Meditación 28 de Enero… Estoy en el momento presente



A menudo, una de nuestras mayores preguntas, es «¿que sucederá?» Podemos preguntarnos esto acerca de nuestras relaciones, de nuestro trabajo, de nuestra recuperación, de nuestra vida. Es fácil enredarnos en pensamientos preocupantes.
El preocuparnos acerca de lo que va a pasar nos impide funcionar hoy de manera efectiva. Nos impide hacer hoy nuestro mejor esfuerzo. Nos impide aprender y dominar las lecciones de hoy. Permanecer en el presente, hacer nuestro mejor esfuerzo y participar plenamente el día de hoy es todo lo que necesitamos para asegurarnos de que lo que va a suceder mañana será lo mejor.
Preocuparse acerca de lo que ocurrirá mañana es hacer una contribución negativa al futuro. Vivir en el aquí y en el ahora es, con mucho, lo mejor que podemos hacer, no nada más para el hoy, sino para el mañana. Esto ayuda a nuestras relaciones, a nuestra carrera, a nuestra recuperación y a nuestra vida.
Las cosas saldrán bien si las dejamos. Si necesitamos concentrarnos en otro futuro que no sea planear, lo único que necesitamos es afirmar que éste será bueno.
«Rezo pidiendo fe en que mi futuro será bueno si vivo el hoy bien y en paz. Recordaré que quedarme en el presente es lo mejor que puedo hacer para mi futuro. Me concentraré en lo que está sucediendo hoy en vez de en lo que va a ocurrir mañana».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Enero… Crecimiento



Al igual que cuando éramos niños y crecíamos a partir de nuestros juguetes y ropa favoritos, a veces crecíamos fuera de las cosas como adultos: personas, trabajos, hogares. Esto puede ser confuso. Podemos preguntarnos por qué alguien o algo que fue tan especial e importante para nosotros el año pasado no encaja de la misma manera en nuestra vida actual. Podemos preguntarnos por qué nuestros sentimientos han cambiado.
Cuando éramos niños, es posible que hayamos intentado encajar en un artículo de ropa demasiado grande. Ahora, como adultos, podemos pasar por un tiempo tratando de forzar las actitudes que hemos superado. Es posible que tengamos que hacer esto para darnos tiempo para darnos cuenta de la verdad. Lo que funcionó el año pasado, lo que fue tan importante y especial para nosotros en el pasado, ya no funciona porque hemos cambiado. Hemos crecido
Podemos aceptar esto como una parte válida e importante de la recuperación. Podemos dejarnos pasar por la experimentación y el dolor mientras luchamos por hacer que algo encaje, tratando de averiguar si realmente ya no encaja, y por qué. Podemos explorar nuestros sentimientos y pensamientos en torno a lo que ha sucedido.
Luego, podemos guardar los juguetes del año pasado y dejar espacio para lo nuevo.

«»Hoy, dejaré que los juguetes del año pasado sean lo que eran: los juguetes del año pasado. Los recordaré con cariño por el papel que jugaron en mi vida. Luego, los guardaré y dejaré espacio para lo nuevo».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 27 de Enero

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CONTINUAMOS HACIENDO NUESTRO INVENTARIO PERSONAL Y CUANDO NOS EQUIVOCABAMOS LO ADMITIAMOS INMEDIATAMENTE (Décimo Paso de CoDA).
ADMITIR CUANDO NOS EQUIVOCAMOS
Con frecuencia, he encontrado que simplemente asumir la responsabilidad, luego pedir disculpas por mi conducta, es suficiente para dar por terminado los asuntos que surgen. Las palabras, «Me equivoqué y lo siento» son tan curativas. Poder dar o recibir estas palabras, y luego soltar el incidente, es uno de los muchos regalos que he recibido en este proceso llamado recuperación.
Mientras crecía, pasé la mayor parte de mi vida castigando a las personas. Si ocurría una indiscreción, la archivaba durante años y la usaba contra esa persona una y otra vez, a veces durante años y años. Nunca soltaba nada.
Me volví una persona castigadora. Si alguien me desilusionaba o no hacía lo que yo pensaba que debían hacer, no sólo me enojaba. Me aferraba al enojo y castigaba. Y castigaba.
Así también me trataba a mí misma cuando cometía algún error.
Me mantenía alejada del amor y la alegría disponible para míen las relaciones y la vida. No sabía cómo aceptar, perdonar, y nutrirme a mí misma. No sabía cómo ni cuándo aceptar y perdonar a otros.
Intentaba perdonar a los alcohólicos por beber cuando yo aún me permitía ser victimizada por su forma de hacerlo. Sustituía el perdón y la negación por la aceptación de la realidad. Tenía confundidos los conceptos.

Ahora estoy aprendiendo a aceptar y dar disculpas, luego a soltar las cosas. También comprendo que esto siempre, siempre significa manejar sentimientos, mis sentimientos, y aceptar la realidad.
Estoy aprendiendo que mis sentimientos son una parte importante de la realidad.

Durante años, cuando me sentía lastimada o enojada, corría a Dios y pedía a Dios que me perdonara. Me sentía avergonzada y arrepentida por estar enojada, por sentirme lastimada, por sentir. «Padre, perdóname, porque he pecado», era mi lema cada vez que tenía cualquier tipo de sentimiento desagradable hacia otro. Me veía a mí misma y mis sentimientos como algo afuera de y ajeno a mi Poder Superior.
Luego me sentía confundida y culpable cuando los sentimientos no desaparecían. Cuando el comportamiento de la otra persona continuaba, también lo hacían mis sentimientos.
Me tardé mucho (y aún estoy aprendiendo esta lección) en darme cuenta de que mis sentimientos muchas veces son la forma en que mi Poder Superior me habla y trata de llamarme la atención hacia una lección que necesito aprender. Puede ser una lección acerca de poner límites, poseer mi propio poder, o aprender algo acerca de mí misma y mis relaciones. Mis sentimientos no son incidentales. Son una parte importante de mí misma, mi vida, y son a lo que debo estar prestando atención.
Por lo menos, debo sentirlos plenamente antes de pasar a otra cosa. La vida, y mi Poder Superior, con frecuencia me atiborrarán con circunstancias similares, diseñados a provocar cierta emoción.
Antes pensaba que no sentir esa emoción era lo que se esperaba de mí. Ahora, estoy aprendiendo a rendirme con mayor facilidad y dignidad ante la emoción como una parte necesaria e importante de la experiencia.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 27 de Enero… Necesitamos de la gente



Podemos encontrar el equilibrio entre el necesitar demasiado de la gente y no permitirnos necesitar absolutamente a nadie.
Muchos de nosotros tenemos necesidades de dependencia del pasado que no han sido satisfechas. Aunque queremos que los demás satisfagan nuestro deseo de ser amados en forma incondicional, podemos haber elegido gente que no pueda, o no quiera, ser un apoyo para nosotros. Algunos de nosotros estamos tan necesitados emocionalmente por el hecho de no haber sido amados, que ahuyentamos a la gente al hacerles ver que la necesitamos demasiado.
Otros nos vamos al extremo opuesto. Podemos habernos acostumbrado a que la gente no nos apoye, de modo que la evitamos. Luchamos contra nuestros sentimientos de necesidad de los demás volviéndonos demasiado independientes, no permitiéndonos ya necesitar a nadie. Algunos de nosotros no dejamos que la gente nos apoye.
Sea como sea, estamos dejando inconcluso un asunto importante. Nos merecemos otra cosa mejor. Cuando cambiemos, nuestras circunstancias cambiarán.
Si estamos demasiado necesitados de los demás, respondemos aceptando esa parte necesitada que tenemos. Nos dejamos curar el dolor de necesidades pasadas que no se satisficieron. Dejamos de decirnos a nosotros mismos que no somos dignos de amor porque no nos han amado de la manera como queríamos y necesitábamos.
Si hemos cerrado la parte de nosotros que tiene necesidad de la gente, nos disponemos a abrirnos, a ser vulnerables, a permitir que nos amen. Nos permitimos tener necesidades.
Tendremos el amor que deseamos y que necesitamos cuando empecemos a creer que somos dignos de ser amados, y cuando permitamos que esto ocurra.

«Hoy luchare por lograr el equilibrio entre el necesitar demasiado a los demás y el no permitirme necesitar a la gente. Me permitiré recibir el amor que se me ofrece».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 26 de Enero



CONTINUAMOS HACIENDO NUESTRO INVENTARIO PERSONAL Y CUANDO NOS EQUIVOCABAMOS LO ADMITIAMOS INMEDIATAMENTE (Décimo Paso de CoDA).
CONTINUAMOS HACIENDO NUESTRO INVENTARIO PERSONAL
«Por la forma en que vives todo lo externo, me maravilla que alguna vez hayas tenido un mal día,» dijo alguna vez mi ex-marido.
Su comentario intentaba ser gracioso; también era una observación sagaz. Antes de la recuperación de la codependencia, yo tenía una capacidad insólita de sólo ver lo externo: qué hacían otros; qué no hacían; qué trataban de hacerme a mí; que me habían hecho; y qué tanto mejor me sentiría si estuvieran haciendo algo diferente.
Pensar así, que otros de alguna manera controlaban el camino de mi vida y que podían hacerme sentir mejor o diferente, era una ilusión. Y aprendí que era una ilusión por el camino difícil: tocando fondo en mi codependencia.
Si hemos hecho nuestro trabajo en los Pasos, hemos pasado ya de pensar así. Quizá volvamos a ello de vez en cuando, pero por lo menos ahora sabemos qué estamos haciendo, y sabemos que es una ilusión. Muchos de nosotros comenzamos nuestro viaje de recuperación gracias a lo que algún ser amado hacía o no hacía. Entramos a este programa por esa manera de pensar. Luego, el Primer Paso nos hizo poner los pies en la tierra de una nueva manera de pensar, una nueva manera de enfrentar la vida, a otros, y a nosotros mismos.
Para cuando llegamos al Cuarto Paso, ya estábamos mirando hacia adentro. Estábamos listos para comenzar a indagar en nuestra alma. Comenzamos a mirarnos a nosotros mismos y lo que sucedía con nosotros. Comenzamos a ver como respondíamos comúnmente a la vida, en vez de fijarnos en lo que sucedía con otros.
El proceso por el que atravesamos en los Pasos Cuatro y Cinco nos llevó a una gira de limpieza por nosotros mismos. Entregamos nuestra vida y voluntad al cuidado de Dios, tal como concebíamos a Dios. Luego, hicimos una limpieza del paquete que habíamos entregado.
Ahora, se nos ha dado este Paso, un Paso de mantenimiento, para ayudarnos a continuar con este proceso de mirar hacia adentro. Este Paso no nos pide que nos persigamos continuamente con cincel y martillo. No nos dice que tenemos que andar por la vida teniéndonos a nosotros mismos bajo un microscopio, hipervigilando todo lo que digamos o hagamos, esperando sin aliento para criticar y castigarnos a nosotros mismos.
Pero sí nos da permiso de continuar estando conscientes de nosotros mismos, y cuando estemos equivocados, admitirlo y manejarlo sin demora.

¿Cuáles son los «errores» que buscamos y admitimos inmediatamente?
Estamos buscando los daños que hacemos a otros, los daños que son fáciles de racionalizar y justificar. Hay que observar cualquier patrón personal de conducta que sea inferior a lo que razonablemente podemos esperar de nosotros mismos.
Esto puede incluir expresiones de enojo y rabia inapropiadas, conducta inapropiada cuando estamos enojados, guardar resentimientos, controlar, manipular, y usar a las personas, mentir, esperar que otros llenen el «hueco en nuestra alma,» o cualquier otro comportamiento que no alcanza nuestra propia aprobación.
¿Cómo sabremos cuando nos hemos comportado inadecuadamente? Si hemos hecho nuestra tarea, si hemos limpiado el tiradero de culpas merecidas e inmerecidas del pasado, si hemos trabajado estos Pasos lo mejor que podamos, sabremos.
El asunto llamará nuestra atención.
Habremos experimentado suficiente paz para poder reconocer la inquietud, y suficiente guía para saber cómo encontrar nuestro camino para salir de cualquier predicamento en el que nos encontramos. Sabremos y confiaremos que podemos soltar y permitir que se nos guíe al camino de conducta correcta, ya sea pedir disculpas o intentar un cambio de conducta con otra persona.
He aprendido que no puedo confiar sólo en los sentimientos para hacer este Paso. Puede ser que me sienta culpable cuando no he hecho nada malo. O puedo sentirme culpable acerca de hacer cosas que son buenas para mí: tales como jugar, divertirme, expresar mis sentimientos, y decir lo que quiero y necesito. A veces, no me siento culpable de comportamientos que legítimamente necesito corregir: me siento a la defensiva y protectora.
Este Paso nos pide que continuemos el proceso de usar nuestro intelecto, nuestra sabiduría, la sabiduría de la recuperación, para revisar e inventariarnos a nosotros mismos. Debemos confiar en nuestros sentimientos, pero también debemos usar nuestro intelecto, de manera que no nos perdamos en una ola de culpa inmerecida y actitudes defensivas.
Podemos pensar. Con nuestra nueva conciencia podemos mirarnos a nosotros mismos cada día y, con amor, dilucidar lo que necesitamos para cuidar de nosotros mismos.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 26 de Enero… Ya no estamos enganchados



Podemos aprender a no quedarnos enganchados en conductas poco sanas, contraproducentes, en nuestras relaciones, conductas tales como cuidar obsesivamente de los demás, controlar, devaluarnos a nosotros mismos y creer mentiras.
Podemos aprender a ver estas conductas, a identificarlas y a decidir que no vamos a permitirnos quedar atrapados en ellas.
A menudo, la gente, conscientemente o sin pensar, hace cosas que nos arrastran a una serie de conductas contraproducentes que llamamos codependencia . Lo mas frecuente es que esos «ganchos» pueden ser casi deliberados, y los resultados predecibles.
Alguien se puede poner frente a nosotros y comentar algo o lanzar un suspiro acerca de un problema, sabiendo o esperando que esa conducta nos enganche para que nosotros nos hagamos cargo de él. Eso es manipulación.
Cuando la gente se ponga frente a nosotros y comente o suspire por algo, y luego diga tímidamente, “Pero no importa, tú no te preocupes por ello”, eso es un truco . Necesitamos reconocerlo. Estamos a punto de que nos envuelva si permitimos que esto ocurra.
Podemos aprender a insistir en que la gente nos pida sin cortapisas lo que quiere y necesita.
¿Cuáles son las palabras, las señales, las miradas, los comentarios, las claves que nos enganchan en una conducta predecible, a menudo contraproducente? ¿Qué te hace sentir simpatía por alguien? ¿Qué te hace sentir culpa? ¿Qué te hace sentirte responsable de otro?
Nuestro punto fuerte es que nos preocupemos demasiado por los demás. Nuestro punto débil es que a menudo subestimamos a la gente con la que tratamos. Ella sabe lo que está haciendo. Es tiempo de que abandonemos nuestra ingenua suposición de que la gente no hace lo que mejor le conviene, y no necesariamente lo que mejor nos conviene a nosotros.
También debemos observarnos a nosotros mismos. ¿Lanzamos “ganchos” a los demás, les lanzamos miradas,comentarios, con la esperanza de engancharlos? Necesitamos asistir en comportarnos con los demás en forma honesta y directa, en vez de esperar que vengan en nuestro rescate.
Si alguien quiere algo de nosotros, insistamos en que esa persona nos pida las cosas directamente. Pidámonos lo mismo a nosotros mismos. Si alguien lanza el anzuelo, no tenemos por qué morderlo.
«Hoy estaré consciente de las “conductas gancho” que me llevan a convertirme en cuidador de los demás y que me hacen sentir victimado. Ignoraré los comentarios, las miradas y las palabras que me enganchan, y esperaré de los demás la conducta directa y honesta que merezco».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 25 de Enero



REPARAMOS DIRECTAMENTE A CUANTOS NOS FUE POSIBLE EL DAÑO CAUSADO, EXCEPTO CUANDO EL HACERLO IMPLICABA PERJUICIO PARA ELLOS O PARA OTROS (Noveno Paso de CoDA).
LOS PASOS DE LOS TORNILLOS Y LAS TUERCAS
Ahora hemos terminado con los que muchos en recuperación llaman los Pasos de los tornillos y las tuercas. Con frecuencia nos encontraremos regresando instintivamente al Paso que necesitamos. Ve allí libremente cuantas veces sea necesario.
Ve cuando necesitas la sanación que éste, o cualquier otro Paso, tiene que ofrecer. Hay muchas cosas en la vida en las que no podemos confiar. Pero podemos confiar en estos Pasos, y siempre están allí para ayudarnos. No te preocupes de trabajar este Paso demasiado pronto: él te encontrará cuando estés listo. Te encontrarás en lugares, con personas, en circunstancias, y será el momento de cuidar de ti mismo con los demás.
Empezaremos a ver cómo nos hemos estado tratando inapropiadamente a nosotros mismos, también. Con frecuencia esta toma de conciencia es gradual. Recibimos intuiciones, las instrucciones para el cambio, y la oportunidad de hacer reparaciones, cuando estamos listos para manejarlas. Ten confianza de que el momento llegará. Confía en el proceso. Confía en los Pasos. Confía en lo que sucederá si los trabajas.
Escucha lo que dice El Libro Grande de Al-Anón. (página 78):
Debemos tener sentido común y tacto, ser considerados y humildes, sin ser serviles o rastreros. Como criaturas de Dios nos paramos en nuestros propios pies; no nos arrastramos ante nadie. Si nos esmeramos en esta fase de nuestro desarrollo, nos sorprenderemos de los resultados antes de llegar a la mitad del camino. Vamos a conocer una libertad y una felicidad nuevas. No nos lamentaremos por el pasado ni desearemos cerrar la puerta que nos lleva a él. Comprenderemos el significado de la palabra serenidad y conoceremos la paz. Sin importar lo bajo que hayamos llegado, percibiremos cómo nuestra experiencia puede beneficiar a otros. Desaparecerá ese sentimiento de inutilidad y lástima de nosotros mismos. Perderemos el interés en cosas egoístas y nos interesaremos en nuestros compañeros. Se desvanecerá la ambición personal. Nuestra actitud y nuestro punto de vista sobre la vida cambiarán. Se nos quitará el miedo a la gente y a la inseguridad económica. Intuitivamente sabremos manejar situaciones que antes nos desesperaban.De pronto comprenderemos que Dios está haciendo por nosotros lo que por nosotros mismos no podíamos hacer.
¿Son estas promesas extravagantes? No lo creemos. Están cumpliéndose entre nosotros -a veces rápidamente, a veces lentamente, pero siempre se realizarán si trabajamos para obtenerlas.
Los alcohólicos en recuperación fueron los primeros en ver cumplirse estas promesas como retribución de haber trabajado estos Pasos. Algunos creen que los alcohólicos tienen mayor inclinación que otros para trabajar estos Pasos, porque de ello depende sus vidas. Nosotros también podemos estar comprometidos a trabajar estos Pasos y recibir los beneficios en nuestra vida, porque nuestra vida, la calidad de nuestra vida, la calidad de nuestras relaciones, y la calidad del amor en nuestra vida, sí dependen de ello.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 25 de Enero… Aprecia tu pasado



Es fácil ser negativos acerca de nuestros errores e infelicidad pasados. Pero es mucho más sano que nos veamos a nosotros mismos y a nuestro pasado a la luz de la experiencia, de la aceptación y del crecimiento interior. Nuestro pasado es una serie de lecciones que nos hace avanzar a niveles más altos de vivir y de amar.
Las relaciones que establecimos, en las que permanecimos, o que dimos por terminadas, nos enseñaron lecciones que eran necesarias. Algunos hemos surgido de las más dolorosas circunstancias con grandes conocimientos acerca de quiénes somos y qué queremos.

¿Nuestros errores? Necesarios. ¿Nuestras frustraciones, fracasos y a veces nuestros tropiezos con el progreso y el crecimiento interior? Necesarios también.
En cada paso del camino, aprendimos. Pasamos exactamente por las experiencias que necesitábamos para convertirnos en lo que somos hoy. En cada paso del camino, progresamos.
¿Es un error nuestro pasado? ¡No! El único error que podemos cometer es confundir ese pasado con la verdad.
«Hoy, ayúdame Dios mío a alejar los pensamientos negativos que pudiera estar albergando acerca de mis circunstancias o de mis relaciones pasadas. Puedo aceptar, con gratitud, todo lo que el pasado me ha traído al día de hoy».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 24 de Enero



REPARAMOS DIRECTAMENTE A CUANTOS NOS FUE POSIBLE EL DAÑO CAUSADO, EXCEPTO CUANDO EL HACERLO IMPLICABA PERJUICIO PARA ELLOS O PARA OTROS (Noveno Paso de CoDA).
AMAR Y PERDONARNOS A NOSOTROS MISMOS
Este es el Paso en el que nos disculpamos con nosotros mismos y con otros, pero hacemos más que eso. Abiertamente reconocemos y asumimos la responsabilidad de nuestros comportamientos hacia nosotrosmismos y hacia otros. Este Paso nos da permiso de ser quienes somos ahora y de ser quienes alguna vez fuimos. Nos da permiso de perdonarnos a nosotros mismos y de sentirnos bien acerca de quienes somos, sin importar lo que hayamos hecho.
Limpia la pizarra por completo y nos da una alternativa a sentirnos culpables y avergonzados.
Ahora podemos experimentar autoconciencia, autoestima, y aceptación de nosotros mismos, con base en ser responsables de nosotros mismos. Hemos recibido un regalo de cada Paso, pero hemos recibido un regalo especial en los Pasos Cuatro a Nueve. Este regalo es el de un proceso claro para liberarnos de la culpa y la vergüenza, para perdonarnos, y para corregir aquellos comportamientos que requieren de corrección.

Estos Pasos significan que ya no tenemos que castigarnos. No tenemos que sentirnos aterrados o avergonzados de nuestro comportamiento, ya sea un error diminuto o una indiscreción mayor.
Tenemos una fórmula específica, ahora, para liberarnos de los errores y las imperfecciones y para crear armonía en nuestras relaciones.

No podemos controlar a la otra persona ni la manera que él o ella se siente respecto a nosotros.
Pero se desata una cadena poderosa de curación cuando nos responsabilizamos de nosotros mismos. Cuando entra la culpa, cuando entra la vergüenza, cuando surge una antigua creencia o un comportamiento antiguo en él que caímos, sabemos que tenemos una alternativa.
Podemos reprimir o negar, que para muchos de nosotros es la manera antigua de reaccionar.
Podemos ponernos a la defensiva, podemos huir, podemos escondernos. O podemos abrazar esta fórmula de mirar hacia adentro, identificar nuestra parte, hablar con otra persona y con Dios acerca del asunto, admitirlo ante nosotros mismos, disponernos a hacer una reparación, luego llevar a cabo esa reparación.
Luego, podemos soltar. Podemos soltar las culpas más grandes y más pequeñas que tengamos.
Podemos perdonarnos a nosotros mismos y podemos perdonar a otros.

Estos Pasos nos dicen que no tenemos que ser perfectos. Hay seguridad y solaz en esta fórmula de cuidado de uno mismo: estos Pasos. Nos dicen que podemos amar y aceptar todo lo que somos y aceptar nuestros pasados, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir la responsabilidad de nosotros mismos.
Cuando primero comencé a trabajar este Paso, estaba aterrada. Pensar en hacer citas con personas, y luego abrir la boca y admitir que había hecho algo indebido, era aterrador. Tenía una fuerte regla interna que me exigía ser perfecta, y la acción de admitir mis errores y pedir disculpas era difícil. Me sentía amenazada si admitía mis errores. Ya cargaba mucha culpa, y si reconocía y admitía haber cometido errores, temía sentir más. Estaba tan a la defensiva respecto de mi forma de actuar porque sentía tan mal conmigo misma.
Lo que estaba a punto de aprender era que hacer reparaciones me daba una «mí misma» y una autoestima.
Llegué a un punto donde me era más fácil acercarme a las personas y admitir mis errores, pero aún me faltaba otro trecho, para llegar al lugar de la autocompasión paraconmigo misma, un lugar donde yo podía y estaba dispuesta a ver los daños y males que me había hecho a mí misma. Estos son más difíciles de ver y tomar en cuenta que los daños que he hecho a otros.
Como con mis otros comportamientos, se hace más fácil con el tiempo. Entre más practico amarme, más habitual se vuelve.
Entre más abierta estoy para asumir la responsabilidad de mi comportamiento y hacer reparaciones, menos culpa siento. Negar un daño hacia nosotros mismos u otros, no hace que el daño o la culpa desaparezcan.
Este Paso sí lo hace.
Dalo. Confía en él. Y suelta la culpa. Cuando hemos realizado las acciones que piden estos Pasos, estamos libres para hacer eso. No es un Paso punitivo. No es un Paso para temerse. Como los otros Pasos, cuando hagamos una esfuerzo humano para darlo, seremos premiados con un bono espiritual. Como bien dijo un hombre en recuperación: «Recibiremos la gracia que necesitamos para estar cómodos con nosotros mismos, con otros, y con nuestros pasados».

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 24 de Enero… Di "qué dulce es"



Se habla mucho de encontrar ese amor extraordinario de nuestra vida. Tal vez todo lo que necesitamos saber sobre el amor romántico se pueda aprender de nuestros amigos.
No esperamos que nuestros amigos cambien nuestra vida y hagan todo lo que está mal, correcto. Solo esperamos que sean quienes son, y luego dejamos que sean eso. Es parte de ser un amigo.
No esperamos que nos guste todo acerca de nuestros amigos. Sabemos que tienen defectos de carácter. Hacen cosas de vez en cuando que nos irritan.
No esperamos que nuestros amigos nos entretengan y nos diviertan, manteniéndonos riendo y sonriendo todo el tiempo. Les dejamos pasar por sus altibajos. A veces simplemente nos sentamos en silencio con nuestros amigos, y cada uno de nosotros mantenemos nuestros pensamientos para nosotros mismos.
No elegimos peleas y creamos drama con nuestros amigos, solo para mantener viva la pasión. Por lo general, hacemos todo lo posible para evitar luchar con nuestros amigos. Queremos que nuestra amistad sea un lugar tranquilo, seguro y pacífico, un refugio en nuestras vidas.
No esperamos que nuestros amigos pongan nuestras vidas al revés, distrayéndonos de nuestro camino. Por lo general, si un amigo intenta causar estragos en nuestras vidas, corremos hacia el otro lado.

No dejaríamos que un amigo nos pegara. Y los amigos no hablan mal. Si surge un problema, generalmente consideramos con cuidado la mejor manera de hablar sobre este tema con él o con él.
No esperamos que los amigos estén en perfecto estado de salud todo el tiempo. Sabemos que tendrán problemas con los que lidiar mientras caminan por sus propios caminos. Los alentamos. Oramos por ellos. Pero no tomamos sus problemas como propios y no lo tomamos personalmente cuando necesitan algo de tiempo para enfocarse en su propio crecimiento personal.
En las amistades, una persona no tiene todo el poder. Entonces, a pesar de las diferencias en nuestras vidas, tratamos de relacionarnos como iguales.
Somos tolerantes a los ciclos en nuestras amistades, sabiendo que en diferentes momentos, cada persona tiene diferentes necesidades, diferentes experiencias que atravesar. A veces hay más tiempo y energía para dedicar a las amistades. Otras veces, hay menos.
No esperamos que nuestros amigos estén a nuestro lado las veinticuatro horas del día. Tenemos nuestro tiempo juntos y valoramos eso, pero luego cada uno va por nuestro propio camino. No intentamos forzar la vinculación con amigos, ni siquiera forzar la relación para que sea una amistad demasiado rápida. Nos dejamos pasar por experiencias juntas naturalmente, sabiendo que así es como se lleva a cabo la unión.
No soy un experto en el amor conyugal, pero podríamos tener una mejor oportunidad de encontrar el amor si tratamos a nuestro amante como a un amigo.
«Dios, ayúdame a encontrar el punto medio entre las expectativas poco realistas y ninguna expectativa en absoluto. Ayúdame a cuidar mis relaciones y no confundir el drama con el amor romántico».

Actividad: Mire honestamente las expectativas que coloca en las relaciones románticas. ¿Está esperando que un amante o cónyuge cambie tu vida, o estás buscando un amigo con quien puedas compartir los elementos adicionales del amor romántico y sexual?
(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adios).