Reflexión del Dia: 4 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» caracteriza el apego afectivo, detallando aquellas conductas que permiten ver claramente cuando estamos apegados a las personas.

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Reflexiona sobre esto:

El papel del rescatador compulsivo en la codependencia es un patrón emocional que a menudo pasa desapercibido pero tiene un impacto profundo. El rescatador siente la necesidad de salvar a los demás, sacrificando sus propias necesidades y bienestar. Sin embargo, esta necesidad de control es una ilusión y puede robarles la oportunidad de empoderamiento a los demás. La reflexión sobre este papel nos lleva a cuestionar por qué sentimos la necesidad de rescatar y nos invita a sanar nuestras propias heridas subyacentes. A través de la autenticidad y el amor genuino, podemos liberarnos de la codependencia y establecer relaciones más saludables y equitativas.

El rescatador compulsivo en la codependencia es un rol que a menudo se basa en el deseo de sentirse necesario y valioso al salvar a otros. Sin embargo, este patrón puede tener un alto costo emocional y físico para el rescatador. La ilusión de control que proporciona el rescate puede llevar a una sensación de impotencia cuando no podemos «arreglar» a quienes amamos. Reflexionar sobre este papel nos lleva a explorar nuestras propias heridas no resueltas y a sanar. El verdadero amor implica apoyo y respeto en lugar de control, y al liberarnos de la necesidad de rescatar, podemos construir relaciones más auténticas y saludables.

Para Reflexionar:
¿Estás teniendo conductas que indican apego a las relaciones?
¿Has buscado ayuda para iniciar la recuperación?

Reflexión del Dia: 29 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente»plantea que el codependiente mantiene la creencia erronea de manipular e intervenir en la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

La manipulación en la codependencia puede manifestarse de diversas maneras, como la búsqueda de atención constante, el uso de la culpa para obtener lo que se quiere, la victimización excesiva o la evitación de conflictos a través de la manipulación emocional. Estos patrones pueden surgir debido a la necesidad de controlar a los demás para sentirse seguros o valorados.

Es importante destacar que la manipulación no es una estrategia de comunicación saludable ni una herramienta efectiva en las relaciones a largo plazo. Aunque puede proporcionar resultados momentáneos, a menudo daña la confianza y debilita la calidad de las relaciones. Cómo evitar usarla en nuestras relaciones, tratando que cada día, éstas sean mas saludables:

– Autoconciencia: El primer paso para superar la manipulación en la codependencia es la autoconciencia. Reflexiona sobre tus patrones de comportamiento y reconoce cuándo estás recurriendo a la manipulación. Identificar estos patrones es esencial para el cambio.
– Autoaceptación: Practica la autoaceptación y el amor propio. Reconoce que mereces amor y apoyo sin necesidad de manipular a los demás para obtenerlo. Trabaja en fortalecer tu autoestima.
– Comunicación Asertiva: Aprende y practica la comunicación asertiva. La comunicación asertiva te permite expresar tus necesidades, deseos y límites de manera directa y respetuosa, sin recurrir a la manipulación.
– Establecimiento de Límites Saludables: Trabaja en el establecimiento de límites claros y saludables en tus relaciones. Estos límites protegen tu bienestar emocional y fomentan relaciones más equilibradas.
– Terapia y Apoyo: Considera la posibilidad de buscar la ayuda de un terapeuta especializado en codependencia. La terapia puede proporcionar herramientas y apoyo para abordar la manipulación y desarrollar habilidades de comunicación saludables.
– Responsabilidad Personal: Reconoce tu responsabilidad personal en tus acciones y decisiones. Aprende a tomar responsabilidad por tus propias emociones y necesidades en lugar de intentar controlar a los demás.

La manipulación puede ser un patrón difícil de superar, pero es fundamental en el proceso de recuperación de la codependencia. A medida que desarrollas una mayor autoconciencia, estableces límites saludables y practicas la comunicación asertiva, puedes liberarte de la necesidad de manipular a los demás y construir relaciones más auténticas y satisfactorias. La clave está en trabajar en tu propio crecimiento personal y en abordar las raíces de la codependencia para lograr relaciones más saludables y equilibradas.

Para Reflexionar:
¿Has usado este patrón de forma recurrente en tus relaciones? Si es positiva tu respuesta, ¿cómo te has sentido al respecto?
¿Cuáles han sido las reacciones de las personas con quienes te relacionas?

Reflexión del Dia: 26 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que los codependientes solemos ser rescatadores cayendo en la llamada «trampa del salvador». Salir del triángulo de Karpman es urgente para quienes desean sanar.

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Reflexiona sobre esto:
El codependiente a menudo se encuentra atrapado en el rol patológico del «salvador», donde busca constantemente rescatar a los demás de sus problemas y dificultades. A primera vista, esto puede parecer un acto de amor y compasión, pero en realidad, es una trampa emocional que puede llevar al agotamiento y la disminución de la propia identidad.
El rescatador codependiente a menudo se sumerge en las vidas de los demás, priorizando sus necesidades y deseos sobre los suyos propios. En este proceso, pierde de vista su propio bienestar y felicidad, sacrificándolos en nombre de ayudar a los demás.
La reflexión profunda radica en comprender que el papel de salvador, aunque puede parecer noble, es insostenible a largo plazo. El rescatador codependiente necesita reconocer que no puede controlar ni solucionar la vida de los demás. Cada individuo es responsable de sus propias elecciones y aprendizajes.
Al liberarse de la trampa del salvador, el codependiente puede redescubrir su propia valía y permitirse establecer límites saludables. Aprende que no necesita salvar a los demás para ser amado o sentirse valioso. Más bien, encuentra el poder de apoyar a los demás desde un lugar de equilibrio y amor propio, lo que le permite construir relaciones más saludables y auténticas.
En última instancia, la reflexión sobre el rol patológico del codependiente como rescatador nos lleva a comprender que, para ayudar a los demás de manera efectiva, primero debemos cuidarnos a nosotros mismos. El autocuidado y el establecimiento de límites son actos de amor propio que nos permiten ser recursos más efectivos para los demás y vivir vidas más plenas y auténticas.

Mi Reflexión: Al mirar mi propia vida, reconozco que muchas veces he sentido la necesidad de ayudar, resolver y estar disponible para quienes amo. Lo que parecía una expresión de amor podía convertirse, sin darme cuenta, en una responsabilidad que no me correspondía y que terminaba agotándome. Hoy estoy aprendiendo que no puedo vivir las experiencias de otros por ellos, ni evitarles las consecuencias de sus decisiones o resolver aquello que solo ellos deben enfrentar. Dios me invita a amar sin controlar, a acompañar sin rescatar y a servir sin abandonarme a mí misma. Puedo ofrecer apoyo, oración y compañía, pero cada persona debe asumir su propio camino. Cuando dejo de intentar ser la salvadora, recupero mi libertad y puedo relacionarme desde un amor más sano, sin necesidad de sentirme indispensable para saber que soy valiosa. (Alpha).

Para reflexionar:
¿En qué situaciones sigo sintiendo que debo rescatar o resolver la vida de otra persona para sentir que estoy haciendo lo correcto?
¿Cómo cambiarían mis relaciones si confiara más en Dios y permitiera que cada persona asumiera la responsabilidad de su propio camino?

Reflexión del Dia: 24 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que las reacciones permanentes que asumen los codependientes pueden y deben ser controladas por estos. Cuando asumimos responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos, asumimos una conducta saludable y detenemos los comportamientos insanos.

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Reflexiona sobre esto:

En la codependencia, a menudo nos encontramos atrapados en un ciclo de reacciones desmedidas ante las acciones y emociones de los demás. Nos volvemos hipervigilantes, anticipando las necesidades y deseos de los demás, y nos sumergimos en un estado constante de alerta, listos para satisfacer esas demandas. Esta actitud reaccionaria, aunque puede surgir desde un lugar de amor y preocupación, a menudo se convierte en una trampa emocional.
Melody Beattie nos insta a reflexionar sobre cómo esta actitud reaccionaria nos aleja de nuestra propia autenticidad y poder personal. Cuando vivimos para complacer a los demás o para evitar su desaprobación, sacrificamos nuestra propia identidad y felicidad. Nos convertimos en reflejos de las expectativas de los demás, en lugar de vivir nuestras vidas de acuerdo con nuestras propias necesidades y deseos.
La liberación de esta trampa comienza con la autoconciencia. Debemos aprender a reconocer cuándo estamos reaccionando de manera excesiva o poco saludable a las personas y situaciones. Esto implica prestar atención a nuestras emociones y patrones de pensamiento, y cuestionar por qué estamos tomando ciertas acciones.
La autoconciencia nos permite tomar una pausa antes de reaccionar y preguntarnos si nuestras acciones son coherentes con nuestros valores y metas personales. También nos ayuda a establecer límites saludables y a decir «no» cuando sea necesario, sin sentirnos culpables.
La clave para liberarse de la actitud reaccionaria es comprender que no somos responsables de las emociones y decisiones de los demás. Cada individuo es responsable de su propia vida y sus propias elecciones. A medida que nos liberamos de la necesidad de controlar o influir en los demás, encontramos una mayor sensación de libertad y autenticidad en nuestras relaciones y en nosotros mismos.
En última instancia, la codependencia es un viaje hacia el autoempoderamiento y la autenticidad. Al ser conscientes de nuestra tendencia a reaccionar de manera excesiva y aprendiendo a establecer límites saludables, podemos recuperar el control de nuestras vidas y encontrar un mayor equilibrio en nuestras relaciones.

Para Reflexionar:
¿En qué situaciones tiendo a reaccionar excesivamente ante las emociones o necesidades de los demás, en lugar de detenerme y escuchar primero lo que yo estoy sintiendo y necesitando?
¿Qué necesito aprender a entregar a Dios para dejar de sentirme responsable de las emociones y decisiones de otros y responder desde mis propios valores y límites?.

Reflexión del Dia: 23 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes nos creamos una falsa creencia de dominio sobre la voluntad de los demás, y eso es ilusorio y debemos modificarla.

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Reflexiona sobre esto:

El empoderamiento del codependiente, según la perspectiva de Melody Beattie, es un proceso liberador que comienza con la toma de conciencia y la decisión de cambiar. En lugar de sentirse atrapado en patrones de cuidado excesivo y dependencia emocional, el codependiente se da cuenta de su valía como individuo y reconoce que tiene el poder de tomar decisiones saludables en su vida.
Este empoderamiento implica aprender a establecer límites saludables, decir «no» cuando sea necesario y tomar responsabilidad por sus propias acciones y emociones. El codependiente se da cuenta de que merece amor, respeto y felicidad, y que no necesita depender de las relaciones con los demás para encontrar su propio sentido de identidad y satisfacción.
El viaje hacia el empoderamiento puede ser desafiante, pero a medida que el codependiente adquiere un mayor sentido de autoestima y autonomía, se encuentra en una posición más fuerte para construir relaciones equitativas y saludables. El empoderamiento no significa renunciar al amor y la compasión hacia los demás, sino encontrar un equilibrio que permita el crecimiento personal y el respeto mutuo en todas las relaciones. Es un camino hacia la autenticidad y la realización personal que ofrece la libertad de ser uno mismo y vivir una vida más plena y satisfactoria.

Para reflexionar:
¿En qué área de mi vida necesito reconocer mi propia valía y comenzar a tomar decisiones más saludables, aunque eso implique establecer límites o decir «no»?
¿Estoy construyendo mis relaciones desde la libertad, el respeto mutuo y el amor, o todavía dependo de la aprobación y necesidad de los demás para sentirme valiosa?

Reflexión del Dia: 17 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que la codependencia es un trastorno que puede llevar al codependiente al límite de insanidad. Estar obsesionado trastoca su psiquis y le incapacita para «deslastrarse» de este problema. Pierde el control sobre su vida danzando en un círculo vicioso de obsesión-compulsión imparable.

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Reflexiona sobre esto:

La obsesión no es un signo de amor o cuidado, sino un síntoma de una profunda inseguridad emocional y una necesidad de controlar variables externas para sentirse seguros interiormente.
La compulsión se traduce en pensamientos y comportamientos repetitivos que consumen la mente del codependiente, a menudo hasta el punto de descuidar sus propias necesidades y bienestar. Puede manifestarse en múltiples formas, como la necesidad de saber dónde está la otra persona en todo momento, qué está haciendo o sintiendo, o incluso intentar controlar sus acciones y decisiones para aliviar la ansiedad propia. Esta conducta es contraproducente; no solo desgasta emocionalmente al codependiente, sino que también puede resultar en una dinámica tóxica que aleja a la otra persona.
Melody Beattie argumenta que el primer paso para liberarse de la obsesión compulsiva es reconocerla y aceptarla como una señal de que algo no va bien. Luego, la tarea es redirigir ese enfoque hacia uno mismo. ¿Por qué existe esta obsesión? ¿Qué necesidades emocionales no están siendo satisfechas? ¿Cómo se puede obtener una sensación de seguridad y bienestar sin depender de otra persona?
Una vez que se hace este trabajo de autoconciencia, el siguiente paso es desarrollar herramientas y estrategias para manejar el comportamiento compulsivo, lo que a menudo implica el establecimiento de límites saludables y la práctica de técnicas de manejo del estrés como la meditación, el ejercicio o la terapia.

Mi Reflexión: La obsesión puede hacernos creer que controlar a otra persona nos dará seguridad, pero en realidad revela un corazón inquieto que necesita aprender a confiar. Cuando nuestra mente está constantemente enfocada en lo que el otro hace, siente o decide, dejamos de cuidar nuestra propia vida. Dios nos invita a reconocer aquello que nos produce ansiedad, volver nuestra atención hacia nosotros mismos y entregarle a Él lo que no podemos controlar. Al soltar la necesidad de controlar, podemos recuperar la paz y aprender a vivir con mayor libertad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona o situación ocupa constantemente mis pensamientos y necesito entregar hoy a Dios?
¿Qué necesidad emocional estoy intentando satisfacer mediante el control de otra persona, en lugar de buscar en Dios mi seguridad y paz?

Reflexión del Dia: 14 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» reitera que los codependientes viven a merced de lo que los otros necesitan. Se convierten en «veletas» que apuntan hacia la satisfacción de las necesidades de los demás, dejando de lado las propias. Viven reaccionando, enojándose cuando no se hace lo que dice y exige. Por ese control desmedido termina siendo dominado por las circunstancias que promueve.

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Reflexiona sobre esto:

La actitud reaccionaria del codependiente es un mecanismo de defensa, una forma de intentar controlar un entorno emocional que percibe como impredecible o inestable. Sin embargo, esta actitud suele resultar contraproducente. Al estar siempre en modo de «reacción», el codependiente se deja llevar por las emociones y comportamientos de los demás, perdiendo el control sobre su propia vida y bienestar emocional.
Esta reactividad perpetúa un ciclo de desequilibrio emocional y relacionamientos tóxicos. No solo genera tensión y conflictos, sino que también eclipsa la habilidad del codependiente para ser proactivo en su propio proceso de sanación. La reactividad es, en esencia, una distracción de la verdadera tarea en cuestión: centrarse en el propio bienestar y establecer límites saludables.
Para romper con esta actitud reaccionaria, Beattie sugiere un cambio hacia el autoconocimiento y el autocuidado. Esto implica aprender a tomar un paso atrás, a respirar y a evaluar la situación antes de reaccionar. Al convertirse en observadores conscientes de sus propios patrones de pensamiento y comportamiento, los codependientes pueden aprender a responder en lugar de reaccionar, una habilidad clave en el camino hacia la recuperación y la construcción de relaciones más saludables.
Así que, según Beattie, enfrentar la reactividad no es solo un aspecto periférico del tratamiento de la codependencia; es fundamental para recuperar el control y la autonomía en la propia vida.

Mi Reflexión: Hay cosas que hoy pensamos que no podemos hacer, pero que podemos aprender paso a paso. Dios no espera que avancemos sin temor ni que lo hagamos todo perfectamente; Él conoce nuestro proceso y tiene paciencia con nosotros. Creer en Dios también implica aprender a creer que, con Su ayuda, podemos crecer, cambiar y avanzar. Los errores no significan que hemos fracasado; son parte de la curva de aprendizaje. Podemos aceptar dónde estamos hoy, volver a intentarlo y confiar en que Dios nos está formando mientras caminamos. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué área de mi vida sigo diciendo “no puedo”, cuando Dios quizás me está invitando a intentarlo nuevamente?
¿Puedo aceptar con paciencia dónde estoy hoy y confiar en que Dios me ayudará a crecer paso a paso?

Reflexión del Dia: 12 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» explica la actitud controladora del codependiente. Enfatiza que su necesidad de conducir la vida de los demás, le da pie para gobernar de manera «tiránica». Interviene en la vida de quienes le rodean sin ser solicitada su ayuda,. Esa es la forma que ellos tienen de vivir, «controlando» y «dominando». No aprendieron otra manera.

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Reflexiona sobre esto:

En la búsqueda de amor, aprobación o salvación externa, perdemos de vista nuestra propia valía y bienestar.
Melody Beattie nos insta a mirar hacia adentro para encontrar fuerza y sanación. Recuperar el control sobre nuestras propias vidas no es un acto de egoísmo; es un acto de amor propio que, paradójicamente, nos permite amar a los demás de una manera más genuina y saludable. La clave para romper el ciclo de la codependencia es el autoconocimiento, el autocuidado y el establecimiento de límites, lo que nos permite vivir vidas más auténticas y enriquecedoras.
Subraya la idea de que la codependencia nos atrapa en un ciclo en el que buscamos validación externa a costa de nuestra propia salud emocional. Esto suele llevar a relaciones desequilibradas donde nuestra autoestima y bienestar están inextricablemente vinculados a cómo nos perciben o tratan los demás.Lo irónico es que, en nuestra búsqueda de amor y conexión, terminamos socavando la autenticidad y la reciprocidad que son fundamentales para cualquier relación saludable. Nos volvemos controladores o complacientes, siempre intentando manejar las emociones y comportamientos de los demás para sentirnos seguros, pero en el proceso nos perdemos a nosotros mismos.
Beattie sugiere que la única manera de romper este ciclo es centrándonos en nuestra propia recuperación y bienestar. Esto incluye aprender a establecer límites saludables, desarrollar una mayor autoconciencia y, en última instancia, aprender a llenar nuestras propias necesidades emocionales en lugar de depender de otros para hacerlo.
El autocuidado no es un acto de egoísmo, sino de autoconservación. Al practicar el amor propio, estamos en mejor posición para ofrecer amor y apoyo genuinos a los demás, sin la necesidad de manipulación o control. Al final, romper con la codependencia es un acto liberador que nos permite vivir con mayor autenticidad, profundidad y libertad tanto para nosotros mismos como para aquellos a quienes amamos.

Mi Reflexión: Cuando hacemos depender nuestro valor de la aprobación, el amor o el comportamiento de otros, poco a poco dejamos de vivir nuestra propia vida. Dios nos invita a volver el corazón hacia Él y reconocer el valor que ya tenemos, en lugar de buscarlo constantemente en los demás. Cuidarnos, conocernos y establecer límites no es egoísmo; es asumir la responsabilidad de nuestra vida. Cuando dejamos de controlar y comenzamos a confiar en Dios, podemos amar a los demás con mayor libertad, sin perdernos a nosotros mismos en el intento. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué áreas de mi vida sigo buscando en otras personas la seguridad, aprobación o valor que necesito recibir de Dios?
¿Qué límite saludable necesito establecer para cuidar de mí misma y vivir con mayor libertad y autenticidad?

Reflexión del Dia: 10 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere como la codependencia se instala en nuestras vidas, esas conductas autodestructivas inician con una preocupación y avanzan hasta llegar a obsesión y compulsión. De allí en adelante la vida del codependiente se torna ingobernable y el se vuelve impotente para salir de ese círculo vicioso.

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Reflexiona sobre esto:

Tal vez tú hayas estado obsesionada con alguien o con algo. Alguien dice o hace algo. Se te ocurre un pensamiento. Algo te recuerda un evento pasado. Entra un problema en tu conciencia. Algo sucede o no sucede. O percibes que algo está sucediendo, pero no estás segura de qué es.
Podrás no saber qué es, podrás no saber por qué es, y no estás segura de cuándo, pero sabes que algo malo –algo terrible– ha sucedido, sucede o va a suceder.
Te da algo en el estómago. El sentimiento te abruma, esa ansiedad tan común en los codependientes que te hace retorcerte y estrujarte las manos. Es la que nos lleva a hacer muchos de los actos que nos lastiman; es la sustancia de la que se alimentan la preocupación y la obsesión. Es el peor de los miedos. Por lo general el miedo viene y se va, nos deja volando, listos para pelear, o sólo temporalmente asustados. Pero la ansiedad perdura. Se adhiere a la mente, paralizándola para todo excepto para sus propios propósitos, un interminable ráfaga de los mismos pensamientos inútiles. Es el combustible que nos impele a incurrir en conductas controladoras de todo tipo. No podemos pensar más que en seguirle echando ojo a las cosas, en controlar el problema y hacer que se vaya; es el material del que está hecha la codependencia.

Mi Reflexión: La ansiedad nos hace vivir en un futuro que todavía no existe, intentando descubrir, anticipar y controlar aquello que no podemos controlar. Poco a poco, nuestra mente queda atrapada en pensamientos que alimentan el temor y nos roban la paz. Dios nos invita a detenernos, reconocer nuestros límites y entregarle aquello que no podemos resolver. Cuando dejamos de alimentar la preocupación y aprendemos a confiar en Él, recuperamos la libertad de vivir el presente con serenidad, sabiendo que Dios sigue teniendo el control. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué situación está ocupando mi mente de manera obsesiva y necesito entregar hoy a Dios?
¿Qué intento controlar por miedo, en lugar de confiar en que Dios puede hacerse cargo de aquello que yo no puedo cambiar?.

Reflexión del Dia: 8 de Septiembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente esta tan obsesionado por resolver problemas de los demás que olvida vivir. Se siente que solo a través de «estar apegado» puede «sentirse vivo». Por costumbre se adapta a «reaccionar» ante situaciones que le son ajenas, pero que el las asume como propias; en eso pierde el foco y su interés se desmarca del cuidado responsable de si mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Quizás hemos vivido con personas y a través de eventos que estaban fuera de control. Tal vez obsesionándonos y controlando pudimos guardar un equilibrio o lograr que temporalmente las cosas no empeoraran. Y luego simplemente seguimos haciendo lo mismo. Quizá teníamos miedo de soltarnos, porque cuando nos soltamos en el pasado sucedieron cosas terribles y dolorosas. Tal vez hemos estado apegados a la gente –viviendo sus vidas por y a través de ella– durante tanto tiempo que ya no nos queda una vida propia por vivir. Es más seguro seguir apegados. Por lo menos sabríamos que estamos vivos si reaccionáramos. Al menos tendríamos algo qué hacer si estuviéramos obsesionándonos o controlando. Por varias razones los codependientes tienden a apegarse a los problemas y a la gente. No importa no solucionar nada al preocuparse. No importa que esos problemas rara vez tengan solución. No importa que estén tan obsesionados que ni siquiera puedan leer un libro, ver la televisión o salir a dar un paseo. No importa que sus emociones estén en constante torbellino por lo que la otra persona dijo o no dijo, de lo que hizo o no hizo, o de lo que hará después. ¡No importa que las cosas que estemos haciendo no ayuden a nadie! Sin importarnos el costo, persistiremos en ello. Apretaremos los dientes, nos asiremos a la cuerda y nos prenderemos a ella más fuerte que nunca. Algunos de nosotros ni siquiera nos daremos cuenta de que nos hemos estado agarrando tan fuerte. Otros nos habremos convencido de que debemos asirnos así de fuerte. Creemos que no existe otra alternativa que la de reaccionar a esta persona o problema de esta manera obsesiva.
A menudo, cuando le sugiero a la gente que se aparte de esta persona o de este problema, me responden con horro. “¡Oh, no!”, dicen, “nunca podría hacer eso. Yo lo amo, o la amo, demasiado. Me importa demasiado para hacerle eso».Este problema o esta persona es demasiado importante para mí. Tengo que permanecer apegado a ella (o a esto)”. Mi respuesta es: “¿Quien dice que tienes que hacerlo?” Les tengo noticias, buenas noticias. No “tenemos” que hacerlo así. Existe una forma mejor. Se llama “separación”. Al principio puede darnos miedo, pero a fin de cuentas funcionará mejor para todas las personas involucradas.

Mi Reflexión: A veces confundimos amar con permanecer aferrados, y creemos que preocuparnos, controlar o reaccionar constantemente es la única manera de demostrar cuánto nos importa alguien. Pero Dios no nos llama a vivir atrapados en los problemas de otros. El desapego puede dar miedo al principio, pero cuando soltamos aquello que no podemos controlar y lo entregamos a Dios, recuperamos nuestra libertad, nuestra paz y la oportunidad de volver a vivir nuestra propia vida. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué persona o situación estoy sosteniendo con tanta fuerza que necesito entregársela hoy a Dios?
¿Puedo confiar en Dios lo suficiente para desapegarme con amor y permitir que cada persona asuma su propia responsabilidad?