Meditación 3 de Marzo… Aceptémonos a nosotros mismos



Un día, al ir manejando, la atención de una mujer se enfocó en el letrero del auto que iba delante de ella. Este decía: «SE LO QUE ERES». ¿Cómo podría hacerlo?, pensó, ¡No sé quién soy!
Algunos de nosotros nos hemos sentido confundidos cuando la gente nos ha animado a ser nosotros mismos. ¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos o ser como somos si durante años muchos nos hemos sumergido en las necesidades de los demás?
Pero tenemos un yo. A diario estamos descubriendo más acerca de nosotros mismos.
Estamos aprendiendo que somos merecedores de amor.
Estamos aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos en el momento presente, a aceptar nuestros sentimientos, pensamientos, defectos, deseos y necesidades. Si nuestros pensamientos o sentimientos son confusos, lo aceptamos también.
Ser lo que somos significa aceptar nuestro pasado -nuestra historia exactamente como es.
Ser nosotros mismos significa que tenemos derecho a nuestras opiniones y creencias, por el momento presente, y que están sujetas a cambios. Aceptamos nuestras limitaciones y nuestros puntos fuertes.
Ser lo que somos significa que nos aceptamos físicamente, al igual que mental, emocional y espiritualmente, por lo que somos ahora.
Ser como somos en la recuperación significa que debemos llevar esa aceptación un paso más allá. Podemos apreciarnos a nosotros mismos y a nuestra historia.
Ser como somos, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, no es una actitud limitante.
Aceptarnos y amarnos es como fomentamos el crecimiento interior y el cambio.

«Hoy seré lo que soy. Si todavía no estoy seguro de quién soy, afirmaré que tengo derecho a hacer ese emocionante descubrimiento».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 2 de Marzo… Dejando ir lo que queremos



Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y entregándonos, dejarlo ir puede no ser fácil. (Mas Allá de la Codependencia).
En la recuperación, aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Dónde nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades actualmente no satisfechas. Nos hemos arriesgado para dejar de negar y para comenzar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que la necesidad o necesidad se cuelga allí, no se cumple.
Esto puede ser un lugar frustrante, doloroso, molesto y, a veces, obsesivo.
Después de identificar nuestras necesidades, hay un siguiente paso para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías espirituales de la recuperación. El siguiente paso es dejar de lado nuestros deseos y necesidades después de que hayamos tomado medidas meticulosas para identificarlos.
Los dejamos ir, los abandonamos, en un nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que debemos rendirnos. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde tenemos que ir.
Cuántas veces he negado un deseo o una necesidad, luego repasé los pasos para identificar mis necesidades, solo para sentirme molesto, frustrado y desafiado porque no tengo lo que quiero y no sé cómo obtenerlo. Si luego me embarco en un plan para controlar o influir para lograr que se satisfaga esa necesidad o deseo, por lo general empeoraré las cosas. Buscar, intentar controlar el proceso, no funciona. Debo, lo he aprendido para mi consternación, dejarlo ir.
Algunas veces, incluso tengo que ir al punto de decir: «No lo quiero». Me doy cuenta de que es importante para mí, pero no puedo controlar eso en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. De hecho, voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de obtenerlo, porque la esperanza de obtenerlo me vuelve loco: mientras más espero y trato de obtenerlo, más frustrado me siento porque estoy no lo entiendo».
No sé por qué el proceso funciona de esta manera.
Solo sé que así es como funciona el proceso para mí. No he encontrado forma de evitar el concepto de dejar ir.
A menudo podemos tener lo que realmente queremos y necesitamos, o algo mejor. Dejar ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.
«Hoy, me esforzaré por soltar esos deseos y necesidades que me están causando frustración. Los ingresaré en mi lista de objetivos, luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en Dios para que me traiga los deseos de mi corazón, en el tiempo de Dios y en el camino de Dios».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 28 de Febrero… Dejar ir la negación



Somos lentos en creer aquello que si lo creyéramos, heriría nuestros sentimientos. (Ovidio)
La mayoría de los que estamos en recuperación nos hemos embarcado en la negación de vez en cuando.
Algunos de nosotros nos apoyábamos en esta herramienta.
Podemos haber negado eventos o sentimientos de nuestro pasado.
Podemos haber negado los problemas de los demás; podemos haber negado nuestros propios problemas, sentimientos, pensamientos, deseos o necesidades.
Negamos la verdad.
La negación significa que no nos permitimos encarar la realidad, generalmente porque afrontar esa realidad en particular, duele. Sería perder algo: confianza, amor, familia, tal vez un matrimonio, una amistad o un sueño. Y perder a alguien o algo, duele.
La negación es un mecanismo de protección, un cojín del alma para amortiguar los golpes. Nos impide reconocer la realidad hasta que nos sentimos preparados para lidiar con esa realidad en particular. La gente podrá gritarnos la verdad, pero nosotros no la veremos ni la escucharemos hasta que estemos listos para ella.

Somos seres fuertes y, empero frágiles. A veces necesitamos tiempo para prepararnos, tiempo para disponernos a esperar algo. No dejamos ir nuestra necesidad de negar golpeándonos para llegar a aceptar; dejamos ir nuestra necesidad de negar permitiéndonos volvernos lo suficientemente seguros y fuertes para lidiar con la verdad. Haremos esto cuando llegue ese momento.
No es necesario que nos castiguemos a nosotros mismos por haber negado la realidad; lo único que necesitamos es amarnos a nosotros mismos para tener seguridad y fortaleza, de modo que cada día estemos mejor equipados para enfrentar la verdad y lidiar con ella. Enfrentaremos la realidad y lidiaremos con ella – de acuerdo con nuestro propio calendario-, cuando estemos listos, y cuando sea tiempo para nuestro Poder Superior. No tenemos por que aceptar el castigo de nadie, incluyendo a nosotros mismos, por este calendario. Sabremos lo que necesitamos saber, cuando sea tiempo de saberlo.
«Hoy me concentraré en hacerme sentir a mí mismo seguro y confiado. Me permitiré hacer conciencia cuando me llegue mi momento».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 26 de Enero… Ya no estamos enganchados



Podemos aprender a no quedarnos enganchados en conductas poco sanas, contraproducentes, en nuestras relaciones, conductas tales como cuidar obsesivamente de los demás, controlar, devaluarnos a nosotros mismos y creer mentiras.
Podemos aprender a ver estas conductas, a identificarlas y a decidir que no vamos a permitirnos quedar atrapados en ellas.
A menudo, la gente, conscientemente o sin pensar, hace cosas que nos arrastran a una serie de conductas contraproducentes que llamamos codependencia . Lo mas frecuente es que esos «ganchos» pueden ser casi deliberados, y los resultados predecibles.
Alguien se puede poner frente a nosotros y comentar algo o lanzar un suspiro acerca de un problema, sabiendo o esperando que esa conducta nos enganche para que nosotros nos hagamos cargo de él. Eso es manipulación.
Cuando la gente se ponga frente a nosotros y comente o suspire por algo, y luego diga tímidamente, “Pero no importa, tú no te preocupes por ello”, eso es un truco . Necesitamos reconocerlo. Estamos a punto de que nos envuelva si permitimos que esto ocurra.
Podemos aprender a insistir en que la gente nos pida sin cortapisas lo que quiere y necesita.
¿Cuáles son las palabras, las señales, las miradas, los comentarios, las claves que nos enganchan en una conducta predecible, a menudo contraproducente? ¿Qué te hace sentir simpatía por alguien? ¿Qué te hace sentir culpa? ¿Qué te hace sentirte responsable de otro?
Nuestro punto fuerte es que nos preocupemos demasiado por los demás. Nuestro punto débil es que a menudo subestimamos a la gente con la que tratamos. Ella sabe lo que está haciendo. Es tiempo de que abandonemos nuestra ingenua suposición de que la gente no hace lo que mejor le conviene, y no necesariamente lo que mejor nos conviene a nosotros.
También debemos observarnos a nosotros mismos. ¿Lanzamos “ganchos” a los demás, les lanzamos miradas,comentarios, con la esperanza de engancharlos? Necesitamos asistir en comportarnos con los demás en forma honesta y directa, en vez de esperar que vengan en nuestro rescate.
Si alguien quiere algo de nosotros, insistamos en que esa persona nos pida las cosas directamente. Pidámonos lo mismo a nosotros mismos. Si alguien lanza el anzuelo, no tenemos por qué morderlo.
«Hoy estaré consciente de las “conductas gancho” que me llevan a convertirme en cuidador de los demás y que me hacen sentir victimado. Ignoraré los comentarios, las miradas y las palabras que me enganchan, y esperaré de los demás la conducta directa y honesta que merezco».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 12 de Enero… Encuentra el equilibrio



La meta de la recuperación es el equilibrio; ese precioso punto medio.
Muchos de nosotros hemos ido de un extremo al otro: años de cuidar de todos menos de nosotros mismos, seguidos de una temporada en que nos negamos a concentrarnos en las necesidades de nadie, más que en las nuestras.
Tal vez pasamos años negándonos a identificar nuestros sentimientos, a sentirlos y a manejarlos, seguidos de un periodo de obsesión absoluta con toda huella de energía emocional que pasara por nuestro cuerpo.
Podemos sucumbir a la impotencia, al desamparo y a la victimización, y luego ir al otro extremo blandiendo con agresividad el poder sobre los que nos rodean.
Podemos aprender a dar a los demás al mismo tiempo que asumimos la responsabilidad para con nosotros mismos, a cuidar nuestros sentimientos, así como nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales, y a alimentar la callada confianza que nos da el apropiarnos de nuestra fuerza para comportarnos de igual a igual en nuestras relaciones con los demás.
La meta de la recuperación es el equilibrio, pero a veces llegamos a él yéndonos a los extremos.
«Hoy seré amable conmigo mismo, comprendiendo que a veces, para alcanzar el justo medio del equilibrio, necesito explorar las cimas y los valles. A veces, la única manera que tengo de salir de un valle es brincar lo suficientemente alto para aterrizar en la cima y luego, lentamente, deslizarme hacia abajo».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 8 de Enero… Vulnerabilidad



Algunos de nosotros hemos tomado la decisión de que nadie nos iba a volver a lastimar. Podemos recurrir automáticamente al “congelamiento de sentimientos” cuando encaramos dolor emocional. O bien, podemos terminar una relación en cuanto nos sentimos heridos.
Que a veces nos hieran es parte de la vida, de las relaciones y de la recuperación.
Es comprensible que no queramos sentir más dolor. Muchos ya hemos tenido más que suficiente. De hecho, en alguna época de nuestra vida quizá nos hayamos visto agobiados, extenuados o nos hayamos detenido en nuestro camino por el profundo dolor que sentíamos. Quizá no hayamos tenido los recursos para lidiar con nuestro dolor o cuidar
de nosotros mismos.
Pero eso fue ayer. Hoy no tenemos por qué temerle tanto al dolor. Este no tiene por qué agobiarnos. Nos estamos volviendo bastante fuertes para manejar nuestros sentimientos cuando nos sentimos lastimados. Tampoco tenemos que convertirnos en mártires, diciendo que el sufrimiento y el dolor es lo único que existe en la vida.
Lo único que necesitamos es que cuando sea apropiado, nos permitamos sentirnos vulnerables para sentirnos heridos y tomemos responsabilidad de nuestros sentimientos, de nuestras conductas y de lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotros mismos. No tenemos que analizar nuestros sentimientos ni justificarlos. Necesitamos sentirlos y no dejar que controlen nuestra conducta.
Quizá nuestro dolor nos esté mostrando que necesitamos fijar un límite, que estamos yendo en dirección equivocada o quizá esté disparando un profundo proceso curativo.
Está bien sentirnos heridos, llorar, curarnos, experimentar el siguiente sentimiento, pero sólo cuando sea tiempo para ello. Nuestra disposición y capacidad para sentirnos lastimados con el tiempo igualarán nuestra disposición y capacidad para sentir alegría. Estar en recuperación no significa ser inmune al dolor; significa aprender a cuidar amorosamente de nosotros mismos cuando nos sintamos dolidos.
«Hoy no me lanzaré en contra de los que me causan dolor. Sentiré mis emociones y asumiré la responsabilidad de ellas. Aceptaré el hecho de sentirme herido como parte del tener relaciones. Estoy dispuesto a rendirme tanto al dolor como a las alegrías de la vida».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 7 de Enero… El manejo de los sentimientos dolorosos



El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.
A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación. Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.
Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo eso, sentimientos.
Podemos someternos a ellos, sentirlos y seguir adelante. Eso no significa que tengamos que buscar sentirnos heridos o detenernos innecesariamente en este tipo de sentimientos El dolor emocional no tiene por que devastarnos. Podemos sentarnos derechos, sentir el dolor, indagar si necesitamos hacer algo para cuidar de nosotros mismos y luego proseguir con nuestra vida.
No tenemos que actuar con prisas; tenemos que castigar a los demás para tener control sobre nuestros sentimientos. Podemos empezar compartiendo con otros nuestro dolor de sentirnos lastimados. Esto trae un alivio y a menudo la curación tanto para ellos como ara nosotros.
Con el tiempo aprenderemos la lección de que la verdadera fuerza proviene de que nos permitamos a nosotros mismos ser lo bastante vulnerables como para sentir el dolor. La verdadera fuerza proviene de saber que podemos cuidar de nosotros mismos, aunque sintamos dolor emocional. La verdadera fuerza nos viene cuando dejamos de hacer responsables a los demás de nuestro dolor y asumimos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.
«Hoy me someteré a mis sentimientos, incluso a los que son emocionalmente dolorosos. En vez de actuar con urgencia, o de intentar castigar a alguien, seré lo bastante vulnerable para experimentar mis sentimientos».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 31 de Diciembre… Afirmemos lo bueno



Lo divertido se vuelve divertido, el amor se convierte en amor, la vida se convierte en una vida que vale la pena vivir. Y nosotros nos sentimos agradecidos. (Más allá de la codependencia).
Espérate, y espera cosas buenas, para ti mismo y para tus seres queridos.
Cuando te preguntes qué vendrá, di a ti mismo que falta por venir lo bueno, lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, lo mejor que Dios y Su universo tienen para enviarnos. Luego abre tus manos y recíbelo. Reclámalo, es tuyo.
Ve en tu mente lo mejor; imagina cómo se verá, cómo se sentirá.
Concéntrate hasta que puedas verlo claramente.
Deja que todo tu ser, cuerpo y alma, entren y permanezcan dentro de la imagen un momento.
Luego, déjala ir. Regresa al día de hoy, al momento presente. No te obsesiones. No te pongas temeroso. Emociónate. Vive plenamente el día de hoy, expresando gratitud por todo lo que has sido, por todo lo que eres y por todo en lo que te convertirás.
Espérate, y espera cosas buenas.
«Hoy, cuando piense en el año que viene, me concentraré en lo bueno que está por venir».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 30 de Diciembre… Echa los cimientos



Se han echado los cimientos.
¿No lo ves?
¿No entiendes que todo lo que has pasado ha tenido un propósito?

Había una razón, una buena razón, para la espera, la lucha, el dolor y finalmente la liberación.
Se te ha preparado. De la misma manera como el constructor debe derribar y escarbar lo viejo para construir lo nuevo, tu Poder Superior ha estado limpiando los cimientos de tu vida.
¿Alguna vez has observado a un constructor en una construcción? Cuando comienza su trabajo, se ve peor que antes de que empezara. Lo que está viejo y deteriorado se debe retirar. Lo que es insuficiente o demasiado débil para soportar la nueva estructura se debe retirar, remplazar o reforzar. Ningún constructor a quien le importe su trabajo pondría una nueva superficie sobre un sistema de apoyo insuficiente. Los cimientos se desplomarían. La construcción no duraría.
Si el producto terminado va a ser como se desea, se tiene que llevar a cabo un exhaustivo trabajo de los cimientos hacia arriba. A medida que progresa la obra, a menudo parece un cataclismo. Con frecuencia no parece tener sentido. Podría parecer una pérdida de tiempo y de esfuerzo, porque aún no podemos ver el producto terminado. Pero es muy importante que los cimientos se echen como debe ser si es que el trabajo divertido, los toques finales, van a ser como queremos que sean.
Esta época larga, difícil de tu vida ha sido para echar los cimientos. No carecía de propósito, aunque a veces el propósito no haya sido evidente o aparente.
Ahora se han echado ya los cimientos. La estructura es solida.
Ahora es tiempo ya de los toques finales, de la terminación.
Es tiempo de poner los muebles dentro y de disfrutar los frutos de la labor.
Felicidades. Has tenido la paciencia para soportar las partes duras. Has confiado, te has sometido y le has permitido a tu Poder Superior y al Universo que te curen y te preparen.
Ahora disfrutaras de lo bueno que ha sido planeado.
Ahora veras el propósito.
Ahora todo se conjuntara y tendrá sentido.
¡Disfrútalo!
«Hoy me someteré al echar los cimientos –las bases- de mi vida. Si es tiempo de disfrutar la colocación de los toques finales, me someteré a ello y disfrutaré eso también. Me acordaré de estarle agradecido a un Poder Superior que es un Maestro Constructor y únicamente tiene en mente mis mejores intereses, creando y construyendo mi vida. Estaré agradecido por el cuidado y la atención a los detalles de mi Poder Superior al echar los cimientos, aunque me ponga impaciente a veces. Miraré con reverencia la belleza del producto terminado de Dios».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Diciembre… Vayamos hacia adelante



Aprende el arte de la aceptación. Causa muchísima pena. (Ya no seas Codependiente).
A veces, como parte del cuidar de nosotros mismos, llega el momento de terminar ciertas relaciones. A veces, llega el momento de cambiar los parámetros de una relación en particular.
Esto es cierto en el amor, con las amistades, con la familia y en el trabajo.
Las rupturas y los cambios en las relaciones no son fáciles. Pero a menudo, son necesarios.
A veces nos aferramos a relaciones que están muertas, por miedo a estar solos o por miedo a posponer el inevitable proceso de pena que acompaña a las rupturas. A veces necesitamos aferrarnos por tiempo, para prepararnos, para ponernos suficientemente fuertes y listos para manejar el cambio.
Si eso es lo que estamos haciendo, podemos ser suaves con nosotros mismos. Es mejor esperar hasta el momento en que actuar nos parezca solido, claro y consistente.
Sabremos cuando hacerlo. Lo sabremos . Podemos confiar en nosotros mismos.
Saber que una relación está cambiando o que está a punto de terminar es una situación incomoda, especialmente cuando aún no es tiempo de actuar pero sabemos que se acerca el momento. Puede ser embarazoso e incómodo, a medida que se cierra la lección. Podemos volvernos impacientes por cerrarla, pero aún no nos sentimos con fuerza para hacerlo. Eso está bien. El momento todavía no es el correcto. Algo importante aún está sucediendo. Cuando sea el momento preciso,
podemos confiar en que ocurrirá. Recibiremos la fuerza y la capacidad para hacer lo que necesitamos hacer.
Terminar relaciones o cambiar los limites de una relación en particular no es fácil. Requiere valor y fe. Requiere de una disposición de parte nuestra para cuidar de nosotros mismos, a veces para quedarnos solos una temporada.
Deja ir el miedo. Entiende que el cambio es una parte importante de la recuperación. Amate lo suficiente para que hagas lo que necesites hacer para cuidar de ti mismo, y encuentra la suficiente confianza para creer que volverás a amar de nuevo.
Nunca estamos volviendo a empezar. En la recuperación estamos yendo hacia delante en una progresión de lecciones perfectamente planeadas. Nos encontramos con cierta gente –en el amor, en la familia, con los amigos, en el trabajo- cuando necesitamos estar con ella. Cuando hayamos dominado la lección, seguiremos adelante. Nos encontraremos en un nuevo lugar, aprendiendo nuevas lecciones, con gente nueva.
No, las lecciones no son dolorosas. Llegaremos a ese lugar donde podremos aprender, no a partir del dolor, sino de la alegría y el amor.
Nuestras necesidades serán satisfechas.
«Hoy aceptaré el lugar donde me encuentro en mis relaciones, aunque ese lugar sea difícil e incómodo. Si estoy en medio de una ruptura, la enfrentaré y aceptaré mi pena. Dios mío, ayúdame a confiar en que el sendero en que me encuentro ha sido perfecta y amorosamente planeado para mí. Ayúdame a creer que mis relaciones me están enseñando lecciones importantes. Ayúdame a aceptar y a tener gratitud por las relaciones a medias, por las que terminan y por los nuevos comienzos».

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).