Reflexión del Dia: 18 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» enfatiza en el daño que se infringe el codependiente cuando quiere mantener el control sobre otras personas. Esa conducta autodestructiva lo «anula» y le resta paz y sosiego.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

Algunos de nosotros hemos desarrollado una actitud de apego, de preocuparnos, reaccionar y obsesivamente tratar de controlar. Quizá hemos vivido con personas y a través de eventos que estaban fuera de control. Tal vez obsesionándonos y controlando pudimos guardar un equilibrio o lograr que temporalmente las cosas no empeoraran. Y luego simplemente seguimos haciendo lo mismo. Quizá teníamos miedo de soltarnos, porque cuando nos soltamos en el pasado sucedieron cosas terribles y dolorosas. Tal vez hemos estado apegados a la gente –viviendo sus vidas por y a través de ella– durante tanto tiempo que ya no nos queda una vida propia por vivir. Es más seguro seguir apegados. Por lo menos sabríamos que estamos vivos si reaccionáramos. Al menos tendríamos algo qué hacer si estuviéramos obsesionándonos o controlando. Por varias razones los codependientes tienden a apegarse a los problemas y a la gente. No importa no solucionar nada al preocuparse. No importa que esos problemas rara vez tengan solución. No importa que estén tan obsesionados que ni siquiera puedan leer un libro, ver la televisión o salir a dar un paseo. No importa que sus emociones estén en constante torbellino por lo que la otra persona dijo o no dijo, de lo que hizo o no hizo, o de lo que hará después. ¡No importa que las cosas que estemos haciendo no ayuden a nadie! Sin importarnos el costo, persistiremos en ello. Apretaremos los dientes, nos asiremos a la cuerda y nos prenderemos a ella más fuerte que nunca. Algunos de nosotros ni siquiera nos daremos cuenta de que nos hemos estado agarrando tan fuerte. Otros nos habremos convencido de que debemos asirnos así de fuerte. Creemos que no existe otra alternativa que la de reaccionar a esta persona o problema de esta manera obsesiva. A menudo, cuando le sugiero a la gente que se aparte de esta persona o de este problema, me responden con horror. “¡Oh, no!”, dicen, “nunca podría hacer eso. Yo lo amo, o la amo, demasiado. Me importa demasiado para hacerle eso. Este problema o esta persona es demasiado importante para mí. Tengo que permanecer apegado a ella (o a esto)”.

Reflexión: La conducta de la persona apegada es»controlar a la otra persona», «dando al traste» con su serenidad y sosiego. El codependiente ha vivido posiblemente en hogares que mostraron ese comportamiento y lo «copia», sin percatarse que eso solo lo lleva a la «crispación permanente», y a una pérdida de su paz interior.(Alpha).

¿Tienes comportamientos compatibles con el apego afectivo? ¿Has buscado Grupos de ayuda de CoDA? Comenta tu experiencia.

Reflexion del Dia: 15 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» El acto de dar de manera bondadosa es un bello ejemplo de amor a los demás, solo que si esto se asume como una obsesión, sacrificando la felicidad de uno, ya la conducta es enfermiza. Los codependientes somos cuidadores compulsivos. Hay que modificar ese comportamiento.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

Dar a los demás, hacer cosas por ellos y con ellos, son parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. Pero aprender cuándo no debernos dar, cuándo no ceder, y cuándo no hacer cosas por y con la gente, son también parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. No es bueno cuidar de la gente que se aprovecha de nosotros para evitar la responsabilidad. Es dañino para ellos y para nosotros. Hay una línea sutil entre ayudar y hacerle daño a la gente, entre dar en forma benévola y dar de manera destructiva. Podernos aprender a hacer esa distinción.
El cuidar es un acto y una actitud. Para algunos de nosotros se convierte en un papel que desempeñamos en nuestra vida entera y con toda la gente que se halla a nuestro alrededor. El cuidar está, yo creo, en cercana relación con el martirio (con frecuencia se acusa a los codependientes de padecer tal estado) y con el ser complacientes (otra acusación que se nos lanza). Los mártires, de acuerdo con Earnie Larsen, “deforman las cosas”. Necesitamos seguir sacrificando nuestra felicidad y la de los demás por el bien de alguna causa desconocida que no requiere sacrificio. En los complacientes, de acuerdo con Earnie Larsen, no se puede confiar. Mentimos. Y como cuidadores, no cuidamos de nosotros mismos.

Mi Reflexión: Los codependientes como «cuidadores» somos «rescatadores y complacientes». Convertimos el acto de dar en obsesión y es una conducta enfermiza y autodestructiva. Debemos distinguir en dar por actitud caritativa o dar por sacrificio hasta perder nuestra serenidad. Hay que soltar toda complacencia insana y asumir la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos como prioridad. (Alpha).

Eres un cuidador compulsivo? ¿Has buscado iniciar tu recuperación anexándote a Grupos de CoDA?? Comparte acá tus experiencias.

Reflexión del Dia: 14 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que el codependiente puede asumir algunas actividades de relajación y entretenimiento cuando percibe que está «reaccionando al entorno de manera negativa». Relajarse y hacer la situación llevadera es una excelente forma de ayudarse a enfrentar esas reacciones.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo. (Pero no necesitamos seguir haciéndolo, (¿o sí?). A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo! Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te lastiman.
Siguen algunas sugerencias para ayudarte a desapegarte de la gente y de tus reacciones negativas hacia ella. Estas son sólo sugerencias. No existe una fórmula específica para lograr el desapego. Necesitas encontrar tu propia manera, una que te funcione a ti.
Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te ha hecho nudos. (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos. Probablemente cualquiera se sentiría así. La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al respecto.) Emplear las palabras “ella, o él o eso me hicieron sentir”, a menudo indica que estamos reaccionando. Perder nuestra
sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.
Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo.
Acude a una junta de Al-Anón. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a
restaurar tu equilibrio.
Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió. ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?
¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?
Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
¡Cálmate! No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

Reflexión: Descubrir cuando estamos reaccionando es importante por cuanto nos permite asumir algunas conductas que pueden «descentrar» la atención. Ejecutar actividades que nos relajen le dan la dimensión exacta a las cosas desde una perspectiva menos dramática. Meditar sobre lo que nos ocurre y actuar en mejorar ese evento de ansiedad y miedo va ejercitándonos en tomar la decisión correcta en el momento de la nuestra reacción negativa. Ponte en disposición de relajación, no de angustia y ansiedad. Nada grave pasa, todo es nuestra percepción. (Alpha).

¿Cuál comportamiento asumes cuando estás reaccionando? ¿Te estan moviendo sentimientos y emociones positivas para tu sanación? ¿Estás asumiendo conciencia que tú puedes cambiar y mereces estos cambios positivos en tu vida? Comenta aquí.

Meditación 13 de Octubre… La sustancia sobre la forma

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós enfatiza en la necesidad de mirar mas allá de lo superficial, sin atender lo real y autentico de la vida. Durante la recuperación aprendemos a dar relevancia a la sustancia de la cosas, sin dejarnos «encandilar» por cualquier aspecto externo.

Si deseas conocer más sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Estoy aprendiendo que, por una serie de razones, he pasado gran parte de mi vida concentrándome en la forma en vez de en la sustancia. Me he concentrado en estar perfectamente peinada, en usar la ropa adecuada, en tener perfectamente aplicado el maquillaje, en vivir en el lugar adecuado, amueblándolo con los muebles adecuados, en trabajar en el empleo adecuado y en tener el hombre adecuado. La forma, en vez de la sustancia, ha controlado mi conducta en muchas áreas de mi vida. Ahora, por fin estoy llegando a la verdad. La sustancia es lo que cuenta. (Anónimo).

No tiene nada de malo que queramos lucir lo mejor posible. Ya sea que estemos luchando por crearnos un yo, una relación o una vida, necesitamos tener algunas ideas sólidas acerca de cómo queremos que eso se vea.
La forma nos da un lugar por dónde comenzar. Pero para muchos de nosotros, la forma ha sido un sustituto de la sustancia. Podemos habernos concentrado en la forma para compensar el hecho de sentir miedo o sentirnos inferiores. Podemos habernos concentrado en la forma porque no sabíamos concentrarnos en la sustancia.
La forma es el perfil de las cosas; la sustancia es con lo que llenamos ese perfil. Llenamos nuestro perfil siendo auténticos; llenamos el perfil de nuestra vida echándole ganas a la vida y participando en ella al máximo de nuestra capacidad.
Ahora, en la recuperación, estamos aprendiendo a prestar atención a la manera en cómo funcionan y nos hacen sentir las cosas, no solo cómo se ven.

«Hoy me concentraré en la sustancia de mi vida. Rellenaré las líneas de mí mismo con una persona real: «yo». Me concentraré en la sustancia de mis relaciones, en vez de en lo que parecen. Me concentraré en lo que verdaderamente funciona en mi vida, en vez de en los adornos».

Reflexión: em> Habitualmente tendemos a dejarnos impresionar por lo externo de las cosas, de las personas, sin mirar a profundidad realmente como son, no solo lo que aparentan ser. Durante la recuperación los codependientes aprendemos a dar mayor peso a lo «medular que a lo superficial». Comprendemos a ser genuinos, auténticos, honestos y así analizamos también a nuestras relaciones. (Alpha).

¿Estás actuando con énfasis en mirar profundamente quién eres y como son los demás? Comparte tus experiencias acá.

Meditación 11 de Octubre… Recuperación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad que tiene el codependiente de aceptar que en todo su proceso de recuperación actúa nuestro Poder Superior. Sin esa convicción no lo lograríamos.

Si deseas conocer mas sobre esta autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Qué fácil es culpar a los demás de nuestros problemas. “Mira lo que él está haciendo” “Mira cuánto he esperado” “¿Por qué ella no me llama?” “Si tan solo él cambiara, yo sería feliz”. Con frecuencia, nuestras acusaciones son justificadas.
Probablemente nos sentimos dolidos y frustrados. En esos momentos podemos empezar a creer que la solución a nuestro dolor y frustración está en que la otra persona haga lo que queremos o que las cosas resulten como lo deseamos. Pero estas ilusiones autoderrotistas colocan el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. A esto le llamamos codependencia.
La solución válida a nuestro dolor y frustración, es reconocer nuestros propios sentimientos. Sentimos la ira, la pena; luego dejamos ir nuestros sentimientos y encontramos la paz, en nuestro interior. Sabemos que nuestra felicidad no la controla otra persona, aunque nos hayamos convencido de ello. A esto le llamamos aceptación.
Después decidimos que aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida esté transcurriendo de esta manera por alguna razón. Quizá esté en juego un propósito y un plan superiores, uno mejor que el que nosotros podríamos haber orquestado. A esto le llamamos fe.
Después decidimos lo que necesitamos hacer, qué está dentro de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. A eso se le llama recuperación.
Es fácil señalar con nuestro dedo a otra persona, pero es más recompensante señalar suavemente con él hacia nosotros mismos.

«Hoy viviré con mi dolor y frustración, lidiando con mis propios sentimientos».

Reflexión: En el proceso de recuperación de la codependencia atravesamos por un sendero espiritual, el cual está bajo control de nuestro Poder Superior. Nuestra participación es ir «aceptando» con «fe» que estamos siendo reparados en los defectos de carácter, que ello no es fácil y no podemos hacerlo solo. Cuando aceptemos esa gran verdad, estamos llegando a recuperarnos. Mantente firme aun cuando te mueven sentimientos complejos. (Alpha).

¿Estás en el proceso de recuperación? ¿Asistes a reuniones de CoDA? Comparte tu experiencia acá.

Reflexión del Dia: 10 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que no hay que avergonzarse de ser un codependiente. Podemos sanar, si nos proponemos hacerlo. Debemos tomar una decisión y ejecutarla.

Si deseas conocer mas sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

¡No hay necesidad de sentir vergüenza de ser (y quedarse) Codependiente!
No hay que avergonzarse de haber pasado por el proceso de permitir que la codependencia (de una manera negativa) impacte nuestras vidas, y luego aprender a dejar de tratar de hacer lo imposible (controlar a los demás) y empezar a centrarse en lo posible: Nosotros mismos. Conscientemente y de una manera que toma en consideración a otros y a nosotros mismos al tomar decisiones.
Sentirse avergonzado acerca de las diferentes etapas de la vida que experimentamos en el camino a convertirse en lo que somos ahora no es diferente de encogerse cuando vemos fotos de cómo usamos nuestro cabello hace 25 años. Podemos sentirnos así; pero no es necesario. Estábamos haciendo lo que pensamos mejor en ese momento.
No estábamos locos, ni siquiera a la altura de nuestra obsesión y control. Estábamos codependiente de factores no saludables en nuestras decisiones y comportamientos.
Para muchos millones de nosotros, esa revelación fue y sigue siendo un gran alivio. Nos ponemos libres para vivir nuestras vidas de una manera que fue y sigue siendo en nuestro mejor interés.
¡No hay vergüenza en eso!

Reflexión: No sintamos vergüenza de ser codependientes. Cuando nos movemos en el sendero espiritual de la recuperación, pasamos por etapas que van quitando el dolor y sufrimiento para dar paso a la «serenidad y paz interior». Todo es válido, nada debe avergonzarnos. Por el contrario hemos recorrido mucho terreno para llegar al lugar en el que estamos ahora. (Alpha).

¿Antes de iniciar la recuperación te sentías avergonzado? ¿Cómo te percibes actualmente con respecto a tu codependencia? Comparte tus experiencias acá.

Reflexión del Dia: 9 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que el codependiente se mantiene en negación, le cuesta transitar las etapas del Duelo y alcanzar la aceptación.

Si deseas conocer mas sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros somos expertos en negar y descontar lo que nos duele. Podemos soportar una situación particular, diciéndonos repetidamente que no es tan malo; no debemos ser tan exigentes; cambiará cualquier día; deberíamos ser capaces de vivir con ella; no nos molesta; la otra persona no lo decía en serio; no duele tal vez sólo somos nosotros.
Podemos luchar y discutir con nosotros mismos acerca de la realidad y la validez de nuestro dolor, nuestro derecho a sentirlo y hacer algo al respecto. A menudo toleramos demasiado o tanto que nos volvemos furiosos y nos negamos a tolerar más.
Podemos aprender a desarrollar una tolerancia saludable. Hacemos eso fijando límites sanos y confiar en nosotros mismos para poseer nuestro poder con la gente. Podemos disminuir nuestro dolor y sufrimiento validando y prestando atención a nosotros mismos. Podemos trabajar para acortar el tiempo entre identificar una necesidad de establecer un límite y tomar una acción clara y directa.

Reflexión: Para el codependiente que vive en negación resulta muy difícil atravesar las restantes etapas del duelo y vive aceptando su dolor y sufrimiento, evita salir de ese «atolladero emocional». Lo importante es identificar claramente que estamos en negación y fijar los límites saludables en nuestras relaciones. Solo así podemos empoderarnos y salir adelante. Todo radica en confiar en nosotros mismos y dar el «gran salto.»(Alpha).

Sientes que vives en un constante drama? ¿Cómo has planificado retomar tu poder ante tus relaciones? Comparte tus vivencias.

Reflexión del Dia: 8 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» plantea que el codependiente lo mueve cualquier viento y se convierte en un manojo de sentimientos de confusión e ira, esto le impide controlarse y mucho menos controlar la situación.

Si deseas conocer mas sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

¿Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…)
Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.
A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo. (Pero no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí?) A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante, ¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo! Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te lastiman.

Reflexión: Los codependientes somos reaccionarios y no siempre esta conducta está errada. En ocasiones nuestras reacciones sirven para saber que nos causa inquietud y que debemos cambiar para mejorar nuestras relaciones. Hay que cuidar que como reaccionamos impactamos a los demás y es una cadena de eventos que pierde el control, entrando en desajustes serios. Reflexionemos antes de hacerlo, nos da tiempo de «reacomodar «nuestros sentimientos.(Alpha).

¿Habitualmente reaccionas ante cualquier evento? ¿Cómo controlas la situación posteriormente? Comenta tus experiencias.

Reflexión del Dia: 6 de Octubre

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente» refiere que los codependientes pasan su mayor tiempo responsabilizándose del cuidado de las otras personas, y todo esto evidencia una baja autoestima.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esta vía.

Reflexiona sobre esto:

Muchos no entendernos de qué somos responsables y de qué no lo somos. Podemos creer que tenemos la obligación de estremecernos cada vez que alguien tiene un problema porque es responsabilidad nuestra actuar justamente así. En ocasiones al sentirnos responsables de tantas cosas, nos enfermamos de tal manera que rechazamos toda responsabilidad y nos volvemos totalmente irresponsables.
Sin embargo, en el centro de la mayoría de los rescates hay un demonio: baja autoestima. Rescatamos porque no nos sentimos bien con nosotros mismos. Aunque los sentimientos son temporales y artificiales, el hecho de cuidar nos da un estado temporal de sentimientos agradables, de autoestima y de poder. Tal y como un trago ayuda a un alcohólico a sentirse mejor momentáneamente, un rescate nos distrae temporalmente del dolor de ser quienes somos.
No nos sentimos adorables, de modo que nos conformamos con sentirnos necesarios. No nos sentimos bien con nosotros mismos, de modo que nos vemos obligados a hacer algo en particular que pruebe qué tan buenos somos.

Reflexión: Cuando estamos apegados somos rescatadores permanentes y nos sentimos bien cuidando a los demás, aunque no tengamos el mínimo amor a nosotros mismos. Rescatar y cuidar a los otros es una manera evasiva de sentirnos con poder y alta estima, aunque de manera engañosa. La actitud es revertir esa situación y empezar nuestra recuperación. (Alpha).

¿Te mantienes ocupado en cuidar a los otros? ¿Has pensado en iniciar tu recuperación para sanarte? Comenta acá tu vivencia.

Meditación 1 de Octubre… Relaciones

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea lo valioso que pueden resultar las relaciones en la vida de los codependientes. Asumamos que es un regalo en ambas direcciones.

Si deseas conocer más sobre esta Autora/Consejera y particularmente con referencia a este Libro visita la Web de Amazon y adquierelo por esa vía.

Medita sobre esto:

Hay un regalo para nosotros en cada relación que se nos presenta.
A veces, el obsequio es un comportamiento que estamos aprendiendo a adquirir: desapego, autoestima, tener la confianza suficiente para establecer un límite o poseer nuestro poder de otra manera.
Algunas relaciones desencadenan la curación en nosotros, la curación de problemas del pasado o un problema al que nos enfrentamos hoy.
A veces nos encontramos aprendiendo las lecciones más importantes de las personas que menos esperamos que nos ayuden. Las relaciones pueden enseñarnos a amarnos a nosotros mismos o a alguien más. O tal vez aprendamos a dejar que los demás nos amen.
A veces, no estamos seguros de qué lección estamos aprendiendo, especialmente mientras estamos en medio del proceso. Pero podemos confiar en que la lección y el regalo están ahí. No tenemos que controlar este proceso. Lo comprenderemos cuando sea el momento. También podemos confiar en que el regalo es precisamente lo que necesitamos.

«Hoy, estaré agradecido por todas mis relaciones. Me abriré a la lección y el regalo de cada persona en mi vida. Confiaré en que yo también soy un regalo en la vida de otras personas».

Reflexión:em> Para los codependientes es difícil mantener relaciones sanas, pero en ocasiones la vida coloca personas en nuestra vida para servirnos de «maestros» en cuanto a darnos lecciones importantes como aprender a valorarnos y respetarnos, Esa persona no está allí por «azar». Nuestro Poder Superior utiliza instrumentos que nos enseñan cuánto vale una amistad sincera, debemos darnos el chance de vivir la experiencia y verlo como un regalo de Dios. (Alpha).

¿Tienes relaciones que calificas como positivas en tu vida? Comenta tus vivencias en los comentarios.