
Los límites son vitales para la recuperación. Tener y establecer límites saludables está conectado a todas las fases de la recuperación: crecer en autoestima, lidiar con los sentimientos y aprender a amarnos y valorarnos de verdad.
Los límites emergen desde lo más profundo. Están conectados a dejar de lado la culpa y la vergüenza, y a cambiar nuestras creencias sobre lo que merecemos. A medida que nuestro pensamiento sobre esto se aclare, también lo harán nuestros límites.
Los límites también están conectados a un tiempo más alto que el nuestro. Estableceremos un límite cuando estemos listos, y no un momento antes. Así lo harán los demás.
Hay algo mágico en alcanzar ese punto de estar listo para establecer un límite. Sabemos que queremos decir lo que decimos; otros también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estamos controlando a otros, sino porque hemos cambiado.
«Hoy, confiaré en que aprenderé, creceré y estableceré los límites que necesito en mi vida a mi propio ritmo. Este momento solo tiene que ser correcto para mí».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).
Categoría: empoderamiento
Reflexión del Dia: 13 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
UN DESPERTAR ESPIRITUAL
Aprenderemos a expresar nuestro enojo en formas constructivas, a poner límites, a decir no, y a alejarnos del abuso y de aquello que no nos hace bien. Desarrollaremos un agudo sentido de nuestras responsabilidades y las responsabilidades de otros. El deseo de cuidar a otros será reemplazado por el deseo de permitir a cada persona ser responsable de sí misma.
Abrazaremos nuestros propios asuntos y permitiremos a otros tener los suyos.
Aprenderemos a nutrirnos a nosotros mismos y a otros sin ser cuidadores.
Comenzaremos a enfrentar y a sentir nuestras emociones, responsabilizándonos por éstas. Ya no permitiremos que nuestros sentimientos nos lancen a gestos controladores que dañan nuestras relaciones con otros.
Comenzaremos a relacionarnos directa y honestamente con la gente, sin manipulación ni agendas ocultas.
Ya no pensaremos ni nos comportaremos como víctimas. Ese hondo sentido de ser victimizados por la vida desaparecerá, y sabremos lo que significa ser dueños de nuestro poder. Aceptaremos nuestra impotencia, encontraremos nuestro Poder Superior, recibiremos nuestro propio poder, y aprenderemos a compartir el poder al participar en relaciones como iguales.
Nuestra vida comenzará a tener sentido y valor y significado. Nuestras necesidades comenzarán a cubrirse.
La risa y la diversión serán parte de nuestra vida. Aprenderemos a ser más ligeros.
Estaremos plenamente vivos.
En el camino, la amargura y el arrepentimiento serán reemplazados por la gratitud.
Y, por una vez en nuestra vida, no tenemos que hacer esto nosotros mismos. No lo hacemos solos. Es más, este programa de recuperación, este camino que se nos abre mediante los Doce Pasos, es un proceso espiritual.
Hemos iniciado un viaje espiritual.
Nos descubrimos a nosotros mismos y a Dios. Luego, estamos listos para comenzar a abrirnos a la belleza y los regalos de otras personas en nuestra vida. Apreciaremos la validez de nuestro camino y la validez del suyo.
Aunque hayamos comenzado nuestro viaje como consecuencia del impacto de otra persona, nuestra recuperación nunca ha sido realmente acerca de esa otra persona. Es acerca de nosotros.
Estamos aprendiendo las lecciones que necesitamos dominar en esta vida.
Existen diferencias entre trabajar los Doce Pasos para la recuperación de la codependencia y trabajarlos para recuperarse de adicciones. Muchas personas están de acuerdo que en la recuperación de adicciones, las personas necesitan una mayor, más duro enfoque en sí mismos y sus comportamientos para poder detener el proceso adictivo y aprender nuevos hábitos. Muchos también concuerdan que en la codependencia, necesitamos desarrollar una actitud más benévola hacia nosotros mismos.
Debe desecharse la vergüenza. Para cuando llegamos a la recuperación de la codependencia, estemos o no recuperándonos de otras adicciones, estamos listos para soltar la vergüenza y la baja autoestima. Dejamos de usar el miedo y la vergüenza para controlarnos a nosotros mismos y a otros. Dejamos de permitir que otros nos controlen mediante el miedo y la vergüenza.
En la recuperación de adicciones, hay un énfasis en «salir deuno mismo.» Esto es necesario para detener el proceso adictivo. Pero para cuando llegamos a la recuperación de la codependencia, es hora de comenzar a prestar atención a nosotros mismos, a amar y valorar el yo-mismo.
Hay algunos denominadores comunes entre la recuperación de las adicciones y la recuperación de la codependencia. Como dice el Libro Grande de Alcohólico Anónimos: «Hemos entrado al mundo del Espíritu.» Estos Pasos, esta recuperación de la codependencia, es una experiencia espiritual.
Con frecuencia me encuentro en debates acerca de si la codependencia es una enfermedad, un problema, una adicción, una condición o un asunto.
No sé si es una enfermedad, una condición, o una adicción. Sí sé que es un problema, un problema doloroso y persistente que nos ha afligido a muchos de nosotros. Es un problema serio y constante, uno que es progresivo.
También puede ser fatal. Podemos desarrollar enfermedades relacionadas con el estrés que nos pueden matar. O podemos pasarnos la vida deseando estar muertos.
De las personas que se entrevistaron para este libro, varios enfatizaron la idea de la naturaleza terminal de la codependencia.
«Vi a mi hermana morir de cáncer,» dijo Jake. «Éramos hijos adultos de alcohólicos y vivíamos con un padre abusivo.» Yo entré en recuperación. Ella estaba en negación, tanto respecto a su codependencia como de su cáncer. La negación de mi hermana era extrema, y yo siento que se murió de codependencia. Una de las cosas que me dejó su muerte es, «Esto mata. Esto mata». Es de las cosas que subrayo en mi programa. Me enfurezco con las personas que piensan que Al- Anón y la codependencia son menos graves que la adicción a drogas. Es igual de mortal, si no más porque hay una forma de vivir con ello que parece que estás vivo y no lo estás.»
Nos contaron muchas historias y había millones más que contar. Hay historias de matrimonios infelices y padres alcohólicos, de personas que no necesitan experiencias estrafalarias y dramáticas para «contagiarse.»
Existen personas que han sufrido del impacto de ciertas creencias religiosas. Existen personas que han estado en recuperación durante un tiempo y siguen luchando con su sentimiento de culpa.
Hay personas nuevas que asisten a seis juntas por semana y juran que asistirán a menos cuando tengan una vida de verdad que vivir.
Hay personas con otras adicciones (adicciones a comida, sexo, alcohol, drogas, y juego) que han descubierto la codependencia como el asunto central subyacente a sus adicciones, un asunto que necesitaron confrontar para que les funcionaran sus recuperaciones, un asunto que necesitaron enfrentar para evitar recaídas.
Algunos fueron empujados a la recuperación por experiencias dramáticas, intensas, y fuertemente dolorosas. Otros llegaron a la recuperación por aburrimiento, soledad, y una sensación de irritación interna.
Existen historias que son benévolas; existen historias de vidas estrafalarias convertidas en espirituales. Existen historias que relatan cómo los asuntos relacionados con la indisponibilidad y la intimidad puede reflejarse en un noviazgo. Hay historias de cómo los hijos (aun un hijo) pueden afectar y atormentar a una familia entera.
Hay historias de parejas en tratamiento, tanto juntos como por separado, que trabajan en sí mismos y en su relación de pareja, historias alentadoras de personas que deciden quedarse juntos y trabajar en sus asuntos.
Hay historias de hombres que están buscando la recuperación porque lo desean, no porque los hayan empujado, impulsado o insistido mujeres.
Hay historias de situaciones abiertamente locas y abusivas. Hay historias de abuso encubierto, igualmente doloroso pero que a veces crea más confusión.
Hay personas en muchas diferentes fases de la recuperación, y cada etapa es igualmente válida e importante. Lo que es patente al hablar con las personas y escuchar sus historias de recuperación es que aquellas que logran el mayor progreso y encuentran la mayor libertad de su codependencia son aquellas que trabajan los Pasos y permiten que los Pasos trabajen en su vida.
Sin considerar su progreso o cuánto tiempo llevan en programa, la mayoría han empezado un despertar espiritual. Para algunos, esto significa conectarse con amistades y comenzar a sentir y expresar sus sentimientos. Para otros, quiere decir el poder de comenzar a cuidarse a sí mismos, a pesar de lo que la otra persona hace o no hace.
Para otros, significa el poder de quedarse en una relación, trabajar en ésta y gozar el amor que están descubriendo. Para otros, significa el poder de por fin salir de una relación que los ha estado destruyendo.
Para la mayoría, significa un despertar a Dios, y un despertar al yo-mismo, a quienes somos, a nuestros espíritus.
Sin duda, comenzamos y continuamos la recuperación por medio de cambiar comportamientos, prestar atención a nuestros pensamientos, y manejar nuestros sentimientos. Pero hacia lo que trabajamos, a lo que estamos llegando, es ese cambio y sanación milagrosos y profundos que tiene lugar en el centro mismo de nuestro ser.
Tenemos un despertar espiritual como resultado de trabajar estos Pasos. Nos puede parecer, podemos sentir que el trabajo es difícil, pero es más fácil de lo que pensamos. Ha sido diseñado para nosotros. No estamos solos. No estamos dando bandazos ni cayéndonos en la oscuridad, aun cuando así parezca. Estamos siendo guiados, llevados, mostrados lo que debemos hacer y cómo hacerlo.
Algunos de nosotros sentimos un despertar espiritual inmediato y sobrecogedor. Algunos de nosotros despertamos lenta y gradualmente. Algunos de nosotros despertamos por saltos. No hay una sola manera, excepto la manera que nos sucedió a cada uno, como resultado de trabajar estos Pasos.
Y sí, a veces el sanar duele un poco, a veces mucho. Pero la codependencia también dolía mucho.
Todo dolor que experimentamos en el proceso de sanación termina en una promesa y un premio.
Ya no sufrimos sin necesidad y sin fin. Sólo dolemos lo necesario para finalmente curarnos de nuestro dolor. Luego, nos sentimos mejor de lo que jamás imaginamos.
El despertar espiritual, la sanación central que buscamos, no es algo que quizá suceda
si trabajamos estos Pasos. Se nos promete.
La codependencia es, en el mejor de los casos, un problema. Ahora tenemos la solución si la queremos. Nos reunimos en una comunidad para compartir nuestro problema y nuestra solución, nuestra experiencia, fortaleza y esperanza. A veces nos vamos por nuestros caminos privados, caminos que debemos recorrer solos, para sanar, aprender, crecer. Luego nos reunimos en comunidad de nuevo, para compartir nuestra solución y dar y recibir apoyo. Juntos somos sanados.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 13 de Febrero… Sentando las bases

Se han sentado las bases.
¿No ves eso?
¿No entiendes que todo lo que has pasado fue con un propósito?
Había una razón, una buena razón, para la espera, la lucha, el dolor y, finalmente, la liberación.
Has sido preparado de la misma manera que un constructor debe primero derribar y desenterrar lo viejo para dar paso a lo nuevo, su Poder Superior ha estado limpiando los cimientos en su vida.
¿Alguna vez has visto a un constructor en la construcción? Cuando comienza su trabajo, se ve peor que antes de comenzar. Lo que es viejo y decaído debe ser eliminado. Lo que es insuficiente o demasiado débil para soportar la nueva estructura debe eliminarse, reemplazarse o reforzarse. Ningún constructor que se preocupe por su trabajo pondría una nueva superficie sobre un sistema de soporte insuficiente. La fundación cedería. No duraría.
Si el producto terminado debe ser lo que se desea, el trabajo debe hacerse completamente de abajo hacia arriba. A medida que avanza el trabajo, a menudo parece ser un trastorno. A menudo, no parece tener sentido. Puede parecer que se pierde tiempo y esfuerzo, porque aún no podemos ver el producto final.
Pero es tan importante que los cimientos se coloquen correctamente si el trabajo divertido, los toques finales, es ser todo lo que queremos que sea.
Este tiempo largo y difícil en tu vida ha sido para sentar las bases. No fue sin un propósito, aunque a veces el propósito puede no haber sido evidente o aparente.
Ahora, la base ha sido puesta. La estructura es sólida.
Ahora es el momento de los toques finales, la finalización.
Es hora de mover los muebles y disfrutar de los frutos del trabajo.
Felicidades. Has tenido la paciencia para soportar las partes difíciles. Has confiado, te has rendido y has permitido que tu Poder Superior y el Universo te curen y te preparen.
Ahora, disfrutarás de lo bueno que ha sido planeado.
Ahora, verás el propósito.
Ahora, todo se juntará y tendrá sentido.
¡Disfruta!
«Hoy, me rendiré a la colocación de los cimientos, el trabajo de base, en mi vida. Si es hora de disfrutar de la colocación de los toques finales, me rendiré a eso y también lo disfrutaré. Recordaré estar agradecido por un Poder Superior que es un Master Builder y que solo tiene en mente mis mejores intereses, creando y construyendo mi vida. Estaré agradecido por el cuidado de mi Poder Superior y la atención a los detalles para sentar las bases, aunque a veces me impaciente. Me sorprenderé de la belleza del producto terminado de Dios».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 12 de Febrero… Deja que la aventura te consuma.

El espíritu de la aventura se posa sobre nosotros lentamente a veces. Al principio, cuando soplan esos viejos vientos de cambio, damos la espalda, luchamos y resistimos. Solo queremos que las cosas sigan igual. Poco a poco dejamos de lado la necesidad de controlar. Permitimos que las cosas cambien y nosotros cambiemos con ellas.
Aceptamos el cambio.
Luego doblamos una esquina y encontramos una maravillosa lección allí, y luego otra, y otra. Pronto nos encontramos ansiosos por dar el siguiente paso, ansiosos por ver lo que se encuentra hoy frente a nosotros. ¿A dónde llevará mi camino? ¿Con quién me encontraré? ¿Qué voy a aprender? ¿Qué maravillosa lección está teniendo lugar ahora?
¡Y la aventura comienza a consumirnos!
Los pasos que has estado tomando te han estado guiando lentamente por un camino con más asombro y bondad en cada giro del camino. Aprendiste a tolerar el cambio. Ahora aprende a abrazarlo.
La aventura no es algo que haces. La aventura es tu vida. Reconoce lo dulce que es . Que soplen esos vientos de cambio.
«Dios, ayúdame a cultivar un espíritu de aventura en mi vida».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 10 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
AYUDAR
Mi papel al ayudar no es hacer cosas por la persona a quien yo estoy tratando de ayudar, sino ser algo para él; no debo tratar de controlar o cambiar sus acciones sino, mediante la comprensión y el conocimiento, modificar mis reacciones.
Cambiaré mis reacciones negativas por positivas, mi temor por fe; el desprecio hacia lo que él hace por respeto hacia lo bueno que hay en él; la hostilidad por la comprensión; la manipulación o sobreprotección por libertad con amor, a fin de que él no se amolde a un estándar o imagen, y tenga la oportunidad para realizar su propio destino, sin importarme lo que él ha escogido ser.
Cambiaré mi dominio por estímulo; el pánico por la serenidad; la inercia de la desesperación por energía para mi crecimiento y para entenderme mejor.
Tenerse lástima a sí mismo obstruye la acción efectiva. Entre más doy rienda suelta a esto, más siento que la solución a mis problemas está en que los otros y la sociedad cambien y no en mí mismo. Así, me convierto en un caso sin esperanza.
Cuando miro el pasado con remordimiento, o trato de encontrar caminos para escapar a un futuro, y me mantengo allí con ansiedad y miedo por las posibilidades de lo que pueda suceder, estoy gastando toda mi energía, y esto me incapacita para vivir hoy. Vivir el hoy es la única forma de existencia.
«No pensaré en lo que los demás puedan hacer en el futuro, ni esperaré que ellos sean mejores o peores al pasar del tiempo, pues con tales esperanzas yo en realidad estoy tratando de crear. Amaré y dejaré que el otro sea.»
«Todas las personas siempre están cambiando. Si trato de juzgarlas, solamente lo hago en lo que yo pienso que sé de ellos, sin tomar en cuenta que hay mucho que no sé acerca de ellos.»
«Aceptaré los esfuerzos que los demás hagan para progresar y para tener muchos éxitos, de los cuales yo no tengo conocimiento.»
«Yo también siempre estoy cambiando» y puedo hacer que ese cambio sea constructivo si así lo quiero. Yo puedo cambiarme a mí mismo. a otros, sólo puedo amarlos.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 9 de Febrero

HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL, COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS. (Doceavo Paso de CoDA).
LLEVAR EL MENSAJE
Nosotros sabremos cuándo sea hora de comenzar a dar de nuevo. Prestándonos atención a nosotros mismos, aprenderemos formas sanas de llevar el mensaje.
Invitar a alguien a una junta es una manera poderosa de ayudar a otros. Ir a nuestras juntas y compartir cómo trabaja la recuperación para nosotros es otra forma de llevar el mensaje.
Este es un programa maravilloso, un programa milagroso. Parte del milagro de este programa es que tanta sanación se logra por medio del contar historias. A veces compartimos pedazos y fragmentos de nuestras historias; otras, contamos más. Al contar nuestra historia, ayudamos a otros y a nosotros mismos. Al escuchar a otros hablar, somos ayudados. Hablar de nosotros mismos, de lo que aprendemos, de lo que encaramos, lo que superamos, es una forma poderosa de llevar el mensaje.
Podemos permitirnos ser guiados. Cuando llevo el mensaje incidental o accidentalmente, suele ser más efectivo que
cuando me programo para reformar, convencer, o coaccionar a alguien para que se recupere. La forma más poderosa de ayudar a otros viene de ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo, sentimos nuestros propios sentimientos, cambiamos nuestras creencias, y cuidamos de nosotros mismos, cuando somos honestos y abiertos acerca de quienes somos y en qué trabajamos, afectamos a otros más de lo que podrían hacerlo nuestros bien intencionados gestos de ayuda. No podemos cambiar a otros, pero cuando nos cambiamos a nosotros mismos, quizá lleguemos a cambiar el mundo.
Cada vez que hacemos nuestro propio trabajo, o parte de ello, cada vez que damos un paso adelante, jalamos hacia adelante la conciencia colectiva del movimiento de recuperación.
Podemos descansar en la callada confianza de que ayudaremos grandemente a otros cuando hagamos nuestro propio trabajo y nos permitimos ser guiados.
Como sea que escojamos ayudar a la gente, podemos esforzarnos a llevar el mensaje de maneras que funcionan, para ellos y para nosotros. Podemos soltar nuestra necesidad de ayudar a la gente, cambiarlos, o mostrarles qué les conviene. En vez de eso, podemos enfocarnos en ayudar y cambiarnos a nosotros mismos y deslindar lo que mejor nos conviene a nosotros. Si surge una oportunidad de compartir algo de información o parte de nuestra historia, podemos hacerlo tranquilamente y sin un deseo de controlar. Si es necesario mostrar algo a la gente, podemos mostrarles solaz, poder en nuestra vida, y esperanza. Podemos mostrarles cuánto nos amamos, cómo manejamos nuestras emociones, y cómo rehusamos seguir siendo víctimas.
A veces es difícil soltar a las personas a quienes amamos y, a pesar de ello, adelantar en nuestro crecimiento y recuperación. Algunos de nosotros queremos tanto llevar con nosotros a nuestros seres amados en este viaje. Pero no podemos. Esa decisión no es nuestra. A la única persona a quién podemos llevar, de seguro, en este viaje es a nosotros mismos.
Así como cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino, así también lo tienen nuestros seres amados.
A veces suceden cosas maravillosas durante la recuperación. He observado situaciones en las cuales, después de cierto tiempo, una familia entera comienza la recuperación. También he visto casos en que esto no sucede, donde las personas han tenido que dejar atrás a sus familias y comenzar un viaje solitario hacia la salud.
Entiéndase esto, amigo mío: Jamás ayudamos a alguien ni tenemos una pizca de influencia positiva en ellos quedándonos con ellos en la oscuridad. Ignorarnos a nosotros mismos no nos beneficia, y no ayuda a otros.
Con frecuencia, cuando comenzamos la recuperación (y a veces, cuando ya la tenemos avanzada) queremos compartir nuestros descubrimientos al respecto con miembros de la familia. Queremos que ellos encuentren la misma salud, esperanza, libertad, y buenos sentimientos que nosotros estamos descubriendo.
Queremos compartir con ellos lo que hemos aprendido acerca del sobre-cuidado, la victimización, el controlar, manejar nuestros sentimientos, hacer nuestro trabajo de familia-de-origen, y cuidar de nosotros mismos. Queremos compartir nuestros nuevos descubrimientos acerca de las relaciones y cómo estamos aprendiendo a participar de manera diferente en éstas.
Queremos hablarles de cómo ciertos comportamientos son predicablemente autodestructivos y cómo los hemos justificado a todos sólo para aprender que esto es algo llamado codependencia. Queremos explicar que cuando cambiamos, nuestras relaciones con frecuencia lo hacían también.
Queremos contarle a la gente acerca de poner límites y ser dueños de nuestro propio poder.
Queremos compartir con los que amamos todas las ideas que nos aportan libertad y sanación.
Queremos llevarlos con nosotros en este viaje.
Tal vez encontremos que nuestro sueño entusiasta por compartir nuestra recuperación con nuestras familias acaba repentinamente cuando nos acercamos con nuestras nuevas ideas. Ante su negación, resistencia, y enojo hacia las ideas de recuperación podemos reaccionar con dolor y confusión. Quizá nos enganchemos en tratar de controlarlos, tratar de forzarlos a recuperarse, y sentirnos victimizados cuando eligen no aceptarlo. Tal vez nos preguntemos por qué no desean el maravilloso, sorprendente regalo que hemos encontrado.
Aprendemos a soltar esto. Aprendemos a soltarlos a ellos. No podemos dirigir la obra de recuperación de nadie más que la nuestra. No tiene importancia que nuestras ideas ayudarían a Mamá o Papá, hermano o hermana, Abuela o Abuelo. No interesa que hayamos encontrado algunas respuestas que ellos necesitan desesperadamente y que realmente les ayudaría a cambiar su vida para mejor.
No tiene la menor importancia.
Cálmate. Sé paciente. Modera tu entusiasmo por ayudar a que tu familia vea la luz. Pide guía y sabiduría para acercarte a miembros de tu familia. Cuando hables, habla de ti y de lo que aprendes, no de ellos y lo que necesitan aprender. El impacto más poderoso y positiva que podemos tener en nuestra familiar viene de llevar una vida sana y feliz.
Desapégate con amor cuando sea posible. Si no puedes desapegarte con amor, entonces desapégate ahora, maneja tus sentimientos, y permite que el amor llegue más tarde.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 9 de Febrero… Gracias por las lecciones

La gente dice que todo sucede por una razón y que Dios tiene un plan para todo. Creo que las cosas pasan por una razón. Y creo en el Plan de Dios. Pero si no aprendemos la lección de las circunstancias y nos permitimos sanar completamente de ella, ya sea en el pasado o en la actualidad, las cosas que suceden por una razón seguirán sucediéndose una y otra vez. (Jugarlo de memoria).
«Aprendí algo hoy», me dijo una mujer. «Antes de poder abandonar completamente cualquier cosa o cualquier persona, debo agradecer a la persona y la experiencia por lo que me enseñó».
A veces, la última cuerda delgada que nos une a esa persona o experiencia, esa parte de nuestras vidas de la que tratamos tan valientemente de ser libres, puede cortarse efectivamente con las cizallas de la gratitud.
¿Te agarras a un resentimiento por ese ex o un amigo de días pasados? ¿Sigue albergando amargura por un trabajo o un negocio que salió mal? ¿Te estás aferrando a una parte de tu vida que fue dolorosa con amargura y resentimiento? ¿Te estás aferrando a un momento o ciclo particularmente bueno que tenías con alguien, temeroso de que si las cosas cambian y dejas que el pasado se desarrolle y entre, las cosas no serán tan buenas?
Tal vez necesitabas esa relación para enseñarte acerca de una parte de ti mismo. Tal vez aprendiste compasión o más acerca de lo que querías de la vida. Tal vez ese amigo, a pesar de que ya no está en tu vida, te ayudó a abrir una parte de ti que se cerró y necesitó ser activada y liberada. ¿Qué hay de esas experiencias dolorosas? También aprendiste algo, probablemente mucho, de ellos. ¿Y esa experiencia que fue tan satisfactoria? Eso también debe dejarse de lado si vamos a abrir nuestros corazones a lo nuevo.
Aplica una dosis de gratitud. Agradece la experiencia por estar en tu vida. Gracias a ese ex, o ese amigo, o ese negocio, o ese jefe. Agradézcales una y otra vez en su mente. Deliberadamente siéntese y descubra cuáles fueron las lecciones y los dones. Si no puedes verlos, pide que te muestren.
Avanza un paso más para liberarte y liberarte al agradecer cómo esa persona o experiencia enriqueció tu vida.
«Dios, gracias por el pasado. Ayúdame a dejarlo ir con gratitud, para poder vivir más completa y alegremente ahora.»
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 7 de Febrero

BUSCAMOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN MEJORAR NUESTRO CONTACTO CONSCIENTE CON DIOS, COMO NOSOTROS LO CONCEBIMOS, PIDIÉNDOLE SOLAMENTE QUE NOS DEJASE CONOCER SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS Y NOS DIESE LA FORTALEZA PARA CUMPLIRLA. (Onceavo Paso de CoDA).
SU VOLUNTAD PARA CON NOSOTROS
Este Paso nos da permiso de soltar nuestra necesidad de controlar y nuestros esfuerzos por controlar a otros y a nuestra vida. Podemos cumplir nuestro cometido poniendo metas, usando afirmaciones y practicando nuestros comportamientos fundamentales para la recuperación.
Podemos hacer nuestra parte mediante la oración y la meditación. Luego, podemos soltar y permitir que se nos guíe hacia la verdad, la salud, la curación, la felicidad, alegría, libertad y amor.
Podemos confiar en lo que sucede, aun cuando no parezca que podamos. O, como dijo un hombre: «Podemos confiar en Dios, aun cuando parezca que no.»
Hay días en que nuestras vidas parecen funcionar bien. Todo toma inmediata y milagrosamente su lugar. Otros rezamos «Que se haga tu Voluntad», y todos los eventos parecen desincronizados.
Nada parece estar bien.
Todos los días cuentan.
Sintamos los sentimientos cuando se producen. Amémonos y cuidemos de nosotros mismos cuantas veces durante cada día y cada hora como necesitemos amor, cuidado y aceptación.
Agradezcamos todo. Pidamos lo que necesitamos y deseamos.
Luego completemos el proceso diciendo: «Hágase tu voluntad».
Y confiemos en los resultados.
Este Paso puede acompañarnos a través de los mejores y los peores momentos. Puede llevarnos a través de los sentimientos difíciles y los placenteros. Nos puede llevar a cualquier lado que queramos ir. Trabájalo con frecuencia. Trabájalo tan pronto como sea posible en tu recuperación.
Si trabajamos los otros Pasos (admitir y aceptar nuestra impotencia, entregar nuestra vida y voluntad, limpiar nuestra casa) seremos un recipiente limpio, uno que es fácil de guiar.
Escuchemos. Escuchémonos a nosotros mismos. Escuchemos a Dios. Confiemos en lo que
escuchamos.
Antes creía que seguir la voluntad de Dios en mi vida significaba seguir una serie rígida de reglas, instrucciones y prohibiciones. Antes pensaba que seguir la voluntad de Dios significaba ser perfecta.
Ahora sé que eso es codependencia.
Con frecuencia, en mi vida, la voluntad de Dios es esa pequeña voz queda que llamamos instinto o intuición. Está dentro de nosotros, no en un libro de reglas. Pero es difícil oírla cuando estamos llenos de ruido y miedo.
A veces, cuando comenzamos a vivir así, confiando en nosotros mismos y en nuestro Poder
Superior, nos encontraremos cometiendo errores, haciendo tonterías, pensando que cumplimos con la voluntad de Dios.
Eso está bien. Podemos seguir moviéndonos en esta dirección de todas formas. Soltémoslo y sigamos trabajando el Paso. Sigamos escuchando y confiando en nosotros mismos y en Dios.
Trabajemos este Paso cuántas veces al día sea necesario para mantenernos centrados, aterrizados y equilibrados. Cuando sea hora de aprender una lección, aprendámosla.
Estemos quietos. Estemos callados. Pidamos guía. Luego, permitámonos avanzar con confianza.
Aprendamos a combinar el instinto con la razón y la emoción.
Cuando tengamos una duda, o estemos confundidos, paremos y preguntemos: ¿Qué necesito hacer para cuidarme a mí misma? Luego, escuchemos, y confiemos en lo escuchado.
Un hombre dijo: «Cuando me encuentro en una situación engorrosa, me pregunto, «¿Cuál es la cosa más llena de vida que puedo hacer en este momento? ¿Vivo de acuerdo a eso o vivo respondiendo a necesidades de otros?»
Este Paso nos dice que tenemos un camino, y que nadie puede interferir con él. No tenemos que aferrarnos tanto. La llave a nuestra felicidad no está con otros, como tampoco la llave a nuestra vida.
Nadie, ni una sola persona, nos puede detener o interferir con el bien y el amor que nos corresponde. Los otros no tienen ese poder en sus manos: está entre nosotros y nuestro Poder Superior.
Podemos amarnos incondicionalmente; podemos amar a otros incondicionalmente. Estamos libres para poseer nuestro propio poder y para hacer lo necesario para cuidarnos a nosotros mismos, con la fe y la confianza de que querernos, cuidarnos y darnos a nosotros mismos nos harán progresar en nuestro viaje.
Todo lo que necesitemos, vendrá a nosotros. Todo el bien que deseamos, el amor que queramos, el éxito, las amistades, la sanación, el cumplimiento de necesidades, grandes y pequeñas, vendrá a nosotros.
Este es el Paso donde decimos: «Enséñame lo que quieres que haga, luego ayúdame a hacerlo.»
Este es el Paso donde hablamos con Dios y permitimos que Dios nos hable, calmando nuestras almas y hablando con éstas. Pedimos a Dios que nos muestre qué necesitamos para cuidarnos a nosotros mismos, luego pedimos a Dios que nos ayude. Pedimos a Dios que nos ayude a responsabilizarnos de nosotros mismos.
Ya estamos en buenas manos. En el momento en que nos abrimos a una conciencia espiritual, hemos iniciado una cadena positiva de eventos que nos beneficiarán a nosotros, a nuestras vidas y a nuestras relaciones. Ya sea que recemos o meditemos al iniciar la mañana, durante una pausa en el trabajo, en la regadera, transitando por la ciudad, o en el automóvil, es nuestra elección.
Cuando se mejore nuestro contacto consciente con Dios, nuestra conexión con nosotros mismos y con los demás lo hace también. Encontraremos y mantendremos nuestro contacto con Dios, y con nosotros mismos.
Tomemos un tiempo para la meditación y la oración. No nos critiquemos por no hacerlo a la perfección. Soltemos nuestros temores acerca de si Dios nos escucha y si le interesa. Dios está allí, y cada uno de nosotros podemos contactar la conciencia espiritual.
Este Paso nos ayudará en tiempos difíciles y en tiempos buenos. Cuando nosotros no sabemos qué hacer, Dios sí sabe.
Podemos estar seguros que cada día estamos exactamente donde tenemos que estar y donde debemos estar.
Confiemos en Dios. Confiemos en nosotros mismos. Confiemos en nuestra vida. Dios jamás nos pide que hagamos algo para lo cual no nos prepara y equipa para hacer. Si debemos hacerlo, se nos dará la fortaleza. Esa es la parte fácil de este programa: Nunca tenemos que hacer más de lo que podamos. Nunca tenemos que hacer algo que no podamos hacer. Nunca tenemos que hacer algo antes de tiempo.
Y, cuando sea el momento, lo haremos.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditación 6 de Febrero…. Cerca de la cima

Sé que estás cansado. Sé que te sientes abrumado. Usted puede sentir como si esta crisis, este problema, este tiempo difícil durará para siempre.
No lo harás. ¡Ya casi has terminado!
No solo piensas que ha sido difícil; ha sido duro Usted ha sido probado, probado y reexaminado en lo que ha aprendido.
Tus creencias y tu fe han sido probadas en el fuego. Has creído, luego has dudado, luego has trabajado en creer un poco más. Tuviste que tener fe incluso cuando no podías ver o imaginar lo que se te pedía que creas. Es posible que otras personas a tu alrededor hayan tratado de convencerte de que no creas en lo que esperabas poder creer.
Has tenido oposición. No has llegado a este lugar con total apoyo y alegría. Has tenido que trabajar duro, a pesar de lo que estaba sucediendo a tu alrededor. A veces, lo que te motivó fue la ira; A veces el miedo.
Las cosas salieron mal, ocurrieron más problemas de los que anticipó. Había obstáculos, frustraciones y molestias en el camino. No planeaste que esta fuese la forma en que evolucionaría. Mucho de esto ha sido una sorpresa; algo de eso no ha sido en absoluto lo que deseabas.
Sin embargo, ha sido bueno. Parte de ti, la parte más profunda que conoce la verdad, ha sentido esto todo el tiempo, incluso cuando tu cabeza te dijo que las cosas estaban fuera de control y que estaban locas, que no había ningún plan ni propósito, que Dios te había olvidado.
Han ocurrido tantas cosas, y cada incidente, el más doloroso, el más inquietante y el más sorprendente, tienes una conexión. Estás empezando a ver y sentir eso.
Nunca soñaste que las cosas sucedieran de esta manera, ¿verdad? Pero lo hicieron. Ahora estás aprendiendo el secreto: estaban destinados a suceder de esta manera, y de esta manera es bueno, mejor de lo que esperabas.
Tampoco creíste que llevaría tanto tiempo, ¿verdad? Pero lo hiciste. Has aprendido la paciencia.
Nunca pensaste que podrías tenerlo, pero ahora sabes que lo tienes.
Has sido guiado. Muchos fueron los momentos en que pensaste que te habían olvidado, cuando estabas convencido de que habías sido abandonado. Ahora sabes que has sido guiado.
Ahora las cosas están llegando a su lugar. Ya casi estás al final de esta fase, esta parte difícil del viaje. La lección está casi completa. Ya sabes, la lección que peleaste, resististe e insististe en que no podías aprender. Si, ese. Casi lo has dominado.
Has sido cambiado de adentro hacia afuera. Tu ha sido movido a un nivel diferente, un nivel más alto, un nivel mejor.
Has estado escalando una montaña. No ha sido fácil, pero escalar montañas nunca es fácil. Ahora, estás cerca de la cima. Un momento más, y la victoria será tuya.
Endereza tus hombros. Respira profundamente. Avanza con confianza y paz. Se acerca el momento de disfrutar y disfrutar de todo aquello por lo que has luchado. Ese tiempo se está acercando, por fin.
Sé que has pensado antes que el tiempo se acercaba, solo para saber que no lo era. Pero ahora, la recompensa está llegando. Tú también lo sabes. Puedes sentirlo.
Tu lucha no ha sido en vano. Para cada lucha en este viaje, hay un clímax, una resolución.
Paz, alegría, abundantes bendiciones y recompensas son tuyas aquí en la tierra. Disfrutar.
Habrá más montañas, pero ahora ya sabes cómo escalarlas. Y has aprendido el secreto de lo que está en la parte superior.
«Hoy, aceptaré donde estoy y continuaré avanzando. Si estoy en medio de una experiencia de aprendizaje, me permitiré continuar con la fe de que llegará el día del dominio y la recompensa. Ayúdame, Dios, entiende que a pesar de mis mejores esfuerzos para vivir en paz, hay momentos de escalar montañas. Ayúdeme a dejar de crear caos y crisis, y ayúdeme a enfrentar los desafíos que me harán avanzar y avanzar».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 2 de Febrero… Dejar ir la perfección

Mientras viajo a través de la recuperación, cada vez aprendo más que aceptarme a mí mismo y mi idiosincrasia -murmurándome por mis maneras- me lleva mucho más allá de buscarme a mí mismo y tratar de ser perfecto. Tal vez de eso se trata en realidad: amor propio absoluto, alegría y autoaceptación.
(Anónimo).
Deja de esperar la perfección de ti mismo y de quienes te rodean.
Hacemos algo terrible y molesto para nosotros mismos y para los demás cuando esperamos la perfección. Configuramos una situación en la que otros, incluidos nosotros mismos, no se sienten cómodos con nosotros. A veces, esperar la perfección hace que la gente se ponga tan tensa que cometan más errores de lo normal porque estamos muy nerviosos y concentrados en los errores.
Eso no significa que permitamos comportamientos inapropiados con la excusa de que «nadie es perfecto». Eso no significa que no tengamos límites y expectativas razonables de las personas y de nosotros mismos.
Pero nuestras expectativas deben ser razonables. Esperar la perfección no es razonable.
La gente comete errores. Mientras menos ansiosos, intimidados y reprimidos estén por las expectativas de ser perfectos, mejor lo harán.
El esfuerzo por la excelencia, la pureza en la creatividad, un desempeño armonioso y lo mejor que tenemos para ofrecer no ocurre en la atmósfera obstaculizada, negativa y productora de miedo de esperar la perfección.
Tener y establecer límites. Tener expectativas razonables Esfuérzate por hacerlo lo mejor posible. Animar a otros a hacer lo mismo. Pero sepa que nosotros y otros cometeremos errores. Sepa que nosotros y los demás tendremos experiencias de aprendizaje, cosas que atravesamos.
A veces, los defectos y las imperfecciones en nosotros mismos determinan nuestra singularidad, como lo hacen en una obra de arte. Saborearlos. Ríase de ellos. Abrázalos y a nosotros mismos.
Anime a otros y a nosotros mismos a hacer lo mejor que podamos. Amarnos y nutrirnos a nosotros mismos y a los demás por ser quienes somos. Entonces comprenda que no somos meramente humanos, fuimos creados y pensados para ser humanos.
«Hoy, Dios, ayúdame a dejar de lado mi necesidad de ser perfecto e insistir irracionalmente en que los demás son perfectos. No usaré esto para tolerar el abuso o el maltrato, sino para lograr expectativas adecuadas y equilibradas. Estoy creando una atmósfera saludable de amor, aceptación y nutrición alrededor y dentro de mí. Confío en que esta actitud sacará lo mejor de otras personas y de mí.»
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
