
«SIN MIEDO HICIMOS UN MINUCIOSO INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS».(Cuarto Paso de CoDA).
ABRIR NUESTRO CORAZÓN AL AMOR
Me tomó varios años darme cuenta del poder, el significado y la potencia del Cuarto Paso del programa aplicado a la recuperación de la codependencia. Deja que les cuente cómo sucedió y lo que este Paso logró en mi vida.
La primera vez que me atreví a mirar dentro de mí misma, me aterré. De por vida, mi costumbre había sido evitarme a mí misma a como diera lugar. Anhelaba y me aferraba a cualquier adicción, relación o distracción. Esto lo hacía porque tenía miedo: miedo a lo que encontraría, miedo al impacto emocional de sacar a luz lo que durante tanto tiempo había guardado adentro. Quizá temía no encontrar nada, o sencillamente oscuridad. No sabía cómo mirar hacia adentro hasta que encontré este Paso, este instrumento.
La primera vez que hice un inventario de mí misma resultó primitivo y rudimentario. Gracias a Dios, el programa no pide más, porque mi experimento primitivo y rudimentario fue suficiente para impulsarme por el camino de la recuperación. Bastó.
Hice una autobiografía. Escribí lo que me venía a mente acerca de mí misma. Fueron entre ocho y quince páginas. A la autobiografía agregué una lista de los secretos que me causaban más vergüenza. Hice lo que pude entonces.
Mi siguiente Cuarto Paso estuvo más elaborado. Llevaba un año más en los círculos de recuperación. Estaba más consciente de lo que me molestaba y de otros secretos que me hacían sentir mal, cosas que había obviado. Estos nuevos descubrimientos se incorporaron a mi siguiente Cuarto Paso.
A partir de entonces, comenzó el trabajo en serio. Entré a una fase de mirar a niveles profundos dentro de mí. Este no era un esbozo general de mi infancia, sino un esbozo detallado de mi alma y mi mente, y de todo lo que había influido en su desarrollo.
Este proceso se hizo empírico. Comencé a vivir un Cuarto Paso. La vida me empujaba y picaba hasta que llegué a mirar tan profundamente hacia adentro que pude realmente verme. Comencé a ver más allá de mis comportamientos que habían causado daño. El proceso de examinar mis comportamientos en una autobiografía fue crucial. Mis primeros Cuartos Pasos mondaron las capas superiores del dolor alrededor de mi corazón. Pero había mucho más enterrado adentro.
Esta búsqueda sin temor, este mirar hacia adentro, se convirtió en un proceso obligatorio, exigido por la recuperación, la vida, y mi Poder Superior. No me gustaba, pero aprendí a aceptarlo, a pasar por él. Quería utilizar a personas, lugares, y diversiones para evitar sentir lo que sentía. Aun cuando se me obligaba a mirar hacia adentro, porque me había rendido a un Dios que me quería lo suficiente para obligarme a hacerlo, una parte de mí se aferraba a la creencia de que la manipulación de mis circunstancias (cambiarme de localidad o actitud mental) haría cesar el dolor.
No funcionaba. Y estoy agradecida. Porque era dolor bueno, dolor de sanación. Por fin, la vida logró penetrar. Aprendí que no importaba cómo ajustaba las circunstancias, seguiría sintiendo lo que sentía y enfrentando lo que enfrentaba, porque era hora de hacerlo. Era hora, por fin, de que yo me curara. Había pedido que eso sucediera.Ahora recibía el regalo de la curación.
Dolía. El dolor que por fin enfrentaba me había acompañado durante mucho tiempo. Estaba tan profundo, como también estaban los mensajes que lo acompañaba, que no lo había reconocido como dolor o como mensajes negativos. Sólo estaba consciente del dolor sordo y constante de estar viva, o más bien, de estar parcialmente viva.
Adentro tenía tristeza, tanta tristeza y soledad y dolor. Tenía tantas paredes alrededor de mi corazón que no podía tolerar recibir el amor.
(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Categoría: TERAPIA EN DOCE PASOS
Meditación 26 de Agosto… Reparemos daños

Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros. (Paso Nueve de Al-Anón).
Cuando reparemos daños, necesitamos ser claros acerca de la causa por la que estamos ofreciendo disculpas y de la mejor manera de decir que lo sentimos. Lo que realmente estamos haciendo con nuestra reparación es asumir la responsabilidad de nuestra conducta. Necesitamos estar seguros de que el proceso mismo no sea contraproducente o doloroso.
A veces necesitamos disculparnos directamente por una cosa que hemos hecho en particular o por la parte que nos corresponde en un problema.
Otras, en vez de decir «lo siento», lo que necesitamos hacer es trabajar por cambiar nuestra conducta hacia la persona.
Hay veces en que sacar a relucir lo que hemos hecho y ofrecer disculpas por ello empeoraría las cosas.
Tenemos que confiar en el momento adecuado, en la intuición, y en la guía en este proceso de la reparación de daños. Una vez que estemos dispuestos, podemos dejarlos ir y proseguir con nuestra reparación en forma pacífica,consistente, armoniosa. Si nada nos parece bien o apropiado, si sentimos que lo que estamos a punto de hacer provocaría una crisis o causaría estragos, necesitamos confiar en ese sentimiento.
Aquí cuentan la honestidad, el ser abiertos y el estar dispuestos. En paz y armonía podemos esforzarnos por poner en claro nuestras relaciones.
Merecemos estar en paz con nosotros mismos y con los demás.
«Hoy estaré abierto a reparar cualquier daño que necesite reparar con la gente. Esperaré la Guía Divina en el proceso de hacer cualquier reparación que no tenga bien clara. Actuaré cuando se me guíe a hacerlo. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi miedo de enfrentar a la gente y asumir la responsabilidad de mi conducta. Ayúdame a saber que no estoy menoscabando mi autoestima al hacer esto; la estoy mejorando».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 25 de Agosto … Estemos dispuestos a reparar los daños

El Paso Ocho está hablando de un cambio de corazón, de un cambio curativo.
Esta actitud puede ser el principio de una gran cadena de recuperación y de curación en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. Significa que estamos dispuestos a dejar ir nuestra dureza de corazón, uno de los más grandes obstáculos para nuestra capacidad de dar y recibir amor.
En el Paso Ocho hacemos una lista de toda la gente que hemos dañado, y nos permitimos a nosotros mismos experimentar una actitud curativa hacia ellos. Es una actitud de amor.
En este Paso, no nos arrojamos con locura y empezamos a gritar: «¡Lo siento!». Hacemos nuestra lista, no para sentirnos culpables, sino para facilitar la curación. Antes de que realmente reparemos daños o empecemos a considerar la manera apropiada de repararlos, nos permitimos a nosotros mismos cambiar nuestra actitud. Ahí es donde comienza la curación, en nuestro interior.
Esto puede cambiar la energía. Puede cambiar la dinámica. Puede hacer comenzar el proceso, antes de que abramos la boca y digamos lo siento. Abre la puerta del amor. Abre la puerta a la energía del amor y de la curación. Nos capacita para llenarnos de sentimientos y energía positivos.
Esa energía se puede sentir alrededor del mundo, y comienza dentro de nosotros.
¿Con cuánta frecuencia, después de haber sido lastimados, deseábamos que la persona simplemente reconociera nuestro dolor y dijera, «lo siento»? ¿ Cuán tan a menudo hemos deseado que la persona simplemente nos viera, nos escuchara y volviera hacia nosotros la energía del amor? ¿Cuán frecuentemente hemos anhelado por lo menos un cambio de corazón, una pequeña dosis de reconciliación, en las relaciones manchadas por asuntos inconclusos y malos sentimientos? Muy a menudo.
Los otros también lo desean. Eso no es ningún secreto. La energía de la curación comienza con nosotros. Nuestra disposición para reparar el daño puede beneficiar o no a la otra persona; el o ella pueden estar o no dispuestos a olvidarse del asunto.
Pero nosotros nos curamos. Nos volvemos capaces de amar.
«Hoy trabajare por lograr un cambio de corazón si están presentes la dureza del corazón, la defensividad, la culpa o la amargura. Me dispondré a dejar ir esos sentimientos y a reemplazarlos por la energía curativa del amor».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Diciembre… Vayamos hacia adelante

Aprende el arte de la aceptación. Causa muchísima pena. (Ya no seas Codependiente).
A veces, como parte del cuidar de nosotros mismos, llega el momento de terminar ciertas relaciones. A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación en particular.
Esto es cierto en el amor, con las amistades, con la familia y en el trabajo.
Las rupturas y los cambios en las relaciones no son fáciles. Pero a menudo, son necesarios.
A veces nos aferramos a relaciones que están muertas, por miedo a estar solos o por miedo a posponer el inevitable proceso de pena que acompaña a las rupturas. A veces necesitamos aferrarnos por tiempo, para prepararnos, para ponernos suficientemente fuertes y listos para manejar el cambio.
Si eso es lo que estamos haciendo, podemos ser suaves con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta el momento en que actuar nos parezca solido, claro y consistente.
Sabremos cuando hacerlo. Lo sabremos . Podemos confiar en nosotros mismos.
Saber que una relación está cambiando o que está a punto de terminar es una situación incomoda, especialmente cuando aún no es tiempo de actuar pero sabemos que se acerca el momento. Puede ser embarazoso e incómodo, a medida que se cierra la lección. Podemos volvernos impacientes por cerrarla, pero aún no nos sentimos con fuerza para hacerlo. Eso está bien. El momento todavía no es el correcto. Algo importante aún está sucediendo. Cuando sea el momento preciso,
podemos confiar en que ocurrirá. Recibiremos la fuerza y la capacidad para hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones o cambiar los limites de una relación en particular no es fácil. Requiere valor y fe. Requiere de una disposición de parte nuestra para cuidar de nosotros mismos, a veces para quedarnos solos una temporada.
Deja ir el miedo. Entiende que el cambio es una parte importante de la recuperación. Amate lo suficiente para que hagas lo que necesites hacer para cuidar de ti mismo, y encuentra la suficiente confianza para creer que volverás a amar de nuevo.
Nunca estamos volviendo a empezar. En la recuperación estamos yendo hacia delante en una progresión de lecciones perfectamente planeadas. Nos encontramos con cierta gente –en el amor, en la familia, con los amigos, en el trabajo- cuando necesitamos estar con ella. Cuando hayamos dominado la lección, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un nuevo lugar, aprendiendo nuevas lecciones, con gente nueva.
No, las lecciones no son dolorosas. Llegaremos a ese lugar donde podremos aprender, no a partir del dolor, sino de la alegría y el amor.
Nuestras necesidades serán satisfechas.
«Hoy aceptaré el lugar donde me encuentro en mis relaciones, aunque ese lugar sea difícil e incómodo. Si estoy en medio de una ruptura, la enfrentaré y aceptaré mi pena. Dios mío, ayúdame a confiar en que el sendero en que me encuentro ha sido perfecta y amorosamente planeado para mí. Ayúdame a creer que mis relaciones me están enseñando lecciones importantes. Ayúdame a aceptar y a tener gratitud por las relaciones a medias, por las que terminan y por los nuevos comienzos».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Noviembre… Paso Doce

El Paso Doce dice que habiendo obtenido un despertar espiritual, tratemos de llevar este mensaje a los demás. Nuestro mensaje es de esperanza, de amor, de consuelo, de salud, un modo de vida mejor que funciona.
¿Cómo lo llevamos? ¡No rescatando! ¡No controlando! ¡No obsesionándonos! ¡No volviéndonos evangelistas de la causa de la recuperación! Llevamos este mensaje de maneras pequeñas, sutiles pero poderosas. Hacemos nuestro propio trabajo de recuperación y nos convertimos en una demostración viviente de esperanza, de amor a si mismo, de consuelo y de salud. Estas calladas conductas pueden ser un poderoso mensaje.
Invitar no ordenar ni exigir a alguien a que acuda a una reunión es una manera poderosa de llevar el mensaje.
Asistir a nuestras reuniones y compartir con los demás como nos funciona a nosotros la recuperación es una forma poderosa de llevar el mensaje. Con frecuencia, nos descubrimos a nosotros mismos llevando el mensaje en forma mas efectiva que cuando nos disponemos a reformar, a convencer o a obligar a alguien a que entre en recuperación.
Cuidar como nanas a los demás y controlar no son formas de llevar el mensaje. Lo único que acarrean esas conductas es codependencia.
Y empero, la forma más poderosa de ayuda a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo y somos honestos y abiertos acerca de ello impactamos más a los demás que con nuestro gesto “ayudador”, más bien intencionado. No podemos cambiar a los demás, pero cuando nos cambiamos nosotros mismos, podemos terminar cambiando al mundo.
«Hoy me esforzaré en llevar el mensaje de maneras que funcionen. Dejaré ir mi necesidad de “ayudar” a la gente. En vez de ello, me concentraré en ayudarme y cambiarme a mí mismo. Si me viene una oportunidad para compartir mi recuperación con alguien, lo haré tranquilamente. Dios mío, ayúdame a demostrarle a los demás consuelo, fuerza y esperanza. Podré ser un canal para ayudar a los demás cuando esté listo. Esto no tengo que forzarlo; ocurrirá de manera natural».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Frase del Dia: 21 de Noviembre

Siendo codependientes, muchos de nosotros no confiamos en nuestro criterio. Entendemos verdaderamente el horror de la indecisión. Las elecciones más insignificantes, como qué ordenar en el restaurante o qué marca de detergente comprar, nos paralizan. Las decisiones significativas más importantes que afrontamos, entre las cuales están cómo resolver nuestros problemas, qué hacer con nuestras vidas, y con quién vivir, pueden abrumarnos. Muchos de nosotros sencillamente nos damos por vencidos y nos rehusamos a pensar en estas cosas. Algunos permitimos que las circunstancias u otras personas decidan por nosotros.
Por una multitud de razones hemos perdido la fe en nuestra capacidad para pensar y razonar las cosas. Creer en mentiras, mentirnos a nosotros mismos (negación), el caos, el estrés, la baja autoestima y un estómago lleno de emociones reprimidas puede nublar nuestra capacidad para pensar. Nos confundimos. Pero no quiere decir que no podamos pensar.
Reaccionar en exceso puede deteriorar nuestro funcionamiento mental. La capacidad de decisión se ve obstaculizada al preocuparnos de lo que pensarán otras personas; al forzarnos a nosotros mismos a ser perfectos, y al decirnos que nos demos prisa. Creernos equivocadamente que no podemos hacer la elección “incorrecta”, que nunca tendremos otra oportunidad, y que el mundo entero espera esta decisión en particular. No tenemos que autofastidiarnos de esta manera.
Odiarnos, negarnos la posibilidad de tomar decisiones correctas, y luego echarnos encima una retahila de “debería de” cada vez que tratamos de tomar decisiones, tampoco ayuda a nuestro proceso de pensamiento.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Frase del Dia: 9 de Septiembre

Se le llama enfermedad a la codependencia es porque las conductas codependientes –como muchas conductas autodestructivas– se vuelven habituales. Repetimos los hábitos sin pensarlo. Los hábitos cobran vida propia.
Sea cual sea el problema que tenga la otra persona, la codependencia implica un sistema habitual de pensar, de sentir y de comportarnos hacia nosotros y hacia los demás que nos causa dolor. Las conductas o hábitos codependientes son autodestructivos. Con frecuencia reaccionamos a las personas que se autodestruyen; reaccionamos aprendiendo a autodestruirnos. Estos hábitos nos pueden conducir a, o mantenernos en, relaciones destructivas que no funcionan. Estas conductas pueden sabotear relaciones que en otras condiciones sí hubieran funcionado. Estas conductas puede impedirnos encontrar la paz y la felicidad con la persona más importante en nuestra vida: uno mismo. Estas conductas pertenecen a la única persona que cada uno de nosotros puede controlar –a la única persona que podemos hacer cambiar– a uno mismo. Estos son nuestros problemas.
(Melody Beattie de su Libro ya no seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 4 de Septiembre

Sheryl también se clasifica a sí misma como codependiente. Poco después de casarse con el hombre de sus sueños, se encontró viviendo una pesadilla. Su esposo, se dio cuenta, era un adicto al sexo. En su caso, eso significaba que él no podía controlar su impulso de gratificarse con la pornografía, de tener una compulsión por enredarse en affaires con otras mujeres y, como Sheryl decía, “sólo Dios sabe con qué y con quién más”. Supo que su esposo era un adicto del sexo una semana después de su boda, cuando lo descubrió en la cama con otra mujer.
La primera respuesta de Sheryl fue de pánico. Después de enojo. Luego se sintió preocupada por su esposo y el problema que él tenía. Sus amigas le aconsejaron que lo dejara, pero ella decidió seguir casada. Él necesitaba ayuda. Él la necesitaba a ella. Quizá cambiaría. Además, no estaba preparada para dejar ir su sueño de ese futuro color de rosa que podían tener juntos.
Su marido se unió a Adictos al Sexo Anónimos (AS), un grupo de autoayuda que sigue los Doce Pasos y es similar a Alcohólicos Anónimos. Sheryl se rehusó a acudir a Co-SA (similar a Al-Anón), grupo de ayuda para los familiares de los adictos al sexo. No quería exhibir públicamente su problema; ni siquiera quería discutirlo en privado.
Luego de varios meses, Sheryl, exitosa modelo de moda, se encontró aceptando cada vez menos llamados de trabajo, rechazando invitaciones de sus amigos y quedándose cada vez más en casa. Quería contestar ella el teléfono en caso de que alguna mujer le hablara a su esposo. Quería estar ahí para ver a su marido cuando este salía de casa y cuando regresaba. Quería ver cómo se veía él, cómo actuaba y cómo hablaba. Quería saber exactamente qué estaba haciendo él y con quién lo estaba haciendo. Frecuentemente llamaba al consejero del grupo de AS para quejarse de su marido, para acusarlo y para indagar acerca de su progreso. Se rehusaba, decía, a que la engañaran y la engatusaran otra vez.
Gradualmente se fue alejando de sus amigos y de sus actividades. Estaba demasiado preocupada para poder trabajar; se sentía demasiado avergonzada para hablar del tema con sus amigos. Su esposo tuvo varios affaires más, y a sus amigos les frustraba que ella permaneciera al lado de él y que constantemente se quejara de lo terrible que era ser su esposa.
“No puedo ni ver a mi marido. No tengo más que desprecio para él. Y, sin embargo, no puedo decidirme a dejarlo”, decía Sheryl después. “No puedo hacer nada más que estar preocupada y estarlo chocando.”
“El punto culminante fue la noche en que lo perseguí con un cuchillo de carnicero”, dijo Sheryl. “Fue cuando me encontraba peor. Iba por la casa corriendo, gritando y desvariando, cuando de pronto me percaté, por primera vez, de mí. Me había vuelto loca. Estaba loca –completamente fuera de control–”y él sólo se quedó parado ahí, mirándome calmadamente. Entonces supe que tenía que hacer algo que fuera de ayuda para mí.
Sheryl se unió a Co-SA poco después de ese incidente. Durante esas reuniones empezó a etiquetarse a sí misma y a su pérdida de control como codependencia. Sheryl está ahora separada de su esposo y buscando el divorcio. También se siente bastante mejor.
(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

Febrero 29… Tú eres digno de ser amado

Nos regresamos… y nos regresamos… y nos regresamos… a través de las capas de miedo, de vergüenza, de heridas y de encantamientos negativos cuando descubrimos al niño exuberante, sencillo, encantador y amoroso que había, y que aún hay, en nosotros. (Más allá de la Codependencia)
Tú eres digno de ser amado. Sí, tú.
Tan sólo porque la gente no haya estado contigo, tan sólo porque ciertas personas no hayan sido capaces de demostrarte amor de maneras que sí funcionaran, tan sólo porque las relaciones hayan fracasado o se hayan agriado, eso no significa que no seas digno de ser amado.
Has tenido lecciones que aprender. A veces, esas lecciones te han lastimado.
Deja ir el dolor.
Abre tu corazón al amor.
Tú eres digno de ser amado.
Tú eres amado.
«Hoy me diré a mí mismo que soy digno de ser amado. Esto lo seguiré haciendo hasta que lo crea».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: Entendiendo el Poder Superior

Una de las tantas excusas que escucho frecuentemente para justificar el no ir a los grupos de los doce pasos es, que se trata de un programa religioso. Cuando les pregunto de dónde sacaron esa idea la respuesta usual es: “dijeron que se trataba de un programa espiritual y eso a mí me suena a religión”, “además también hablan de un poder superior y yo no creo en el Dios que me pintan”.
Cuando las personas llegan por primera vez a este tipo de grupos, obviamente llegan con toda la sintomatología de la enfermedad. Parte de esa sintomatología es un mecanismo de defensa llamado distorsión. Entonces, no es raro que lo estén empleando en un principio dando explicaciones parecidas a las que mencioné anteriormente. Aún así, al pasar el tiempo e ir mejorando de su sintomatología continúan con peros en el área del poder superior. Por todo esto, es importante manejar unas aclaraciones al respecto y facilitar el proceso de entendimiento del poder superior.
Independientemente que cuando el Sr. Bill W. escribió los doce pasos, tenía la experiencia de previos programas donde se incluía la religión, la realidad es que dentro del manejo de las enfermedades el componente espiritual juega un rol importante. Es por esta razón que en los hospitales y clínicas encontramos que cuentan con una capilla o lugar de oración y no es raro ver deambular por los pasillos de estas instituciones a sacerdotes, pastores, rabinos, etc.
Meterme a tratar de definir que es espiritual es quererme meter en camisa de once varas, porque cada persona tiene su propio concepto, lo que sí puedo decir es que es importante tomar el área espiritual como aquella fuerza extra que se necesita cuando se enfrenta a un proceso difícil o largo hacia la sanación. En el caso de las adicciones por tratarse de un padecimiento crónico, el camino es arduo y constante a través de los años. Por lo tanto es bueno contar con esa fuerza extra.
Dentro del programa de los doce pasos se menciona “un poder superior”a lo que mucha gente sale a decir que no cree en un poder superior. No hay nada más lejos de la verdad que esto. Todo ser humano cree en algo superior. Lo que muchas veces pasa, es que no le pone el nombre de poder superior a lo que cree. Lo que sucede es que las personas toman este concepto en una forma concretista; lo cual no es raro, porque por el uso de substancias, existe pérdida de la abstracción. Posterior a abstenerse y ya no seguir afectando el cerebro con las substancias, el cerebro va sanando sólo y la persona vuelve a recuperar la abstracción. Pero mientras se da este proceso de sanación, no puede evitar pensar en forma concretista.
La realidad es que todo ser humano cree en algo superior pero su forma de visualizarlo es única y esto es lo que acarrea los problemas de entendimiento. Como cada quien lo visualice es un proceso interno propio y al ser propio le va dar sus toques individuales que lo hará único. Por esta razón cuando se enfrascan en discusiones de religión y espiritualidad nunca llegan a un acuerdo porque tratan de imponer su creencia única en otros. El no entender que muchos de nuestros procesos, conceptos o ideas son únicos, da una mala maña: la idea de que se tiene la verdad para los demás. En vez de compartir aspectos únicos expresándolos como parte de la experiencia de uno, se busca imponerlos en los demás. Las personas que entran a programa y ya tienen un camino andado en la creencia de Dios, no les cuesta mucho trabajo incorporar el concepto de poder superior. El problema lo van a presentar las personas que no han invertido tiempo en su fe (ejemplo, se dicen católicos pero no practican) o de plano dicen que no creen en un Dios o lo sienten como impuesto por los padres. Estas personas van a estar resistentes al concepto, manifestándose en incomodidad. Con el propósito de facilitar el proceso yo efectúo el siguiente ejercicio con ellos.
Primero es importante establecer que cuando se habla de un poder superior debe forzosamente reunir tres (3) características: omnipotente (todo lo puede), omnisapiente (todo lo sabe) y omnipresente (esta en todos lados). Por esta razón cuando algunas personas dicen que el grupo es su poder superior o hablan de un ser humano como su poder superior, se está cayendo en un error. Lo que sí pueden decir, es que el grupo o la persona es un reflejo del poder superior. Segundo, es establecer el hecho de que el ser humano siempre cree en algo, puede no estar estructurado o definido pero siempre se cree en algo, La forma de traer a la consciencia esta creencia es con la pregunta : “¿Cómo crees que se formó la tierra?” A la respuesta que den, se le va a encontrar las tres características del poder superior. Como ejemplo utilizaré la respuesta más frecuente. Mencionan que creen en la evolución o naturaleza. Cuando se les hace ver la cantidad de energía que hay detrás de estos procesos, se llega a la primera omnipotente; se les hace ver que se está dando en todos lados y en un presente, omnipresente y al hacerles la pregunta de “¿No crees que estos procesos son sabios? “Obtenemos la última, omnisapiente. Con esto les hago ver que si creen en un poder superior pero lo visualizan diferente y tienen que desarrollarlo.
Repitiendo, queda claro que el programa de los doce pasos no es un programa religioso, se trata de un programa de tratamiento en forma de grupos de auto ayuda, pero al igual que en cualquier otra enfermedad difícil o larga, las personas echan mano del área espiritual porque es una fuerza extra que necesitan.
Por otro lado, para creer en un poder superior se necesita de fe y la fe es una emoción, se siente. Pero la fe, es de esas emociones complejas y para sentirlas hay que trabajar en ellas. Entre más se trabaje, más se siente y si se deja de trabajar se deja de sentir. Por esta razón es que nos topamos con mucha gente que menciona que no siente fe y por lo tanto no echa mano del poder superior. Lo que siempre vamos a encontrar, es por qué no han trabajado en la emoción (de fe). Es como si esperaran que solita se forme. También no es exclusiva la fe del poder superior, se puede tener fe a varias cosas (ejemplo; un equipo de fútbol, un médico, a una relación, etc.). Trabajar en la fe, es importante porque trae consigo las siguientes sensaciones: confianza y serenidad. Al mismo tiempo que se trabaja en la fe de un poder superior, va a traer consigo la capacidad de introspección. Esto es muy importante porque la enfermedad, se llevó entre las piernas la capacidad de ser objetivo consigo mismo. Además permite la búsqueda de alternativas y ya sabemos que en los adictos es muy difícil que lo hagan, porque con la enfermedad, adoran el manejo de extremos resultando en rigidez y visón en túnel.
«El manejo del poder superior dentro de los doce pasos no se da de la noche a la mañana. Es un proceso que se da paulatinamente, siempre y cuando se trabaje en él. Que va ir de la mano de la rehabilitación, reflejando maduración».
