
No podemos darnos el lujo de permitir que nuestro enfoque en la vida sea el dinero.Eso no nos llevará a la abundancia que estamos buscando. Generalmente, ni siquiera llevará a la estabilidad financiera.
El dinero es importante. Merecemos que nos paguen lo que valemos. Se nos pagará lo que valemos cuando creemos que merecemos serlo. Pero a menudo nuestros planes fracasan cuando nuestra consideración principal es el dinero.
¿Qué es lo que realmente queremos hacer? ¿Qué nos sentimos impulsados a hacer? ¿Qué nos dicen nuestros instintos? ¿Qué nos sentimos guiados a hacer? ¿Qué estamos emocionados de hacer? Busque la forma de hacerlo, sin preocuparse por el dinero.
Considera los aspectos financieros. Establece límites sobre lo que necesitas recibir. Sé razonable. Espera comenzar desde abajo y trabajar. Pero si te sientes dirigido hacia un trabajo, ve por ello.
¿Hay algo que realmente no queremos hacer, algo que va en contra de nuestros valores, pero estamos tratando de forzarnos a nosotros mismos «por el dinero»? Por lo general, ese es un comportamiento que fracasa. No funciona. Nos hacemos miserables, y el dinero generalmente también sale mal.
Aprendí que cuando soy sincero conmigo mismo sobre el trabajo y lo que tengo que hacer, el dinero surgirá. A veces no es tanto como yo quiero; a veces estoy gratamente sorprendido, y es más. Pero estoy contento, y tengo suficiente.
El dinero es una consideración, pero no puede ser nuestra consideración principal si buscamos seguridad espiritual y paz mental.
«Hoy, voy a considerar el dinero, pero no permitiré que se convierta en mi principal consideración. Dios, ayúdame a ser sincero conmigo mismo y confía en que el dinero surgirá».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

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Reflexión del Dia: 9 de Junio

Los sentimientos no son el fin ni el principio del vivir. Lo sentimientos no deben dictar o controlar nuestro comportamiento, pero tampoco podemos ignorar nuestros sentimientos. No pueden ser ignorados. Nuestros sentimientos son muy importantes. Cuentan. Importan. Nuestra parte emocional es especial.
Si hacemos que los sentimientos se vayan, si los alejamos, nos perdemos de una parte importante de nosotros mismos y de nuestras vidas. Los sentimientos son nuestra fuente de alegría, y también de tristeza, de miedo y de ira. La parte emocional de nosotros es la parte que ríe y la que llora. La parte emocional de nosotros es el centro para dar y recibir la cálida llama del amor. Esa parte de nosotros nos permite sentirnos más cerca de la gente. Esa parte de nosotros nos permite disfrutar del tacto y de otros sentimientos sensuales.
Nuestros sentimientos también son indicadores. Cuando nos sentimos felices, cómodos, cálidos y contentos, por lo general sabemos que todo está bien en nuestro mundo, en el momento presente. Cuando nos sentimos disgustados, con enojo, miedo o tristeza, nuestros sentimientos nos dicen que hay un problema. Puede estar en nuestro interior —algo que estamos haciendo o pensando— o puede ser externo. Pero algo está mal.
Los sentimientos también pueden ser motivadores positivos. La ira puede ayudarnos a resolver un molesto problema. El miedo nos empuja a correr fuera del peligro. Las heridas que se repiten y el dolor emocional nos dicen que nos mantengamos alejados. Nuestros sentimientos también nos pueden dar claves para conocernos a nosotros mismos: nuestros deseos, necesidades y ambiciones. Nos ayudan a descubrirnos ya conocer lo que realmente estamos pensando. Nuestras emociones también golpean esa parte de nosotros que busca y sabe la verdad y desea la autopreservación, el automejoramiento, la seguridad y la bondad. Nuestras emociones están conectadas a nuestro proceso de pensamiento consciente, cognoscitivo ya ese don misterioso llamado instinto o intuición.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 9 de Junio… Eres responsable de ti mismo

Podemos delegar tareas, pero no podemos delegar responsabilidades, si la responsabilidad es realmente nuestra.
Algunas veces, es normal delegar tareas a otras personas. Podemos contratar personas para que hagan ciertas cosas por nosotros. Podemos entablar contratos con un terapeuta o un sanador para ayudarnos a resolver un determinado problema, pero la responsabilidad por la cual los consejos que seguimos y las decisiones que tomamos en nuestras vidas, finalmente nos pertenecen.
Es fácil ser flojo. Podemos permitir que un amigo, un empleado o incluso un terapeuta capacitado comiencen a tomar nuestras decisiones por nosotros. Podemos escuchar lo que dicen y tomar sus consejos ciegamente. Entonces no tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Si la decisión no funciona, podemos decir: «Estabas equivocado. Mira el desastre en el que me has metido. Soy una víctima, otra vez».
Sí eres tu, pero eres una víctima de ti mismo.
Podemos escuchar consejos y dejar que otras personas nos ayuden, pero si nos ayudan a hacer algo que es nuestra responsabilidad, la responsabilidad final de la decisión aún nos pertenece.
Obtén ayuda cuando la necesite. Delegar tareas Pero no des tu poder. Recuerde que puedes pensar, puedes sentir, puedes cuidarte, puedes resolver tus problemas.
No te hagas perezoso. No des la responsabilidad de tu vida.
«Dios, ayúdame a recordar que soy responsable de mí».
(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Meditación 8 de Junio … Diversión

Diviértete, con la vida, con el día
La vida no es una penosa faena; ésa es una creencia antigua.
Déjala ir. Estamos en una aventura, en un viaje.
Llegarán a ocurrir eventos que ahora no podemos desentrañar.
Reemplaza la pesadez y el hastío del espíritu con la alegría.
Rodéate de gente y de cosas que te aligeren el espíritu.
Vuélvete sensible a la ligereza de espíritu.
El viaje puede ser una aventura emocionante. Permítete disfrutarlo.
«Hoy me divertiré con la vida, con mi recuperación, con la gente y con mi día».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 7 de Junio… Combatamos la vergüenza

La vergüenza puede refrenarnos, oprimirnos y mantenernos mirándonos los pies. (Más allá de la Codependencia).
¡Cuidado con la vergüenza!
Muchos sistemas y mucha gente destilan vergüenza. Son controlados por la vergüenza y pueden querer que nosotros les hagamos el juego. Pueden tener la esperanza de engancharnos y controlarnos por medio de la vergüenza. No tenemos por qué caer en su vergüenza. En vez de ello, tomaremos los sentimientos agradables: autoaceptacion, amor y solicitud.
Las conductas compulsivas, las conductas sexualmente adictivas, el comer en exceso, el abuso de sustancias químicas y la conducta adictiva de apostar son conductas basadas en la vergüenza. Si participamos en ellas, nos sentimos avergonzados. Es inevitable. Necesitamos vigilar las conductas adictivas y otras conductas compulsivas porque nos sumergen en la vergüenza.
Nuestro pasado, y el lavado de cerebro que podemos haber sufrido y que nos impuso esa «vergüenza original», pueden tratar de avergonzarnos. Esto puede suceder cuando estemos completamente solos, al ir caminando por el supermercado o cuando estemos viviendo nuestra vida calladamente. No pienses…No sientas… No cambies nicrezcas… No estas vivo… No vivas la vida… ¡Avergüénzate!
Acaba ya con la vergüenza. Atacala. Declarale la guerra. Aprende a reconocerla y a evitarla como a una plaga.
«Hoy rehusaré deliberadamente quedar atrapado en la vergüenza que va flotando por el mundo. Si no puedo resistirla, la sentiré, la aceptaré y luego la desecharé tan pronto como sea posible. Dios mío, ayúdame a saber que esta bien que me ame a mí mismo y ayúdame a rehusar someterme a la vergüenza. Si me salgo de mi curso, ayúdame a aprender a cambiar la vergüenza por sentimientos de culpa, a corregir la conducta y a seguir adelante con mi vida en un estado inmediato de amor propio».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 7 de Junio

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos.33 Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas.
Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva, saludable. Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “Nodependencia” es un término que Penélope Russianoff utiliza en su libro para describir ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 6 de Junio… Reveses Temporales

Algunas veces, después de comenzar la recuperación, las cosas en nuestra vida parecen empeorar por un tiempo. Nuestras finanzas, nuestras relaciones o nuestra salud pueden parecer deteriorarse.
Esto es temporal; esta es una parte normal de la recuperación y la curación. Puede ser la forma en que las cosas serán por un tiempo, pero no por mucho tiempo.
Siga trabajando en la recuperación, y la tendencia se invertirá. En poco tiempo, las cosas y nosotros serán mejores que antes. Esta vez, la base será sólida.
«Dios, ayúdame a confiar en Ti y en tu recuperación, incluso cuando tenga reveses. Ayúdame a recordar que los problemas son temporales, y cuando se resuelvan, estaré en un terreno más sólido».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 4 de Junio

Dar a los demás, hacer cosas por ellos y con ellos, son parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. Pero aprender cuándo no debernos dar, cuándo no ceder, y cuándo no hacer cosas por y con la gente, son también parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. No es bueno cuidar de la gente que se aprovecha de nosotros para evitar la responsabilidad. Es dañino para ellos y para nosotros. Hay una línea sutil entre ayudar y hacerle daño a la gente, entre dar en forma benévola y dar de manera destructiva. Podernos aprender a hacer esa distinción.
El cuidar es un acto y una actitud. Para algunos de nosotros se convierte en un papel que desempeñamos en nuestra vida entera y con toda la gente que se halla a nuestro alrededor. El cuidar está, yo creo, en cercana relación con el martirio (con frecuencia se acusa a los codependientes de padecer tal estado) y con el ser complacientes (otra acusación que se nos lanza). Los mártires, de acuerdo con Earnie Larsen, “deforman las cosas”. Necesitamos seguir sacrificando nuestra felicidad y la de los demás por el bien de alguna causa desconocida que no requiere sacrificio. En los complacientes, de acuerdo con Earnie Larsen, no se puede confiar. Mentimos. Y como cuidadores, no cuidamos de nosotros mismos.
Lo más importante acerca de ser cuidadores es aprender a entender qué significa y cuándo lo estamos haciendo, para que podamos dejar de hacerlo.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

Meditación 4 de Junio… Confiemos en Dios

Una pareja de casados, amigos míos, decidieron hacer algunos cambios en su modo de vida. Siempre habían vivido en la ciudad y ahora decidieron que querían vivir en el campo, en un lago. Encontraron una casa pequeña al borde del lago. No era la casa de sus sueños, pero cuando vendieran su casa en la ciudad, podrían reformarla. Habían ahorrado algo de dinero, de modo que se mudaron a la casa del lago antes de vender su casa en la ciudad.
Pasó un año y la casa en la ciudad no se vendió. Mis amigos atravesaron por muchos cambios durante ese tiempo. Tuvieron momentos de paciencia y de impaciencia. Algunos días confiaban en Dios; otros, no podían descubrir por qué Dios los estaba haciendo esperar tanto, por qué Dios nos los dejaba adelantar con su plan. Las puertas sencillamente no se abrían de par en par.
Un día, un vecino vino a visitar a mis amigos. Su casa en el lago era la casa de los sueños de mis amigos, todo lo que ellos querían, y más. La primera vez que mis amigos vieron esa casa, la admiraron, deseando tener una igualita, pero luego se olvidaron de esa idea. Nunca la creyeron posible. La razón por la cual el vecino vino a visitar a mis amigos era porque él y su esposa habían decidido mudarse. Les ofreció a mis amigos la primera opción para la compra de su casa. Mis amigos aceptaron su oferta y firmaron un contrato de compraventa. En los dos meses siguientes vendieron su casa en la ciudad y su pequeña casa del lago. Poco después, compraron la casa de sus sueños.
A veces experimentamos épocas de frustración en nuestra vida. Creemos que estamos sobre la pista, confiando en Dios y en nosotros mismos, y sin embargo, las cosas no funcionan. Tenemos arranques y paradas en falso. La puerta rehúsa abrirse de par en par.
Podremos pensar que Dios nos ha abandonado o no le importamos. Quizá no comprendamos a dónde vamos, o cuál es nuestro rumbo. Y luego, un día vemos: la razón por la que no obteníamos lo que queríamos es porque Dios había planeado algo mucho mejor para nosotros.
«Hoy practicaré la paciencia. Le pediré a mi Poder Superior que me mande lo mejor y confiaré en que así será».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 3 de Junio

Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estarnos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco.
(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).
