Vivo en el Ahora

Las viejas cintas de mi infancia solían dirigir mi vida. Las mayorías de las personas tienen grabadas en su interior 25.000 horas de cintas parentales. Muchas de estas viejas cintas contienen una gran cantidad de mensajes negativos, criticas y «deberías». Ahora elijo borrarlas y volverlas a grabar con mensajes nuevos y positivos.
Escucho mis pensamientos mas íntimos, y cuando percibo alguno que me hace sentir mal, le doy la vuelta. Así grabo mensajes positivos encima de los negativos. No hay que escuchar obedientemente las viejas tonterías; graba encima de ellas.

Se que soy una persona capaz, que merezco vivir. De veras creo que merezco una vida maravillosa. Estoy aquí por un propósito. Tengo el poder de «cambiar las cintas». Estos viejos mensajes negativos no son la verdad de mi Ser.

Que tus Padres te graben una cinta diciéndote que eres una persona maravillosa. ¡TE LO DEBEN!

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones diarias para sanar tu vida)

Danza de Sufrimiento, Vergüenza y Auto-Abuso

«La razón por la que no hemos podido amar a nuestros semejantes como a nosotros mismos, es porque lo hemos estado haciendo al revés. Se nos enseñó a juzgarnos y a sentirnos avergonzados de nosotros mismos. Se nos enseñó a odiarnos por ser humanos.»

«Si yo me siento un «fracasado» y le estoy dando poder a la voz interna del «padre criticador» que me está diciendo que soy un fracaso, entonces me puedo quedar atrapado en un lugar muy doloroso en donde me estoy avergonzando por ser yo mismo. En esta dinámica soy la víctima de mi mismo y también soy mi propio perpetrador, y el siguiente paso es rescatarme a mi mismo usando una de las viejas herramientas para volverme inconsciente (comida, alcohol, sexo, etc.) Por lo que la enfermedad me tiene girando en una rueda de hámster de sufrimiento y vergüenza, una danza de dolor, culpa y auto-abuso.»

La Codependencia es una enfermedad increíblemente poderosa, insidiosa y viciosa.

Es muy poderosa porque está arraigada en nuestra relación medular con nuestros seres. Como niños pequeños fuimos agredidos con el mensaje de que había algo malo en nosotros. Obtuvimos este mensaje de nuestros padres, quienes fueron agredidos y heridos en la infancia por sus padres, que fueron agredidos en la infancia, y por nuestra sociedad que está basada en la creencia de que ser un humano es algo vergonzoso.

La Codependencia es insidiosa porque es muy dominante. La creencia medular emocional de que hay algo malo con lo que somos, afecta todas las relaciones en nuestra vida y nos impide aprender cómo Amar Verdaderamente. En una sociedad Codependiente, el valor es asignado en comparación (más rico que, más bonita que, más espiritual que, más sano que, etc.) por lo que la única forma de sentirse a gusto sobre uno mismo, es el juicio y el menosprecio de otros. La comparación sirve a la creencia en la separación, que hace posible la violencia, el desamparo, la contaminación y a los billonarios. El amor tiene que ver con sentirnos conectados en el esquema de las cosas, no separados.

La Codependencia es viciosa porque nos obliga a odiarnos y a abusar de nosotros mismos. Se nos enseñó a juzgarnos y avergonzarnos por ser humanos. En el centro de nuestra relación con nosotros mismos, está el sentimiento de que de alguna forma, no merecemos y somos indignos del amor.

A mi padre se le enseñó que supuestamente debía ser perfecto y que la ira era la única emoción masculina permisible. Como resultado, ese pequeño niño que cometió errores y al que le gritaron, se sintió defectuoso e indigno de ser amado.

Mi madre me dijo cuánto me amaba, lo importante y valioso era, y cómo podía ser cualquier cosa que quisiera ser. Pero mi madre no tenía auto-estima ni límites, entonces cometió conmigo un incesto emocional. Yo me sentí responsable por su bienestar emocional y sentí gran vergüenza al no poder protegerla de la violencia de mi padre o del dolor de la vida. Esto era prueba de que yo era tan defectuoso que, aunque una mujer pudiera pensar que era digno de amor, eventualmente la verdad de mi indignidad sería expuesta, por mi inhabilidad para protegerla y asegurarle su felicidad.

La iglesia en la que me crié, me enseñó que nací pecador e indigno y que debía ser agradecido porque Dios me amaba a pesar de mi indignidad. Y, aunque Dios me amaba, si yo permitía que mi indignidad saliera a la superficie comportándome (o incluso pensado) en base a las vergonzosas debilidades humanas con las que nací, entonces Dios se vería forzado, con gran tristeza y renuencia, a mandarme al infierno para arder por siempre.

¿Es de sorprenderse que en mi centro me sintiera devaluado e indigno de ser amado? ¿Es de sorprenderse que como adulto me quedara atrapado en un ciclo continuo de vergüenza, culpa y auto-abuso?

El dolor de ser indigno y la vergüenza eran tan grandes, que tuve que aprender formas para volverme inconsciente y desconectarme de mis sentimientos. Las formas como aprendí a protegerme del dolor y nutrirme cuando estaba herido, eran cosas como las drogas y el alcohol, la comida y los cigarros, las relaciones y el trabajo, la obsesión.

La forma como funciona en la práctica es como esto: Me estoy sintiendo gordo; me juzgo por estar gordo; me avergüenzo a mi mismo por ser gordo; me flagelo por estar gordo; entonces me hiero tanto que tengo que aliviar parte del dolor; entonces me consiento y me como una pizza; luego me juzgo por comer pizza, etc.

Este es un ciclo funcional para la enfermedad. La vergüenza engendra el auto-abuso, que engendra la vergüenza, que sirve al propósito de la enfermedad, que es mantenernos separados, para no programarnos a equivocarnos, creyendo que somos merecedores y dignos de ser amados.

Obviamente este es un ciclo disfuncional si nuestro propósito es ser felices y disfrutar de estar vivos. La forma para detener este ciclo tiene dos partes y es simple en teoría, pero extremadamente difícil de implementar momento a momento, en bases cotidianas en nuestras vidas:

La primera parte tiene que ver con remover la vergüenza de nuestro proceso interno. Este es un proceso complicado y de multinivel, que involucra cambiar los sistemas de creencias que están dictando nuestras reacciones hacia la vida (esto incluye todo, desde afirmaciones positivas, hasta trabajo de liberación de energía emocional y pena, grupos de apoyo, meditación y oración, trabajo con el niño interior, etc.) para que podamos cambiar nuestra relación con nuestro ser en el centro y comencemos a tratarnos a nosotros mismos en formas más sanas.

La segunda parte es más simple y generalmente más difícil. Involucra tomar «la acción». («la acción» se refiere a un comportamiento específico. Debemos tomar acción para hacer todas las cosas listadas también en la primera parte.) Cambiar el comportamiento que nos está dando una razón para sentir vergüenza. Simplemente decir «no» o «si», si el comportamiento en cuestión es algo como no comer, o aislarnos, o no hacer ejercicio. E incluso aunque pueda funcionar durante algún tiempo en el corto plazo, usar la vergüenza y el juicio para motivarnos a cambiar un comportamiento, en el largo plazo, en alineación con nuestra meta de tener relaciones más amorosas con nosotros mismos para ser felices, es mucho más poderoso tomar esa acción de una forma Amorosa.

Esto implica establecer un límite al pequeño niño dentro de nosotros, que quiere gratificación y alivio instantáneo, a través del adulto Amoroso en nosotros que comprende el concepto de gratificación retardada. (Si hago ejercicio cada día me sentiré mucho mejor en el largo plazo.) El verdadero orgullo proviene de la acción tomada. Es falso orgullo sentirnos bien respecto a nosotros mismos en comparación con la apariencia, el talento, la inteligencia o al ser forzados a volvernos espirituales, sanos o sobrios. Esos son dones. El orgullo verdadero es tomar crédito por la acción que hemos emprendido para fomentar, nutrir y mantener esos dones.

La forma de destruir el ciclo auto-destructivo, es detener la danza de vergüenza, sufrimiento y auto-abuso, es establecer límites Amorosos para nosotros, en el momento que surge esa necesidad desesperada por la gratificación inmediata, y saber que, aunque no es vergonzoso si no podemos hacerlo perfectamente todo el tiempo, solo necesitamos «hacerlo». Necesitamos que nuestro Ser Verdadero apoye a nuestro ser herido con el fin de Amarnos a nosotros mismos.

Robert Burney, de su Libro: «Codependence: The Dance of Wounded Souls» («Codependiencia, la Danza de las Almas Heridas»). Traducido por: Claudia Cuesta. http://www.reskarendaya.com/

Dejar Ir… Soltar

Cuando uno de los miembros de la pareja deja de amar y decide alejarse hay una persona que siente un gran dolor, y que siente el peso de la pérdida de una manera diferente.

Esta persona es la que sigue amando, la que no puede comprender o, que si bien comprende lo que sucede no lo entiende o se niega.

De pronto debe asumir su vida, su pena, y elaborar el duelo.

Es ahí cuando empezamos a comprender que a veces no podemos tener todo lo que queremos, y que la vida, o el mundo no era como lo imaginamos.

Soñamos con una vida en pareja, siempre sintiéndonos amados y amando, en terminar nuestra vida al lado de la persona amada, y así de sueño en sueño un día nos despertamos ante esa realidad: Ya no nos aman.

Nos llenamos de preguntas sin respuestas: ¿por qué? ¿cuándo?

Amar implica correr ese riesgo, y cuando se ama de verdad se sufre. Ante la pérdida debemos tratar de elaborar el duelo, y poco a poco lograr separarnos de lo que ya no está.

Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías, a esas ilusiones, el dolor crecerá sin parar y día a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán los compañeros de ruta, de una ruta hacia la depresión, la falta de incentivo, la falta de vida.
Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido.

Dejar ir esa es la clave, no es fácil, no es simple: Duele… y como dice Bucay:

» A mi me parece que la vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena… Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir. No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta voy a saber que estás acá porque te queres quedar, porque si te quisieras ir ya te habrías ido…»

(Jorge Bucay).

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Dejo marchar la necesidad de ser perfecta

Cuando estoy preparada para dejar marchar una vieja costumbre, aparece como un problema. Estoy aprendiendo a identificar mis problemas como mensajeros provenientes de un lugar profundo de mi interior que anhela ser amado. Le pido al Universo que me ayude a dejar marchar el temor, y me permito tener una nueva comprensión. Estoy aprendiendo a ser amable con mis hábitos y creencias negativas. Antes solía decir: «Quiero librarme de eso»; ahora se que he creado todos mis hábitos para un propósito determinado. De modo que dejo marchar los viejos hábitos con amor y encuentro maneras mas positivas de satisfacer esas necesidades.

Todos mis nuevos hábitos me apoyan positivamente.

(Louise L. Hay de su Libro Meditaciones para sanar su vida).

Quinto Paso Terapia (CoDA)

QUINTO PASO.
“ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTRAS FALTAS”.

Fue en el quinto paso donde se nos dio la oportunidad de transformar la culpa y vergüenza con humildad.
En el primer paso admitimos nuestra impotencia; en el segundo paso llegamos al convencimiento de que nuestra voluntad estaba fuera de control , con el tercer paso pusimos nuestra voluntad al cuidado de Dios, el cuarto paso nos guió para anotar nuestros dilemas. El quinto paso nos da la oportunidad de hacer un acto de FE, ahora expondremos nuestros más profundos secretos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano .

ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO:

La mayor parte de nosotros hemos pasado la vida atemorizados y a menudo defendiéndonos ante la idea de exponernos. “Si realmente supieras quien soy, no me querrías”, esto puede ser nuestro caso colectivo de vergüenza ahora en este paso, se nos pide que dejemos nuestros escudos protectores .

Muchos de nosotros nos resistíamos y esta resistencia se manifiesta de diferentes formas, pasivamente: “Algún día lo haré”, RABIA: “mi vida es asunto mío y de nadie más”, TEMOR: “Esta organización es definitivamente un culto”, o algunos creíamos que habíamos trabajado demasiado y estábamos cansados “¿Qué no fue suficiente con el inventario que hice”?

Por la sugerencia de amigos de CoDA que ya habían dado este paso, decidimos tomar el riesgo de abrirnos de la manera más segura, con nuestro Poder Superior. Admitiendo en primera instancia ante Dios, nos hace ver que el primer
elemento de nuestra recuperación es espiritual. Sin darnos cuenta la mayoría de nosotros hemos vivido con una resaca de tensión constante que amarga nuestra energía y alegría. En la medida en que nos rebelamos, aquello que venimos escondiendo desde hace tanto tiempo, comenzamos a experimentar los sentimientos que por mucho tiempo contuvimos. Fue
incómodo pero no incontrolable, algunos de nosotros nos sorprendimos de la vergüenza que sentíamos con solo admitir ante nosotros mismos nuestras faltas. Alentados por otros miembros de CoDA sobrepasamos esta sección del quinto paso y eventualmente, la presión del peso de lo que llevamos encerrado dentro, comenzó a aligerarse. Esta auto admisión se convirtió en el vehículo de la auto aceptación .

La mayoría de nosotros elegimos compartir nuestro cuarto paso con un compañero de CoDA, confiable y comprensivo, alguien que lleve en el programa el tiempo suficiente para haber practicado sino todos, la mayoría de los doce pasos. También fue impactante sacar este inventario con alguien que, en nuestra opinión estuviese viviendo el programa. Otros escogieron alguien que los escuchara, un terapeuta, un consejero, un clérigo, en tanto tuvieran conocimiento de los programas de doce pasos y el propósito del quinto paso. También es recomendable no escoger un familiar, compañero de trabajo o el foco de nuestra obsesión. Pedimos el tiempo suficiente a la persona que nos ha de escuchar y escogimos el lugar que sintiéramos más seguro.

Antes de este paso, pedimos a nuestro Poder Superior que nos guiara, y le expresamos nuestro deseo de ser honestos y abiertos. Después de haber dado este paso compartimos los sentimientos que nos provocó el haberlo dado, sobre todo en las áreas más incómodas. La mayoría sentimos un gran alivio. Otros preguntábamos cuando se quitarían mágicamente
todos nuestros dolores. Otros de nosotros no sentimos nada y estuvimos desilusionados.

Ansiosos de cambio, muchos de nosotros tuvimos que ser advertidos del propósito de este paso que es únicamente admitir nuestros defectos de carácter, las acciones a tomar vendrán después. Se nos recordó que esto era un proceso. Funcionó sin importar como nos sintiéramos. El poder de la honestidad nos va sanando por sí solo.

En este momento me daré el reconocimiento por hacer los que me cuesta más trabajo. Descansaré sabiendo que mi Poder Superior está presente y me está aceptando como soy. Se que he adelantado en mi propósito de recuperación abriendo mi ser y mi corazón a mi compañero ser humano.

Actividad sugerida:

1.- Despues de orar pidiendo la ayuda de Dios, busque una persona para compartir su codependencia, el testimonio del Paso Uno. Si siente confianza y esta convencido de que la persona puede guardar su confianza proceda con el Paso Cinco.

2.- Arregle una cita de por lo menos una hora, y con toda libertad, comparta la naturaleza concreta de toda la lista de sus fallas y pecados. Si es necesario arregle otra cita para terminar; no deje de hacerlo.

3.- Lectura bíblica sugerida: Lucas 15,11-24 (El Hijo Prodigo).

11 »Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—. 12 El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. 13 Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. 14 »Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. 15 Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. 17 Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! 18 Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros.” 20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. »Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.”[a] 22 Pero el padre ordenó a sus *siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. 24 Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Oración contra Apegos y Obsesiones

Dios mio, tu eres el importante. Tu, el infinito, que todo lo sostienes con tu gran poder. Si tu te apartaras de mi, yo me esfumaría como el vapor.
Creo en ti, espero en ti, te amo. Solo tu mereces la adoración del corazón humano y solo ante ti debo postrarme. Solo tu eres el Señor, glorioso, con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar.
Por eso Señor, no permitas que yo adore cualquier cosa como si fuera un dios, porque ningún ser y nada de este mundo vale tanto.
Enséñame a descubrir mi dignidad, porque soy infinitamente amado por ti, para que no me arrastre detrás de cosas de este mundo ni me convierta en esclavo de posesiones ni de afectos. No permitas que las obsesiones me quiten la alegría.
Sana mis sentimientos de insatisfacción para que alcance una verdadera libertad interior. Enséñame a gozar de las cosas buenas sin necesidad de poseerlas o de aferrarme a ellas.
Te reconozco a ti como mi único dueño, el único Señor de mi vida. No permitas que pierda la Serenidad cuando algo se acabe; no dejes que me llene de angustias por temor a perder algo.
Solo abandonándome a ti podre sanar mis angustias, sabiendo que nada es absoluto. Solo Tu.
Señor mío, dame un corazón humilde y libre, que no este atado a las vanidades, reconocimientos, aplausos. Dame un corazón simple que sea capaz de darlo todo, pero dejándote a ti la gloria y el honor.
Derrama en mí tu gracia para que pueda vivir desprendido de los frutos de mis esfuerzos, para que en mi trabajo busqué sobre todo tu gloria, sin obsesionarme esperando determinados resultados.
Dame ese desprendimiento Señor, libérame del orgullo, para que pueda trabajar intensamente, pero con la santa paz y la inmensa felicidad de un corazón desprendido.
Te entrego todos mis deseos, todos mis sueños, todas mis necesidades. Colma mi interior insatisfecho como tu quieras. Ya no quiero empecinarme en lograr la felicidad a mi modo y prefiero confiar en tu amor, que me dará lo que necesito de la manera más conveniente.
Te entrego Señor, todo lo que tengo y todo lo que estoy viviendo. Te doy gracias por lo que me estas regalando y lo disfruto con gozo. Te lo entrego todo para que acabe cuando tenga que acabar.
Y te proclamo a ti, Jesús, como único Señor y dueño de todas mis cosas, de todo lo que vivo, de todo lo que soy y de todo mi futuro. Me darás la felicidad que necesito porque confió en tu Amor ¡Amén!

(Víctor Manuel Fernández de su Libro Para liberarte de los Apegos y Obsesiones)

Cuarto Paso Terapia (CoDA)

CUARTO PASO.“SIN NINGÚN TEMOR HICIMOS UN MINUCIOSO INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS”.

Habiendo seguido el sendero espiritual que se nos sugiere en los tres primeros pasos, nos paramos en la antesala del descubrimiento de nosotros mismos. El enunciado del cuarto paso: “Sin ningún temor hicimos un inventario moral de nosotros mismos” nos ofrece la herramienta perfecta para empezar. El lenguaje no utiliza criticismo avergonzante, simplemente dice “vamos echando un vistazo a nuestra vida, como hemos sido hasta ahora”. La mayoría de nosotros hemos gastado la mejor parte de nuestras vidas preocupándonos por los otros. Escudriñábamos, criticábamos y analizábamos a otros y a nosotros mismos, algunas veces obsesivamente, pero esto no era el inventario moral de nadie. Era autosuficiencia y autoabuso.

En los tres primeros pasos de CoDA, comenzamos a participar en una sociedad con el Poder Superior de nuestra propia elección, y fue esta sociedad la que se convirtió en nuestra garantía para el éxito. Ponernos sólidamente en manos de Dios, significará el fin de la autosuficiencia y el autoabuso. No había nada que temer de esta investigación, nos habíamos rendido ante un Poder Superior a nosotros mismos, superior a cualquier insuficiencia o defecto, hasta nuestra vergüenza o miedo. A menos que decidiéramos hacer a un lado la decisión que tomamos en el tercer paso, nosotros ya no estábamos a cargo.

SIN TEMOR Y MINUCIOSO. Existen tantas definiciones de estas palabras como formas de representar alivio en su significado.
MINUCIOSO. Significa buscar cuidadosamente con el fin de encontrar algo perdido u oculto, llegar a conocer, aprender y buscar, llevar a cabo una profunda y perfecta investigación.
Y SIN TEMOR. Significa valiente, con agallas y sin desistir. Si buscar minuciosamente significa buscar algo sórdido y oculto. Estábamos a punto de iniciar una gran aventura, el descubrimiento de nuestro verdadero ser. Pero las palabras “s in ningún temor” son otro cuento, muchos de nosotros seguíamos creyendo que era imposible acercarnos a este proceso sin miedo. Nos conformamos al escuchar a otros que se habían sentido como nosotros, nos dimos cuenta de que estábamos solos, que estábamos en este barco con Dios, que amorosamente nos guiaría a lo largo del camino.
INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS. La primera parte de este paso definió la actitud que adoptamos mientras lo trabajamos (minucioso y sin temor alguno). La segunda parte nos da el enfoque y la dirección. Este inventario será únicamente de nosotros mismos y hablará de nuestro comportamiento personal en todas las experiencias de nuestra vida que podamos recordar. La palabra moral tiene varios sinónimos, entre ellos las palabras honesto, justo, abierto y de frente; el mensaje del cuarto paso estaba claro, este inventario de nosotros mismos debía ser honesto y de frente, no crítico o abusivo.
Si esto debía ser un inventario profundo, necesitábamos listar nuestros fondos y responsabilidades, esto quiere decir que tendríamos una gráfica balanceada de nosotros mismos. Para algunos fue más difícil descubrir cualidades que enfrentar defectos; para otros reconocer cualidades positivas hacia la tarea menos dolorosa. Cualquiera fue fueran nuestros sentimientos al respecto, se nos motivó a hacerlos ambos, como si cada uno fuese un aspecto importante de un inventario profundo. La mayoría de nosotros nos dimos cuenta de que hacer el inventario escrito era la única manera de librarse de la obsesión del pasado, también nos ayudó a organizar nuestros pensamientos. Aprendimos de nuestro padrino o madrina y otros amigos de CoDA que existían varias formas de acercarse. Algunos habían listado miedos, resentimientos y acciones tomadas ante personas y situaciones específicas. Otros escribieron la historia de sus vidas. Pero lo más importante es tener cuidado en que no importando lo que hubiese sucedido en el pasado, el propósito del cuarto paso es que cada uno de nosotros se diera cuenta de nuestra propia participación en los sucesos de nuestras vidas. Fue solamente con esta información que fuimos capaces de emprender una limpieza profunda, deshacernos de los desperdicios del pasado y convertirnos en seres humanos enteros.

En este momento tengo el deseo de verme a mí mismo como realmente soy, un ser espiritual creciendo, desarrollándose apoyándose en las manos de un Dios amoroso. Puedo separar quien soy de lo que he hecho, con el conocimiento que el verdadero YO está emergiendo amorosamente, alegremente y entero.

ACTIVIDAD SUGERIDA:

1.- A solas o en grupo comenzar sus listas. Luego en oración y a solas, añadir detalles.

2.- Lectura bíblica sugerida: Juan 8,1-11 (La Mujer Adultera)

Mas Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

Reflexión
«Te pido, Señor, que no me midas con la vara de tu justicia sino que sea medido con la de tu misericordia infinita».
¡Qué distintos son los pensamientos de Dios y los de nosotros, los hombres! El pasaje evangélico que nos presenta a Jesús, a la mujer adúltera y a los fariseos nos ayuda a contemplar el rostro amoroso y misericordioso de Cristo. A los escribas y fariseos, que eran considerados los grandes sabios, maestros y doctores de la ley, no les gusta ver que la gente siga y escuche a otro Maestro. Jesús va cumpliendo su obra de predicación y la gente lo escucha, porque saben que enseña con autoridad y, sobre todo, con su ejemplo. Los escribas y fariseos, con el corazón lleno de hipocresía, presentan a Jesús la mujer adúltera. Se acercan al Maestro, no porque busquen realmente saber cómo piensa o cuál es su doctrina sino para tentarlo.
¿Aplicará la ley? ¿Será justo? ¿Será compasivo? Para cualquier respuesta, humanamente esperada, tenían motivos para acusarle. Pero olvidaban que la Persona que estaba enfrente de ellos no sólo era verdadero Hombre sino verdadero Dios.
Todos nosotros somos conscientes de nuestra debilidad y de la facilidad con la que caemos en le pecado sin la gracia de Dios. Cristo nos hace ver que sólo Él puede juzgar los corazones de los hombres. Por ello, los que querían apedrear a la adúltera se van retirando, uno a uno, con la certeza de que todos mereceríamos el mismo castigo si Dios fuera únicamente justicia. La respuesta que da a los fariseos nos enseña que Dios aborrece el pecado pero ama hasta el extremo al pecador. Así es como Dios se revela infinitamente justo y misericordioso.

Al final del evangelio vemos que Cristo perdona los pecados de esta mujer y a la vez le exhorta a una conversión de vida. Para esto ha venido el Hijo de Dios al mundo, para redimirnos de nuestros pecados con su pasión y muerte.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Tercer Paso Terapia (CoDA)

TERCER PASO: “DECIDIMOS PONER NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS AL CUIDADO DE DIOS TAL COMO LO CONCEBIMOS”.

Tal final de nuestra ingenuidad, muchos de nosotros estuvimos dispuestos a confiar en un Poder Superior.
¿Y POR QUÉ NO? Nada de lo que habíamos hecho funcionaba, o por lo menos, no por mucho tiempo . Otros entre nosotros estaban temeros de confiar en este poder ¿y si nos daba lo que creíamos que merecíamos? ¿Y qué tal si no nos lo daba?. Después de hacer un examen a fondo nos enfrentamos a nuestra deteriorada autoestima, y acaso estábamos proyectando nuestras propias ideas de nosotros mismos a nuestro Poder Superior, el cual temíamos ¿estaba esperando para castigarnos por ser tan defectuosos? ¿O vivíamos con la noción omnipotente de que éramos los únicos que sabíamos que era lo mejor para nosotros mismos y para los demás?. Fue entonces cuando recordamos que en el segundo paso definimos a nuestro Poder Superior como un Poder Superior a nosotros mismos.
Trabajando el tercer paso descubrimos que este Poder era Superior a nuestra errónea idea de quien éramos. Superior a nuestra idea distorsionada de Dios y Superior a cualquier cosa que nuestro pensamiento humano pudiera crear. Podíamos pedirle a este Dios el entendimiento para liberarnos del cautiverio, de nuestras viejas ideas. Un día a la vez; y si los viejos pensamientos persistieran; podríamos seguir tomando la acción que se nos pide en este paso , confiando que con el tiempo, la sanacion llegará.

DECIDIMOS. Echamos a andar este paso viniendo a nuestra primera reunion de CoDA. En lo sucesivo y asistiendo a más reuniones, escuchamos, compartimos y comenzamos a sentir alivio. Cada vez que nos identificábamos con el historial de un compañero de CoDA o de una parte de la literatura de CoDA, incrementábamos nuestra confianza en los tres primeros pasos y en nuestra recuperación. Sin darnos cuenta nos habíamos rendido ante la sabiduría del programa, dejándonos de esta manera guiar por el. Aquí es cuando empezamos a ver nuestro progreso. Habíamos admitido que éramos impotentes ante los comportamientos compulsivos que habíamos practicado por tanto tiempo. Empezábamos a creer que un Poder Superior, podría liberarnos de ellos. El paso siguiente era obvio. Si creíamos que éramos impotentes y que un Poder Superior podía transformarnos, ¿por qué no aceptarlo? ¿Por qué no darle a Dios una oportunidad donde nosotros habíamos fallado? Además, ¿qué más teníamos que perder que no fuera nuestra miseria?

NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS. Habiendo experimentado alivio de nuestra obsesión por los demás, algunos quedamos complacidos. Pensamos que al haber dado el tercer paso una vez, habíamos hecho nuestro trabajo. Descubrimos rápidamente la naturaleza errónea de este pensamiento. Nuestras viejas ideas nos llaman para volver a la autosuficiencia, una vez más jugamos a ser Dios en nuestras vidas y en las de los demás. Algunas de las viejas dudas retan a nuestros nuevos pensamientos. Empezamos a pensar que si bien este programa funciona para otros, nosotros somos diferentes. Perdiendo la esperanza empezamos a dudar de nuestra habilidad para cambiar. Fue esta experiencia la que nos llevó al convencimiento de que este programa de recuperación no era una VARITA MÁGICA un pasatiempo para una agradable tarde. Representaba nuestra oportunidad de vivir como todo ser humano, y si lo deseábamos necesitaríamos de toda nuestra buena voluntad para alcanzarlo, así significará pedir ayuda a Dios más de una vez. En este momento puedo escoger mi propio Poder Superior. Puedo hacer a un lado mis viejas creencias acerca de quien soy y ser quien soy , UN HIJO DE DIOS. Puedo recordarme a mí mismo que una fe en mi Poder Superior, es una fe en mi mismo y que mi recuperación depende de ser honesto con mi Poder Superior y conmigo mismo.

Actividad sugerida:

1.- Tomar un largo tiempo para relacionarse con Dios o el Poder Superior (Puede ser el mismo tiempo en que intenta empezar el Paso Dos).

2.- Es importante durante este tiempo estar a solas y en silencio. Si desea hablar con alguien acerca de su entendimiento con Dios o el Poder Superior, hágalo después en la siguiente reunión.

3.- Anotar en su cuaderno (Diario Personal) lo que desea. Seria bueno escribir, con audacia, por lo menos una linea: Me abandono a ti, mi Dios.

4.- Lectura bíblica sugerida: Salmo 23 (El Señor es mi Pastor).

El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Recuperación: ¿Aprender de nuevo a vivir y a amar?

Aprender de nuevo a vivir y a amar significa encontrar un equilibrio: aprender a amar y, al mismo tiempo, vivir nuestra propia vida; aprender a amar sin fundirnos completamente en el plano emocional con el objeto de nuestro afecto; y aprender a amar a los demás sin por ello dejarnos de amar a nosotros mismos.
Necesitamos aprender a vivir, a amar y a divertirnos de manera que cada actividad no interfiera de una manera poco razonable con ninguna de las otras.
Gran parte de la recuperación consiste en encontrar y en mantener un equilibrio entre todos los aspectos de nuestra vida. Necesitamos vigilar la balanza para que esta no se cargue demasiado hacia ninguno de los dos lados a medida que evaluamos nuestras responsabilidades para con nosotros mismos y hacia los demás. Necesitamos equilibrar nuestras necesidades emocionales con nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales. Necesitarnos equilibrar el dar y el recibir; necesitamos encontrar la línea divisoria entre lo que es desentendernos de algo y cumplir con nuestra parte. Necesitamos encontrar un equilibrio entre lo que es resolver problemas y lo que es aprender a vivir con problemas no resueltos. Mucha de nuestra aflicción viene de haber tenido que vivir con la pena de problemas sin resolver, y de que las cosas no sucedieran de la manera que nosotros esperábamos y anticipábamos. Necesitamos encontrar un equilibrio entre dejar ir nuestras expectativas y el recordar que somos personas importantes y valiosas que merecen llevar vidas decentes.

Para comenzar:

A menudo me preguntan: ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo se comienza? ¿Cómo hago para encontrare el equilibrio?
He hablado acerca de muchas ideas y propuesto muchas sugerencias, y algunos de nosotros podemos sentirnos abrumados.
Para algunos, alcanzar un equilibrio puede parecer imposible. Podemos sentirnos como si estuviéramos tirados en el suelo de una celda oscura, de la que no podemos salir arrastrándonos. Sí podemos. Alcohólicos Anónimos y Al-Anón nos ofrecen una sencilla fórmula de tres partes para hacerlo. Se le llama “HOW”: Honestidad, Franqueza y Disposición para probar.
Antes escribí que el cambio comienza cuando nos percatamos de algo y lo aceptamos. El tercer paso en el cambio de la conducta humana es la acción asertiva. Para nosotros eso significa hacer las cosas de manera diferente. Seamos honestos, guardemos nuestra mente abierta y mantengámonos dispuestos a tratar de hacer las cosas de modo distinto, y entonces cambiaremos.

Escoge una conducta para trabajar sobre de ella y cuando lo hagas de manera cómoda sigue con otra.
He escuchado que necesitamos repetir una acción veintiún veces para convertirla en un hábito. Esa es una
regla básica que debemos tener presente. Descubramos por dónde queremos comenzar y empecemos por ahí. Empecemos donde nos encontramos. Si no podemos decidir por dónde empezar, empecemos a acudir a la reuniones de Al-Anón, o a algún otro grupo que sea adecuado. Si estamos en el sótano, salgamos de él aunque sea a rastras. Aprenderemos luego a caminar; conseguiremos el equilibrio.

Ir hacia adelante:

Una vez que hemos empezado, ir hacia adelante se volverá un proceso natural, si nos seguimos moviendo. A veces, daremos algunos pasos para atrás, Eso también está bien. A veces es necesario. A veces es parte de ir hacia delante.
Algunos podemos estar enfrentando decisiones difíciles, decisiones acerca de terminar con relaciones que son desdichadas y destructivas. De acuerdo con Earnie Larsen, si la relación está muerta, entiérrala.
Podemos tomarnos nuestro tiempo, trabajar sobre nosotros mismos, y seremos capaces de tomar la decisión correcta cuando sea tiempo de hacerlo.
Algunos podremos estar tratando de componer relaciones que están dañadas pero que siguen vivas. Seamos pacientes. El amor y la confianza son entidades vivas y frágiles. No se regeneran automáticamente porque así se los ordenemos si han sufrido resquebrajaduras. El amor y la confianza no reaparecerán automáticamente si la otra persona se pone sobria o si soluciona cualquier problema que haya tenido. Se debe permitir que el amor y la confianza sanen a su propio tiempo. A veces se curan; otras veces no.
Algunos podemos estar sin una persona especial a quien amar. Eso puede ser difícil, pero no es una situación imposible. Podremos querer y necesitar alguien a quien amar, pero creo que es de gran ayuda amarnos lo suficiente a nosotros mismos. Está bien tener una relación, pero también está bien no tener una relación. Busquemos amigos a quienes amar y que nos amen, y que piensen que nosotros somos valiosos. Amémonos a nosotros mismos y sepamos que somos valiosos. Usemos nuestros ratos de soledad como inspiración. Soltémonos.
Aprendamos las lecciones que debemos de estar aprendiendo. Crezcamos. Desarrollémonos. Trabajemos sobre nosotros mismos, de modo que cuando aparezca el amor, sea para mejorar una vida que ya es de por sí plena e interesante. El amor no debe ser la preocupación de nuestra vida entera ni un escape a una vida que es infeliz.
Luchemos por lograr nuestras metas. Divirtámonos. Confiemos en Dios y en su medida del tiempo. A Él le importamos y Él sabe acerca de todas nuestras necesidades y deseos.
Sea cual sea nuestra situación, podemos ir despacio. Nuestros corazones pueden conducirnos a donde nuestras cabezas nos dicen que no debemos ir. Nuestras cabezas pueden insistir en que vayamos a donde nuestros corazones no quieren seguirlas. En ocasiones la atracción que sentimos por las ranas puede llevarnos a donde ni nuestros corazones ni nuestras cabezas quieren ir. Eso está bien. No hay reglas acerca de a quién debemos amar y a quién no y con quién nos debemos relacionar y con quién no. Podemos amar a quien nosotros queramos, y cuando queramos. Pero hay que desacelerarnos y tomarnos el tiempo para hacerlo de una manera que no nos lastime.
Pongamos atención a lo que está sucediendo. Amemos desde nuestra fortaleza, no desde nuestra debilidad, y pidamos a los demás que hagan lo mismo. Tomemos decisiones acertadas a diario acerca de lo que debemos hacer para cuidar de nosotros mismos. Entre nuestro poder superior y nosotros, seremos capaces de averiguar lo que debemos hacer. Espero que encontremos gente a la que disfrutemos amar; gente que disfrute amándonos y nos rete a crecer. Espero que encontremos un trabajo que disfrutemos y que nos rete a crecer.
Una palabra de advertencia: de vez en cuando, podemos perder nuestro equilibrio. Podemos empezar a correr, a brincar, a saltar y de repente encontrarnos de narices en el piso. Todos esos viejos sentimientos locos se nos vienen de un jalón. No nos asustemos. Esto es normal. Las características codependientes, las maneras de pensar y los sentimientos se convierten en hábitos. Esos sentimientos y pensamientos habituales pueden salir de vez en cuando a la superficie. Los cambios (incluso los cambios benéficos), ciertas circunstancias que nos recuerden la locura del alcohol y el estrés pueden provocar codependencia. A veces nos alocamos otra vez sin motivo alguno. Pero esto pasará. No nos avergoncemos y no nos escondamos.
Podemos levantarnos de nuevo. Lo superaremos. Hablemos con amigos de confianza; seamos pacientes y gentiles con nosotros mismos. Sólo sigamos haciendo las cosas que sabemos que necesitamos hacer. Todo mejorará. No dejemos de cuidar de nosotros, no importa lo que suceda.
Conseguir nuestro equilibrio y mantenerlo una vez que lo hemos encontrado esla sustancia de la recuperación. Si eso suena a un gran paquete no nos preocupemos. Podemos hacerlo. Podemos aprender a vivir de nuevo. Podemos aprender a amar de nuevo. Incluso podemos aprender a divertirnos al mismo tiempo.

(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

Recuperación… ¿Como funciona los Doce Pasos?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Explica como funciona el programa en doce pasos en el proceso de recuperación?

Respuesta: Los programas en doce pasos incluyen todos los elementos necesarios para recuperarse de la codependencia. El programa es esencialmente un programa espiritual por medio del cual nos volvemos conscientes del modo en que nuestro esfuerzo por solucionar nuestros problemas de una forma desadaptativa ha generado a su vez nuevos problemas. Aprendemos a confiar en Dios, tal y como nosotros lo entendamos, y en nuestro grupo de doce pasos, como nunca, fuimos capaces de hacerlo con nuestros propios padres. El valor terapéutico del programa, en si mismo es enorme. Si se lleva conjuntamente con una psicoterapia individual, el valor se incrementa.

La gente se recupera básicamente de tres formas con los programas de doce pasos:

1. Mediante la educación y la información compartidas.
2. Mediante el reconocimiento personal y la expresión personal de sentimientos.
3. Mediante la transformación espiritual.

Por el hecho de acudir a nuestra primera reunión, ya estamos empezando a:

1. Dejar de negar, dejar de culpar a los demás y asumir la responsabilidad de nuestra propia conducta.
2. Satisfacer la necesidad de un testigo humano para nuestra verdad y nuestro dolor.
3. Nuestra historia se vuelve real a medida que la contamos.
4. A medida que nuestra historia se vuelve real, comenzamos a enfrentarnos a nuestro pasado.
5. A otras personas les puede impresionar o pueden tener alguna reacción hacia nuestra historia de codependencia, de manera que podemos conectar nuestra propia experiencia con la de otras personas. Revelamos nuestros secretos.
6. Normalizamos nuestra propia experiencia escuchando las historias de otras personas.
7. Cuando la gente nos escucha, concediéndonos importancia al margen de lo que digamos, ello nos da crédito y confianza, a nosotros mismos y a nuestra historia. Esta vez nadie nos dice que nos sentemos y que nos callemos, que los adultos son mas importantes que los niños y que ahora no tienen tiempo para nosotros. Hay tiempo.
8. Somos aceptados exactamente tal como nos presentamos a nosotros mismos y exactamente por lo que somos en ese momento.
9. Cuando aceptamos y empezamos a «basarnos en» los pasos propiamente dichos, estos nos proporcionan una guía extraordinariamente firme para trabajar sobre nosotros mismos, para la autoaceptacion y para la autoconfianza.
10.A medida que reflexionamos sobre esta nueva serie de principios y de directrices, puede que sea la primera vez en toda nuestra vida que podamos elegir como hemos de vivir.
11.Otra costumbre saludable es la tradición de rotar al líder de las reuniones. No existe ninguna autoridad, solo iguales. Cada vez que hablamos delante de los demás, nos oímos a nosotros mismos. Reaccionamos emocionalmente al material y recibimos apoyo de las reacciones de otras personas del grupo.
12.Estamos siendo escuchados, ademas de tomados en consideración. Nos estamos defendiendo a nosotros mismos en nuestra propia situación vital.

Todas las reuniones empiezan y acaban siempre de la misma forma y el formato es siempre el mismo. Esto suministra un contacto predecible a los miembros del grupo. El programa ofrece un lenguaje común para todos, a diferencia del sistema familiar conflictivo. Al compartir un mismo lenguaje, las personas se vinculan unas con otras. Hay siempre una contribución, espontanea por parte de los miembros, al margen de la presencia o no de algún observador externo. Esto proporciona validación y confirmación a los miembros del grupo. Podemos contrastar la realidad externa con otras personas dentro de un contexto amable, pero realista.

Uno de los principios fundamentales del programa es que yo, personalmente, soy responsable de mis propios actos. Las posibles causas de mi enfermedad no importan en la realidad de hoy día. Al margen de todo ello, la gente se siente segura en estas reuniones, debido a las normas de confidencialidad y de anonimato.

Finalmente, al ceder poder externo a Dios y a nuestro grupo ganamos poder interno para efectuar cambios en nuestras propia vidas. Esta continua siendo una de las paradojas del programa.