Reflexión del Dia: 13 de Julio


Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente reitera que culpar a los demás no es suficiente, quizás sea momento de mirar hacia adentro y analizar tu propio comportamiento como posible causa de tu insatisfacción personal.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

A menudo no podemos o no queremos decirles a nuestros padres cómo nos sentimos. Ellos pueden estar furiosos con nosotros porque somos amigos de alguien que tiene problemas con el alcohol o con otra droga. O nuestros padres pueden ver tan sólo el lado bueno del alcohólico o del adicto y pensar que somos poco razonables y que no lo apreciamos. Nuestros amigos pueden llegar incluso a hartarse de oír nuestras quejas. Algunos podemos sentirnos tan avergonzados que creemos no poder contarle a nuestro sacerdote o a nuestro pastor cuán enojados estamos. Ellos simplemente nos llamarían pecadores, y no necesitarnos oír nada más. Eso es lo que nos hemos estado diciendo a nosotros mismos. Muchos de nosotros ni siquiera pensaríamos en volvernos hacia nuestro poder superior y expresarle qué tan enojados estamos.
De modo que, ¿qué hacemos con todo este vapor sellado a presión? Lo mismo que hacemos con casi todo lo que tiene que ver con nosotros: lo reprimimos y nos sentimos culpables por él. La ira reprimida, al igual que todas las otras emociones reprimidas, causa problemas. A veces nuestra ira puede derramarse de forma inadecuada. Le gritamos a alguien a quien no teníamos intención de gritarle. Arrugamos la cara fruncimos los labios, y ayudamos a los demás a no sentir ganas de estar cerca de nosotros. Azotamos los platos aunque no podamos permitirnos el gasto de romper nada que tenga un valor material porque ya hemos perdido demasiado.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esconder mis emociones no las hace desaparecer. Cuando reprimo mi enojo, solo permito que crezca y afecte mi paz y mis relaciones. Dios me invita a llevarle mi corazón con honestidad, permitiéndole sanar aquello que por tanto tiempo he intentado ocultar. (Alpha).

Para Reflexionar:¿Qué emociones estoy reprimiendo por miedo al rechazo o al juicio de los demás? ¿Estoy llevando mi enojo a Dios para que Él transforme mi corazón en lugar de permitir que la amargura eche raíces? Comenta acá.

Meditación 13 de Julio… Aprendiendo a Esperar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que no seamos sabias en nuestra propia opinión, quizás lo que tú quieres para ¡ya! te parezca bueno, pero deja actuar a la Divinidad.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Empecé a darme cuenta de que esperar es un arte, que la espera logra cosas. Esperar puede ser muy, muy poderoso. El tiempo es algo valioso. Si puede esperar dos años, a veces puede lograr algo que no podría lograr hoy, sin importar cuánto haya trabajado, sin importar cuánto dinero haya vomitado en el aire, sin embargo, muchas veces se golpeó la cabeza contra la pared. (EL VALOR AL CAMBIO POR DENNIS WHOLEY).

Las personas que tienen más éxito en vivir y amar son aquellas que pueden aprender a esperar con éxito. No muchas personas disfrutan esperando o aprendiendo paciencia. Sin embargo, esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está disponible para nosotros ahora. Pero hay cosas que no podríamos hacer o tener hoy, sin importar qué, que podamos tener en el futuro. Hoy, nos volveremos locos tratando de lograr lo que vendrá naturalmente y con facilidad más tarde.
Podemos confiar en que todo está dentro del cronograma. El tiempo de espera no es tiempo perdido. Se está trabajando en algo, en nosotros, en otra persona, en el Universo.
No tenemos que poner nuestra vida en espera mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a otra parte; podemos practicar aceptación y gratitud mientras tanto; podemos confiar en que tenemos una vida para vivir mientras esperamos; luego nos dedicamos a vivirla.
Ocúpate de tu frustración e impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: «No siempre puedes obtener lo que quieres» no es del todo cierto. A menudo, en la vida, podemos obtener lo que queremos, especialmente los deseos de nuestro corazón, si podemos aprender a esperar.

Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me siento impotente porque estoy esperando que algo suceda y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder disponible para mí al aprender a esperar.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esperar también es una forma de confiar en Dios. Aunque muchas veces deseo respuestas inmediatas, Él conoce el tiempo perfecto para cada propósito. Mientras espero, puedo seguir creciendo, sirviendo y viviendo con esperanza, sabiendo que Dios también está obrando en mi corazón para prepararme para lo que ha dispuesto. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando en el tiempo de Dios o permito que la impaciencia gobierne mis decisiones? ¿Qué está formando Dios en mi carácter durante este tiempo de espera? Comparte aquí.