Meditación 5 de Enero… Acepto la ayuda

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que necesitamos ayuda para realizar todos los actos de nuestra vida. El codependiente se aísla y cree poder hacerlo todo solo. Eso no es posible. Pedir ayuda a otros permite mantenernos en recuperación.

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Medita sobre esto:

Algunos de nosotros nos hemos sentido tan aislados que se nos ha olvidado que no estamos solos. Hemos llegado a creer que teníamos que hacer todos solos. Otros nos hemos sentido abandonados, o hemos vivido sin amor. Algunos mas nos hemos acostumbrados a no contar con nadie. Hemos luchado y aprendido duras lecciones.
Dios está ahí, siempre listo para ayudar. También hay mucha gente que se preocupa por nosotros. Si así lo queremos, recibiremos amor y apoyo, consuelo y cuidados. Si nos arriesgamos a pedirla, la ayuda está ahí. Podemos recurrir a la fuerza de nuestro grupo de recuperación y permitir que nuestro Poder Superior nos apoye y nos ayude. Los amigos vendrán, buenos amigos.
No estamos solos. Y no tenemos que hacerlo todo solos. No estamos haciendo las cosas solos. No hay escasez de amor. Ya no la hay.

«Hoy, Dios mío, ayúdame a abandonar mi necesidad de hacer todo solo y mi creencia de que estoy solo. Ayúdame a recurrir a Tu Divino Poder y Presencia, y a Tus recursos de amor, de apoyo y de amistad. Abre mis ojos y mi corazón para que pueda ver el amor, la ayuda y el apoyo que hay para mí. Ayúdame a saber que soy amado».

Mi Reflexión: Para lograr la recuperación requerimos de la ayuda de la Divinidad. Nuestro Poder Superior recibe guía y ello nos permite asumir comportamientos sanos para desarrollar nuestra nueva forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Hemos batallado solos, nos acostumbramos a ello. Llegó el momento de permitirnos recibir la ayuda necesaria para lograr nuestra curación. (Alpha).

¿Confías en el poder superior para guiarte? ¿Has desarrollado la intuición como guía de la divinidad? Comparte tu experiencia aquí.

Reflexión del Dia: 4 de Enero

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» expone sugerencias para iniciar el desapego como vía para lograr la independencia.

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Reflexiona sobre esto:

Algunas sugerencias para ayudarte a desapegarte de la gente y de tus reacciones negativas hacia ella. Estas son sólo sugerencias. No existe una fórmula específica para lograr el desapego. Necesitas encontrar tu propia manera, una que te funcione a ti.
– Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te ha hecho nudos. (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos. Probablemente cualquiera se sentiría así. La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al respecto.) Emplear las palabras “ella, o él o eso me hicieron sentir” a menudo indica que estamos reaccionando. Perder nuestra sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.

Mi Reflexión: Para desapegarte hace falta más que deseos de lograrlo. Una manera de hacerlo es aceptar que estas reaccionando e iniciar las estrategias para lograr el desapego. Es importante asumir con propósito «dejar ir esa necesidad de reaccionar ante todo y todos». (Alpha).

¿Estás reaccionando frecuentemente ante cualquier evento? ¿Cómo estás abordando el desapego? Comenta acá.

Meditación 4 de Enero… Desliguémonos de los asuntos familiares

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia zafarse de un núcleo familiar disfuncional para asumir el compromiso de independencia en la vida del codependiente.

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Medita sobre esto:

Podemos pintar una raya sana, un límite saludable, entre nosotros y nuestra familia nuclear, es decir, nos podemos desligar de sus asuntos.
Es posible que algún familiar nuestro sea adicto al alcohol o a alguna otra droga y que aún no esté en recuperación de su adicción.
También puede ser que tengamos familiares con rasgos codependientes no resueltos. Esos parientes pueden ser adictos a la desgracia, al dolor, al sufrimiento, al martirio y a la victimización.
Otros familiares también pueden presentar aspectos de abuso o de familia de origen no resueltos.
Podemos tener parientes adictos al trabajo, a la comida o al sexo. En nuestra familia puede haber una estrecha comunicación o, por el contrario, ser una familia disfuncional en la cual los miembros tienen escaso contacto.
Podemos ser como nuestra familia. Podemos amar a nuestra familia. Sin embargo hay que recordar que somos seres humanos individuales con derechos y asuntos personales. Uno de nuestros principales derechos es el de empezar a sentirnos mejor y entrar en recuperación, independientemente de que nuestros parientes elijan hacer lo mismo o no.
No tenemos que sentirnos culpables por descubrir la felicidad y una vida que funciona. No tenemos que hacer nuestros los asuntos de la familia para demostrarle nuestra lealtad y nuestro amor.
A menudo, cuando empezamos a cuidar de nosotros mismos, nuestros parientes responden con intentos abiertos y encubiertos para hacernos caer dentro del viejo sistema y los antiguos roles. No tenemos por qué hacerlo. Sus intentos por hacernos sucumbir son asunto de ellos. El hecho de que cuidemos de nosotros mismos y nos curemos no quiere decir que no los amemos. Lo que quiere decir es que estamos solucionando nuestros problemas.
No tenemos que juzgarlos porque tengan asuntos sin resolver, ni tenemos por qué permitirles que nos hagan lo que quieran simplemente porque son nuestros parientes.
Ahora somos libres, libres para cuidar de nosotros mismos con todos y con nuestros familiares. Nuestra libertad comienza cuando dejemos de negar sus problemas y, en forma adecuada pero asertiva, se los devolvemos para, de esa forma, solucionar nuestros propios problemas.

«Hoy me apartaré de mis parientes. Soy un ser humano individual, aunque pertenezca a una unidad llamada familia. Tengo derecho a solucionar mis propios problemas y a crecer; mis familiares tienen derecho a sus propios problemas y el derecho a elegir cuando y donde solucionarlos. Puedo aprender a apartarme con amor de mis parientes y de mis problemas. Estoy dispuesto a sortear cualquier sentimiento para lograrlo».

Mi Reflexión: El codependiente ha vivido en familias disfuncionales que marcan su comportamiento de adulto. Es propicio entonces que asuma la decisión de «separarse» de ese núcleo familiar insano para desarrollar sus propias herramientas de vida más saludables. No es fácil asumir esta decisión, pero todo pasa por lograr la independencia necesaria y asumir el control de su vida. (Alpha).

¿Has vivido en una familia disfuncional? ¿Has asumido separarte para lograr tu independencia? ¿Conoces a Dios? Comenta aquí.

Meditación 2 de Enero… Suelta las corrientes emocionales negativas

Melody Beattie, en su Libro Mas del Lenguaje del Adiós plantea la importancia de alejarse de escenarios negativos que perturban la recuperación.

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Medita sobre esto:

Un día caminaba por un parque nacional cuando me topé con un arroyo. No estaba mirando de cerca. Decidí meterme en el agua y caminar por ella para llegar al otro lado. Cuando miré más de cerca, jadeé y retrocedí. La corriente era turbia y asquerosa. No quería meterme en eso.
La mayoría de los maestros de nuestros tiempos y de tiempos pasados, desde el Dalai Lama hasta Emmet Fox, están de acuerdo en una cosa: mantenerse alejado de las corrientes emocionales turbias y afectadas. Evítalos a toda costa.
Hay muchas corrientes afligidas por ahí: codicia, envidia, negatividad, arrepentimiento, venganza, resentimiento, arrogancia, victimización, coraje, amargura, control, odio, resentimiento y miedo paralizante son solo algunos. Cuando entramos en una corriente emocional afligida, esa emoción colorea todo lo que hacemos. Una corriente afligida es más que una emoción aislada. Es una posición, una postura, una actitud, un patrón que nos envenenará y nuestra vida. Mira alrededor. Estar atentos No seas descuidado y entra en una corriente afligida. Si accidentalmente se ha deslizado en uno, entonces salga rápidamente.
Sentirse inquieto, irritable y descontento es definitivamente una corriente afligida. Si te encuentras en eso, sal de la gratitud.

«Dios, ayúdame a dejar mis emociones antes de que ese sentimiento se convierta en una forma de vida. Guía mi pensamiento y perspectiva de la vida. Mantenme fuera de las corrientes afligidas».

Mi Reflexión: Cuando estamos recuperándonos de la codependencia es vital alejarnos que las emociones que son negativas para la curación. Mantenernos firmes en «aprender a amarnos y cuidar de nosotros mismos» pasa por «dejar de lado» aquellos sentimientos negativos que solo restan energías y retardan esa recuperación. No es fácil lograrlo, pero hay que tenerlo presente para «dejarlos ir cuando aparezcan en el camino de la sanación». (Alpha).

¿Estás moviendo tu recuperación lejos de fuerzas negativas que te mantienen apegada? ¿Cómo lo logras? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 31 de Diciembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente iniciara su real sanación cuando se inserte en un proceso de recuperación que lo conduzca a autoestimarse y aceptarse tal cual es.

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Reflexiona sobre esto:

Podemos amarnos a nosotros mismos y a nuestras vidas. Podemos consentirnos y amarnos. Podemos aceptar a nuestros maravillosos yo, con todas nuestras faltas, flaquezas, puntos fuertes, puntos débiles, sentimientos, pensamientos, y todo lo demás. Es lo mejor que tenemos. Es lo que somos, y lo que teníamos que ser y no es un error. Nosotros somos lo más grande que alguna vez nos pueda suceder. Créanlo. Esto hace la vida mucho más fácil.
La única diferencia entre los codependientes y el resto del mundo es que las otras personas no se fastidian a sí mismas por ser quienes son. Toda a gente tiene pensamientos similares y tiene todo un rango de sentimientos. Toda la gente comete errores y hace unas cuantas cosas bien. De modo que podemos dejarnos en paz.
No somos ciudadanos de segunda clase. No merecemos llevar vidas de segunda mano. ¡Y no merecemos relaciones de segunda! Somos adorables y vale la pena que nos conozcan. La gente que nos ama y a quienes les caemos bien no son estúpidos ni inferiores por hacerlo. Tenemos derecho a ser felices. Nos merecemos cosas buenas.
Las personas que parecen más bellas son iguales a nosotros. La única diferencia es que ellas se dicen a sí mismas que se ven bien, y se dejan brillar. La gente que dicen las cosas más profundas, inteligentes o ingeniosas son iguales a nosotros. Se han aventurado a través de situaciones atemorizantes y se han dicho a si mismas que pueden hacerla. La gente que tiene éxito es igual que nosotros. Han seguido adelante y han desarrollado sus dones y talentos, y se han fijado metas. Somos incluso iguales a las personas que salen en televisión: nuestros héroes, nuestros ídolos. Todos trabajamos más o menos con el mismo material: humanidad. Lo que hace la diferencia es cómo nos sentimos. Lo que hace la diferencia es lo que nos decimos a nosotros mismos.

Mi Reflexión: Para el codependiente su mayor problema es la no aceptación de si mismo. Cuando inicia su proceso de recuperación empieza a ser consciente de la necesidad de amarse tal cual es, con sus fortalezas y debilidades. Inicia así un camino espiritual que lo lleva gradualmente a desarrollar un sentido de estima personal alto. En ese sendero descubre cuánto vale como persona y se responsabiliza de su propio cuidado. (Alpha).

¿Actualmente acudes a la Terapia de CoDA? ¿Sientes cambios significativos? Comparte aquí.

Meditación 30 de Diciembre… Quédate en el juego

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea que la recuperación es un proceso gradual, de perseverancia y fortaleza.

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Medita sobre esto:

Y sucedió. . . . (La Biblia).

No siempre podemos estar seguros de que las cosas siempre funcionarán, pero siempre tendremos la fuerza para superarlo. Podemos confiar en que, finalmente, tanto lo malo como lo bueno sucederán.
Me han arrebatado lo bueno y sentí tristeza hasta que pude ahogarme. Pero pasó.
Todo lo que digo es que a veces los malos ganan y los buenos pierden. A veces es al revés. A veces, nada de lo que hacemos parece inclinar la decisión de una forma u otra, pero siempre podemos volver mañana. Siempre hay otra oportunidad de jugar, bailar, sudar y llorar. Y tal vez sea la experiencia, no el resultado, el verdadero premio.
Si sientes una pérdida de fuerza o confianza, libera la necesidad desesperada de un resultado positivo en tu vida. Date cuenta de que esto también pasará. Obtén tu fortaleza sabiendo que si un evento es bueno o malo, estamos enriquecidos con nuestras experiencias. Solo nosotros podemos elegir aprender de ellos o permitir que el resentimiento y las tontas expectativas destruyan su valor.
Desempólvate. Levántate a ti mismo. Sube al plato y vuelve al juego.

«Dios, dame la esperanza, la fe y el coraje para vivir mi vida hoy.»

Mi Reflexión: Para alcanzar la recuperación de la codependencia es necesario perseverar en los procesos que debemos adelantar. Es gradual, lograrlo no es inmediato. Debemos asumir el compromiso con nosotros mismos de mantenernos alerta, comprometidos y dispuestos a empezar cuantas veces sea necesario. Las bondades son mayores a los esfuerzos, la sanación se dará y alcanzaremos la dicha, serenidad, alegría y paz que nos merecemos. (Alpha).

¿Estás progresando en tu recuperación? ¿Te dejas acompañar del poder superior para adelantar en tu recuperación? Comenta acá.

Meditación 29 de Diciembre… Dejando ir lo que queremos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós expone que el codependiente cuanto mas tiempo ha estado atado otro tanto se le dificulta desprenderse de las relaciones, eventos y sustancias.

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Medita sobre esto:

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y entregándonos, dejarlo ir puede no ser fácil. (MÁS ALLÁ DE LA CODEPENDENCIA).

En la recuperación, aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Dónde nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades actualmente no satisfechas. Nos hemos arriesgado para dejar de negar y para comenzar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que la necesidad se cuelga allí, no se cumple.
Esto puede ser un lugar frustrante, doloroso, molesto y, a veces, obsesivo.
Después de identificar nuestras necesidades, hay un siguiente paso para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías espirituales de la recuperación. El siguiente paso es dejar de lado nuestros deseos y necesidades después de que hayamos tomado medidas meticulosas para identificarlos.
Los dejamos ir, los abandonamos, en un nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que debemos rendirnos. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde tenemos que ir.
Cuántas veces he negado un deseo o una necesidad, luego repasé los pasos para identificar mis necesidades, solo para sentirme molesto, frustrado y desafiado porque no tengo lo que quiero y no sé cómo obtenerlo. Si luego me embarco en un plan para controlar o influir para lograr que se satisfaga esa necesidad o necesidad, generalmente empeoraré las cosas. Buscar, intentar controlar el proceso, no funciona. Debo, lo he aprendido para mi consternación, dejarlo ir.
Algunas veces, incluso tengo que ir al punto de decir: «No lo quiero». Me doy cuenta de que es importante para mí, pero no puedo controlar eso en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. De hecho, voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de obtenerlo, porque la esperanza de obtenerlo me vuelve loco: mientras más espero y trato de obtenerlo, más frustrado me siento porque estoy no lo entiendo «.
No sé por qué el proceso funciona de esta manera.
Solo sé que así es como funciona el proceso para mí. No he encontrado forma de evitar el concepto de dejar ir.
A menudo podemos tener lo que realmente queremos y necesitamos, o algo mejor. Dejar ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.

«Hoy, me esforzaré por soltar esos deseos y necesidades que me están causando frustración. Los ingresaré en mi lista de objetivos, luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en Dios para que me traiga los deseos de mi corazón, en el tiempo de Dios y en el camino de Dios.»

Mi Reflexión: Para el codependiente que ha sostenido su vida controlando los demás, el proceso de soltar o dejar ir resulta frustrante aceptarlo y aplicarlo. No es fácil desprenderse de las creencias y convicciones que lo mantienen atado a personas, eventos o sustancias. ¡Desapegarse es la solución para sanar! (Alpha).

¿Estás tratando de practicar el desapego? ¿Cuánto tiempo te lleva lograrlo? Comparte tu experiencia.

Reflexión del Dia: 28 de Diciembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que el codependiente se moviliza frecuentemente en el triángulo del drama, jugando los roles de victimario, rescatador y víctima.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos codependientes, en alguna época de su vida, fueron verdaderas víctimas, del abuso, de la negligencia, del abandono, del alcoholismo de otro, o de cualquier otra situación que puede hacer víctima a la gente. Estuvimos, en algún momento, realmente desvalidos e incapacitados para protegernos o solucionar nuestros problemas. Algo nos sobrevino, algo que no pedimos, y que nos hirió terriblemente. Eso es triste, verdaderamente triste. Pero un hecho todavía más triste es que muchos de los codependientes empezamos a vernos a nosotros mismos como víctimas. Nuestra dolorosa historia se repite. Como sus nanas, permitimos que la gente nos victimice, y participamos en nuestra victimización al seguir perpetuamente rescatando a la gente.
Rescatar o cuidar no son un acto de amor. El triángulo del drama es un triángulo de odio. Alimenta y mantiene el odio hacia uno mismo, y es un obstáculo para la expresión de nuestros sentimientos hacia los demás.
El triángulo y los papeles cambiantes de rescatador, perseguidor y víctima son el proceso visible que atravesamos. Cambia el papel que desempeñamos y nos sobrevienen los cambios emocionales tan cierta y tan intensamente como si estuviéramos leyendo un libreto. Podemos completar el proceso en segundos, experimentando tan sólo emociones ligeras al cambiar de papel. O bien podemos llevarnos años en completar el triángulo y engendrando así una explosión mayor. Podemos, y muchos lo hacemos, rescatar veinte veces en un día.

Mi Reflexión: Los codependientes se mueven gran parte de su vida en el Triángulo del Drama o de Karpman. Pasa del rol de perseguidor, a víctima y rescatador. Mantenerse en este escenario insano le propicia el desarrollo de una baja autoestima y resentimiento hacia si mismo. Salir de ese círculo vicioso es na tarea a emprender lo mas pronto posible, solo así sanará de la codependencia. (Alpha).

¿Te mueves en el triángulo del drama de Karpman? ¿Cual es el rol que más desempeñas? Comenta acá.

Reflexión del Dia: 27 de Diciembre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza que el codependiente se convierte en rescatador cuando cuida a personas que incluso pueden valerse por si misma. Es una conducta aprendida desde su niñez.

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Reflexiona sobre esto:

No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar.
Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú mismo.

Mi Reflexión: El control es una ilusión. Cuando intentamos cambiar a los otros nos conseguimos en una encrucijada terrible: somos nosotros quienes somos controlados por la situación. No podemos cambiar a nadie, más que a nosotros mismos. esa en una dura verdad, pero es la única verdad. Asumamos la responsabilidad de cuidar de nuestra vida (Alpha).

¿Tienes la necesidad de controlar a los demás? ¿Estas ocupándote de dejar ir esa necesidad? Comenta aquí.

Meditación 27 de Diciembre… Aceptando la impotencia

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós ratifica que el codependiente debe abandonar esa postura de controlador y asumir un rol de cuidador de sí mismo.

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Medita sobre esto:

Desde que era niño, he estado en una relación antagónica con una parte emocional importante de mí mismo: mis sentimientos. Intento constantemente ignorar, reprimir o forzar mis sentimientos. Intenté crear sentimientos antinaturales o forzar los sentimientos que estaban presentes.
Negué que estuviera enojado, cuando en realidad estaba furioso. Me he dicho a mí mismo que debe haber algo malo en mí por sentirme enojado, cuando la ira era una respuesta razonable y lógica a la situación.
Me dije a mí mismo que las cosas no dolían, cuando dolían mucho. Me he contado historias como «Esa persona no quiso lastimarme»… «Él o ella no sabe nada mejor». . . «Tengo que ser más comprensivo». El problema era que ya había sido demasiado comprensivo con la otra persona y no lo entendía lo suficientemente compasivo conmigo mismo.
No solo han sido los grandes sentimientos con los que he estado en guerra; He estado batallando con todo el aspecto emocional de mí mismo. Intenté utilizar la energía espiritual, la energía mental e incluso el esfuerzo físico para no sentir lo que necesito sentir para estar sano y vivo.
No tuve éxito en mis intentos de controlar las emociones. El control emocional ha sido un comportamiento de supervivencia para mí. Puedo agradecer ese comportamiento por ayudarme a superar muchos años y situaciones en las que no tenía mejores opciones. Pero aprendí un comportamiento más saludable: aceptar mis sentimientos.
Estamos destinados a sentir. Parte de nuestra disfunción es tratar de negar o cambiar eso. Parte de nuestra recuperación significa aprender a seguir el flujo de lo que sentimos y lo que nuestros sentimientos intentan decirnos.
Somos responsables de nuestros comportamientos, pero no tenemos que controlar nuestros sentimientos. Podemos dejar que sucedan Podemos aprender a abrazar, disfrutar y experimentar-sentir-la parte emocional de nosotros mismos.

«Hoy, dejaré de intentar forzar y controlar mis emociones. En cambio, daré poder y libertad a la parte emocional de mí mismo.»

Mi Reflexión: Los codependiente vivimos pretendiendo controlar y manipular a las personas y eventos en nuestro entorno, eso nos imposibilita de ocuparnos de nosotros mismos. Durante la recuperación estas conductas deben ser cambiadas y desarrollar una responsabilidad genuina por nuestro cuidado. Somos los únicos que podemos cambiar, los demás cambiaran si así lo desean. (Alpha).

¿Te has responsabilizado de ti mismo? ¿Cómo te percibes luego de ese cambio? Comparte tu experiencia aquí.