Reflexión del Día… ¡No me aceptan cuando cambio!

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Tengo dos grupos de amigos: otros codependientes que quieren quejarse de que son victima, y la gente que quiere usarme y maltratarme . Estoy trabajando en cambiar de amistades. También estoy revaluando mi vida profesional. Mi codependencia influyo sobre las elecciones que hice en mi carrera. La mayoría de los empleos que he tenido demandaban mucho y daban muy poco a cambio. Por supuesto, yo daba y daba en mis trabajos y luego me enojaba porque me sentía usada. Ahora estoy aprendiendo a fijar limites en el trabajo. Algunas personas están furiosas conmigo porque estoy cambiando, pero ya no me siento tan usada.
Estoy aprendiendo a dejar de preguntar por que la gente me hace esto a mi. He empezado a preguntarme por que les permito que me hagan esto a mi.
(Melody Beattie de su Libro Mas Allá de la Codependencia).

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Reflexión del Dia: Practicando el desapego

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Al practicar el desapego podemos disminuir nuestras reacciones destructivas hacia el mundo que nos rodea. Sepárate de las cosas. Déjalas estar, y deja que la gente sea como es. ¿Quién eres tú para decir que la interrupción, el estado de ánimo, las palabras, el mal día, el pensamiento o el problema no son una parte importante y necesaria de la vida? ¿Quién eres tú para decir si este problema no será en último término benéfico para ti o para alguien más?¡No tenemos que reaccionar!. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la Codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes
Pero, podrán ustedes protestar, ¿Por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo
. Las probabilidades indican el beneficio de todos. Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque… Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.
A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo, pero no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí? A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante, ¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo!
Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te lastiman.Algunas sugerencias para ayudarte a desapegarte de la gente y de tus reacciones negativas hacia ella. Estas son sólo sugerencias. No existe una fórmula específica para lograr el desapego. Necesitas encontrar tu propia manera, una que te funcione a ti.

– Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te ha hecho nudos. (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos. Probablemente cualquiera se sentiría así. La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al respecto.) Emplear las palabras “ella, o él o eso me hicieron sentir” a menudo indica que estamos reaccionando. Perder nuestra sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.
– Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.
– Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió. ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal? ¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?
– Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté
consistente y tus emociones estén tranquilas.

Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!
(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: ¡Saltar la barda hacia la Libertad!

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¿Que son Los Mandatos Parentales?

Son clases de estímulos negativos que quedaron grabados como creencias negativas incuestionables. Son mensajes más emocionales y no verbales que verbales. Se envían y se reciben en momentos de estrés y afectan a áreas específicas de la identidad y el comportamiento natural de la persona.

Cada familia se mueve dentro de sus propios puntos de referencia, dentro de su propia escala de valores y costumbres, y desea que los niños que traiga al mundo se adapten a su propia visión de la existencia. Entonces la familia se dedicará tesoneramente a REFORZAR todas las conductas, pensamientos y emociones del niño que se encuadren dentro de su ESQUEMA, y CASTIGARÁ o IGNORARÁ todas las que se aparten de el. Así poco a poco, los niños se harán una idea de QUÉ ES LO QUE SE ESPERA DE ELLOS, y comenzarán a amoldarse a los MANDATOS PARENTALES.
Sobre la base de las Creencias, Mandatos y Permisos que recibe un niño irá formulando una especie de Plan de Vida o Argumento. El Argumento de Vida es como una cinta grabada, que reproducirá la misma melodía cada vez que se la ponga.Esa cinta nos facilitará la MISMA REACCIÓN cada vez que se presente el MISMO ESTÍMULO, y además, nos llevará a elegir los estímulos que nos permitan utilizar esa cinta, dentro de un cierto margen de creatividad y libertad.
El máximo EXPONENTE DE LA LIBERTAD que tenemos,es nuestra CAPACIDAD PARA CAMBIAR nuestro argumento infantil, por otro que se adapte más a nuestras necesidades adultas. Nuestros programas, libretos o guiones de vida se pueden cambiar. Para eso deben darse dos condiciones:

1.- Que la persona tome conciencia de que algo en su vida no va bien, y está en sus manos modificar los aspectos desfavorables; que no es simplemente una “Víctima de las circunstancias”.
2.- Que desee cambiar, asumiendo plena responsabilidad.

Para modificar el Argumento o “guión de vida” hay que identificar los mandatos que hemos tomado de nuestros padres o figuras de autoridad, y que se han grabado en nuestro inconsciente como Creencias y siguen funcionando como bloqueadores o inhibidores de nuestro deseo. Cada mandato tiene su reverso, un PERMISO: de existir, de ser uno mismo, de lograr, de saber.

Para cambiar y desarrollarnos, debemos darnos permiso y revocar los mandatos grabados. Todo cambio implica mover estructuras quizás muy rígidas y que en cierta manera no son fáciles por estar demasiado acomodados en situaciones que consideramos ventajosas, los cambios nos generan emociones de miedo pero también de curiosidad y hay que empujar duro para vencer el miedo y atreverse a la curiosidad, así que adelante y actúe con valentía hacia su sanidad emocional. ¡Atrévete a «saltar la barda»!.

(Fragmentos del Documento “Los Mandatos Recibidos y Sostenidos” de Luis Berli y del Articulo de Lic. Luz Jeannette Rodríguez C.)
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Reflexión del Dia: ¡El Miedo nos hace dependientes!

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¿Por que somos dependientes? Fundamentalmente por¡MIEDO!.
Krishnananda en su Libro De la Codependencia a la Libertad (Cara a cara con el miedo); nos invita a trabajar los miedos aportando ideas esenciales para entenderlos y poder relacionarnos de una manera saludable. Este autor explica claramente como el niño aterrado, que algunas personas llevamos dentro, reacciona y exige con estrategias determinadas cuando se tiene que enfrentar a algún tipo de frustración y siente la privación, el vacío y el abandono que aprende a compensar también de manera muy característica, creando una serie de patrones de comportamiento para protegerse.
Solamente haciendo un buen trabajo de autoconocimiento, puede el dependiente ver cuales son esos patrones y entender porque reacciona así y cual es la verdadera causa de su miedo.
Los seres humanos sentimos el afecto o la falta de el, desde que estamos en el vientre de la madre. Registramos todas las emociones maternas y hasta cerca de los 6 o 7 años, depende del trato que nos brinden se determinara nuestro carácter. De niños sentimos la amenaza de perder el afecto de nuestros padres si no acatábamos lo que ellos decían, es decir, desde muy temprano, aprendimos a amarnos y apreciarnos o a rechazarnos y renunciar a nosotros, dependiendo de los demás. Si no fuimos adecuadamente amados, valorados, comprendidos y apreciados, por las personas que fueron mas significativas para nosotros (papa, mama, personas que nos criaron, maestros, etc.).
Esto supuso un trastorno que quedo en el subconsciente y que se inicio a corta edad. En la medida que nuestros padres nos ayudaron o fallaron en satisfacer nuestras necesidades de afecto siendo apenas unos niños, empezamos a formarnos emocionalmente. De todo esto dependen los vínculos con las personas que nos rodean en el presente. Esto hace que con padres, amigos o parejas, tengamos que renunciar a nuestros intereses permitiendo que nos gobiernen los de ellos.

– Para tener contento a papa y mama había que sacar buenas notas, de lo contrario nos hacían sentir que eramos los culpables de su ira, de su disgusto y de los castigos que nos brindaban.
– Nuestros amigos o amigas eran aquellas personas que gozaban la aprobación de nuestros progenitores, de lo contrario teníamos que sostener amistades clandestinas y relaciones secretas, que era peor.
– Cuando mama se enojaba por algo que no hacíamos y que no era de su agrado, nos amenazaba con «ya no te voy a querer», «me voy a enfadar contigo y ya no te voy a hablar». Teníamos miedo ante la amenaza de perder la protección y seguridad que solo obtenemos de ellos.

Resumiendo: Nuestro niño/niña interior esta asustado y ha aprendido a «portarse bien». para no sentir ese enorme miedo a ser abandonado, a la soledad. Así nos convertimos en los adultos sumisos que nos vamos a tragar todo el descontento que significa establecer relaciones destructivas con las personas menos indicadas, pero que nos harán repetir una y otra vez ese circulo de temor oculto y baja autoestima en que nos quedamos estancados.
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Equivocadamente en nuestra vida de adulto, hemos decidido que otras personas deben cubrir nuestras carencias tempranas de afecto y aprobación que no hubo en la infancia.

(Tomado del Libro De la Dependencia Emocional a la Libertad de Ser de Pilar Casas).
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Primer Paso Terapia (CoDA)

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PRIMER PASO. “ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES”.
Para muchos de los que hemos llegado a CoDependientes Anónimos, consideramos que los problemas de los demás se había convertido en una forma de vida. Gente bien intencionada debe habernos dicho que realmente éramos responsables del bienestar de otros y que nuestras palabras y acciones eran lo bastante poderosas para cambiar a aquellos con los que nos relacionábamos. Habiendo cargado esta enseñanza a la edad adulta, la mayoría de nosotros hemos tenido problemas con nuestra pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo o padres. Hemos convertido a esos OTROS en nuestro Poder Superior, definiendo QUIEN SOMOS por lo que IMAGINAMOS que ellos piensan . Determinados a controlar, administrar , guiar a otros hicimos a un lado nuestro propio bienestar INDEFINIDAMENTE.
En CoDependientes Anónimos, estamos abriéndonos a una nueva manera de pensar y vivir. Una forma que nos ofrece poner un fin a nuestra manera compulsiva de tratar de ARREGLAR LO INARREGLABLE.
IMPOTENCIA: Hasta hoy hemos aplicado el auto control, la obsesividad y nuestro confundido pensamiento, a nuestros problemas de la vida. Cuando nuestras relaciones se rompían, muchos de nosotros sólo tratábamos con mayor tenacidad, aplicábamos nuestro arsenal de mala información con una venganza; nuestra fuerza de voluntad, tomaba muchas formas; éramos excesivamente pacientes; éramos complacedores de personas, nos conformábamos, nos rebelábamos, nos quejábamos, culpábamos, nos lastimábamos y lastimábamos a otros; algunos de nosotros tuvimos que llegar hasta el límite de la locura o de la muerte para querer admitir nuestra impotencia; y todo el tiempo estuvimos convencidos de que hacíamos lo correcto ¿dónde estaba el éxito?
Tomamos unos momentos para reflexionar sobre la sutileza que significaba tratar de sentirnos bien con nosotros mismos, enfocándonos en los problemas reales o imaginarios de los demás; y nos recordamos a nosotros mismos que jamás hemos tenido la clase de poder que esos viejos pensamientos sugerían que aplicáramos; y nos preguntamos: “¿Pero, que hay de este viejo arrastrar?”, “¿Algún día me libraré de estos pensamientos agobiantes?”.
INGOBERNABILIDAD: La segunda parte de este paso nos lleva a recordar nuestro pasado. Nuestras vidas se habían vuelto INGOBERNABLES por que habíamos escogido solucionar los problemas de una manera que no funciona ; hicimos que nuestro bienestar dependiera del imaginario bienestar (o falta del mismo) de OTROS .
Existen posibilidades que hasta el momento , nuestras vidas estuvieron fuera de control, las ciertas formas de protección sobre las que nos habíamos apoyado para sobrevivir ya no funcionaban. Éramos víctimas de un comportamiento compulsivo tan sutil, poderoso y destructivo, que ningún fondo ordinario podía romper con él; nuestras vidas eran verdaderamente ingobernables; es en este punto cuando nuestras viejas ideas comenzaron a desmoronarse y nos abrimos a la posibilidad de que existiera otra manera.
Nuestra nueva vida en CoDependientes Anónimos comenzó con el PRIMER PASO. Cuando fuimos capaces de decir las palabras. Admitimos que somos impotentes ante los demás y que nuestras vidas se han vuelto INGOBERNABLES; pusimos la llave en la puerta de nuestra recuperación. Renunciamos a hacer Dioses de nosotros mismos o de los demás. Hemos dado cabida a un verdadero poder superior , sobre el cual podremos depositar eventualmente nuestra FE y CONFIANZA. En este momento no tengo que controlar a nadie, incluyéndome a MI, y si me siento incómodo, por lo que otra persona está haciendo o dejando de hacer, puedo recordarme a mí mismo SOY IMPOTENTE ante esa persona y SOY IMPOTENTE ante mi compulsión por actuar en formas INAPROPIADAS.
ACTIVIDAD SUGERIDA:

1.- Leer detenidamente la lista de las Características de Codependencia, y seleccionar aquellas aplicables a usted, para ello requerirá orar en privado y en silencio, intentando determinar su adicción principal. Colocar una estrella para resaltar esta adicción.
2.- Invitar a los miembros a trabajar el Paso Uno, los que pueden declaren al grupo la naturaleza de su codependencia. Se puede animar o animarse mutuamente, pero no se fuerza a nadie, nunca.
3.- Las personas que no logren identificar su adicción principal durante la reunión, deben intentarlo en sus casas orando y reflexionando, en cualquier reunión posterior pueden tomar la palabra y declarar su codependencia, y así seguir al Paso Dos.
4.- Termina la reunión con una oración (puede ser un Padre Nuestro).
5.- Lectura bíblica sugerida: Romanos 7:14-25
(Hago lo que no quiero y no hago lo que quiero).14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.24 !Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

(Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y del Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).
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Reflexion del Dia: El amoroso cuidado de uno mismo

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… no hay una guía para fijar límites. Cada uno tiene su propia guía en su interior. Si seguimos trabajando en nuestra recuperación, se desarrollarán nuestros límites y se volverán sanos y sensatos. Nuestro Yo nos dirá lo que necesitamos saber, y nos amaremos lo suficiente a nosotros mismos como para escuchar.

¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos? Escuchar la voz interior.
¿Qué te hace enojar?
¿De qué estás harto?
¿En qué no confías?
¿Qué no te parece bien?
¿Qué no puedes soportar?
¿Qué te pone incómodo?
¿Qué quieres?
¿Qué necesitas?
¿Qué no quieres ni necesitas?
¿Qué te gusta?
¿Qué te hace sentir bien?

En la recuperación aprendemos que cuidar de uno mismo nos conduce al sendero de la voluntad de Dios y al plan que Él tiene para nuestra vida
El cuidar de uno mismo nunca nos aparta de lo que es nuestro mayor beneficio; nos conduce a ello.
Aprende a cultivar esa voz interior.
Podemos confiar en nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos.
Somos más sabios de lo que pensamos.
Nuestra guía es interior y siempre está presente.
¡Escucha esa guía, confía en ella y cultívala!
(Melody Beattie).

La dama del lago

Divorcio y Codependencia

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Despues de cuatro años del divorcio, me veo que sigo siendo tan codependiente de mi ex-marido como lo era cuando estábamos casados…
¿Como puedo parar esto?

Logrando divorciarte emocionalmente. Empieza poco a poco, haciendo cosas por ti misma en vez de pedirle a el que te ayude.
Un divorcio implica muchos niveles de recuperación. Esta la cuestión de la separación física, los aspectos legales y financieros, el cuidado de los hijos, las perdidas sociales como la familia y los amigos, y el dolor emocional del abandono y el rechazo.
Cuando nos casamos nos esperábamos encontrarnos en la situación de vernos forzados a desprendernos de nuestro sueño de amor y de compromiso. No esperábamos vernos en una situación de profundo pesar. Si no hacemos el duelo, seguiremos aferrándonos. El duelo y el desprenderse van seguidos de una reestructuracion de nuestras vidas y de un llegar a conocernos a nosotros mismos. Tras el duelo viene la curación.

Piensa en…¿Como puedes lograr divorciarte emocionalmente de una persona a la que quieres?
(Dorothy May de su Libro Codependencia. La Dependencia Controladora/La Dependencia Sumisa).

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La No-Dependencia

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Las palabras varían, pero la idea es la misma. “No me siento feliz viviendo con esta persona, pero creo que no pueda vivir sin ella (o sin él). Yo no puedo, por alguna razón, encontrar dentro de mí el valor para afrontar la soledad que todo ser humano debe encarar o bien seguir huyendo de ella: ser final y únicamente responsable de cuidar de mí mismo. No creo que pueda cuidar de mí mismo. No estoy seguro de que quiera hacerlo. Necesito una persona, cualquier persona, que amortigüe el shock que mi estado de soledad me causa. No importa a qué precio”.
Ya sea que los codependientes parezcan frágiles y desvalidos o resueltos y poderosos, la mayoría son niños asustados, necesitados, vulnerables, que dolorosa y desesperadamente buscan que se les ame y se les cuide. Este niño en nuestro interior cree que no somos dignos de ser amados y que nunca encontraremos el consuelo que buscamos; a veces esta criatura vulnerable siente demasiada desesperación. La gente nos ha abandonado, emocional y físicamente. La gente nos ha rechazado. La gente ha abusado de nosotros, nos ha hecho a un lado. La gente nunca ha estado ahí cuando la hemos necesitado; no ha visto, escuchado o respondido a nuestras necesidades. Podemos llegar a creer que la gente nunca estará ahí cuando la necesitamos. Para muchos de nosotros, hasta Dios parece haberse retirado. Nosotros hemos estado ahí cuando tantos otros nos han necesitado. La mayoría de nosotros quiere desesperadamente que alguien por fin esté ahí cuando le necesitemos. Necesitamos a alguien, a quien sea, que nos rescate de la helada soledad, del aislamiento y del dolor. Queremos de lo bueno, y lo bueno no está dentro de nosotros mismos. Dentro tenemos dolor.
Nos sentimos tan desvalidos y desconcertados. Los otros se ven tan poderosos y seguros. Concluimos que algo de magia hay en ellos. De modo que nos volvemos dependientes de ellos. Podemos volvernos dependientes de nuestros amantes, cónyuges, amigos, parientes o de nuestros hijos. Nos volvemos dependientes de su aprobación. Nos volvemos dependientes de su presencia. Nos volvemos dependientes de la necesidad que tienen de nosotros. Nos volvemos dependientes de su amor, aun cuando creemos que nunca recibimos su amor; creemos que no somos dignos de ser amados y que nadie nos ha amado nunca de una manera que satisfaga nuestras necesidades. No afirmo que los codependientes sean una especie peculiar porque necesitan y quieren amor y aprobación. La mayoría de la gente quiere estar dentro de una relación amorosa. Quieren tener a una persona especial en sus vidas. La mayoría de la gente quiere y necesita tener amigos. La mayoría de la gente quiere que las personas cercanas en sus vidas la amen y la aprueben. Estos son deseos naturales, sanos. En la mayoría de las relaciones está presente cierta cantidad de dependencia emocional, aun en las más sanas. Pero muchos hombres y mujeres no sólo quieren y necesitan a la gente: necesitamos a la gente. Podemos ser manejados, controlados por esta necesidad. Necesitar demasiado a la gente puede causar problemas. Otras personas se convierten en la clave de nuestra felicidad. Creo que gran parte del estar centrado en los demás, con nuestras vidas en órbita alrededor de otras personas, va de la mano de la codependencia y mana de nuestra inseguridad emocional. Creo que, en gran medida, la búsqueda incesante de aprobación en la que nos embarcamos proviene también de la inseguridad. La magia está en los demás, no en nosotros, creemos.
El sentirse bien está en ellos, no en nosotros. Entre menos cosas buenas encontremos en nosotros mismos, más las buscaremos en los demás. Ellos lo tienen todo; nosotros no tenemos nada. Nuestra existencia no es importante. Hemos sido abandonados y relegados tan a menudo que también nosotros nos abandonamos. Necesitar tanto a la gente, y sin embargo creer que no somos dignos de ser amados y que la gente nunca estará ahí cuando la necesitemos, puede volverse una creencia profundamente imbuida. A veces, pensamos que la gente no está ahí para ayudarnos cuando en realidad lo está. Nuestra necesidad puede bloquear nuestra visión, impidiéndonos ver el amor que está ahí esperándonos.
En ocasiones, ningún ser humano puede estar ahí para ayudarnos en la forma en la que requerimos, que nos absorba que nos cuide y que nos haga sentirnos bien, completos y seguros. Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco. Podemos volver nos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo. Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco.
Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados. La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva, saludable. Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente.
“Nodependencia” es un término que Penélope Russianoff utiliza en su libro para describir ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad. Podemos regresar a la escuela, conseguir un empleo, o fijarnos otras metas que nos den libertad. Y por lo general fijamos esas metas cuando estamos suficientemente hartos de estar atrapados. Algunos codependientes, sin embargo, planean escapes destructivos.

Podemos tratar de escapar de nuestra prisión, usando alcohol o drogas. Podemos volvemos fanáticos del trabajo. Podernos buscar un escape volviéndonos emocionalmente dependientes de otra persona que es como la persona de la que intentamos escapar, otro alcohólico, por ejemplo. Muchos codependientes comienzan a contemplar la vía del suicidio. Para algunos, terminar con su vida parece ser la única salida de esta situación terriblemente dolorosa.

La dependencia emocional y el sentirse atrapados también pueden provocar problemas en relaciones que podrían salvarse. Si estamos en una relación todavía buena, podemos ser demasiado inseguros para desapegarnos y empezar a cuidar de nosotros mismos. Podemos extinguirnos y asfixiar o alejar a la otra persona. Esa necesidad extrema se vuelve obvia para los demás. Se puede sentir, percibir. En última instancia, la dependencia excesiva de otra persona puede matar el amor.
Las relaciones que se basan en inseguridad emocional y en una necesidad, en vez de sustentarse en el amor, pueden volverse autodestructivas. No funcionan. Una necesidad demasiado grande aleja a la gente y extingue el amor. Asusta la gente y hace que se vaya. Atrae a la gente equivocada. Y no satisface nuestras verdaderas necesidades. Nuestras necesidades reales se hacen cada vez mayores, al igual que nuestra desesperación. Fijamos nuestra vida en torno a esta persona, tratando de proteger así nuestra fuente de seguridad y de felicidad. Abdicamos a vivir nuestra propia vida al hacer esto. Y sentimos ira contra esa persona. Somos controlados por ella. Dependemos de esa persona. Finalmente nos enojamos y nos resentimos con la persona de quien dependemos y quien nos controla, porque le hemos dado nuestro poder personal y nuestros derechos.
¿Por qué nos hacemos esto? ¿Por qué nos sentimos tan inseguros y vulnerables que no podemos seguir con la tarea de vivir nuestra vida? ¿Por qué, habiendo demostrado nuestra fortaleza y capacidad por la sencilla razón de soportar y sobrevivir como lo hemos hecho, no podemos creer en nosotros mismos? ¿Porqué, si somos expertos en cuidar de todo mundo a nuestro alrededor, dudamos de nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos? ¿Qué nos pasa?.

Muchos de nosotros aprendimos estas cosas porque en nuestra niñez, alguien muy importante para nosotros fue incapaz de darnos el amor, la aprobación y la seguridad emocional que necesitábamos.De modo que hemos ido por la vida de la mejor manera posible, todavía buscando vaga o desesperadamente algo que nunca tuvimos. Algunos de nosotros todavía nos golpeamos la cabeza contra el cemento, tratando de obtener este amor de las personas que, al igual que mamá o papá, son incapaces de darnos lo que necesitamos. El ciclo se repite una y otra vez hasta que lo interrumpimos y lo detenemos. Se le llama asunto inconcluso.

Quizá se nos ha enseñado a no confiar en nosotros mismos. Esto sucede cuando tenemos un sentimiento y se nos dice que es malo o inadecuado. O cuando confrontamos una mentira o una inconsistencia y se nos acusa de estar locos. Perdemos la fe en esa parte profunda e importante de nosotros que experimenta sentimientos inapropiados, detecta la verdad y tiene confianza en su capacidad para manejar las situaciones de la vida. A algunas mujeres se les enseñó a ser dependientes. Aprendieron a centrar su vida alrededor de otras personas y a que las cuidaran. Incluso después del movimiento de liberación femenina, muchas mujeres, en lo profundo de su ser, tienen miedo de estar solas. Muchas personas, no sólo mujeres, tienen miedo de estar solas y cuidar de sí mismas. Forma parte de ser humano. Algunos de nosotros podemos incluso haber entrado en una relación adulta con nuestra seguridad emocional intacta, sólo para descubrir que estábamos en relación con un alcohólico.
Nada destruirá la seguridad emocional más rápido que amar a una persona alcohólica o con algún otro trastorno compulsivo. Estas enfermedades nos obligan a centrar en ellos nuestras vidas. Reinan la confusión, el caos y la desesperación. Podemos luchar por volvernos menos dependientes. Y sé que podemos volvernos no-dependientes si queremos.
Algunas ideas:

1. Terminar con los asuntos de nuestra niñez de la mejor manera que podamos. Apenarnos profundamente por ellos. Verlos luego en perspectiva. Averiguar cómo los acontecimientos de nuestra niñez afectan lo que estamos haciendo ahora.
2. Consiente y protege a esa criatura asustada, vulnerable y necesitada que hay en nuestro interior. Este niño interno puede no llegar a desaparecer completamente nunca, no importa que tan autosuficientes nos volvamos. El estrés puede hacer que el niño grite. Sin motivo alguno, el niño puede aflorar y demandar atención cuando menos lo esperamos.
3. Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
4. Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos nosotros mismos.
5. También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
6. Esfuércense por la no-dependencia. Comiencen a examinar las maneras en las que somos dependiente emocional y económicamente, de la gente que nos rodea.Tú también puedes atravesar situaciones oscuras.

«Puedes cuidar de ti mismo y confiar en ti mismo.Confía en Dios. Ve tan lejos como puedas ver, y cuando llegues ahí, serás capaz de ver más lejos».
(Melody Beattie de su Libro Ya no Seas Codependiente).

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El pasaporte del sufrimiento

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Todo vale la pena. Porque somos quienes somos por aquello que hemos vivido. Somos quienes somos por aquello que algunas personas dejaron en nosotros, pero somos absolutamente quienes somos gracias a aquello que hemos perdido, gracias a eso que ya no está con nosotros.
Es tan fácil darse cuenta cuando a uno no lo quieren: basta con mirar al otro fijamente a los ojos. ¿Alcanza con verlo moverse en el mundo? ¿Es suficiente con preguntarle o preguntarme? Si así fuera, ¿como se explica tanto desengaño? ¿Porque la gente se defrauda tan seguido si, en realidad, es tan sencillo darse cuenta de cuanto les importamos o no les importamos a los que queremos? ¿como puede asombrarnos el descubrimiento de la verdad del desamor? ¿como pudimos pensarnos queridos cuando, en realidad, no lo fuimos? Hay aquí algo para aprender: nadie es mas vulnerable a creerse algo falso que aquel que desea que la mentira sea cierta.
Y es mentira que tenemos que cargar con cada cosa que hemos querido y valorado; y es mentira que debemos seguir adelante con todo lo de antes, con todo lo que ya no está. Perdemos. Perdemos no solo a través de la muerte sino a través del abandono, del cambio, a través de seguir adelante. Nuestras perdidas incluyen también nuestras renuncias conscientes o inconscientes: la perdida de los sueños románticos, la cancelación de nuestras esperanzas irrealizables, la perdida de las ilusiones de libertad, de poder, de seguridad y, porque no, tambien, la perdida de nuestra juventud.
Es imposible poder aceptar con una sonrisa todas las cosas que, lamentablemente, son ciertas e ineludibles. Hace falta aceptar la verdad que no queremos asumir de una vez y para siempre. Que nuestra madre va a dejarnos, y nosotros vamos a dejarla a ella, que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros, que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos, que esencialmente estamos aquí solos. Que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio, con lo bueno y con lo malo. Que a pesar de ser como se esperaba que sea una niña no podrá casarse con su padre, que alguna de nuestras elecciones estan limitadas por nuestra anatomia, que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas. Que no importa cuan listos seamos, a veces nos toca perder. Habrá que aceptar que somos irremediablemente incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección contra todo peligro, contra todo dolor, contra el tiempo perdido, contra la vejez o contra la muerte.
Muchas veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó, soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída.
(Jorge Bucay).

http://www.youtube.com/watch?v=2an5ZbwKF5g

Me recupero ¿Como manejo una ruptura sentimental?

Sara y David en el Monte de San Pedro

Interrogante:
Tengo un problema espantoso con una ruptura sentimental reciente. ¿Como puedo vencer ese apego horrible y dejar de seguir aferrada a algo que probablemente se ha ido para siempre?
Para parar tienes que cortar tu relación interna, mental y emocional con esa persona. La forma mediante la cual continuamos relacionándonos con una persona que ya no esta con nosotros consiste en imaginarnos como se sentiría, que diría y que haría cada vez que nos sucede algo en nuestras vidas. Entonces, basandonos en la supuesta respuesta de esa persona, nos creamos toda una obra de teatro. Concebimos guiones y los repetimos una vez y otra vez y otra vez. Nosotros lo llamamos a esto: «la obra sigue en cartelera». Nos obsesionamos con el dialogo imaginario y nos obsesionamos con los sentimientos asociados. A veces llegamos al punto de volvernos adictos a esos sentimientos y los buscamos fuera. Si encontramos otro compañero, podemos repetir la misma historia. La obra sigue en cartelera, solo que los actores varían.
La representamos en otras muchas áreas de nuestra vida. Si nos invitan a salir, decimos: «Ah, no quiero ir sola», lo que significa: «Iría, si Roberto estuviera aquí y pudiera venir conmigo».
Si la obsesion continua durante demasiado tiempo y es demasiado intensa, puede que estemos experimentando sentimientos residuales procedentes de abandonos pasados.
Cuando otra persona no quiere relacionarse con nosotros, es evidente que somos rechazados. Sentimos muy fuertemente ese viejo agujero en la boca del estomago. Tenemos un espacio vacio, negro, que se llena únicamente con oscuridad, frialdad y dolor. Un hueco, no hay nadie ahí. De modo que nos volvemos a sentir como el niño que eramos cuando nos abandonaron por primera vez. Si el abandono tuvo lugar a los tres años, entonces nos sentiremos como si tuviésemos tres años, en vez de la edad cronologica que marca nuestra experiencia vital. Cuando sentimos el agujero del abandono, sabemos que estamos cerca de nuestro niño interior. Empezar a trabajar el niño interno constituye un buen punto de partida.

Piensa en…
¿Como estas repitiendo la misma historia una y otra vez en tus relaciones?
¿Quienes son los actores y que papel desempeñan?
¿Cual es el guion?.

(Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa).
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