
Es horrible estar obsesionado con otro ser humano o con un problema. ¿Conoces alguna persona obsesionada con alguien o con algo? Esa persona no puede hablar de otra cosa, no puede pensar en otra cosa. Aunque parezca oírte cuando le hablar, sabes que no te escucha. Su mente está dando tumbos, va de aquí para allá en un interminable remolino de pensamientos compulsivos. Está preocupada. Relaciona todo lo que le dices (aunque no tenga nada que ver) con el objeto de su obsesión. Dice las mismas cosas, una y otra vez, usando las mismas palabras o cambiándolas ligeramente. Lo que tú digas no sirve de nada. Aunque le digas que pare, no sirve de nada. Probablemente lo haría si pudiera. El problema es que no puede hacerlo (en ese momento). Pues está a punto de estallar con la discordante energía de que está hecha la obsesión. Tiene un problema o una preocupación que no sólo lo molesta y lo controla.
Muchas de las personas con quienes he trabajado en terapia familiar han estado así de obsesionadas por la gente importante para ellas. Cuando les preguntaba qué sentían, me decían lo que la otra persona estaba sintiendo. Cuando les preguntaba qué habían hecho, me decían lo que la otra persona había hecho.
Su concentración total estaba en alguien o en algo que no eran ellas mismas. Algunas de ellas habían pasado años de su vida haciendo esto: preocupándose por, reaccionando a y tratando de controlar a otros seres humanos. Eran cascarones, a veces casi invisibles, de persona. Su energía estaba agotada, dirigida hacia alguien más. No me podían decir lo que sentían y pensaban porque no lo sabían. Su concentración no estaba en ellas mismas.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Categoría: Codependencia
Meditación 3 de Julio… Conocimiento

Aprenda a dejarse guiar hacia la verdad.
Sabremos lo que necesitamos saber cuando lo necesitemos. No tenemos que sentirnos mal por tomarnos nuestro tiempo para llegar a nuestras ideas. No tenemos que forzar el conocimiento o la conciencia antes de que sea el momento.
¡Sí! Tal vez el mundo entero vio una verdad particular en nuestra vida, y lo negamos, hasta que estuvimos listos para enfrentarlo. Ese es nuestro negocio, y nuestro derecho! Nuestro proceso es el nuestro, y descubriremos nuestras verdades en el momento correcto, cuando estemos listos, cuando la experiencia de aprendizaje sea completa.
El concepto más productivo que podemos desarrollar para nosotros y para los demás es permitirnos tener nuestro propio proceso. Podemos dar y recibir apoyo y aliento mientras pasamos por este proceso. Podemos escuchar a los demás y decir lo que pensamos. Podemos establecer límites y cuidarnos a nosotros mismos, cuando sea necesario. Pero aún nos damos a nosotros mismos y a los demás el derecho de crecer a nuestro propio ritmo, sin juzgar, y con mucha confianza de que todo está bien y que está dentro del cronograma.
Cuando estemos listos, cuando sea el momento adecuado y cuando nuestro Poder Superior esté listo, sabremos lo que necesitamos saber.
Hoy, me permitiré a mí mismo y a otros tener nuestro propio ritmo y horario para el crecimiento y el cambio. Confiaré en que tendré la capacidad de comprender y las herramientas para manejar estas ideas, en el momento correcto.
(Melody Beattie de su Libro El lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 2 de Julio

En la codependencia, al igual que en muchas otras áreas de la vida, todo está conectado con todo, y una cosa conduce a la otra. En este caso, nuestra baja autoestima frecuentemente está conectada con mucho de lo que hacemos o que no hacemos y nos conduce a muchos de nuestros problemas.
Como codependientes, a menudo nos disgustamos tanto con nosotros mismos que pensamos que está mal que nos tomemos tanto en cuenta, en otras palabras, que parezcamos egoístas. Ponernos en primer lugar está fuera de orden. A menudo, pensamos que sólo tenemos valor si hacemos cosas por los demás o cuidamos de ellos, de modo que nunca decimos no. Cualquiera tan insignificante como nosotros debe quitarse hasta la camisa para caer bien. Nadie en su sano juicio podría disfrutar o gustarle estar con nosotros.
Pensamos que tenemos que hacer algo por la gente para lograr su amistad y conservarla. Gran parte de la actitud defensiva que he visto en los codependientes se da no porque pensamos que estamos por encima de la crítica, sino porque nuestra autoestima es tan baja que cualquier ataque que percibamos amenaza con aniquilarnos. Nos sentimos tan mal y tenemos tal necesidad de ser perfectos y de evitar la vergüenza que no podemos permitirle a nadie que nos diga que hemos hecho algo mal. Una razón por la cual molestamos y criticamos a los demás es porque hacemos lo mismo con nosotros mismos.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditacion 2 de Julio… Ratifica cuán simple es

Aquí hay otro ejemplo sobre el poder de la simplificación.
Por años, escuché sobre el senderismo. Parecía tan elusivo, difícil y misterioso. No lo hice, pero pensé en caminar con nostalgia. Un día, un amigo me pidió que fuera a caminar con él. «Claro», dije. A medida que se acercaba el día de nuestra caminata, comencé a pensar las cosas. Me estaba poniendo un poco nervioso. ¿Qué pasa si no puedo hacerlo lo suficientemente bien? ¿Qué pasa si no supiera cómo hacerlo?
No seas ridículo , me regañé a mí mismo. Estás haciendo esto mucho más complicado de lo que realmente es. Senderismo es solo caminar, y has estado haciendo eso desde que tenías diez meses. Al día siguiente, me levanté a las 6:00 a.m., y mi amigo y yo partimos para nuestra caminata. Seguí a mi amigo mientras comenzaba a subir la empinada pendiente.
Solo camina , me dije después de los primeros diez pasos. Pon un pie delante de otro. Camina como lo has hecho toda tu vida.
No llegué a la cima de la montaña ese día, pero llegué casi a la mitad.
¿Hay algo que quisiste hacer pero te has pospuesto porque suena demasiado difícil y complicado? ¿Estás diciendo que no a algo en tu vida a lo que te gustaría decir que sí, pero parece esquivo y fuera de tu alcance? Intente reducir la tarea o actividad a su forma más simple.
Tengo un amigo que no ha estado saliendo por años. Un día, una chica que le gustaba le pidió que fuera al cine. Estaba ansioso y nervioso.
«Ir a una película es simplemente sentarse y mirar la pantalla, luego levantarse y volver a casa cuando hayas terminado», le dije. «Creo que puedes hacer eso».
«Tienes razón», dijo. Fue y se lo pasó en grande.
A veces, podemos asustarnos por hacer las cosas más fáciles en la vida. Sí, ir de excursión implica más que caminar. Y salir con alguien involucra un poco más que estar sentado y mirando una pantalla. Pero no mucho más. Simplifica las cosas. Trátalos a su nivel más manejable. En lugar de decir que no puedes vivir, aprende a convencerte.
Dios, dame el coraje para vivir completamente mi vida. Ayúdame a convencerme deliberadamente de hacer las cosas, en lugar de espantarme.
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 1 de Julio

Hay ocasiones en que podemos necesitar discutir nuestros sentimientos y pensamientos con otras personas. No es sano vivir nuestra vida en aislamiento. Compartir nuestra parte emocional con otros produce acercamiento e intimidad. Y también el ser aceptados como somos por alguien nos ayuda a aceptarnos a nosotros mismos. Esta es siempre una experiencia maravillosa. A veces, podemos querer discutir las cosas con un amigo que simplemente nos escuche, mientras ventilamos nuestros asuntos y tratamos de averiguar que está sucediendo. Las cosas que nos guardamos dentro pueden crecer demasiado y volverse demasiado poderosas. Lanzarlas al aire hace que se reduzcan. Ganamos en perspectiva. También es divertido compartir los sentimientos placenteros: las alegrías, los éxitos, los “tiempos color de rosa”. Y si queremos tener una relación de intimidad con alguien, necesitamos discutir nuestros sentimientos persistentes con ella o con él. A esto se le llama honestidad emocional.
Precaución: los sentimientos de intensa felicidad pueden ser tan perturbadores y atemorizantes como los sentimientos de intensa tristeza, especialmente para los codependientes que no están acostumbrados a los sentimientos de felicidad, de acuerdo con Scott Egleston. Muchos codependientes creen que a los sentimientos de felicidad siempre deben de seguir los de tristeza, porque esa es la manera como han sucedido en general las cosas en el pasado. Algunos codependientes creen que no podemos, no debemos y no merecemos sentirnos felices. A veces hacemos cosas para provocar sentimientos de tristeza después de experimentar sentimientos de felicidad, o cada vez que existe una posibilidad de que exista un sentimiento de alegría. Está bien sentirse feliz. Está bien sentirse triste. Dejemos que la energía emocional nos atraviese, y luchemos por obtener la paz y el equilibrio.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 1 de Julio … Permítete recibir algo

He aquí un ejercicio:
Hoy, deja que alguien te dé. Deja que alguien haga algo bueno por ti. Deja que alguien te haga un cumplido o te diga algo bueno acerca de ti mismo. Deja que alguien te ayude.
Luego, quédate ahí parado y acéptalo. Siéntelo. Sabe que vales la pena y eres merecedor. No te disculpes.
No digas: «No debes tenerlo». No te sientas culpable, atemorizado, avergonzado y con pánico. No trates de dar inmediatamente algo a cambio.
Simplemente di, «gracias».
«Hoy me permitiré recibir algo de otra persona y me permitiré sentirme a gusto con ello».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 30 de Junio

Los codependientes no podemos cambiar hasta que aceptamos nuestras características codependientes, nuestra impotencia ante la gente, ante el alcoholismo y ante otras circunstancias que tan desesperadamente hemos tratado de controlar. La aceptación es la más grande paradoja: no podemos cambiar hasta que aceptemos la manera de ser que tenemos.
He aquí un extracto de Honoring the SeIf acerca de la Autoaceptación:
Si puedo aceptar que soy quien soy, que siento lo que siento, que he hecho lo que he hecho —si puedo aceptarlo, me guste o no— entonces puedo aceptarme a mí mismo. Puedo aceptar mis defectos, mis dudas sobre mí mismo, mi pobre autoestima. Y cuando pueda aceptar todo eso, me habré puesto del lado de la realidad en lugar de intentar luchar contra ella. Ya no estoy haciendo nudos mi conciencia para mantener los engaños acerca de mi condición actual. Y así despejo el camino para dar los primeros pasos hacia el fortalecimiento de mi autoestima…
En tanto no podamos aceptar la realidad de lo que somos en un momento dado de nuestra existencia, en tanto no podamos permitimos totalmente a nosotros mismos estar conscientes de la naturaleza de nuestras elecciones y de nuestras acciones, no podamos admitir la verdad dentro de nuestra conciencia, no podemos cambiar.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 30 de Junio … Acepta el cambio

Un día mi madre y yo trabajábamos juntas en el jardín. Estábamos trasplantando unas plantas por tercera vez. Habiendo crecido a partir de una semilla en un bote pequeño, las plantas habían sido transferidas a un bote grande; y luego trasplantadas al jardín. Ahora, como me estaba mudando de casa, las estábamos trasplantando otra vez.
Siendo inexperta como jardinera, me volví a mi experimentadísima madre. «¿No les hace daño?», le pregunté mientras las desenterrábamos y les sacudíamos la tierra de las raíces. «¿ No les hará daño a estas plantas que se les desenraíce y se les transplante tantas veces?»
«Ay, no» respondió mi madre. «Trasplantarlas no les hace daño. De hecho, es bueno para las que sobreviven. Así es como se les fortalecen las raíces. Sus raíces crecerán en lo profundo, y las plantas se pondrán fuertes.»
A menudo me he sentido como esas pequeñas plantas: desarraigada y boca arriba. A veces he soportado el cambio con buena disposición, a veces con renuencia, pero por lo general mi reacción ha sido una combinación de ambas.¿No será duro esto para mí?, pregunto ¿No sería mejor que las cosas permanecieran igual? Ahí es cuando me acuerdo de las palabras de mi madre: así es como las raíces crecen en lo profundo y se fortalecen.
«Hoy, Dios mío, ayúdame a recordar que durante los tiempos de transición están siendo fortalecidos mi yo y mi fe».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 29 de Junio

Muchos codependientes se vuelven lo que la gente llama adictos al drama o a la crisis. Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas. Si vivimos con la suficiente cantidad de desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda. Luego de un tiempo, si nos acostumbramos tanto a involucrar nuestras emociones con problemas y crisis que podemos llegar a apropiarnos de problemas que no nos conciernen y permanecer involucrados en ellos. Incluso podemos comenzar a hacer líos o a hacer los problemas más grandes de lo que son para crearnos una situación estimulante. Esto es verdad especialmente si hemos descuidado mucho nuestras propias vidas y sentimientos.
Cuando estamos involucrados en un problema, sabemos que estamos vivos. Cuando el problema se resuelve, podemos sentirnos vacíos y sin sentimientos. No tenemos nada que hacer. Estar en crisis se convierte en algo cómodo, y nos salva de nuestra monótona existencia. Es como volverse adicta a las telenovelas, excepto que las crisis diarias se suceden en nuestras vidas y en las de nuestros amigos y familiares.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 29 de Junio … La Voluntad de Dios

La voluntad de Dios se da a pesar de nosotros, no a causa de nosotros.
Podemos tratar de averiguar lo que Dios tiene en mente para nosotros, buscando, hurgando, hipervigilantes para investigar la voluntad de Dios como si fuera un tesoro enterrado, escondido más allá de nuestro alcance. Si lo encontramos, ganamos el premio. Pero si no tenemos cuidado, lo perdemos.
No es así como funciona.
Podemos creer que tenemos que caminar sobre cascarones, diciendo, pensando y sintiendo lo correcto, al tiempo que de alguna manera nos obligamos a estar en el lugar correcto en el momento correcto para descubrir la voluntad de Dios. Pero eso no es cierto. La voluntad de Dios para nosotros no está escondida como un tesoro enterrado. No tenemos que controlarla ni que forzarla. No tenemos que caminar sobre cascarones para que se dé.
Está justo dentro de nosotros y alrededor nuestro.Está ocurriendo ahora mismo. A veces es callada y sin novedades, e incluye las disciplinas cotidianas de la responsabilidad y del aprender a cuidar de nosotros mismos. A veces nos está curando cuando estamos envueltos en circunstancias que disparan viejas penas y asuntos inconclusos.
¡A veces es grandiosa!
Nosotros desempeñamos una parte. Tenemos responsabilidades, incluyendo la de cuidar de nosotros mismos. Pero no tenemos que controlar la voluntad de Dios para nosotros. Se nos está cuidando.
Estamos protegidos. Y el Poder que cuida de nosotros y nos protege nos ama muchísimo.
Si es un día callado, confía en la quietud. Si es un día de acción, confía en la actividad. Si es tiempo de esperar, confía en la pausa. Si es tiempo de recibir lo que hemos estado esperando, confía en que eso ocurrirá claramente y con fuerza, y recibe el regalo con alegría.
«Hoy confiare en que se esta haciendo la voluntad de Dios en mi vida como es necesario. No me pondré ansioso ni me alterare indagando vigorosamente la voluntad de Dios, tomando las acciones necesarias para controlar el curso de mi destino o preguntándome si la voluntad de Dios me ha pasado de largo y la he perdido».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
