Reflexión del Dia: 23 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente recalca que el rol preferido por el codependiente es de «cuidador compulsivo». También plantea que puede ejercer el de «víctima», ejerciendo todo un drama a su alrededor para llamar la atención.

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Reflexiona sobre esto:

¡Rescatamos cada vez que cuidamos de los demás!
Al cuidar o rescatar podemos sentir uno o más de los siguientes sentimientos: incomodidad y malestar por el dilema de la otra persona; la urgencia de hacer algo; lástima; sentimiento de culpa; santidad; ansiedad; una extrema responsabilidad por esa persona o problema; miedo; la sensación de estar siendo forzado u obligado a hacer algo; una indisposición ligera o severa a hacer algo; mayor competencia que la persona a la que estarnos “ayudando”; u ocasionalmente resentimiento por haber sido colocados en esta posición. También pensamos que la persona a quien estamos cuidando está desvalida y es incapaz de hacer lo que nosotros hacemos por ella. Sentimos que temporalmente nos necesita.
No me refiero a actos de amor, de amabilidad, de compasión y de verdadera ayuda, a situaciones en las cuales legítimamente se desea y se necesita de nuestra ayuda y nosotros queremos darla. Estos actos son la sal de la vida. Rescatar o cuidar no lo son.
Cuidar de los demás parece un acto mucho más amistoso de lo que es. Requiere incompetencia por parte de la persona a quien estamos cuidando. Rescatamos “víctimas”, personas que creemos no son capaces de ser responsables de si mismas. Las víctimas en realidad son capaces de cuidar de sí mismas, aunque nosotros y ellas no lo admitimos. Generalmente nuestras víctimas están ahí esperando a un lado del triangulo a que nosotros hagamos el primer movimiento y brinquemos dentro del triángulo con ellas.
Después de que rescatamos, inevitablemente nos movemos a la siguiente esquina del triángulo: la persecución. Nos volvemos resentidos y nos enojamos con la persona a quien tan generosamente hemos “ayudado”. Hemos hecho algo que no queríamos hacer, algo fuera de nuestra responsabilidad, hemos ignorado nuestras propias necesidades y deseos, y nos enojamos por ello. Para complicar más el asunto, esta víctima, esta pobre persona que hemos rescatado, no siente gratitud por nuestra ayuda. No aprecia suficientemente el sacrificio que hemos hecho. La víctima no se porta corno debiera. Ni siquiera está siguiendo nuestro consejo, que tan prontamente le brindamos. Esta persona no nos deja recomponer sus sentimientos. Algo no ha funcionado bien, de modo que nos rasgamos nuestro halo y sacamos nuestro trinche.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que ayudar no significa asumir la responsabilidad que Dios ha dado a otra persona. Cuando intento resolver la vida de los demás, termino descuidando la mía y cargando un peso que nunca me correspondió llevar. Hoy quiero aprender a servir con amor, pero también con sabiduría, confiando en que Dios es quien sostiene, guía y transforma la vida de cada persona. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Estoy ayudando por amor o porque necesito sentirme indispensable para los demás? ¿Qué carga estoy llevando hoy que, en realidad, debería dejar en las manos de Dios y de la persona a quien le corresponde asumirla?

Meditacion 23 de Julio… Forzar a que suceda algo

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós recalca la imposibilidad de intervenir en la vida de los demás. Esta postura no le devenga nada positivo a su sanación.

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Medita sobre esto:

Deja de tratar que suceda algo.
Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.
Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.
Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.
Controlar es autoderrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.
Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.
Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. «Actúa como si». Pon tanta energía en dejarlo ir como las has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados.
Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.
Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

«Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la paz comienza cuando dejo de querer controlar aquello que está fuera de mis manos. Dios me llama a actuar con responsabilidad, pero también a confiar en que Él obrará en el momento y de la manera que considere mejor. Cuando hago mi parte y luego descanso en Su voluntad, descubro una libertad que el control jamás podrá ofrecerme. (Alpha).

Preguntas para reflexionar: ¿Qué situación estoy intentando controlar cuando debería entregarla a Dios? ¿Estoy haciendo mi parte con diligencia y luego descansando en la voluntad del Señor, o sigo luchando por imponer mis propios resultados?

Reflexión del Dia: 22 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente recalca que el codependiente maneja sus emociones conforme a su percepción de la situación. La celeridad impregna nuestros actos y eso nos lleva a mantenernos ansiosos.

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Reflexiona sobre esto:

La gente en general, no sólo los codependientes, a diario se enfrenta con la perspectiva de aceptar o de rechazar la realidad de ese día en particular y de las circunstancias presentes. Tenemos muchas cosas que aceptar en el curso de una vida normal desde el momento en que abrimos nuestros ojos en la mañana hasta que los cerramos por la noche. Nuestras circunstancias actuales incluyen quiénes somos, en dónde vivimos, con quién o sin quién vivimos, en dónde trabajamos, cuál es nuestro medio de transporte, cuánto dinero tenemos, cuáles son nuestras responsabilidades, qué hacemos para divertirnos, y cualquier problema que pueda surgir. Algunos días, aceptar esas circunstancias es muy fácil. Sucede de manera natural. Nuestro cabello está en orden nuestros hijos se portan bien, nuestro jefe es razonable, estamos bien de dinero, la casa está limpia, el coche funciona, y nos gusta nuestro cónyuge o amante. Sabemos qué podemos esperar, y lo que esperamos es aceptable. Está bien. Otros días no nos va tan bien. Se descomponen los frenos del coche, tenemos goteras en el techo, los niños están como locos, nos rompemos un brazo, perdemos el empleo, o nuestro cónyuge o amante nos dice que ya no nos ama. Algo ha sucedido. Tenemos un problema. Las cosas son diferentes. Las cosas están cambiando. Estamos perdiendo algo. Nuestras circunstancias actuales ya no son tan cómodas como antes. Las circunstancias han sido alteradas, y tenemos que aceptar una nueva situación. Inicialmente podemos responder negándola o resistiéndonos al cambio, al problema o a la pérdida. Queremos que las cosas sean como eran Queremos que el problema se solucione rápidamente.
Queremos estar cómodos otra vez. Queremos saber qué esperar. No estamos en paz con la realidad. Nos da pavor. Temporalmente hemos perdido el equilibrio.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la vida cambia constantemente y que no siempre podré controlar lo que sucede a mi alrededor. Sin embargo, Dios me invita a aceptar la realidad con fe, sabiendo que cada cambio también puede convertirse en una oportunidad para crecer y depender más de Él. Cuando dejo de luchar contra lo inevitable y descanso en Su cuidado, mi corazón encuentra la paz que las circunstancias no pueden ofrecer. (Alpha).

Preguntas para Reflexionar:
¿Hay alguna realidad que sigo resistiendo en lugar de ponerla en las manos de Dios?
¿Estoy permitiendo que los cambios fortalezcan mi confianza en Dios o solo alimenten mi temor? .

Meditacion 18 de Julio… Deja ir lo que no puedes ver

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que todo está debidamente planificado por la Divinidad. Solo queda que nosotros aceptemos tales designios. Conservar la calma y armonía es positivo y sano.

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Medita sobre esto:

Deja que la vida se desarrolle, incluso si no puedes ver el bien que deseas que se cruce en tu camino. ¿Estás preocupado por lo que va a pasar después? ¿Hubo un cambio en tu trabajo o relación que te estresa?

Deja que la vida se desarrolle. No lo limites por el pasado o incluso por lo que puedes ver y visualizar. No niegues que te sientes desanimado o ansioso. ¡Deja que hoy se desarrolle. Entonces mañana, haz lo mismo. Si te has estado preocupando por algo y no puedes ver cómo podría funcionar y no hay nada que hacer ahora, relájate y deja que las cosas se desarrollen!
A veces las cosas inesperadas que se manifiestan son mejores de lo que podemos imaginar o ver. Incluso si no podemos ver lo bueno que viene en nuestro camino ¡Dios si puede!

«Dios, ayúdame a saber que lo que no se ve hoy se dejará en claro cuando sea el momento adecuado».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que no necesito conocer cada detalle del mañana para vivir con esperanza. Dios ya ve el camino completo y, aunque hoy no entienda lo que está haciendo, puedo confiar en que Él guía cada paso con amor y sabiduría. Mi tarea no es controlar el futuro, sino caminar con fe, permitiendo que Su voluntad se revele en el tiempo perfecto. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué preocupación necesito entregar hoy a Dios en lugar de seguir alimentando mi ansiedad? ¿Estoy dispuesto a confiar en que Dios está obrando, aun cuando todavía no puedo ver el resultado? Comparte aquí.

Reflexión del Dia: 16 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reafirma que el codependiente está llamado a recuperarse, solo que esto pasa por asumir una terapia que lo conduzca a su curación.

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Reflexiona sobre esto:

A pesar del lado oscuro de las emociones —aquellas que son dolorosas, aquellas que se prolongan y las que nos engañan— hay un panorama que es aún más sombrío si elegimos volvernos frías desde el punto de vista emocional. No asumir nuestros sentimientos, aislarnos emocionalmente y alejar esa parte de nosotros puede ser incómodo, poco sano y autodestructivo.
Reprimir o negar los sentimientos nos puede provocar dolores de cabeza, trastornos digestivos, dolores de espalda y estados físicos de debilitamiento general que pueden abrir la puerta a muchas enfermedades.
Reprimir sentimientos —especialmente si lo hacemos durante la fase de negación del proceso de pena— nos puede causar problemas como el comer en exceso o demasiado poco, el uso de alcohol u otras drogas, conductas sexuales compulsivas, gastar dinero en forma compulsiva, no dormir lo suficiente, dormir en exceso, obsesionarnos, hacer ademanes de control, y otras conductas compulsivas.
Los sentimientos son energía. Los sentimientos reprimidos bloquean nuestra energía. No estamos en la mejor forma cuando estamos bloqueados.

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que las emociones no son un enemigo que debemos esconder, sino una parte de nuestra humanidad que necesita ser reconocida y llevada a un proceso de sanidad. Ignorar lo que sentimos no elimina el dolor; muchas veces lo transforma en cargas físicas, emocionales o espirituales. Dios no nos invita a negar nuestras emociones, sino a presentárselas con sinceridad para que Él las transforme con Su gracia y nos conduzca hacia una vida plena. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué emoción he estado reprimiendo y necesito reconocer delante de Dios? ¿Estoy permitiendo que Dios sane mi corazón o continúo ocultando aquello que necesita ser restaurado? Comparte tu vivencia al respecto?.

Meditación 15 de Julio… Baja las expectativas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de dejar el temor al fracaso al iniciar un plan o establecer unas metas que te llevan a lograr cosas que deseas.

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Medita sobre esto:

Cuando comienzas un primer proyecto creativo o comienzas el estudio de un arte u oficio, lo que quiero que hagas es reducir tus estándares hasta que desaparezcan. Está bien. No se supone que seas bueno al principio. Así que bien podría darse el regalo liberador de gozosamente esperar que usted sea malo. (Barbara Sheer y Annie Gotlieb, Wishcraft).

Cuando comencé a escribir artículos en periódicos y revistas, tardé entre uno y tres meses en completar un breve artículo. Después de escribir durante algunos años, llevé un temporizador a mi oficina un día. Me dije a mí mismo que sabía cómo hacer lo que estaba haciendo, ahora iba a aprender a hacerlo más rápido. En poco tiempo, pude escribir en dos horas lo que me había llevado meses llevar a cabo. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la dependencia química, tardé ocho meses de tratamiento para comprender lo que otras personas comprendían en seis semanas. Con el tiempo, me convertí en un consejero de dependencia química. Con el tiempo, escribí libros sobre el tema. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la codependencia, no pude distinguir un gesto de control de establecer un límite. No sabía cuándo me estaba cuidando o qué quería decir eso. No conocía la manipulación de un intento honesto de expresar mis emociones. Con el tiempo, escribí un best-seller sobre el tema. Nuevamente, las palabras clave aquí están en el tiempo.
Comienza donde está. Comienza mal. Solo comienza. Déjate caer, torpe y confundido. Si ya sabías cómo hacerlo, no sería una lección en tu vida. Y no obtendrás la emoción de la victoria en dos, cinco o diez años a partir de ahora cuando mires atrás y digas: Wow. Me he vuelto bueno en eso con el tiempo».
Todas las cosas son posibles para él o ella que cree, dice la Biblia. Disfruta de esos incómodos comienzos. Deléitate con ellos. Ellos son la clave de tu éxito.

«Dios, ayúdame a dejar de vivir por miedo a hacerlo mal. Ayúdame a reducir mis expectativas para permitir un comienzo incómodo».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que todo aprendizaje comienza con pasos inseguros. El crecimiento no ocurre de un día para otro, sino mediante la perseverancia, la paciencia y la disposición para seguir adelante a pesar de los errores. Desde una perspectiva cristiana, Dios no espera que iniciemos siendo expertos; Él nos llama a ser fieles en el proceso, mientras Él mismo forma nuestro carácter y desarrolla los dones que nos ha dado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué paso estoy dejando de dar por miedo a no hacerlo bien desde el principio? ¿Estoy confiando en que Dios puede usar mi proceso de aprendizaje para formar mi carácter y cumplir Su propósito en mi vida? Comenta acá.

Meditación 14 de Julio… ¿Observate cómo se siente hacerlo bien?

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que tratemos de llenar nuestro espacio mental con afirmaciones e imágenes positivas que sean consecuentes con lo que deseamos obtener.

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Medita sobre esto:

En paracaidismo, hay una actividad llamada «buceo de superficie». En la zona de lanzamiento, verás gente tendida boca abajo sobre artilugios que parecen monopatines. Hacen todos los movimientos en el suelo como si cayeran libremente por el aire. Están entrenando sus cuerpos y ellos mismos para hacerlo bien. Están experimentando cómo se siente hacerlo bien.
¿Tienes algo que estás tratando de aprender a hacer? ¿Estás luchando por soltar a alguien? ¿Estás tratando de hacer algo por primera vez? ¿Conquistar tu miedo a volar o escribir un libro? ¿Tiene una reunión programada que le cause algo de tensión? Tal vez necesites acercarte a tu jefe y pedir un aumento.
Vete a ti mismo haciéndolo. Tranquilícese primero relajando deliberadamente cada parte de su cuerpo y mente. Entonces imagínese haciéndolo, sea lo que sea. Vea cómo se siente hacerlo bien. Analice cada detalle de cómo se sentiría si lo hiciera bien.
Si te encuentras con un bloqueo que te impide avanzar sin problemas en tu tiempo de visualización, pregúntale a tu Poder Superior o a ti mismo cómo remediarlo o liberarlo. ¿Tienes un miedo que te está bloqueando? ¿Es un miedo nuevo o viejo? Tal vez se trate de lo que alguien le dijo hace mucho tiempo acerca de su insuficiencia. Libera esa energía, luego comienza de nuevo, viendo lo que se siente al hacerlo bien. Mantenga en su visualización hasta que pueda pasar por todo el proceso sin problemas, de principio a fin.
Si lo intentas pero no puedes imaginarte a ti mismo haciendo algo, y mucho menos verás cómo se siente hacerlo bien, tal vez estás tratando de hacer algo que no es adecuado para ti. Pregúntale a su Poder Superior por orientación sobre eso también.
La visualización puede darnos tiempo para bucear de forma segura y superar torpezas, miedos, bloqueos y problemas potenciales. A veces, pasar el tiempo tranquilo tratando de visualizar cómo se siente hacerlo bien puede darnos un mensaje de que este es o no el momento adecuado para nosotros.

Dios, ayúdame a usar mis poderes mentales para crear las escenas más positivas que pueda imaginar que tengan lugar en mi vida.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que muchos de mis temores nacen antes de dar el primer paso. Cuando pongo mis planes y mis miedos en las manos de Dios, Él fortalece mi confianza y me ayuda a avanzar con serenidad. En lugar de imaginar el fracaso, hoy decido contemplar con fe las posibilidades que Dios puede abrir delante de mí y caminar con la certeza de que Su presencia me acompaña. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué temor me está impidiendo dar el paso que Dios me está invitando a dar? ¿Estoy permitiendo que la fe en Dios dirija mis pensamientos o dejo que el miedo gobierne mi manera de actuar? Comparte aquí.

Reflexión del Dia: 13 de Julio


Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que culpar a los demás no es suficiente, quizás sea momento de mirar hacia adentro y analizar tu propio comportamiento como posible causa de tu insatisfacción personal.

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Reflexiona sobre esto:

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitarnos oír nada más. Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvernos hacia nuestro poder superior y expresarle qué tan enojados estamos.
De modo que, ¿qué hacemos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Azotamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material porque ya hemos perdido demasiado.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esconder mis emociones no las hace desaparecer. Cuando reprimo mi enojo, solo permito que crezca y afecte mi paz y mis relaciones. Dios me invita a llevarle mi corazón con honestidad, permitiéndole sanar aquello que por tanto tiempo he intentado ocultar. (Alpha).

Para Reflexionar:¿Qué emociones estoy reprimiendo por miedo al rechazo o al juicio de los demás? ¿Estoy llevando mi enojo a Dios para que Él transforme mi corazón en lugar de permitir que la amargura eche raíces? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 12 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que se hace necesario que el codependiente debe esmerarse en responsabilizarse del cuidado de sí mismo.

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Reflexiona sobre esto:

Darnos lo que necesitamos y aprender a vivir en forma autodirigida requiere de fe. Necesitamos fe suficiente para proseguir con nuestra vida, y necesitamos hacer al menos algo pequeñito a diario para empezar a ir hacia adelante.
A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podemos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.
Estoy aprendiendo a identificar cómo cuidar de mi misma. Conozco a mucha gente que ha aprendido ya a hacerlo o lo está aprendiendo también. Creo que todos los codependientes pueden aprender.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que cuidar de mí también forma parte del propósito de Dios para mi vida. No necesito ser perfecto para seguir adelante; basta con caminar cada día confiando en Su gracia y aprendiendo de cada experiencia. Cuando atiendo mis necesidades con sabiduría y descanso en el amor de Dios, descubro que mi corazón encuentra paz y mis relaciones también comienzan a reflejar ese equilibrio. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy dedicando tiempo a cuidar las necesidades que Dios me ha confiado o siempre las dejo para después? ¿Estoy avanzando con fe, aceptando mis limitaciones y confiando en la gracia de Dios para seguir creciendo? Comenta tu opinión al respecto.

Meditación 12 de Julio… Auto-Divulgación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad del codependiente de ir presentándose como es ante las personas de su entorno familiar, laboral. Esto permite tumbar barreras de antes le impedían ser el mismo.

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Medita sobre esto:

Aprender a revelar gentilmente quiénes somos es cómo nos abrimos al amor y la intimidad en nuestras relaciones.
Muchos de nosotros nos hemos escondido bajo una capa protectora, una carcasa que impide que otros nos vean o lastimen. No queremos ser tan vulnerables. No queremos exponer nuestros pensamientos, sentimientos, miedos, debilidades, y algunas veces nuestras fortalezas, a otros.
No queremos que otros vean quiénes somos en realidad.
Puede que tengamos miedo de que nos juzguen, se vayan o no nos quieran. Es posible que no estemos seguros de quiénes somos o cómo debemos revelarnos a los demás.
Ser vulnerable puede ser aterrador, especialmente si hemos vivido con personas que abusaron, maltrataron, manipularon o no nos apreciaron.
Poco a poco, aprendemos a correr el riesgo de revelarnos a nosotros mismos. Divulgamos a la persona real dentro de otros. Escogemos personas seguras, y comenzamos a revelar fragmentos sobre nosotros mismos.
A veces, por miedo, podemos negarnos, pensando que eso ayudará a la relación o ayudará a otros a querernos más. Esa es una ilusión. Retener quiénes somos no nos ayuda a nosotros, a la otra persona ni a la relación. La retención es un comportamiento que fracasa. Para que exista verdadera intimidad y cercanía, para que nos amemos a nosotros mismos y nos contemos con una relación, debemos revelar quiénes somos.
Eso no significa que les contamos todo a todos a la vez. Eso también puede ser un comportamiento autodestructivo. Podemos aprender a confiar en nosotros mismos, sobre a quién contar, cuándo contar, dónde contar y cuánto decir.
Confiar en que las personas nos amarán y querrán si somos exactamente lo que somos es aterrador.Pero es la única forma en que podemos lograr lo que queremos en las relaciones. Dejar de lado nuestra necesidad de controlar a los demás, sus opiniones, sus sentimientos sobre nosotros o el curso de la relación, es la clave.
Suavemente, como una flor, podemos aprender a abrirnos. Como una flor, haremos eso cuando el sol brilla y hay calor.

Hoy, comenzaré a correr el riesgo de revelar quién soy a alguien con quien me siento seguro. Dejaré ir algunos de mis dispositivos de protección y me arriesgaré a ser vulnerable, aunque me hayan enseñado de otra manera, aunque me haya enseñado a mí mismo de manera diferente. Revelaré quién soy de una manera que refleje la autorresponsabilidad, el amor propio, la franqueza y la franqueza. Dios, ayúdame a dejar de lado mi miedo a revelar quién soy para las personas. Ayúdame a aceptar quién soy y ayúdame a dejar de lado mi necesidad de ser quien la gente quiere que sea.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la vulnerabilidad no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía. Cuando acepto quién soy delante de Dios, dejo de vivir buscando la aprobación de los demás y comienzo a relacionarme con autenticidad. Con Su ayuda puedo abrir mi corazón con sabiduría, confiando en que las relaciones más sanas nacen de la verdad, el respeto y el amor genuino. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy ocultando quién soy por temor al rechazo o a no ser aceptado? ¿Confío más en la aprobación de las personas o en el amor incondicional que Dios tiene por mí? Comenta acá.