Reflexión del Dia: 16 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» expresa de manera tajante que el control es ilusorio, no es funcional, es enfermizo, que solo nos trae dificultades, que nos desgasta hasta el punto de perder nuestra salud física y emocional. Nadie puede controlar a nadie, solo podemos controlarnos a nosotros mismos.

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Reflexiona sobre esto:

El control es una ilusión. No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.
A fin de cuentas las personas hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o cómo se están sintiendo); piensan lo que quieren pensar; hacen las cosas que creen que necesitan hacer; y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. No importa si ellos no tienen la razón y nosotros sí. No importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa que nosotros podríamos ayudarles si tan sólo nos escucharan y cooperaran con nosotros. NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA, NO IMPORTA.
No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar.
Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú misma.
¡Desapégate – Renuncia!

Mi Reflexión: Este texto nos recuerda una verdad difícil pero liberadora: no podemos controlar la vida, las decisiones ni los cambios de otras personas. Intentarlo nos desgasta y nos hace cargar responsabilidades que no nos corresponden. Renunciar al control no significa indiferencia; significa reconocer nuestros límites y recuperar la responsabilidad sobre nuestra propia vida. Podemos amar, acompañar, aconsejar y poner límites, pero cada persona debe responder por sus propias decisiones. Soltar el control es un acto de confianza: hacemos nuestra parte y dejamos a Dios y a los demás hacer la suya. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Qué estoy intentando controlar que no me corresponde?
¿Qué puedo entregar hoy a Dios y dejar de forzar?

Meditación 16 de Agosto… Sosteniendo tu verdad

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera la necesidad que tiene el codependiente de iniciar su recuperación y asumir una postura de mayor seguridad y confianza en sí mismo.

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Medita sobre esto:

Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes.
A veces, es difícil permanecer en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros intentan convencernos de lo contrario.
En estos casos, otros pueden estar lidiando con problemas de culpa y vergüenza. Ellos pueden tener su propia agenda. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creamos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiemos en nosotros mismos; ellos preferirían involucrarnos en sus tonterías.
No tenemos que renunciar a nuestra verdad o nuestro poder a los demás. Eso es codependencia.
Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que debe haber algo mal en nosotros para sentir lo que sentimos o creer en lo que creemos, damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud.
Cuando descartamos esa parte importante de nosotros mismos que sabe cuál es la verdad, nos aislamos de nuestro centro. Nos sentimos locos. Nos metemos en la vergüenza, el miedo y la confusión. No podemos orientarnos cuando permitimos que alguien tire de la alfombra debajo de nosotros.
Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.
Este abierto. Stand en nuestra verdad. Confía en lo que sabes Y se niega a aceptar la negación, el disparate, la intimidación o la coacción que le gustaría desviar su rumbo.
Pide que te muestren la verdad, claramente, no por la persona que intenta manipularlo o convencerlo, sino por ti mismo, tu Poder Superior y el Universo.

«Hoy, confiaré en mi verdad, mis instintos y mi habilidad para afirmarme en la realidad. No me permitiré dejarme influenciar por la intimidación, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o las personas con agendas particulares».

Mi Reflexión: Confiar en nosotros mismos también significa aprender a reconocer la verdad sin permitir que la presión de otros nos haga dudar de ella. Esto no significa pensar que siempre tenemos la razón, sino tener la humildad para escuchar, discernir y, al mismo tiempo, mantenernos firmes cuando sabemos lo que es correcto. La verdad trae claridad; la manipulación, confusión. Por eso necesitamos cultivar el discernimiento y buscar en Dios la sabiduría para responder con serenidad y firmeza. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿En qué situación necesito confiar más en mi discernimiento?
¿Estoy permitiendo que alguien influya indebidamente en mis decisiones?

Reflexión del Dia: 15 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea las bondades del desapego como parte de la recuperación de la Codependencia. Lee este contenido, asimila el sentido que esta Autora le da al control que debes asumir sobre tu vida, y como debes actuar para lidiar con aquellas relaciones que no son saludables, pero que aun así nos atrapan. Tenemos que pensar que lo mas sano es «escapar» y buscar nuestra tranquilidad.

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Reflexiona sobre esto:

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias.
Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces.
Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos.
Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva, saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “No-dependencia», ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

Mi Reflexión: Amar a alguien no significa perder nuestra libertad, nuestra dignidad ni nuestra seguridad. Una relación saludable permite amar y, al mismo tiempo, conservar la capacidad de cuidarnos, poner límites y tomar decisiones responsables. La no-dependencia no significa vivir sin los demás, sino aprender a relacionarnos desde la libertad y no desde el miedo a estar solos. Podemos amar profundamente sin permitir que la necesidad emocional nos mantenga atrapados en aquello que nos hace daño.

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy amando desde la libertad o desde el miedo?
¿Qué límite necesito fortalecer para cuidar de mí?

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de asumir la responsabilidad de su propio cuidado.

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Reflexiona sobre esto:

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Mi Reflexión: Cuidarnos también es aprender a tomar decisiones desde la calma y no desde el miedo o la impulsividad. Cuando buscamos la paz de Dios antes de actuar, podemos distinguir con mayor claridad qué nos corresponde hacer y qué debemos dejar en Sus manos. No estamos llamados a cambiar a los demás, sino a responder con sabiduría y fidelidad a nuestra propia responsabilidad. La paz es una buena guía para decidir. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones desde la paz o desde el temor y la ansiedad?
¿Qué situación necesito entregar hoy a Dios para cuidar mejor de mí mismo?

Meditación 10 de Agosto… Desapegarse con amor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la persona codependiente esta apegada afectivamente a eventos, personas, A eso se acostumbra y le resulta difícil desapegarse de lo que le hace sentir mal.

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Medita sobre esto:

Algunas veces las personas que amamos hacen cosas que no nos gustan o que no aprobamos. Nosotros reaccionamos Ellos reaccionan. En poco tiempo, todos estamos reaccionando el uno al otro, y el problema se intensifica.
¿Cuándo nos separamos? Cuando estamos atrapados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza. Cuando nos enganchamos en un juego de poder: un intento de controlar u obligar a otros a hacer algo que no quieren hacer. Cuando la forma en que reaccionamos no es ayudar a la otra persona ni resolver el problema. Cuando la forma en que reaccionamos nos está lastimando.
A menudo, es hora de separarse cuando el desprendimiento parece ser lo menos probable o posible de hacer.
El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudan. El siguiente paso es lograr la paz: centrarse y restablecer el equilibrio.
Dar un paseo. Dejar la habitación. Ir a una reunión. Toma un baño largo y caliente. Llamar a un amigo. Llama a Dios. Respira profundamente. Encontrar paz. Desde ese lugar de paz y centro emergerá una respuesta, una solución.

«Hoy, me rendiré y confiaré en que la respuesta está cerca».

Mi Reflexión: No podemos resolver un conflicto reaccionando desde el enojo, el miedo o el deseo de controlar. Cuando nuestras emociones toman el mando, perdemos la paz y el problema suele crecer. Desapegarnos no significa dejar de amar; significa hacer una pausa para recuperar la serenidad y permitir que Dios nos dé sabiduría para responder en lugar de reaccionar. Desde un corazón en paz nacen las mejores decisiones. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando impulsivamente o respondiendo con la paz que Dios me da?
¿Qué necesito soltar hoy para permitir que Dios me muestre el mejor camino?

Meditación 8 de Agosto… Aprende a decir Si

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expresa la importancia de asumir el momento actual, con sus debilidades y fortalezas, como parte de nuestra vida, y eso debemos aceptar en paz y serenidad.

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Medita sobre esto:

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: Sí.
Podemos aprender a decir sí a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir si a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir si a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir sí a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir sí cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir sí a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir sí al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir sí a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir sí a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

«Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente».

Mi Reflexión: Aprender a decir «sí» es tan importante como aprender a decir «no». Decir sí a lo que nutre nuestra alma, fortalece nuestra fe y cuida nuestro bienestar no es egoísmo, sino una forma de honrar la vida que Dios nos ha dado. Cada vez que elegimos aquello que nos acerca a la paz, al amor, a relaciones saludables y al propósito de Dios, estamos afirmando el valor que Él ha puesto en nosotros. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿A qué cosas buenas necesito comenzar a decirles «sí» en esta etapa de mi vida?
¿Estoy aceptando con gratitud las bendiciones y oportunidades que Dios pone delante de mí?

Meditacion 7 de Agosto… Ve a tu propio ritmo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que cada persona debe mantener un ritmo de actuación en su vida. Significa ello que las personas de nuestro entorno actúan conforme a sus creencias y nosotros debemos respetar su ritmo, pero mantener el nuestro.

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Medita sobre esto:

Esta parte del camino fue empinada. Y el cambio de altitud fue severo. Estaba jadeando y tratando de no hacer una mueca ante el dolor en mis piernas mientras mi compañero de excursión caminaba por el sendero frente a mí.
Se detuvo y miró hacia atrás. Definitivamente estaba detrás. Si sus piernas dolían como las mías lo estaban, su paso no lo demostró. Sabía cómo se sentía para mantenerte al ritmo de otra persona. No quería hacerle eso solo porque estaba fuera de forma.
«Continúa adelante», grité.
Parecía reacio.
Lo convencí de que me dejara atrás. El hecho de que nos reuniéramos no significaba que tuviéramos que caminar como prefiero llamarlo, en la misma zancada. Mi amigo se adelantó y desapareció de mi vista. Caminé, luego descansé, luego caminé, luego descansé. Una vez, me detuve, me quité la mochila y tomé una siesta.
Mi amigo y yo nos unimos hacia el final del día. Hicimos la caminata bajando la montaña juntos, uno al lado del otro.
Aunque simplificamos las cosas, la mayoría de las cosas son más difíciles de lo que pensamos. Es importante es dejar que cada persona vaya a su propio ritmo. Ya sea que estés trabajando en un problema o abordando un proyecto en tu vida, encuentra el ritmo que funcione para ti. Deja que otros hagan lo mismo.
No te compares con los que te rodean. Déjate energizar por su ritmo, pero respeta el ritmo que funciona para ti.

«Dios, ayúdame a saber que cada uno de nosotros tiene nuestro propio ritmo para atravesar la vida. Ayúdame a honrar y disfrutar los ritmos que funcionan para mí».

Mi Reflexión: Dios no nos pide avanzar al ritmo de los demás, sino ser fieles al camino que Él ha trazado para cada uno. Compararnos solo roba nuestra paz, mientras que aceptar nuestro propio proceso fortalece nuestra confianza en el Señor. Cada paso, incluso los más lentos, nos acerca a la meta cuando caminamos de su mano. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy respetando el ritmo que Dios ha establecido para mi vida?
¿Me comparo con los demás o confío en el proceso que el Señor está obrando en mí?

Reflexión del Dia: 6 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de dependencia afectiva que desarrolla el codependiente, hasta el punto de «conformarse» con lo poco que puede brindarle de atención y afecto la persona a la cual esta apegado. Esta situación de apego mas critico lo lleva incluso a «limitar» sus relaciones, para luego quedarse solo dependiendo aun mas de esa persona. Es un verdadero «drama».

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Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

Mi Reflexión: Cuando buscamos en otra persona la seguridad, el valor o la felicidad que solo Dios puede darnos, corremos el riesgo de conformarnos con relaciones que no nos edifican. El miedo a la soledad puede llevarnos a aceptar menos de lo que merecemos como hijos de Dios. Sin embargo, la verdadera libertad comienza cuando reconocemos que nuestra identidad y nuestro valor no dependen de la aprobación o la presencia de alguien más, sino del amor incondicional del Señor. Al fortalecer nuestra relación con Él, aprendemos a establecer límites saludables y a construir vínculos basados en el respeto, el amor y la verdad. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Me estoy conformando con menos de lo que Dios desea para mis relaciones por temor a quedarme solo(a)?
¿Estoy buscando mi seguridad emocional en las personas o en el amor y la fidelidad de Dios?

Meditación 3 de Agosto… Dejar ir el caos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós resalta la necesidad que el codependiente se comprometa seria y responsablemente de su recuperación. Salir de la crisis en que vive y ser responsable por sí mismo.

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Medita sobre esto:

Ningún buen trabajo proviene de los disturbios.
El malestar, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. Estos sentimientos a veces tienen la intención de obligar a la acción. Pero nuestro mejor trabajo surge después de que estos sentimientos han sido reemplazados por la paz.
No cumpliremos con nuestra tarea más pronto, o mejor, al realizarla por un sentido de urgencia, miedo, enojo o tristeza.
Deja ir el malestar. Deja que la paz llene el vacío. No tenemos que renunciar a nuestro poder, nuestro poder personal dado por Dios, o nuestra paz, para hacer el trabajo que estamos llamados a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitamos para hacer lo que debemos hacer, cuando sea el momento.
Deja que la paz sea lo primero. Luego procede. La tarea se realizará, naturalmente y a tiempo.

«Hoy, tendré paz primero, y dejaré que mi trabajo y mi vida emerjan de esa base».

Mi Reflexión: Las emociones difíciles pueden impulsarnos a actuar, pero no deben dirigir nuestras decisiones. El miedo, la ira o la ansiedad nublan nuestro juicio, mientras que la paz nos permite escuchar la voz de Dios con mayor claridad. Antes de actuar, necesitamos detenernos, descansar en su presencia y permitir que Él ordene nuestro corazón. Cuando la paz ocupa el primer lugar, nuestro trabajo deja de ser una carga impulsada por la urgencia y se convierte en una respuesta confiada al propósito de Dios. Él no solo nos llama a cumplir una tarea, sino también a realizarla con un corazón sereno y dependiente de su gracia. (Alpha).

Para reflexionar:
¿Estoy tomando decisiones impulsado por el miedo y la preocupación, o desde la paz que Dios ofrece?
¿Qué necesito entregar hoy al Señor para que su paz dirija mis acciones y no mis emociones?

Reflexión del Dia: 1 de Agosto

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio consigo mismo para recuperarse de su codependencia.

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Reflexiona sobre esto:

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas. Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva y saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “No-dependencia” se describe como ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

Mi Reflexión: Dios nos creó para amar y ser amados, pero nunca para vivir esclavos del miedo o de la dependencia emocional. El amor sano edifica, fortalece y nos acerca a la libertad; la dependencia enfermiza, en cambio, nos mantiene atrapados en relaciones que desgastan nuestra dignidad y apagan nuestra esperanza. Recuperar nuestra seguridad emocional no significa dejar de amar, sino aprender a hacerlo con sabiduría, estableciendo límites saludables y recordando que nuestra identidad y nuestro valor descansan, ante todo, en el amor incondicional de Dios. Cuando Él ocupa el centro de nuestra vida, somos libres para amar sin perder nuestra esencia. (Alpha).

Para reflexionar:
* ¿Estoy permaneciendo en alguna relación por amor genuino o por miedo a la soledad, al rechazo o a perder la seguridad que creo encontrar en ella?
* ¿Qué paso puedo dar hoy para fortalecer mi dependencia de Dios y desarrollar una seguridad emocional más sana y equilibrada?