¡Libérate!

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Maytte Sepulveda ofrece HERRAMIENTAS, a manera de estrategias que nos conduzcan a establecer claramente los limites, tanto en nuestra familia, como en los círculos de amistades que tengamos. Nada es fácil, máxime cuando parte de nuestra vida, hemos incurrido en la practica de conductas obsesivas compulsivas para mantenernos a flote con todo y nuestro dolor, vergüenza, culpa e ira.
[vimeo http://vimeo.com/25206926]
[vimeo http://vimeo.com/25208572]
[vimeo http://vimeo.com/25210587]
(Fuente: http://maytte.com/).

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Amor & Apego

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El apego es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o a una persona determinada y está originado por la creencia de que sin eso no se puede ser feliz. Se compone de dos elementos, uno positivo y otro negativo, el elemento positivo es el fogonazo del placer y de la emoción, el estremecimiento que se experimenta cuando se consigue el objeto del deseo. El negativo es la sensación de amenaza y de tensión que lo acompaña. Por su propia naturaleza el apego hace vulnerables a las personas al desorden emocional y desintegra la paz. La semilla del apego sólo puede germinar en la oscuridad de la ignorancia, del engaño y de la ilusión.
Dicen que el amor es ciego, pero lo que es ciego no es el amor, sino el apego. Una gran cantidad de importante información, procedente del mundo que nos rodea, no consigue llegar a nuestra mente consciente a causa de nuestros apegos, creencias y miedos. El apego nos insensibiliza y hace que reaccionemos ante las personas en función de la ayuda o la amenaza que creemos que suponen para el logro de nuestra ambición.Y a las que consideramos fuera de esas dos categorías ni siquiera existen para nosotros. Todo aquel que posee algún apego está ciego y no ve la realidad de la Vida.
El apego es una necesidad compulsiva que embota la sensibilidad, es como una droga que enturbia la percepción de la Vida. Del mismo modo que un radar averiado distorsiona y falsea lo que percibe, el apego daña al amor y lo hace desaparecer, pues el amor es sensibilidad. Nadie se puede liberar del apego con la renuncia, sino con la consciencia, pues la renuncia sólo mutila y endurece. El apego roba la Vida, pues aquello a lo que uno está apegado se encuentra sólo en la mente, no en el objeto o en la persona. Y, además, se le atribuye un valor que en verdad no tiene.
Es imprescindible escoger entre el apego y la felicidad. Nadie ha nacido con apegos, sino que estos brotan de una mentira que la sociedad y la cultura mantienen o de una mentira que uno se cuenta a sí mismo. Si se quiere estar plenamente vivo es preciso que utilizar el sentido de la perspectiva, pues la Vida es infinitamente más grande que cualquier nimiedad a la que uno se haya apegado y a la que le haya dado el poder de alterarle. Es una nimiedad porque, si se vive lo suficiente, es muy fácil que algún día esa cosa o persona deje de importar, hasta el punto que no se tengan recuerdos de ella, como se puede comprobar en la propia vida. Hoy mismo apenas recordamos aquellas nimiedades que tanto nos inquietaron en el pasado y que hoy no nos afectan lo más mínimo.
Un apego no es un hecho, es una creencia, una fantasía de la mente. Si esa fantasía no existiera uno no estaría apegado, se amarían las cosas y las personas y se permitiría surgir la felicidad. En realidad tan sólo nos engañamos a nosotros mismos cuando creemos que sin nuestros apegos no podemos ser felices.
Vivir una vida espiritual y disolver los deseos, prejuicios, y apegos supone una revolución tan grande que la mayoría prefiere lanzarse de cabeza a realizar buenas obras y a ser serviciales que someterse al fuego purificador de semejante trabajo. Pero cuando nos ponemos a servir a alguien a quien no nos hemos tomado la molestia de comprender, en realidad no estamos intentando satisfacer la necesidad de esa persona, sino la nuestra propia. Para que exista un amor verdadero es imprescindible que veamos y comprendamos a la persona con la que estamos tratando.
Hay indiferencias que se confunden con el amor, pero no son más que un endurecimiento del corazón. Hay personas que como no están apegadas a nadie piensan que aman a todo el mundo. Hay quienes sin haber zarpado piensan que ya han arribado. La Vida por sí sola no puede producir amor, sólo puede engendrar atracción, placer, apego, cansancio y aburrimiento, todo ello mezclado con ansiedad, posesividad, tristeza y dolor. Cuando todo esto se ha repetido una y otra vez, en un ciclo constante, llega un momento que acabamos hartos y quisiéramos poner fin a todo el proceso. Si tenemos la suerte de no encontrarnos con ninguna otra cosa o persona que atraiga nuestra atención, podremos vivir una paz un tanto frágil y precaria. Eso es todo lo que la vida puede ofrecernos, aunque es posible que lo confundamos con la libertad y acabemos muriéndonos sin haber conocido jamás lo que significa ser realmente libres y amar.

El amor surge cuando hay libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor. La rosa, el árbol y la lámpara nos dejan completamente libres; no harán el menor esfuerzo por arrastrarnos al aroma, a la sombra o a la luz, aunque pudieran pensar que es lo mejor para nosotros. En cambio, tenemos que ser capaces de ver toda la coacción y todo el control a los que los demás nos someten y a los que nosotros mismos nos esclavizamos cuando, para comprar su amor y su aprobación, tratamos de responder a sus expectativas. Cada vez que nos sometemos a este control destruimos nuestra capacidad natural de amar porque no es adecuado entrar en ese juego esclavizante, y todo lo que no es adecuado es desamor. La libertad no es más que otra palabra para referirnos al amor.

(Fuente: http://www.proyectopv.org/).
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El Codependiente Sumiso

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Estas son sus Características:
«Mis mejores sentimientos respecto de mi mismo proceden del hecho de gustarte».
«Mis mejores sentimientos respecto de mi mismo proceden del hecho de recibir tu aprobación».
«Tus conflictos perturban mi serenidad. Toda mi atención mental esta centrada en solucionarte tus problemas».
«Toda mi atención mental esta centrada en darte gusto».
«Toda mi atención mental esta centrada en protegerte».
«Toda mi atención mental esta centrada en manipularte».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de solucionarte los problemas».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de aliviar tus sentimientos».
«Mis propias aficiones e intereses están al margen. Empleo el tiempo en compartir tus intereses y tus aficiones».
«Tu forma de vestir y tu apariencia personal tienen para mi la máxima prioridad, dado que siento que eres un reflejo de mi mismo. Tus deseos dictan mi conducta».
«No soy consciente de como me siento. Soy consciente de como te sientes».
«No soy consciente de que es lo que quiero. Te pregunto que es lo que quieres».
«Mis ilusiones respecto de mi futuro están estrechamente ligadas a ti».
«Mi miedo al rechazo determina lo que digo o lo que hago».
«Mi miedo al abandono determina lo que digo o lo que hago».
«Mi miedo a que te enfades determina lo que digo o lo que hago».
«Utilizo el dar como una forma de sentirme seguro en nuestra relación».
«Utilizo el dar como una forma de controlarte».
«Mi circulo social disminuye a medida que me implico cada vez mas en nuestra relación».
«Dejo mis propios valores a un lado con el fin de estar mas cerca de ti».
«Valoro tu opinión y tu forma de hacer las cosas mas que la mía».
«Mi calidad de vida esta en relación con tu calidad de vida».

(Producto de Grupos de Autoayuda de Codependientes Anónimos (CoDa), inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).

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El Codependendiente Controlador

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Estas son sus Características:
«Toda mi atención mental esta centrada en darme gusto y evadirme (con sustancias químicas, el trabajo, la televisión, etc)».
«Toda mi atención mental esta centrada en controlarte. Si no te controlo, entonces creo que te perderé».
«Toda mi atención mental esta centrada en manipularte, en forzarte a hacer las cosas a mi manera, habitualmente valiendome de mi humor, de la lógica o del dinero».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de solucionarte tus problemas. Si no me pides mi opinión, entonces me siento excluido».
«Quiero emplear todo mi tiempo contigo y quiero que tu hagas lo mismo. Sin embargo, insistiré en que no te necesito».
«No soy consciente de como te sientes. No soy consciente de como me siento».
«No soy consciente de que es lo que quieres. No soy consciente de que es lo que quiero».
«Mis ilusiones respecto de mi futuro están estrechamente ligadas a ti».
«Mi miedo al rechazo determina lo que digo o lo que hago. Pero lo oculto bajo la rabia, la fanfarronería, la soberbia o la actitud dominante».
«Utilizo el hecho de enfadarme como un medio de controlar a los demás y de mantenerte a distancia».
«Utilizo el dar (habitualmente cosas materiales) como una forma de sentirme seguro y de controlarte. Si te controlo, entonces no me dejaras».
«Mi circulo social disminuye a medida que me implico cada vez mas en mis válvulas de escape (sustancias químicas, trabajo, televisión, etc.)».
«Me siento vulnerable cuando te me acercas demasiado. Peor no te vayas».
«Valoro mis propias opiniones y mi forma de hacer las cosas mas que las tuyas».
«Tengo pocas aficiones e intereses al margen de mis válvulas de escape».
«Mis deseos dictan tu conducta, dado que siento que eres un reflejo de mi mismo».
«Doy por supuesto que se lo que quieres y lo que te conviene. Se lo que es mejor para ti»
«Doy por supuesto que los demás piensan y sienten lo mismo que yo y no puedo comprender ni aceptar las diferencias».
«Soy demasiado orgulloso como para pedirte ayuda. No estoy dispuesto a depender nunca de ti. Nunca te diré que te necesito».
«Tuve una niñez muy difícil y logre sobrevivir. En un mundo duro, la gente tiene que ser dura. Si eres blando, lo tomare como un signo de debilidad».
«Si me comentas algo sobre que es lo que te pasa emocionalmente, lo tomare como un reproche hacia mi. Mantén la boca cerrada».

(Producto del Grupo de Autoayuda de Codependientes Anónimos (CoDa), inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).

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Renuncio al enfado como forma de vida

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El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.
El enfado es algo normal y natural. Generalmente nos enfadamos una y otra vez por las mismas cosas, y sentimos que no tenemos derecho a expresarlo, de modo que nos lo tragamos. Entonces el enojo tiende a instalarse en una parte concreta de nuestro cuerpo, y se manifiesta como enfermedad.
Durante años y años seguimos amontonando nuestro fastidio en ese mismo lugar. Para sanar, deja salir tus verdaderos sentimientos. Si no puedes expresárselos directamente a la persona que los provoca, mírate al espejo y habla con esa persona. Díselo todo: «Estoy fastidiado contigo»; «Tengo miedo»; «Estoy alterada»; «Me has hecho daño». Y sigue; sigue hasta que te hayas liberado de todo el enojo. Entonces haz una inspiración profunda, mírate en el espejo y pregunta: «¿Cuál es la pauta que provocó esto? ¿Qué puedo hacer para cambiar?»
Si logras cambiar el sistema de creencias que desde adentro te crea ese comportamiento, no necesitarás seguir repitiéndolo.
(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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Reflexión del Dia: Renuncia al control

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Los codependientes son aquellas personas que consistentemente, y con gran cantidad de esfuerzo y energía, tratan de forzar que sucedan las cosas.
Controlamos en nombre del amor.
Lo hacemos porque “sólo estamos tratando de ayudar”.
Lo hacemos porque nosotros sí sabemos cómo deben hacerse las cosas y cómo deben comportarse las personas.
Lo hacemos porque nosotros estamos bien y ellos están mal.
Controlamos porque nos da miedo no hacerlo.
Lo hacemos porque no sabemos qué otra cosa hacer.
Lo hacemos para dejar de sufrir.
Controlamos porque pensamos que tenemos que hacerlo.
Controlamos porque no pensamos.
Controlamos porque solamente podemos pensar en controlar.
En última instancia quizá controlemos porque esa es la manera en que siempre hemos hecho las cosas.

Tiránicos y dominantes
Algunos gobiernan con mano de hierro desde un trono que ellos mismos se han atribuido. Son poderosos. Ellos siempre saben más. Y, por Dios, que las cosas se harán a su modo. Ellos se encargarán de que así sea. Otros hacen su sucio trabajo en forma encubierta. Se ocultan tras un disfraz de dulzura y amabilidad, y secretamente se dedican a o suyo: A METERSE EN LOS ASUNTOS DE LOS DEMÁS. Otros, llorando y suspirando, claman incapacidad, proclaman su dependencia, anuncian su total victimación, y exitosamente controlan por medio de su debilidad. Son tan inútiles, Necesitan tanto de tu cooperación. No pueden vivir sin ella. A veces los débiles son los más poderosos manipuladores y controladores. Han aprendido a asirse a las cuerdas de la culpa y de la lástima.
Muchos codependientes combinan sus tácticas, empleando una variedad de métodos. ¡Cualquier cosa que funcione!(O, para ser más exactos, esperando resultados de cualquier cosa que no funcione). No importa cuáles sean las tácticas, las metas siguen siendo las mismas, conducen a otras personas a hacer lo que tú quieres que hagan. Las llevan a comportarse como tú piensas que deben hacerlo. No las dejan actuar de modos que tú consideras incorrectos para ellas, pero que quizá intentarían, si no fuera por tu “ayuda”. Fuerzan los eventos de la vida para que se desarrollen y se desenreden de la manera y a la hora que tú has designado. No dejan que ocurra lo que ocurre, o lo que podría suceder.
Nosotros hemos escrito la obra, y nos encargaremos de que los actores se comporten y de que las escenas se desarrollen exactamente como nosotros hemos decidido que debe ser. No importa que sigamos colándonos de la realidad. Si nos abocamos a la carga con suficiente insistencia, podremos (creemos) detener el flujo de la vida, transformar a la gente y cambiar las cosas a nuestro antojo. “Nos estamos haciendo tontos”.
Cuando intentamos controlar a la gente y a las cosas que no tenemos por qué controlar, somos controlados por ellos. Abdicamos a nuestro poder para pensar, sentir y actuar de acuerdo con lo que más nos conviene. A menudo perdemos el control sobre nosotros mismos. Con frecuencia, somos controlados no sólo por la gente, también por enfermedades tales como el alcoholismo, o las tendencias compulsivas en el comer y en los juegos de apuesta. El alcoholismo y otros trastornos destructivos son fuerzas poderosas. Nunca se debe olvidar que los alcohólicos y otras personas con problemas son expertos controladores. Encontramos la horma de nuestro zapato cuando tratamos de controlarlos a ellos o a su enfermedad. Perdemos la batalla. Perdemos la guerra. Nos perdemos a nosotros mismos, a nuestras vidas. Como dice una frase de Al-Anón: Tú no lo provocaste; no lo puedes controlar; y no lo puedes curar. ¡Así que deja de tratar de hacerlo!
Nos frustramos al máximo cuando tratarnos de hacer lo imposible. Y generalmente impedirnos que suceda lo posible. Creo que asirse fuertemente a una persona o cosa, o forzar mi voluntad sobre cualquier situación elimina la posibilidad de que mi poder superior haga algo constructivo acerca de la situación, la persona o yo. Mi afán de controlar bloquea el poder de Dios. Bloquea la capacidad de otras personas para crecer y madurar. Impide que los sucesos ocurran de una manera natural. Me impide a mí disfrutar de la gente o de los eventos. El control es una ilusión. No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.
A fin de cuentas las personas hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o como se están sintiendo); piensan lo que quieren pensar; hacen las cosas que creen que necesitan hacer; y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. No importa si ellos no tienen la razón y nosotros sí. No importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa que nosotros podríamos ayudarles si tan sólo nos escucharan y cooperaran con nosotros.
NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA.!
No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar. Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú misma.
Desapégate… Renuncia.
A veces cuando hacemos esto el resultado que habíamos esperado sucede rápida, a veces milagrosamente. A veces, no sucede. A veces nunca sucede. Pero tú saldrás beneficiado. No tienes que dejar de ocuparte o de amar. No tienes que tolerar el abuso. No tienes que abandonar métodos constructivos, como la intervención profesional, para solucionar tus problemas. Lo único que tienes que hacer es poner tus manos emocionales, mentales, espirituales y físicas otra vez dentro de tus propios bolsillos y dejara las cosas y a la gente solas. Déjalas estar. Toma cualquier decisión que necesites tomar para ocuparte de ti mismo, pero no las tomes para controlar a los demás. ¡Empieza a ocuparte de ti mismo!
«Para cada uno de nosotros, llega un tiempo para soltarse. Sabrás cuándo ha llegado ese tiempo. Cuando has hecho todo lo que se puede hacer, es tiempo de desapegarte. Maneja tus sentimientos. Enfréntate a tus miedos acerca de perder el control. Gana control sobre ti mismo y sobre tus responsabilidades. Dales a los demás la libertad para ser lo que son. Al hacerlo, te liberarás».
(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: Sentimiento Positivos

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Cuando en la RECUPERACIÓN del Codependiente hablamos de los sentimientos, a menudo nos concentramos en el trió problemático: el dolor emocional, el miedo y la ira. Pero en el reino emocional hay también otros sentimientos: FELICIDAD. ALEGRÍA. PAZ. AMOR, CERCANÍA. EMOCIÓN. CONTENTO.
 
Esta bien que nos permitamos sentir los sentimientos placenteros.
No tenemos que preocuparnos cuando experimentamos sentimientos positivos
No tenemos por que asustarnos y dejarlos ir, no tenemos que «sabotear» nuestra felicidad. 
A veces lo hacemos para irnos al terreno, menos feliz, que nos es familiar.
!Es bueno sentirse bien!
No tenemos que analizar, juzgar o justificar.
No tenemos que deprimirnos ni dejar que otros nos depriman, inyectándonos negatividad.
«Podemos permitirnos sentirnos bien».
(Melody Beattie).

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Reflexión del Dia: El control es una ilusión

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Controlamos en nombre del amor…
Lo hacemos porque “sólo estamos tratando de ayudar”.
Lo hacemos porque nosotros sí sabemos cómo deben hacerse las cosas y cómo deben comportarse las personas.
Lo hacemos porque nosotros estamos bien y ellos están mal.
Controlamos porque nos da miedo no hacerlo.
Lo hacemos porque no sabemos qué otra cosa hacer.
Lo hacemos para dejar de sufrir.
Controlamos porque pensamos que tenemos que hacerlo.
Controlamos porque no pensamos.
Controlamos porque solamente podemos pensar en controlar.
En última instancia quizá controlemos porque esa es la manera en que siempre hemos hecho las cosas.
¡El Control No funciona! No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlarnos a nosotros mismos.
Para cada uno de nosotros, llega un tiempo para soltarse. Sabrás cuándo ha llegado ese tiempo. Cuando has hecho todo lo que se puede hacer, es tiempo de desapegarte. Maneja tus sentimientos. Enfréntate a tus miedos acerca de perder el control. Gana control sobre ti mismo y sobre tus responsabilidades. Dales a los demás la libertad para ser lo que son. Al hacerlo, te liberarás.
(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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Reflexion del Dia: Libertad

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Libérate de los apegos. (Budha).
Si no te aferras a nada, ¿cómo puedes ser infeliz? No te aferres a las cosas o a las personas porque ellas cambian, y muchas veces lo hacen en direcciones distintas a las que esperabas. Entrega amor por el amor mismo, por lo que te beneficia a tí, no por la recompensa que pudiera traer esa entrega. No te apegues a nada, ni tampoco te conviertas en un vagabundo; simplemente, vive tu propia vida. Se sabio en tu vivir.

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Reflexión del Dia : ¿Compasivo o Codependiente?

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Com significa «poner en común», y pasión es un entusiasmo profundamente sentido hacia algo o alguien. La compasión es una fuerte inclinación a compartir en profundidad con un otro y a darle apoyo y ayuda. La compasión esta motivada por la comprensión intuitiva de la situación y los sentimientos del otro.
Cuando vemos a otro sufrir, sentimos una fuerte tendencia natural a ayudar. Salvo en los casos de extrema emergencia en los que se debe actuar con rapidez, sentimos también compasión por nosotros y por nuestros propios sentimientos. Normalmente nos tenemos en cuenta a nosotros cuando apoyamos a otro. Nuestros motivos son ciertamente ayudar al otro a salir de una situación apurada y después de ello volver a nuestras propias vidas.
Cuando la Codependencia se dispara, sentimos también una «fuerte inclinación» a compartir, comprender y ayudar. A ello se debe el que se confundan fácilmente. Ahora bien, en el caso de una persona codependiente, esta inclinación se parece mas a una «compulsión». No tenemos en cuenta nuestras propias necesidades en absoluto y solemos ayudar a expensas de nosotros mismos. Despues nos enfadamos porque las cosas no suceden como habíamos planeado. Nuestro motivo oculto y mas profundo puede ser una necesidad de controlar mas que de ayudar. La Codependencia es una compasión «sacada de quicio».

La compasión ofrece un paño frío para enjugar una frente febril, en el caso de que alguien no pueda ayudarse por si mismo.
La codependencia pasa a la fuerza un paño por una frente que no esta febril en absoluto e insiste en enjugar la frente de alguien que tiene sus dos buenas manos.

Piensa en …  ¿Cuando fue la ultima vez que fuiste Compasivo, en vez de Codependiente?
(Tomado del Libro Codependencia: La dependencia controladora/ La dependencia sumisa de Dorothy May).

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