Meditación 7 de Abril… Encontrar dirección



Solía ​​pasar tanto tiempo reaccionando y respondiendo a todos los demás que mi vida no tenía dirección. Las vidas, los problemas y las necesidades de otras personas marcan el rumbo de mi vida. Una vez que me di cuenta de que estaba bien para mí pensar e identificar lo que quería, comenzaron a suceder cosas notables en mi vida. (Anónimo).
Cada uno de nosotros tenemos una vida para vivir, una que tiene un propósito y significado. Podemos ayudar a nuestro Poder Superior a dar dirección y propósito a nuestra vida estableciendo objetivos.
Podemos establecer metas anuales, mensuales o diarias en tiempos de crisis. Las metas crean dirección y ritmo; los objetivos nos ayudan a lograr una vida manejable que se dirige en el curso que elegimos por nosotros mismos.
Podemos ayudar a orientar nuestras vidas estableciendo objetivos.
«Hoy, prestaré atención a establecer un curso de acción para mi vida, en lugar de dejar que otros controlen mi vida y mis asuntos.»

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 6 de Abril



Muchos de nosotros hemos creído que nuestras necesidades no son importantes y que no debemos mencionarlas. Algunos incluso hemos llegado a creer que nuestras necesidades son malas o están mal, de modo que hemos aprendido a reprimirlas y a empujarlas fuera de nuestra conciencia. No hemos aprendido a identificar lo que necesitamos, ni a escuchar a esa necesidad porque de todos modos no importaba: nuestras necesidades no iban a ser satisfechas. Algunos de nosotros no hemos aprendido cómo satisfacer adecuadamente nuestras necesidades.
Darnos a nosotros mismos lo que necesitamos no es difícil. Creo que podemos aprender rápido. La fórmula es sencilla: en cualquier situación dada, desapégate y pregunta: “¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo?”
Luego necesitamos escucharnos a nosotros mismos y a nuestro poder superior. Respetar lo que oímos. El demente negocio de castigarnos por lo que pensamos, sentimos, y deseamos, esta tontería de no escuchar a quien realmente somos y a lo que nuestro yo lucha por decirnos debe parar. ¿Cómo creen que Dios trabaja con nosotros? Como ya lo he dicho antes, no es de sorprender que pensemos que Dios nos ha abandonado; nos hemos abandonado nosotros mismos. Podemos ser gentiles y aceptarnos. No somos sólo o meramente humanos, fuimos creados con la intención de que fuéramos humanos. Y podemos ser compasivos con nosotros mismos. Después, tal vez, podamos desarrollar verdadera compasión hacia los demás. Escuchen lo que nuestro precioso yo trata de decirnos acerca de lo que necesitamos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 5 de Abril… El poder de la palabra



Sé que estoy controlando, pero también mi marido. Posiblemente más controlador que yo. Cada vez que me disponía a dejarlo, cada vez que comenzaba a alejarme, él sabía exactamente qué decir para que volviera a entrar. Y sabía que yo respondería. Sabía cómo decir exactamente lo que necesitaba escuchar para mantenerme donde él me quería. Él sabía lo que estaba haciendo, y sabía lo que yo haría. Lo sé, porque después de que empezamos a recuperarnos, él me lo dijo. (Anónimo).
Algunos de nosotros somos tan vulnerables a las palabras.
Un «Te amo» en el momento oportuno. Un momento elegido para «Lo siento». Una excusa entregada en el tono de voz correcto. Una palmadita en la cabeza. Una docena de rosas. Un beso. Una tarjeta de felicitación. Algunas palabras que prometen amor que aún debe ser entregado pueden llevarnos a la negación. Algunas veces, puede hacernos negar que nos mientan, maltraten o abusen.
¡Hay quienes deliberadamente se propusieron influenciarnos, controlarnos y manipularnos a través de conversaciones baratas! Ellos saben que entienden completamente nuestra vulnerabilidad a unas pocas palabras en el momento oportuno. Rompe tu ingenuidad. Ellos saben lo que están haciendo. ¡Ellos entienden su impacto en nosotros!
No tenemos que dar tal poder a las palabras, a pesar de que las palabras pueden ser justo lo que queremos y necesitamos escuchar, a pesar de que suenan muy bien , a pesar de que las palabras parecen detener el dolor.
Tarde o temprano, nos daremos cuenta de que si el comportamiento no concuerda con las palabras de una persona, nos permitimos ser controlados, manipulados, engañados. Tarde o temprano, nos daremos cuenta de que hablar es barato, a menos que el comportamiento de la persona coincida con él.
Podemos venir a exigir congruencia en el comportamiento y las palabras de quienes nos rodean. Podemos aprender a no ser manipulados o influidos por conversaciones baratas.
No podemos controlar lo que otros hacen, pero podemos elegir nuestros propios comportamientos y nuestro propio curso de acción. No tenemos que permitir que las conversaciones baratas y oportunas nos controlen, incluso si las palabras que escuchamos son exactamente lo que queremos escuchar para detener nuestro dolor.
«Hoy, dejaré de lado mi vulnerabilidad a las palabras. Dios, ayúdame a confiar en mí mismo para saber la verdad, incluso cuando estoy siendo engañado. Ayúdame a apreciar esas relaciones donde hay congruencia. Ayúdame a creer que merezco congruencia y verdad en el comportamiento y las palabras de aquellos que me importan.»

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 2 de Abril



Una mujer me regaló una escultura. Era un corazón que una vez se había roto en varios lugares pero había sido reconstruido. Le di las gracias por el mensaje: un corazón roto, una vez sanado, es una obra de arte.
Oración: «Poder superior, abrázame cuando me siento triste y extraño a alguien o algo. Ayúdame a recordar que cada ola de tristeza lava lo viejo y lo lava con lo nuevo. Enséñame compasión. Muéstrame cómo consolarme a mí mismo y a los demás».

(Melody Beattie de su Libro 52 semanas de contacto consciente).
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Reflexión del Dia: 28 de Marzo



Rescatamos cada vez que cuidamos de los demás. Al cuidar o rescatar podemos sentir uno o más de los siguientes sentimientos: incomodidad y malestar por el dilema de la otra persona; la urgencia de hacer algo; lástima; sentimiento de culpa; santidad; ansiedad; una extrema responsabilidad por esa persona o problema; miedo; la sensación de estar siendo forzado u obligado a hacer algo; una indisposición ligera o severa a hacer algo; mayor competencia que la persona a la que estarnos “ayudando”; u ocasionalmente resentimiento por haber sido colocados en esta posición. También pensamos que la persona a quien estamos cuidando está desvalida y es incapaz de hacer lo que nosotros hacemos por ella. Sentimos que temporalmente nos necesita.
No me refiero a actos de amor, de amabilidad, de compasión y de verdadera ayuda, a situaciones en las cuales legítimamente se desea y se necesita de nuestra ayuda y nosotros queremos darla. Estos actos son la sal de la vida. Rescatar o cuidar no lo son.
Cuidar de los demás parece un acto mucho más amistoso de lo que es. Requiere incompetencia por parte de la persona a quien estamos cuidando. Rescatamos “víctimas”, personas que creemos no son capaces de ser responsables de si mismas. Las víctimas en realidad son capaces de cuidar de sí mismas, aunque nosotros y ellas no lo admitimos. General mente nuestras víctimas están ahí esperando a un lado del triangulo a que nosotros hagamos el primer movimiento y brinquemos dentro del triángulo con ellas.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 27 de Marzo



Los sentimientos pueden no ser siempre un barril de felicidad, pero reprimirlos puede ser verdaderamente desastroso. Así que, ¿cuál es la solución? ¿Qué hacemos con estos incómodos sentimientos que parecen ser tanto una carga como un deleite?
Los sentimos. Podemos sentir. Está bien sentir nuestros sentimientos, Está bien que tengamos sentimientos, todos los que hay. Incluso está bien que los hombres sientan. No está mal que haya sentimientos. Estos no son inadecuados. No necesitamos sentirnos culpables acerca de tos sentimientos. Los sentimientos no son hechos; sentir una furia homicida es enteramente distinto que cometer suicidio. Los sentimientos no se deben juzgar como buenos o malos. Los sentimientos son energía emocional; no son rasgos de personalidad.
La gente dice que hay cientos de sentimientos diferentes, que van de un ligero desagrado a un verdadero malhumor, de la exuberancia al deleite, etcétera. Algunos terapeutas han reducido la lista a cuatro: furia, tristeza, alegría y miedo, Estos son los cuatro grupos de sentimientos primarios, y todos los demás son matices y variaciones de ellos. Por ejemplo, sentirse solo y “estar azotadísimo” caerían dentro de la categoría de la tristeza; la ansiedad y el nerviosismo serían variaciones del miedo; ver todo color de rosa y estar contento se catalogarían dentro de la alegría. Pueden llamarlos como quieran; lo importante es sentirlos.
Eso no significa que tengamos siempre que estar en guardia por un sentimiento o por otro. No significa que tengamos que dedicar una cantidad extraordinaria de nuestras vidas a revolcarnos en el estiércol emocional. De hecho, manejar nuestros sentimientos significa que podemos salir del estiércol. Significa que si sobreviene un sentimiento —energía emocional—, podemos sentirla. Nos tomamos unos momentos, reconocemos la sensación, y seguimos al siguiente paso. No censuramos. No bloqueamos. No nos escapamos. No nos decimos a nosotros mismos: “No sientas eso. Algo debe de estar mal dentro de mí”. No nos juzgamos a nosotros mismos por nuestros sentimientos. Los experimentamos. Permitimos que la energía pase por nuestros cuerpos, y la aceptamos como nuestra energía emocional, como nuestro sentimiento.
Decimos “está bien.”

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 16 de Marzo



Los sentimientos son energía Los sentimientos reprimidos bloquean nuestra energía. No estamos en la mejor forma cuando estamos bloqueados.
Otro problema con los sentimientos reprimidos es que estos no desaparecen. Se prolongan, a veces haciéndose cada vez más fuertes y provocando que hagamos cosas peculiares. Debemos mantenernos un paso adelante del sentimiento, tenemos que mantenernos ocupados, tenemos que hacer algo. No nos atrevemos a quedarnos quietos y en paz porque entonces podríamos sentir esas emociones. Y el sentimiento podría irrumpir de todas maneras, imponiéndonos hacer algo que nunca tuvimos la intención de hacer: gritarles a los niños, dar una patada al gato, derramar algo sobre nuestro vestido favorito, o llorar en una fiesta. Nos quedamos varados en los sentimientos porque estamos tratando de reprimirlos y al igual que un vecino insistente, no se irán hasta que reconozcamos su presencia.
La gran razón para no reprimir esos sentimientos es que el aislamiento emocional nos hace perder nuestros sentimientos positivos. Perdemos la capacidad para sentir. A veces este puede ser un alivio bienvenido si el dolor se vuelve demasiado grande o demasiado constante, pero este no es un buen plan de vida. Podemos cerrar nuestras hondas necesidades —las de amar y de ser amados— cuando cerramos nuestras emociones. Podemos perder nuestra capacidad para disfrutar del sexo, del tacto humano. Perdemos la capacidad de sentirnos cerca de la gente, que se conoce como intimidad. Perdemos nuestra capacidad para disfrutar de las cosas placenteras de la vida.
Perdemos contacto con nosotros y con nuestro medio ambiente. Ya no estamos en contacto con nuestros instintos. No percibimos nuestros sentimientos, ni lo que nuestros sentimientos nos están diciendo, ni problema alguno en nuestro medio ambiente. Perdemos el poder motivador de los sentimientos. Si no sentimos, probablemente no estamos analizando el pensamiento que acompaña al sentimiento, y no sabemos lo que nuestros yos nos están diciendo. Y si no manejamos nuestros sentimientos no cambiamos y no crecemos. Nos quedamos varados.
Los sentimientos pueden no ser siempre un barril de felicidad, pero reprimirlos puede ser verdaderamente desastroso. Así que, ¿cuál es la solución? ¿Qué hacemos con estos incómodos sentimientos que parecen ser tanto una carga como un deleite?
Los sentimos. Podemos sentir. Está bien sentir nuestros sentimientos, Está bien que tengamos sentimientos, todos los que hay. Incluso está bien que los hombres sientan. No está mal que haya sentimientos. Estos no son inadecuados. No necesitamos sentirnos culpables acerca de tos sentimientos. Los sentimientos no son hechos; sentir una furia homicida es enteramente distinto que cometer suicidio. Los sentimientos no se deben juzgar como buenos o malos. Los sentimientos son energía emocional; no son rasgos de personalidad.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 16 de Marzo… Deja de arruinar tu diversión



Deja de comparar y juzgar. Esos dos comportamientos pueden agotar toda la alegría de una vida perfectamente buena.
Comparamos este tiempo en nuestras vidas con otro tiempo. Entonces decidimos que esta vez es peor, no tan divertido. O comparamos nuestra vida con la de otra persona, y decidimos que la otra persona está teniendo más diversión y éxito que nosotros.
La comparación es crítica. Juzgamos que esto es mejor que eso, y esto es peor que el otro. Al comparar y juzgar, nos negamos a nosotros mismos la belleza del momento y la maravilla de la vida que tenemos frente a nosotros ahora.En lugar de decidir si una situación es buena o mala, simplemente agradecela, tal como está. La mayoría de las cosas no son ni buenas ni malas, a menos que les atribuyamos esos juicios. La mayoría de las cosas simplemente son, y son lo que son, en este momento en el tiempo.
Ve al momento. Que sea lo que es, libre de juicios y comparación. ¿Puedes creer lo hermoso que es, ahora mismo, aquí mismo donde estás? ¿Por qué no viste eso antes?
Si comparar y juzgar está agotando toda la alegría de tu vida, comienza a devolver algo de diversión aplicando un poco de gratitud.
«Dios, ayúdame a devolver la diversión a la vida dejando que cada momento sea lo que es, sin compararlo con ninguna otra cosa».

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 15 de Marzo… Dilación



La procrastinación, no actuar cuando es el momento adecuado, es un comportamiento contraproducente. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y una persistente conciencia de la tarea que la vida nos dice que es hora de hacer.
No siempre estamos postergando cuando posponemos hacer algo. A veces, hacer algo antes de que sea el momento adecuado puede ser tan contraproducente como esperar demasiado tiempo.
Podemos aprender a discernir la diferencia. Escuchate a ti mismo. Escucha al Universo. ¿Qué está pendiente por hacer y te crea ansiedad y presión dentro de ti?
¿Hay algo en tu vida que estás evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Hay una ansiedad creciente por posponer esto?

A veces, la ira, el miedo o sentirse impotente pueden motivar la postergación. Algunas veces, la procrastinación simplemente se ha convertido en algo habitual.
Confía y escuchate a ti mismo, a tu Poder Superior y al Universo. Esta atento a los signos y señales. Si es hora de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es el tiempo, espera hasta que llegue el momento.
«Dios, ayúdame a aprender a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizar y confiar en tu Tiempo y Orden Divinos».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 14 de Marzo… Encuentra la gratitud



Aquí hay un fenómeno interesante sobre la gratitud: es difícil sentirse tan mal cuando nos sentimos agradecidos. Tu mente tiene espacio para solo un pensamiento a la vez. Si lo llenas de gratitud, no hay lugar para la negatividad.
Hoy, sé agradecido por tu vida. Permite que esa gratitud continúe en tus actividades y dé sabor a todas tus interacciones. Piense en una cosa para agradecerle en cada actividad que haces, con cada persona con la que interactúas y en cada tarea que haces.
Encuentra la gratitud en tu vida y encontrarás alegría junto a ella.
«Dios, ayúdame a buscar lo bueno en mi vida».

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).