Previniendo el Apego Afectivo (I)

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¿El Apego puede prevenirse?
Bajo determinadas circunstancias, podemos crear inmunidad a las adicciones afectivas y relacionarnos de una manera más tranquila y descomplicada. Siempre podemos estar afectivamente mejor. Si tu pareja está bien constituida, aún puedes fortalecerla más; y si tiene deficiencias no muy graves, puedes mejorarla. El mejoramiento afectivo es un proceso continuo que no puede descuidarse.
Los tres (3) principios que se presentan a continuación permiten desarrollar una actitud anti-apego, es decir un estilo de vida orientado a fomentar la independencia psicológica sin dejar de amar. Por desgracia, nuestra cultura no los enseña de una manera programada y coherente porque, paradójicamente, la libertad es uno de los valores más restringidos.
El primer principio es el de la Exploración, o el arte de no poner todos los huevos en la misma canasta; el segundo es el de la autonomía, o el arte de ser autosuficiente sin ser narcisista, y el tercero, es el principio del sentido de vida, o el arte de alejarse de lo mundano. La aplicación de cada uno de ellos hará tambalear los esquemas responsables de la adicción afectiva, pero si la aplicación es conjunta, el impacto psicológico será óptimo. Una persona audaz, libre y realizada es un ser que le ha ganado la batalla a los apegos.

La inmunidad a la adicción afectiva sólo puede alcanzarse cuando todos nuestros papeles estén debidamente equilibrados. Somos mucho más que esposo/ esposa o novio/ novia. Si vivo exclusivamente para mi pareja, si reduzco todas mis opciones de alegría y felicidad a la relación, destruyo mis posibilidades en otras áreas, las cuales también son importantes para mi crecimiento interior. Cuando se logra la madurez afectiva, el acto de amar no. es tan cautivante como para anularnos, ni tan distante como para enfriarnos. Se obtiene un punto medio, el lugar equidistante, donde el amor existe y deja vivir.

EL PRINCIPIO DE LA EXPLORACIÓN Y EL RIESGO RESPONSABLE
La persona apegada, debido a su inmadurez emocional, no suele arriesgarse porque el riesgo incomoda. Jamás pondría en peligro su fuente de placer y seguridad. Prefiere funcionar con la vieja premisa de los que temen los cambios: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Enfrentarse a lo nuevo, siempre asusta. El anclaje al pasado es la piedra angular de todo apego. Aferrarse a la tradición genera la sensación de estar asegurado. Todo es predecible, estable y sabemos para dónde vamos. No hay innovaciones ni sorpresas molestas. Rescatar las raíces y entender de dónde venimos es fundamental para cualquier ser humano, pero hacer de la costumbre una virtud es inaceptable. Muchas parejas entran en una especie de canibalismo mutuo, donde cada uno devora al otro hasta desaparecer. Se absorben como dos esponjas interconectadas.
¿Quién dijo que para establecer una relación afectiva uno debe encarcelarse? ¿De dónde surge esa ridícula idea de que el amor implica estancamiento? ¿Por qué algunas personas al enamorarse pierden sus intereses vitales? ¿El amor debe ser castrante? ¿realmente el vínculo afectivo requiere de estos sacrificios?. Los preceptos sociales han hecho desastres.

Amar no es anularse, sino crecer de a dos. Un crecimiento donde las individualidades, lejos de opacarse, se destacan. Querer a alguien no significa perder sensibilidad y volverse una marmota sin más intereses que lo mundano.

El principio de la exploración responsable, (por “responsable” entiendo hacer lo que nos venga en gana, siempre y cuando no sea dañino ni para uno ni para otros), sostiene que los humanos tenemos la tendencia innata a indagar y explorar el medio. Somos descubridores natos, indiscretos por naturaleza. Cuando exploramos el mundo con la curiosidad del gato, todos nuestros sentidos se activan y entrelazan para configurara un esquema vivencial. Es entonces cuando descubrimos que el placer no está localizado en un solo punto, sino disperso y accesible. Y no estoy insinuando que haya que reemplazar a la pareja o engañarla. La persona que amo es una parte importante de mi vida, pero no la única. Si pierdo la capacidad de escudriñar, husmear y sorprenderme por otras cosas, quedaré atrapado en la rutina. Nadie tiene el monopolio del bienestar. Krishnamurti decía: “Cuando se adora a un solo río, se niegan todos los demás ríos; cuando usted adora a un solo árbol o a un solo dios, entonces niega todos los árboles, todos los dioses”.
Puedes amar profunda y respetuosamente a tu pareja y al mismo tiempo disfrutar de una tarde de sol, comer helados, salir a pasear, ir a un cine, investigar sobre tu tema preferido, asistir a conferencias y viajar; en fin, puedes seguir siendo un ser humano completo y normal. Vincularse afectivamente no es enterrarse en vida, ni reducir tu hedonismo a una o dos horas al día. No hablo de excluir egoístamente al otro, sino de complementarlo. Me refiero a dispersar el placer, sin dejar de amar a la persona que amas y sin perderte a ti mismo. Hermann Hesse afirmaba: “Él había amado y se había encontrado a sí mismo. La mayoría, en cambio, aman para perderse”.
¿Por qué este principio genera inmunidad al apego afectivo?
Porque la exploración produce esquemas anti-apego y promueve maneras más sanas de relacionarse afectivamente, al menos en cuantas áreas básicas:

a. Las personas atrevidas y arriesgadas generan más tolerancia al dolor ya la frustración; es decir, se ataca el esquema de inmadurez emocional.
b. Una actitud orientada a la audacia y al experimentalismo responsable asegura el descubrimiento de nuevas fuentes de distracción, disfrute, interés y diversión. El placer se dispersa, se riega y desaparece la tendencia a concentrar todo en un solo punto (por ejemplo, la pareja). El ambiente motivacional crece, y se amplía considerablemente.
c. Explorar hace que la mente se abra, se flexibilice y disminuya la resistencia al cambio. El miedo a lo desconocido se va reemplazando por la ansiedad simpática de la sorpresa, la novedad y el asombro. Un susto agradable que no impide tomar decisiones.
d. Se pierde el culto a la autoridad, lo cual no implica anarquismo. Simplemente, al curiosear en la naturaleza, las ciencias, la religión, la filosofía y en la vida misma, se aprende que nadie tiene la última palabra. Ya no se traga entero, y someterse no es tan fácil. Aparece un escepticismo sano y la interesante costumbre de preguntarse por qué.

Algunas sugerencias prácticas.

1. Juego y espontaneidad. Los adultos perdemos la magia del juego y nos enconchamos.
Racionalizamos tanto que nos constipamos. D´Annunzio, el gran escritor italiano, decía: “¿Quién ha dicho que la vida es un sueño? La vida es un juego”.
– Empieza por alguna travesura que no sea peligrosa.
– Recurre al método del absurdo.
– Despreocúpate del qué dirán y de la adecuación social.
2. Bucear en lo intelectual
3. Incursionar en el arte.
4. Viajes y geografía.
5. Conocer gente.

(Walter Riso en su Libro Amar o Depender).
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El pasaporte del sufrimiento

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Todo vale la pena. Porque somos quienes somos por aquello que hemos vivido. Somos quienes somos por aquello que algunas personas dejaron en nosotros, pero somos absolutamente quienes somos gracias a aquello que hemos perdido, gracias a eso que ya no está con nosotros.
Es tan fácil darse cuenta cuando a uno no lo quieren: basta con mirar al otro fijamente a los ojos. ¿Alcanza con verlo moverse en el mundo? ¿Es suficiente con preguntarle o preguntarme? Si así fuera, ¿como se explica tanto desengaño? ¿Porque la gente se defrauda tan seguido si, en realidad, es tan sencillo darse cuenta de cuanto les importamos o no les importamos a los que queremos? ¿como puede asombrarnos el descubrimiento de la verdad del desamor? ¿como pudimos pensarnos queridos cuando, en realidad, no lo fuimos? Hay aquí algo para aprender: nadie es mas vulnerable a creerse algo falso que aquel que desea que la mentira sea cierta.
Y es mentira que tenemos que cargar con cada cosa que hemos querido y valorado; y es mentira que debemos seguir adelante con todo lo de antes, con todo lo que ya no está. Perdemos. Perdemos no solo a través de la muerte sino a través del abandono, del cambio, a través de seguir adelante. Nuestras perdidas incluyen también nuestras renuncias conscientes o inconscientes: la perdida de los sueños románticos, la cancelación de nuestras esperanzas irrealizables, la perdida de las ilusiones de libertad, de poder, de seguridad y, porque no, tambien, la perdida de nuestra juventud.
Es imposible poder aceptar con una sonrisa todas las cosas que, lamentablemente, son ciertas e ineludibles. Hace falta aceptar la verdad que no queremos asumir de una vez y para siempre. Que nuestra madre va a dejarnos, y nosotros vamos a dejarla a ella, que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros, que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos, que esencialmente estamos aquí solos. Que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio, con lo bueno y con lo malo. Que a pesar de ser como se esperaba que sea una niña no podrá casarse con su padre, que alguna de nuestras elecciones estan limitadas por nuestra anatomia, que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas. Que no importa cuan listos seamos, a veces nos toca perder. Habrá que aceptar que somos irremediablemente incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección contra todo peligro, contra todo dolor, contra el tiempo perdido, contra la vejez o contra la muerte.
Muchas veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó, soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída.
(Jorge Bucay).

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Me recupero ¿Como manejo una ruptura sentimental?

Sara y David en el Monte de San Pedro

Interrogante:
Tengo un problema espantoso con una ruptura sentimental reciente. ¿Como puedo vencer ese apego horrible y dejar de seguir aferrada a algo que probablemente se ha ido para siempre?
Para parar tienes que cortar tu relación interna, mental y emocional con esa persona. La forma mediante la cual continuamos relacionándonos con una persona que ya no esta con nosotros consiste en imaginarnos como se sentiría, que diría y que haría cada vez que nos sucede algo en nuestras vidas. Entonces, basandonos en la supuesta respuesta de esa persona, nos creamos toda una obra de teatro. Concebimos guiones y los repetimos una vez y otra vez y otra vez. Nosotros lo llamamos a esto: «la obra sigue en cartelera». Nos obsesionamos con el dialogo imaginario y nos obsesionamos con los sentimientos asociados. A veces llegamos al punto de volvernos adictos a esos sentimientos y los buscamos fuera. Si encontramos otro compañero, podemos repetir la misma historia. La obra sigue en cartelera, solo que los actores varían.
La representamos en otras muchas áreas de nuestra vida. Si nos invitan a salir, decimos: «Ah, no quiero ir sola», lo que significa: «Iría, si Roberto estuviera aquí y pudiera venir conmigo».
Si la obsesion continua durante demasiado tiempo y es demasiado intensa, puede que estemos experimentando sentimientos residuales procedentes de abandonos pasados.
Cuando otra persona no quiere relacionarse con nosotros, es evidente que somos rechazados. Sentimos muy fuertemente ese viejo agujero en la boca del estomago. Tenemos un espacio vacio, negro, que se llena únicamente con oscuridad, frialdad y dolor. Un hueco, no hay nadie ahí. De modo que nos volvemos a sentir como el niño que eramos cuando nos abandonaron por primera vez. Si el abandono tuvo lugar a los tres años, entonces nos sentiremos como si tuviésemos tres años, en vez de la edad cronologica que marca nuestra experiencia vital. Cuando sentimos el agujero del abandono, sabemos que estamos cerca de nuestro niño interior. Empezar a trabajar el niño interno constituye un buen punto de partida.

Piensa en…
¿Como estas repitiendo la misma historia una y otra vez en tus relaciones?
¿Quienes son los actores y que papel desempeñan?
¿Cual es el guion?.

(Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa).
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Reflexión del Dia: Soltar nuestras "esclavitudes"

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Soltar. Este es un secreto de la felicidad para esta vida y también para la otra. Soltar, ser libre, alcanzar la libertad de no estar atado a nada y de no ser esclavo de nada. Ni de posesiones, ni de seguridades, ni de costumbres.

No solo hay que soltar cosas o personas, sino también proyectos que no pudieron ser, estructuras mentales que nos condicionan, y hasta la idea que tenemos de lo que es la felicidad (puedo ser feliz «de otra manera»).
También hay que saber soltar los tiempos y la organización de la jornada. Solo así se hace posible «aflojar» de verdad la resistencia y las tensiones.
También hay que soltar los mecanismos que usamos para desplazar a Dios. Refugios que nos permiten vivir al margen de Dios, como si así pudiéramos ser mas libres.
Es cierto que es bueno ser vulnerable. Es parte de nuestra humanidad ser capaces de necesitar a otro y de pedir ayuda. Pero no es bueno convertirse en un miserable esclavo.
Tienes una inmensa dignidad, no te vendas por poco, no te arrastres indignamente. Eres imagen de Dios. Dios se refleja en ti, eres infinitamente amado por Dios, eres su hijo y por ti, el Hijo de Dios derramo su sangre preciosisima. No te revuelques en la basura por un objeto, por un placer, por un afecto.

Todo apego y obsesión por algo o por alguien te hace infeliz, convéncete, te hace infeliz. Porque «pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamas alguien ha encontrado la formula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor, y sin caer, tarde o temprano, derrotado».

Cuando aparecen síntomas de una esclavitud, de un apego, de algo que no queremos soltar-una tristeza, una melancolía, un corazón desganado- es bueno conversarlo con Jesús, y decirle: Bien. Lo vamos a tomar en serio Señor ¿Que tengo que soltar? ¿A que me estoy aferrando? ¿Que quieres desarmar o cambiar en mi? ¿Que es eso que yo no quiero permitir que toques? ¿Que tengo que entregar para ser fiel a mi dignidad?.
Entonces puedo decirle a Dios: Aquí estoy para empezar el camino. Se que es un llamado a la gloria, a crecer, a avanzar. Yo valgo mas que esta obsesión. Tu me quieres libre. Lo acepto. Es señal de que me estas tomando en serio. Vamos juntos. Dame tu gracia para entregarte esto que me esclaviza y para descubrir a donde me quieres llevar. Ayúdame a ver lo hermoso de este camino, para que alcance la feliz madurez a la que estoy llamado.

No olvides esto: Hemos sido creados por Dios con una inclinación a la felicidad, al amor y a la perfección celestial. Y en el fondo, cuando nos obsesionamos con algo, es porque pretendemos saciar con eso los deseos mas profundos que solo se sacian en el encuentro pleno y definitivo con Dios. El deseo humano es insaciable, «porque no se trata de cubrir necesidades reales con objetos reales, sino apetencias oceánicas con objetos simbólicos».

Se trata de un fenómeno desconcertante, este de la adicción, que polariza irracionalmente las energías psíquicas de un sujeto en torno a una nada, en detrimento de sus intereses mas serios y mas sólidos. Ello es indicio de que el ser humano no es un ser viviente solo practico, sino que ademas y con igual intensidad busca algo ideal o sobrehumano. El objeto deseado, por modesto que en si sea, es un símbolo de algo superior… Y esto, cuanto mas se consigue, mas se desea, pues se experimenta a la vez el gusto de obtenerlo y el disgusto de comprobar que nunca basta.

Soltar los apegos que nos obsesionan es volver a casa, es dejar de vagar sin sentido, es liberarse del desarraigo y apoyarse en el amor de Dios Por eso, aprender a soltar los apegos es el camino para liberarse del miedo al fracaso de los que vivimos aferrados a cosas exteriores, a personas, a proyectos. Ese miedo revela una de nuestras condiciones mas penosas y profundas: la de tener sentido de pertenencia, un sitio donde sentirnos seguros, cuidados, protegidos y amados. Somos huéspedes en la tierra y en la vida, peregrinos que para caminar necesitan estar ligeros de equipaje, sencillos, desprendidos.

(Fragmentos del Libro Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones de Víctor Manuel Fernandez).
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¡Libérate!

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Maytte Sepulveda ofrece HERRAMIENTAS, a manera de estrategias que nos conduzcan a establecer claramente los limites, tanto en nuestra familia, como en los círculos de amistades que tengamos. Nada es fácil, máxime cuando parte de nuestra vida, hemos incurrido en la practica de conductas obsesivas compulsivas para mantenernos a flote con todo y nuestro dolor, vergüenza, culpa e ira.
[vimeo http://vimeo.com/25206926]
[vimeo http://vimeo.com/25208572]
[vimeo http://vimeo.com/25210587]
(Fuente: http://maytte.com/).

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El poder sanador de decir “NO”

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Culturalmente no estás acostumbrada a manejar los “NO”, decir “NO” te da vergüenza y no te resulta cómodo, pero si quieres alcanzar tus metas en la vida, vencer problemas, ser libre de la gente tóxica y vivir en libertad, tendrás que empezar a acostumbrarte a manejar esta palabra tan poderosa.
Si sigues leyendo, descubrirás algunos “NO” sanadores para que los incluyas en tu cotidianidad:

– No idealices a nadie: Al idealizar colocas a la persona en un rol superior y te achicas, de esa manera te haces vulnerable y quedas expuesta a que el otro te hiera. Si te conectas con gente (cualquiera sea el lugar que la persona ocupe) debe ser de igual a igual, porque ponerse por debajo es para ser humillada y arriba es un acto de soberbia. Todas las personas tienen alguna falla y no debes idealizarlas. El idealizar o admirar no te da las fuerzas para cambiar; en cambio unirte al que te inspira, al que va adelante para guiarte en la carrera producirá cambios en tu vida. La inteligente aprende de sus errores, la sabia del error de los demás. Un mentor es el que ya alcanzó el sueño y está puesto para que lo obedezcas y aprendas de él. Debes buscar mentores en lo espiritual, en lo familiar, en lo económico. Un mentor no se elige por amistad o comodidad, es el que te calificará y te hará avanzar hasta el próximo nivel. Cuando busques un consejo no le preguntes al que está como tú, sino al que logró algo más.
– No reacciones a las palabras de la gente: Hay palabras que te lastimarán y provocarán que reacciones al mensaje que te envían. Las personas que pronuncian esas palabras se llaman en psicología, gente tóxica. Reacciona a la voz de todo lo que es bueno para ti. Para caminar en sanidad, no reacciones a las palabras de la gente. Muchas personas escuchan que pueden prosperar o sanar y no creen, pero si alguien los insulta inmediatamente reaccionan con una velocidad instintiva.
– No esperes nada de nadie: Si pones las expectativas en la gente te frustrarás porque un día te responderán bien y otro día mal. No hay nada más variable que las emociones humanas. No esperes nada porque lo que la gente te da es como un “extra”,tómalo como tal al recibirlo. Caminarás victoriosa cuando seas libre de la gente.
– No te compares con nadie: No te compares ni permitas que te comparen, porque no necesitas ser como nadie. Las personas con problemas de autoestima viven comparándose. Todas las bendiciones tienen un nombre, disfruta las tuyas porque fueron creadas para ti. Éxito es creer las promesas y tomarlas, porque estás diseñada para ello. No le demuestres nada a nadie, cree solamente en que lograrás todo aquello que te propongas.
– No fusiles a los demás: No tomes como personal lo que te digan otros. Si te rechazan no lo asumas como personal, hay algo que motivó a esa persona a hacerlo, quizás la persona fue lastimada entonces va a lastimar por su propio conflicto. No te apresures.
– No valores el dolor: Palabras como sacrificio y vergüenza, son para sacar del vocabulario. Esfuerzo sí, sacrificio no. Sacrificio apela a la culpa, reclama, trasmite una imagen de debilidad, en cambio esfuerzo da fortaleza. Equivocadamente te han enseñado que el dolor es parte del crecimiento y que purifica, pero no es así. Libérate de todos los sufrimientos y camina sin culpas. Tienes derecho a disfrutar de lo bueno.
– No te pongas en el papel de víctima: Cada una tiene el control remoto de sus emociones y pensamientos y decide qué sentir, pensar y cómo ser feliz. No entregues el poder de tus emociones a los demás porque serás un títere en sus manos. Nadie podrá lastimarte si no le das permiso, ni ponerte negativa excepto tu misma. Recupera el control remoto de tu vida.
– No pretendas cambiar a nadie: No gastes tus energías queriendo cambiar a nadie, porque si esa persona no quiere, no va a cambiar. Al pretender cambiar a alguien se activa en la persona un mecanismo que haga que ésta se resista. Nadie puede cambiar a nadie, eso es trabajo de cada una. La mejor manera para que el otro cambie es no queriéndolo cambiar.
– No vivas de limosnas: Tienes que sanarte interiormente, ser libre de las limosnas, ser libre de los demás, de lo que opinan los demás, aléjate de la gente tóxica y empieza a vivir en libertad y victoria.

(Fuente: http://www.pretenciosas.com/psicologia/).
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Amor & Apego

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El apego es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o a una persona determinada y está originado por la creencia de que sin eso no se puede ser feliz. Se compone de dos elementos, uno positivo y otro negativo, el elemento positivo es el fogonazo del placer y de la emoción, el estremecimiento que se experimenta cuando se consigue el objeto del deseo. El negativo es la sensación de amenaza y de tensión que lo acompaña. Por su propia naturaleza el apego hace vulnerables a las personas al desorden emocional y desintegra la paz. La semilla del apego sólo puede germinar en la oscuridad de la ignorancia, del engaño y de la ilusión.
Dicen que el amor es ciego, pero lo que es ciego no es el amor, sino el apego. Una gran cantidad de importante información, procedente del mundo que nos rodea, no consigue llegar a nuestra mente consciente a causa de nuestros apegos, creencias y miedos. El apego nos insensibiliza y hace que reaccionemos ante las personas en función de la ayuda o la amenaza que creemos que suponen para el logro de nuestra ambición.Y a las que consideramos fuera de esas dos categorías ni siquiera existen para nosotros. Todo aquel que posee algún apego está ciego y no ve la realidad de la Vida.
El apego es una necesidad compulsiva que embota la sensibilidad, es como una droga que enturbia la percepción de la Vida. Del mismo modo que un radar averiado distorsiona y falsea lo que percibe, el apego daña al amor y lo hace desaparecer, pues el amor es sensibilidad. Nadie se puede liberar del apego con la renuncia, sino con la consciencia, pues la renuncia sólo mutila y endurece. El apego roba la Vida, pues aquello a lo que uno está apegado se encuentra sólo en la mente, no en el objeto o en la persona. Y, además, se le atribuye un valor que en verdad no tiene.
Es imprescindible escoger entre el apego y la felicidad. Nadie ha nacido con apegos, sino que estos brotan de una mentira que la sociedad y la cultura mantienen o de una mentira que uno se cuenta a sí mismo. Si se quiere estar plenamente vivo es preciso que utilizar el sentido de la perspectiva, pues la Vida es infinitamente más grande que cualquier nimiedad a la que uno se haya apegado y a la que le haya dado el poder de alterarle. Es una nimiedad porque, si se vive lo suficiente, es muy fácil que algún día esa cosa o persona deje de importar, hasta el punto que no se tengan recuerdos de ella, como se puede comprobar en la propia vida. Hoy mismo apenas recordamos aquellas nimiedades que tanto nos inquietaron en el pasado y que hoy no nos afectan lo más mínimo.
Un apego no es un hecho, es una creencia, una fantasía de la mente. Si esa fantasía no existiera uno no estaría apegado, se amarían las cosas y las personas y se permitiría surgir la felicidad. En realidad tan sólo nos engañamos a nosotros mismos cuando creemos que sin nuestros apegos no podemos ser felices.
Vivir una vida espiritual y disolver los deseos, prejuicios, y apegos supone una revolución tan grande que la mayoría prefiere lanzarse de cabeza a realizar buenas obras y a ser serviciales que someterse al fuego purificador de semejante trabajo. Pero cuando nos ponemos a servir a alguien a quien no nos hemos tomado la molestia de comprender, en realidad no estamos intentando satisfacer la necesidad de esa persona, sino la nuestra propia. Para que exista un amor verdadero es imprescindible que veamos y comprendamos a la persona con la que estamos tratando.
Hay indiferencias que se confunden con el amor, pero no son más que un endurecimiento del corazón. Hay personas que como no están apegadas a nadie piensan que aman a todo el mundo. Hay quienes sin haber zarpado piensan que ya han arribado. La Vida por sí sola no puede producir amor, sólo puede engendrar atracción, placer, apego, cansancio y aburrimiento, todo ello mezclado con ansiedad, posesividad, tristeza y dolor. Cuando todo esto se ha repetido una y otra vez, en un ciclo constante, llega un momento que acabamos hartos y quisiéramos poner fin a todo el proceso. Si tenemos la suerte de no encontrarnos con ninguna otra cosa o persona que atraiga nuestra atención, podremos vivir una paz un tanto frágil y precaria. Eso es todo lo que la vida puede ofrecernos, aunque es posible que lo confundamos con la libertad y acabemos muriéndonos sin haber conocido jamás lo que significa ser realmente libres y amar.

El amor surge cuando hay libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor. La rosa, el árbol y la lámpara nos dejan completamente libres; no harán el menor esfuerzo por arrastrarnos al aroma, a la sombra o a la luz, aunque pudieran pensar que es lo mejor para nosotros. En cambio, tenemos que ser capaces de ver toda la coacción y todo el control a los que los demás nos someten y a los que nosotros mismos nos esclavizamos cuando, para comprar su amor y su aprobación, tratamos de responder a sus expectativas. Cada vez que nos sometemos a este control destruimos nuestra capacidad natural de amar porque no es adecuado entrar en ese juego esclavizante, y todo lo que no es adecuado es desamor. La libertad no es más que otra palabra para referirnos al amor.

(Fuente: http://www.proyectopv.org/).
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El Codependiente Sumiso

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Estas son sus Características:
«Mis mejores sentimientos respecto de mi mismo proceden del hecho de gustarte».
«Mis mejores sentimientos respecto de mi mismo proceden del hecho de recibir tu aprobación».
«Tus conflictos perturban mi serenidad. Toda mi atención mental esta centrada en solucionarte tus problemas».
«Toda mi atención mental esta centrada en darte gusto».
«Toda mi atención mental esta centrada en protegerte».
«Toda mi atención mental esta centrada en manipularte».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de solucionarte los problemas».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de aliviar tus sentimientos».
«Mis propias aficiones e intereses están al margen. Empleo el tiempo en compartir tus intereses y tus aficiones».
«Tu forma de vestir y tu apariencia personal tienen para mi la máxima prioridad, dado que siento que eres un reflejo de mi mismo. Tus deseos dictan mi conducta».
«No soy consciente de como me siento. Soy consciente de como te sientes».
«No soy consciente de que es lo que quiero. Te pregunto que es lo que quieres».
«Mis ilusiones respecto de mi futuro están estrechamente ligadas a ti».
«Mi miedo al rechazo determina lo que digo o lo que hago».
«Mi miedo al abandono determina lo que digo o lo que hago».
«Mi miedo a que te enfades determina lo que digo o lo que hago».
«Utilizo el dar como una forma de sentirme seguro en nuestra relación».
«Utilizo el dar como una forma de controlarte».
«Mi circulo social disminuye a medida que me implico cada vez mas en nuestra relación».
«Dejo mis propios valores a un lado con el fin de estar mas cerca de ti».
«Valoro tu opinión y tu forma de hacer las cosas mas que la mía».
«Mi calidad de vida esta en relación con tu calidad de vida».

(Producto de Grupos de Autoayuda de Codependientes Anónimos (CoDa), inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).

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El Codependendiente Controlador

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Estas son sus Características:
«Toda mi atención mental esta centrada en darme gusto y evadirme (con sustancias químicas, el trabajo, la televisión, etc)».
«Toda mi atención mental esta centrada en controlarte. Si no te controlo, entonces creo que te perderé».
«Toda mi atención mental esta centrada en manipularte, en forzarte a hacer las cosas a mi manera, habitualmente valiendome de mi humor, de la lógica o del dinero».
«Mi autoestima se ve reforzada por el hecho de solucionarte tus problemas. Si no me pides mi opinión, entonces me siento excluido».
«Quiero emplear todo mi tiempo contigo y quiero que tu hagas lo mismo. Sin embargo, insistiré en que no te necesito».
«No soy consciente de como te sientes. No soy consciente de como me siento».
«No soy consciente de que es lo que quieres. No soy consciente de que es lo que quiero».
«Mis ilusiones respecto de mi futuro están estrechamente ligadas a ti».
«Mi miedo al rechazo determina lo que digo o lo que hago. Pero lo oculto bajo la rabia, la fanfarronería, la soberbia o la actitud dominante».
«Utilizo el hecho de enfadarme como un medio de controlar a los demás y de mantenerte a distancia».
«Utilizo el dar (habitualmente cosas materiales) como una forma de sentirme seguro y de controlarte. Si te controlo, entonces no me dejaras».
«Mi circulo social disminuye a medida que me implico cada vez mas en mis válvulas de escape (sustancias químicas, trabajo, televisión, etc.)».
«Me siento vulnerable cuando te me acercas demasiado. Peor no te vayas».
«Valoro mis propias opiniones y mi forma de hacer las cosas mas que las tuyas».
«Tengo pocas aficiones e intereses al margen de mis válvulas de escape».
«Mis deseos dictan tu conducta, dado que siento que eres un reflejo de mi mismo».
«Doy por supuesto que se lo que quieres y lo que te conviene. Se lo que es mejor para ti»
«Doy por supuesto que los demás piensan y sienten lo mismo que yo y no puedo comprender ni aceptar las diferencias».
«Soy demasiado orgulloso como para pedirte ayuda. No estoy dispuesto a depender nunca de ti. Nunca te diré que te necesito».
«Tuve una niñez muy difícil y logre sobrevivir. En un mundo duro, la gente tiene que ser dura. Si eres blando, lo tomare como un signo de debilidad».
«Si me comentas algo sobre que es lo que te pasa emocionalmente, lo tomare como un reproche hacia mi. Mantén la boca cerrada».

(Producto del Grupo de Autoayuda de Codependientes Anónimos (CoDa), inserto en el Libro Codependencia: Codependencia Controladora/Codependencia Sumisa de Dorothy May).

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Renuncio al enfado como forma de vida

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El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.
El enfado es algo normal y natural. Generalmente nos enfadamos una y otra vez por las mismas cosas, y sentimos que no tenemos derecho a expresarlo, de modo que nos lo tragamos. Entonces el enojo tiende a instalarse en una parte concreta de nuestro cuerpo, y se manifiesta como enfermedad.
Durante años y años seguimos amontonando nuestro fastidio en ese mismo lugar. Para sanar, deja salir tus verdaderos sentimientos. Si no puedes expresárselos directamente a la persona que los provoca, mírate al espejo y habla con esa persona. Díselo todo: «Estoy fastidiado contigo»; «Tengo miedo»; «Estoy alterada»; «Me has hecho daño». Y sigue; sigue hasta que te hayas liberado de todo el enojo. Entonces haz una inspiración profunda, mírate en el espejo y pregunta: «¿Cuál es la pauta que provocó esto? ¿Qué puedo hacer para cambiar?»
Si logras cambiar el sistema de creencias que desde adentro te crea ese comportamiento, no necesitarás seguir repitiéndolo.
(Louise L. Hay de su Libro Pensamientos del Corazón).

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