso de duelo, aceptando todas las etapas para poder lograr la paz y la aceptación en mi vida. Ayúdame a aprender a ser amable conmigo mismo y con los demás mientras pasamos por este proceso de sanación muy humano».

Mi Reflexión: El dolor por nuestras pérdidas no desaparece porque intentemos ignorarlo. Dios también está presente en nuestro proceso de duelo, aun cuando atravesamos momentos de tristeza, enojo, confusión o resistencia. Sanar requiere permitirnos sentir, reconocer lo que hemos perdido y avanzar poco a poco hacia la aceptación. No tenemos que apresurar el proceso ni exigirnos estar bien antes de tiempo. Cuando entregamos nuestro dolor a Dios y nos permitimos atravesarlo con honestidad, Él puede transformar nuestras heridas en aprendizaje, fortaleza y una paz que nace de la aceptación. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Hay alguna pérdida que todavía estoy negando o evitando sentir y que necesito presentar honestamente delante de Dios?
¿Estoy permitiendo que Dios me acompañe en mi proceso de duelo, sin exigirme sanar más rápido de lo que puedo?

Reflexión del Dia: 11 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que solo existe una manera de liberarnos del apego o dependencia afectiva a las personas y esta es el «Desapego». No hacerlo se traduce en mantenernos atados en un vínculo insano, desfavorable para nosotros.

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Reflexiona sobre esto:

De una manera ideal, desapegarnos es liberarnos o apartarnos de una persona o problema con amor. Mental, emocional y a veces físicamente nos desembarazamos de nuestro involucramiento insano (y a menudo doloroso) con la vida y responsabilidades de otra persona, y de los problemas que no podemos resolver, de acuerdo con un manual titulado Desapego que ha circulado durante muchos años en los grupos de Al-Anón.
El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.

Mi Reflexión: Desapegarnos no significa dejar de amar, sino aprender a amar sin controlar, rescatar ni cargar con lo que no nos corresponde. Cada persona tiene la responsabilidad de vivir su propia vida y enfrentar las consecuencias de sus decisiones. A nosotros nos corresponde discernir qué podemos cambiar y qué debemos soltar, confiando en que Dios también está obrando donde nosotros no podemos hacerlo. Cuando dejamos en Sus manos aquello que escapa a nuestro control, recuperamos nuestra paz y podemos vivir con mayor libertad, gratitud y plenitud el presente que Él nos ha dado. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona, situación o problema sigo intentando controlar, aunque sé que no está bajo mi responsabilidad?
¿Qué necesito entregar hoy a Dios para aprender a soltar con amor y recuperar mi paz?

Meditación 10 de Septiembre… Autoaprobación

em>Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta que el codependiente busca la aprobación de los demás, por ello sus comportamientos están guiados por sentirse tomado en cuenta. Se siente realizado cuando los otros lo aceptan, no midiendo el impacto que esto tiene sobre su vida. Deja de lado ser el mismo para convertirse en el proveedor de las necesidades de las otras personas.

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Medita sobre esto:

La mayoría de nosotros queremos caer bien. Queremos que los otros piensen que somos agradables, amistosos, amables y amorosos. La mayoría de nosotros queremos la aprobación de los demás.
Desde la niñez, algunos de nosotros hemos estado tratando de obtener aprobación, tratado de caerle bien a la gente y que ésta nos tenga en alta estima. Podemos tener miedo a que la gente nos deje si desaprueba nuestras acciones. Podemos buscar aprobación de gente que no tiene nada de aprobación que dar. Podemos no saber que somos dignos de amor ahora y que podemos aprender a aprobarnos a nosotros mismos.
Para poder vivir felices, para vivir consistentemente con la forma como nuestro Poder Superior quiere que vivamos, y para ceñirnos a un modo de vida que está en armonía con el universo, necesitamos dejar ir nuestra extremada necesidad de aprobación. Estas necesidades insatisfechas de aprobación y de amor de nuestro pasado le dan a los demás control sobre nosotros hoy. Estas necesidades pueden impedirnos actuar como mejor nos conviene y ser fieles a nosotros mismos.
¡Nosotros podemos aprobarnos solos. Al final, ésa es la única aprobación que cuenta!

«Hoy dejaré ir mi necesidad de aprobación y mi necesidad de caer bien. Las reemplazaré con la necesidad de caerme bien y de aprobarme yo misma. Disfrutaré la sorpresa que encontraré cuando lo haga. La gente que cuenta, incluyéndome a mí mismo, me respetará cuando me sea fiel a mí mismo».

Mi Reflexión: Buscar continuamente la aprobación de los demás puede convertirse en una prisión que nos impide ser quienes Dios nos creó para ser. Cuando nuestra necesidad de agradar controla nuestras decisiones, entregamos a otros un poder que no les corresponde. Dios conoce nuestro corazón, conoce nuestro valor y nos invita a descansar en Él, no en la aceptación humana. Al aprender a recibir nuestra identidad de Dios, podemos dejar de vivir para agradar y comenzar a vivir con libertad, autenticidad y amor. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Cuánto de mis decisiones y de mi manera de relacionarme está condicionado por mi necesidad de ser aprobada por los demás?
¿Estoy permitiendo que Dios afirme mi identidad y mi valor, aun cuando alguien no apruebe mis decisiones?

Meditación 9 de Septiembre… Todas nuestras necesidades

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós orienta como punto focal para recuperarnos, desarrollar una fe hacia el Creador, confiando en que todas nuestras necesidades seran atendidas y satisfechas conforme lo necesitemos.

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Medita sobre esto:

Y mi Dios suplirá todas tus necesidades según sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19).

Este versículo me ha ayudado muchas veces. Me ha ayudado cuando me he preguntado de dónde venía mi próximo amigo, algo de sabiduría, perspicacia o comida.
Todo lo que necesito hoy me será entregado.
Las personas, los trabajos, lo que tenemos a nuestra disposición inmediata, no son nuestra fuente.
Hemos aprovechado una Fuente Mayor, una fuente de suministro infinito e inmediato: Dios y Su Universo.
Nuestra tarea es permitirnos entrar en armonía con nuestra Fuente. Nuestra tarea es creer y mirar a nuestra verdadera Fuente. Nuestra tarea es liberar el miedo, el pensamiento negativo, las limitaciones y el pensamiento de escasez.
Todo lo que necesitamos se nos proporcionará. Deje que se convierta en una respuesta natural a todas las situaciones y todas las situaciones de necesidad.
Rechazar el miedo. Rechazar las ideas de oferta limitada y pensamiento limitado. Esté abierto a la abundancia.
Apreciar es parte de nuestra relación con Dios y su universo. Dios ha planeado satisfacer todas nuestras necesidades, ha creado la necesidad dentro de nosotros, para que Dios pueda proveer.
Ninguna necesidad es demasiado pequeña o demasiado grande. Si nos preocupamos y valoramos nuestra necesidad, Dios también lo hará.
Nuestra parte es asumir la responsabilidad de ser el dueño de la necesidad. Nuestra parte es dar la necesidad al Universo. Nuestra parte es dejarnos ir, con fe. Nuestra parte es dar permiso a Dios para satisfacer nuestras necesidades al creer que merecemos tener nuestras necesidades, y deseos, satisfechas.
Nuestra meta es dar saludablemente, no por cuidado, culpa, obligación y codependencia, sino por una relación sana con nosotros mismos, Dios y todas las creaciones de Dios.
Nuestra misión es simplemente ser lo que somos, y amar ser eso.

«Hoy, practicaré la creencia de que todas mis necesidades de hoy se cumplirán. Entraré en armonía con Dios y su universo, sabiendo que cuento con El».

Mi Reflexión: Cuando dejamos de buscar en las personas, las circunstancias o nuestras propias fuerzas aquello que solo Dios puede proveer, comenzamos a experimentar una libertad nueva. Dios conoce nuestras necesidades y puede suplirlas en su tiempo y de la manera que Él considere mejor. Nuestra parte es confiar, abandonar el miedo y asumir responsablemente lo que nos corresponde, sin caer en la dependencia ni en el control. Cuando entregamos nuestras necesidades a Dios con fe, aprendemos a vivir desde la confianza y no desde la carencia. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy confiando verdaderamente en Dios para suplir mis necesidades, o sigo buscando seguridad y satisfacción principalmente en otras personas?
¿Descansas en la confianza en esa Divinidad? ¿Has sentido que en la medida que crees las necesidades son satisfechas?