Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» ratifica la necesidad de dependencia afectiva que desarrolla el codependiente, hasta el punto de «conformarse» con lo poco que puede brindarle de atención y afecto la persona a la cual esta apegado. Esta situación de apego mas critico lo lleva incluso a «limitar» sus relaciones, para luego quedarse solo dependiendo aun mas de esa persona. Es un verdadero «drama».
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Reflexiona sobre esto:
Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.
Mi Reflexión: Cuando buscamos en otra persona la seguridad, el valor o la felicidad que solo Dios puede darnos, corremos el riesgo de conformarnos con relaciones que no nos edifican. El miedo a la soledad puede llevarnos a aceptar menos de lo que merecemos como hijos de Dios. Sin embargo, la verdadera libertad comienza cuando reconocemos que nuestra identidad y nuestro valor no dependen de la aprobación o la presencia de alguien más, sino del amor incondicional del Señor. Al fortalecer nuestra relación con Él, aprendemos a establecer límites saludables y a construir vínculos basados en el respeto, el amor y la verdad. (Alpha).
Preguntas para reflexionar:
¿Me estoy conformando con menos de lo que Dios desea para mis relaciones por temor a quedarme solo(a)?
¿Estoy buscando mi seguridad emocional en las personas o en el amor y la fidelidad de Dios?