Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que solo el Codependiente puede y debe asumir la terapia para recuperarse. El es el encargado de responsabilizarse de su vida. Otros pueden ayudar, pero él es el protagonista de esta historia.
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Medita sobre esto:
Sigue practicando tus conductas de recuperación, aunque las sientas difíciles, aunque aun no las domines, incluso aunque aun no las entiendas.
A veces se tarda uno años en que un concepto de recuperación vaya de nuestra mente a nuestro corazón y a nuestra alma. Necesitamos trabajar las conductas de recuperación con la diligencia, con el esfuerzo y con la repetida practica que aplicamos a nuestras conductas codependientes. Tenemos que obligarnos a hacer cosas aunque no nos parezcan naturales. Necesitamos decirnos a nosotros mismos que nos importamos y que podemos cuidar de nosotros mismos aunque no creamos en lo que estamos diciendo.
Necesitamos hacerlo, y hacerlo, y hacerlo, día tras día, año tras año.
Es poco razonable esperar que adoptemos este nuevo modo de vida de la noche a la mañana.Podemos tener que «actuar como si» durante meses, años, antes de que las conductas de recuperación se conviertan en algo fijo y natural.
Incluso después de años, podemos descubrirnos, en tiempos de estrés o de coacción, revirtiéndonos a viejas maneras de pensar, de sentir y de comportarnos.
Podemos tener capas de sentimientos que no estamos listos para reconocer hasta que llevemos varios años de recuperación. ¡Eso está bien! Cuando llegue el momento, lo haremos.
¡No te des por vencido! Se lleva tiempo imbuirnos de amor propio hasta la médula. Requiere una práctica constante. De tiempo y experiencia. De lecciones, lecciones y más lecciones.
Luego, justamente cuando creemos que hemos llegado, descubrimos que tenemos más que aprender.
Esa es la alegría de la recuperación ¡Que seguimos aprendiendo y creciendo toda nuestra vida! Sigue cuidando de ti mismo, a pesar de lo que sea. Sigue bregando con las conductas de recuperación, un día a la vez. Sigue amándote a ti mismo, aunque no lo sientas como algo natural. Actúa como si lo fuera, tanto tiempo como sea necesario, aunque ese periodo te parezca demasiado largo.
Un día sucederá. Despertarás y descubrirás que aquello con lo que estabas luchando, por lo que estabas trabajando tan duro y habías estado forzándote a hacer, finalmente lo sientes a gusto. Te ha llegado hasta el alma.
Luego, prosigues aprendiendo algo nuevo y mejor.
Hoy bregaré con mis conductas de recuperación, aunque no las sienta como algo natural. Me forzaré a practicarlas aunque me parezca difícil. Trabajaré por amarme a mí mismo hasta que realmente me ame».
Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios no espera una transformación inmediata, sino un corazón dispuesto a seguir aprendiendo. Aunque algunas decisiones hoy me parezcan difíciles, cada paso de obediencia fortalece mi carácter y me acerca a la persona que Él desea formar en mí. Con Su gracia seguiré avanzando, un día a la vez, confiando en que la obra que Él comenzó también la llevará a su plenitud. (Alpha).
Preguntas para Reflexionar:
¿Estoy siendo paciente con mi proceso de crecimiento o me desanimo porque aún no veo todos los resultados?
¿Qué pequeña decisión de obediencia y cuidado personal puedo practicar hoy para seguir creciendo en la dirección que Dios desea para mi vida?