Reflexión del Dia: 18 de Agosto


Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que los codependientes solemos replicar ante cualquier reacción de los otros, ante sus problemas de forma inmediata perturbándonos, soslayando nuestras necesidades y priorizando la de los demás. Asoma como terapéutico que nuestras reacciones deben estar en sintonía con sentimientos y emociones saludables, no pretendiendo controlar la vida de los otros.

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Reflexiona sobre esto:

Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien.
Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…)
Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.

Mi Reflexión: No estamos obligados a devolver la misma actitud que recibimos. Si alguien pierde la calma, nosotros podemos elegir conservar la nuestra. No se trata de ignorar lo que sentimos, sino de decidir qué merece nuestra reacción y qué podemos dejar pasar. Cuando dejamos de alimentar la cadena de reacciones, recuperamos nuestra libertad y nuestra paz. Podemos reconocer lo que sentimos, hacer una pausa y responder de manera consciente. (Alpha).

Preguntas para reflexionar:
¿Estoy reaccionando a la conducta de alguien o respondiendo desde mi propia serenidad?
¿Qué reacción puedo detener hoy para no alimentar un conflicto innecesario?.

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