Meditación 3 de Febrero… Se agradecido cuando obtienes algo más



Querido Dios, Gracias por el hermanito, pero oré fue por un cachorro (Cartas de los niños a Dios).
A veces miramos alrededor, evaluamos la situación y decidimos qué creemos que necesitamos. Entonces vamos a Dios y comenzamos a orar.
De la nada, nuestras oraciones son respondidas. Pero la respuesta no es lo que solicitamos. Fuimos muy específicos, pensamos. Ahora, esto, esto ha venido. No obtuvimos lo que pedimos. Nuestras oraciones fueron respondidas, pero obtuvimos algo más.
No te amargues ni te involucres tanto con el sentimiento de tristeza por no obtener lo que solicitaste como para perderte lo que recibiste. Los deseos y las necesidades están estrechamente relacionados. Y todas nuestras necesidades, incluso aquellas de las que aún no estamos enterados, se cumplirán. Se agradecido de que Dios sepa más de lo que nosotros necesitamos que nosotros.
A veces, cuando oramos, obtenemos lo que queremos. A veces obtenemos lo que necesitamos. Acepta ambas respuestas, la del sí y la de los demás, con sincera gratitud. Luego mira a tu alrededor y ve cuál es su lección y regalo.
«Dios, ayúdame a recordar estar agradecido incluso cuando el obsequio no sea el esperado.»

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 1 de Enero



El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada.
Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras. Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno de nuestras vidas.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 31 de Diciembre



Podemos amarnos a nosotros mismos y a nuestras vidas. Podemos consentirnos y amarnos. Podemos aceptar a nuestros maravillosos yo, con todas nuestras faltas, flaquezas, puntos fuertes, puntos débiles sentimientos, pensamientos, y todo lo demás. Es lo mejor que tenemos. Es lo que somos, y lo que teníamos que ser y no es un error. Nosotros somos lo más grande que alguna vez nos pueda suceder. Créanlo. Esto hace la vida mucho más fácil.
La única diferencia entre los codependientes y el resto del mundo es que las otras personas no se fastidian a sí mismas por ser quienes son. Toda a gente tiene pensamientos similares y tiene todo un rango de sentimientos. Toda la gente comete errores y hace unas cuantas cosas bien. De modo que podemos dejarnos en paz.
No somos ciudadanos de segunda clase. No merecemos llevar vidas de segunda mano. ¡Y no merecemos relaciones de segunda! Somos adorables y vale la pena que nos conozcan. La gente que nos ama y a quienes les caemos bien no son estúpidos ni inferiores por hacerlo. Tenemos derecho a ser felices. Nos merecemos cosas buenas.
Las personas que parecen más bellas son iguales a nosotros. La única diferencia es que ellas se dicen a sí mismas que se ven bien, y se dejan brillar. La gente que dicen las cosas más profundas, inteligentes o ingeniosas son iguales a nosotros. Se han aventurado a través de situaciones atemorizantes y se han dicho a si mismas que pueden hacerla. La gente que tiene éxito es igual que nosotros. Han seguido adelante y han desarrollado sus dones y talentos, y se han fijado metas. Somos incluso iguales a las personas que salen en televisión: nuestros héroes, nuestros ídolos. Todos trabajamos más o menos con el mismo material: humanidad. Lo que hace la diferencia es cómo nos sentimos. Lo que hace la diferencia es lo que nos decimos a nosotros mismos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Meditación 31 de Diciembre… Afirmemos lo bueno



Lo divertido se vuelve divertido, el amor se convierte en amor, la vida se convierte en una vida que vale la pena vivir. Y nosotros nos sentimos agradecidos. (Más allá de la codependencia).
Espérate, y espera cosas buenas, para ti mismo y para tus seres queridos.
Cuando te preguntes qué vendrá, di a ti mismo que falta por venir lo bueno, lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, lo mejor que Dios y Su universo tienen para enviarnos. Luego abre tus manos y recíbelo. Reclámalo, es tuyo.
Ve en tu mente lo mejor; imagina cómo se verá, cómo se sentirá.
Concéntrate hasta que puedas verlo claramente.
Deja que todo tu ser, cuerpo y alma, entren y permanezcan dentro de la imagen un momento.
Luego, déjala ir. Regresa al día de hoy, al momento presente. No te obsesiones. No te pongas temeroso. Emociónate. Vive plenamente el día de hoy, expresando gratitud por todo lo que has sido, por todo lo que eres y por todo en lo que te convertirás.
Espérate, y espera cosas buenas.
«Hoy, cuando piense en el año que viene, me concentraré en lo bueno que está por venir».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Diciembre… Vayamos hacia adelante



Aprende el arte de la aceptación. Causa muchísima pena. (Ya no seas Codependiente).
A veces, como parte del cuidar de nosotros mismos, llega el momento de terminar ciertas relaciones. A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación en particular.
Esto es cierto en el amor, con las amistades, con la familia y en el trabajo.
Las rupturas y los cambios en las relaciones no son fáciles. Pero a menudo, son necesarios.
A veces nos aferramos a relaciones que están muertas, por miedo a estar solos o por miedo a posponer el inevitable proceso de pena que acompaña a las rupturas. A veces necesitamos aferrarnos por tiempo, para prepararnos, para ponernos suficientemente fuertes y listos para manejar el cambio.
Si eso es lo que estamos haciendo, podemos ser suaves con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta el momento en que actuar nos parezca solido, claro y consistente.
Sabremos cuando hacerlo. Lo sabremos . Podemos confiar en nosotros mismos.
Saber que una relación está cambiando o que está a punto de terminar es una situación incomoda, especialmente cuando aún no es tiempo de actuar pero sabemos que se acerca el momento. Puede ser embarazoso e incómodo, a medida que se cierra la lección. Podemos volvernos impacientes por cerrarla, pero aún no nos sentimos con fuerza para hacerlo. Eso está bien. El momento todavía no es el correcto. Algo importante aún está sucediendo. Cuando sea el momento preciso,
podemos confiar en que ocurrirá. Recibiremos la fuerza y la capacidad para hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones o cambiar los limites de una relación en particular no es fácil. Requiere valor y fe. Requiere de una disposición de parte nuestra para cuidar de nosotros mismos, a veces para quedarnos solos una temporada.
Deja ir el miedo. Entiende que el cambio es una parte importante de la recuperación. Amate lo suficiente para que hagas lo que necesites hacer para cuidar de ti mismo, y encuentra la suficiente confianza para creer que volverás a amar de nuevo.
Nunca estamos volviendo a empezar. En la recuperación estamos yendo hacia delante en una progresión de lecciones perfectamente planeadas. Nos encontramos con cierta gente –en el amor, en la familia, con los amigos, en el trabajo- cuando necesitamos estar con ella. Cuando hayamos dominado la lección, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un nuevo lugar, aprendiendo nuevas lecciones, con gente nueva.
No, las lecciones no son dolorosas. Llegaremos a ese lugar donde podremos aprender, no a partir del dolor, sino de la alegría y el amor.
Nuestras necesidades serán satisfechas.
«Hoy aceptaré el lugar donde me encuentro en mis relaciones, aunque ese lugar sea difícil e incómodo. Si estoy en medio de una ruptura, la enfrentaré y aceptaré mi pena. Dios mío, ayúdame a confiar en que el sendero en que me encuentro ha sido perfecta y amorosamente planeado para mí. Ayúdame a creer que mis relaciones me están enseñando lecciones importantes. Ayúdame a aceptar y a tener gratitud por las relaciones a medias, por las que terminan y por los nuevos comienzos».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 11 de Diciembre… Afirmaciones



Una de nuestras opciones en la recuperación es elegir lo que queremos pensar, usar positivamente nuestra energía mental.
La energía mental positiva, la manera positiva de pensar, no significa que pensemos en forma irrealista o que retrocedamos a la negación. Si no nos gusta algo, respetamos nuestra propia opinión. Si detectamos un problema, somos honestos acerca de ello. Si algo no está funcionando, aceptamos la realidad. Pero no nos quedamos viviendo en la parte negativa de nuestra experiencia.
A cualquier cosa que le damos energía, le damos fuerza.
Hay algo mágico en darle fuerza a lo bueno, porque cualquier cosa a la que le damos fuerza se hace más grande. Una manera de darle fuerza a lo bueno es a través de las afirmaciones: simples aseveraciones positivas que hacemos acerca de nosotros mismos. Me amo a mí mismo…. Soy suficientemente bueno… Mi vida es buena… Estoy contento de estar vivo hoy… Lo que quiero y necesito está llegando hacia mí… Yo puedo…
Nuestra alternativa en la recuperación no es si queremos usar afirmaciones. Hemos estado afirmando pensamientos y creencias desde que fuimos lo suficientemente grandes para poder hablar. La alternativa en la recuperación es lo que queremos afirmar.
«Hoy le daré fuerza a lo bueno en mí, en los demás y en la vida. Estoy dispuesto a liberar, a dejar ir, los patrones de pensamiento negativos y a reemplazarlos con positivos. Escogeré lo que quiero afirmar y lo convertiré en algo bueno».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 25 de Noviembre … Toma de Conciencia



Cuando acabamos de hacernos conscientes de un problema, de una situación o de un sentimiento, podemos reaccionar con ansiedad o con miedo. No hay necesidad de temer a la conciencia. No hay necesidad.
La toma de conciencia es el primer paso hacia el cambio positivo y el crecimiento interior. Es el primer paso hacia la solución del problema, o de la satisfacción de la necesidad, el primer paso hacia el futuro. Así es como nos concentramos en la siguiente lección.
La toma de conciencia es la forma como la vida, el universo y nuestro Poder Superior captan nuestra atención y nos preparan para el cambio. El proceso de ser cambiados empieza con la toma de conciencia. La toma de conciencia, la aceptación y el cambio, ése es el ciclo. Podemos aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque podemos confiar en Dios y en nosotros mismos.
«Hoy estaré agradecido por cualquier toma de conciencia que me venga. Desplegaré gratitud, paz y dignidad cuando la vida capte mi atención. Recordaré que está bien aceptar la incomodidad temporal de la toma de conciencia porque puedo confiar en que ésta es mi Poder Superior que me está llevado hacia delante».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 2 de Noviembre: Deja de ser una esponja



No tiene que ser una esponja emocional, recogiendo cada sentimiento a su alrededor. Aprenda a distinguir si lo que siente le pertenece a usted o a otra persona.
Linda tiene un hijo adulto. Cada vez que su hijo atraviesa un momento difícil, Linda se lleva las emociones de su hijo, como si esos sentimientos le pertenecieran. Ella hablará con su hijo por teléfono por un tiempo. Se expresará intensa y poderosamente acerca de cómo se siente realmente acerca de todo en su vida. Después de todo, Linda es su madre. Es seguro decirle cómo se siente realmente, incluso si no puede contarle a nadie más. Linda puede sentirse bien cuando comienza a hablar con su hijo. Pero al final de la conversación, Linda ya no se siente tan bien. Ella puede sentirse enojada, molesta o preocupada, o lo que sea que sintiera su hijo antes de hablar con ella.
A veces absorbemos los sentimientos de otras personas porque nos olvidamos de protegernos. A menudo, hacemos esto debido a la profundidad de los sentimientos que tenemos para esta persona. El remedio para esto es el mismo que cuando tratamos con nuestras propias emociones. Reconocemos lo que estamos sintiendo Le damos ese sentimiento a su debido tiempo. Entonces lo dejamos ir. Exprimimos la esponja.
Algunas veces, solo se necesita el acto de reconocer que hemos tomado las emociones de otra persona para borrar esas emociones. Si luchamos por la conciencia, comenzaremos a reconocer cuándo los sentimientos que sentimos no son nuestros.
Los niños a menudo están abiertos y sin protección. Si estamos pasando por muchos sentimientos a su alrededor, también pueden absorber nuestras emociones. Es importante compartir nuestros sentimientos con los demás y dejar que las personas nos hablen de sus sentimientos. Pero tenemos que prestar atención. Si hemos recogido las emociones de otra persona, debemos dejar ir esos sentimientos.
«Dios, ayúdame a saber que parte de estar cerca de las personas y amarlas significa que a veces tomo sus sentimientos. Muéstrame cómo protegerme para poder mantener mi corazón abierto a las personas que amo sin asumir sus sentimientos.»
Actividad: De niños, es posible que hayamos absorbido las emociones de nuestros padres. Estas emociones pueden permanecer con nosotros hasta la adultez, dando forma a nuestras creencias y nuestra actitud general hacia la vida. Estas emociones pueden ser engañosas. Creemos que son nuestros, pero no lo son. Pertenecen a otra persona. Pídele a tu Poder Superior que te muestre si has absorbido alguna emoción de tus padres u otras personas en tu vida. Luego mantente abierto a las respuestas que recibas a esta oración.
Si alguna emoción o recuerdo comienza a aparecer en su conciencia, vaya a su diario y escriba sobre ellos. Solo documente la escena o memoria que se le viene a la mente. Luego libera las emociones. Libéralos y déjalos ir. Llevar los sentimientos de otra persona no ayuda a la otra persona y no nos ayuda. Mereces ser libre y claro.

(Melody Beattie de su Libro Mas del lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 22 de Enero

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No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos.
Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…).

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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Reflexión del Dia: 19 de Diciembre

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No existe un modo mágico, fácil y repentino de volverse no-dependiente.
La seguridad emocional y nuestro nivel actual de inseguridad son factores importantes que debemos tener en mente al tomar nuestras decisiones. A veces nos volvemos económica y emocionalmente dependientes de una persona, y entonces nos enfrentamos a dos verdaderas preocupaciones —dos preocupaciones que pueden o no tener conexión entre sí—.
Ninguno de estos factores se debe tomar a la ligera; cada uno de ellos demanda nuestra consideración. Mis palabras o nuestras esperanzas no disminuirán la realidad de estos hechos. Si somos dependientes económica o emocionalmente, ese es un hecho, y los hechos deben aceptarse y tomarse en cuenta. Pero creo que podemos luchar por volvernos menos dependientes. Y sé que podemos volvernos no-dependientes si queremos.
He aquí algunas ideas que pueden ayudar:

1.Terminar con los asuntos de nuestra niñez de la mejor manera que podamos. Apenarnos profundamente por ellos. Verlos luego en perspectiva. Averiguar cómo los acontecimientos de nuestra niñez afectan lo que estamos haciendo ahora.
2. Consiente y protege a esa criatura asustada, vulnerable y necesitada que hay en nuestro interior. Este niño interno puede no llegar a desaparecer completamente nunca, no importa que tan autosuficientes nos volvamos. El estrés puede hacer que el niño grite. Sin motivo alguno, el niño puede aflorar y demandar atención cuando menos lo esperamos.
3. Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
4. Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos a nosotros mismos.
5. También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
6. Esfuércense por la no-dependencia. Comiencen a examinar las maneras en las que somos dependiente emocional y económicamente, de la gente que nos rodea.

Tú también puedes atravesar situaciones oscuras. Puedes cuidar de ti mismo y confiar en ti mismo. ¡Confía en Dios. Ve tan lejos como puedas ver, y cuando llegues ahí, serás capaz de ver más lejos. Se le llama Día por día!
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).
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