Meditación 11 de Julio … Trae ante Dios cualquier petición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que el codependiente en el sendero espiritual de su recuperación debe asumir el poder de la Voluntad Divina en nuestras vidas.

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Medita sobre esto:

Trae ante Dios cualquier petición que tengas.
Ninguna petición es demasiado grande; ninguna es demasiado pequeña o insignificante.
Cuán frecuentemente limitamos a Dios al no traer ante Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para lograr el equilibrio? ¿Para pasar el día?
¿Necesitamos ayuda con alguna relación en particular? ¿Con un defecto de carácter en particular? ¿Para obtener alguna cualidad de carácter?
¿Necesitamos ayuda para progresar en alguna tarea en particular que nos esté desafiando? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento?
¿Queremos cambiar alguna creencia autoderrotista que nos ha estado desafiando? ¿Necesitamos información, un mayor conocimiento de uno mismo? ¿Apoyo? ¿Un amigo?
¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos pudiera brindar alegría?.
Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios cualquier cosa que queramos.
Pon la petición en manos de Dios, confiando en que ha sido escuchado, y luego suéltala, déjala ir. Déjale la decisión a Dios.
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidar de nosotros mismos.
Confiemos en que el Poder superior al que le hemos entregado nuestra vida y voluntad realmente se preocupa de nosotros y de lo que queremos y necesitamos.

«Hoy le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, pediré. Y luego, lo dejaré ir.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios desea escuchar todo lo que hay en mi corazón. No necesito ocultar mis necesidades ni cargar solo con mis preocupaciones. Hoy decido presentarle mis peticiones con confianza, descansar en Su voluntad y creer que Él conoce lo que es mejor para mi vida, aun cuando Su respuesta no siempre sea la que espero.(Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy llevando todas mis necesidades delante de Dios o intento resolverlas únicamente con mis propias fuerzas? ¿Confío en la sabiduría de Dios para responder mis oraciones, incluso cuando Su respuesta es diferente a mis deseos? Comenta acá.

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