Reflexión del Dia: 3 de Febrero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependientereitera que solo con la aceptación de nuestras limitaciones humanas para cambiar a los demás podremos asumir la recuperación de la codependencia.

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Reflexiona sobre esto:

El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo.
Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.

Reflexión: La solución es desapegarse. Esto significa entender con claridad meridiana que no podemos cambiar a los demás, ni cambiar la realidad que nos rodea, y aceptar que estamos limitados a lograr cambios en nosotros mismos. (Alpha).

¿Estás trabajando en el desapego?¿Asistes a Grupos de 12 Pasos de CoDA? Comenta acá.

Lectura Bíblica sugerida: Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. (Juan 15:12).

Reflexión del Dia: 31 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependienteratifica que el codependiente, cuando está dependiendo de los demás, reacciona ante cualquier evento, lo hace desde el resentimiento y enfado para con el mismo.

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Reflexiona sobre esto:

La mayoría de los codependientes son reaccionarios. Reaccionamos con ira, culpa, vergüenza, odio a nosotros mismos, preocupación, sentimientos heridos, gestos controladores, acciones solícitas, depresión, desesperación y furia. Reaccionamos con miedo y ansiedad. Algunos de nosotros reaccionamos tanto que nos resulta doloroso estar cerca de la gente, y torturante encontrarnos dentro de un grupo grande de personas. Es normal reaccionar y responder a nuestro medio ambiente. Reaccionar es parte de la vida. Es parte de interactuar, es parte de ser humano y de estar vivo. Pero nos permitimos irritamos tanto y distraernos tanto.
Pequeñeces, cosas mayores —lo que sea— tienen el poder de descarrilarnos. Y nuestra respuesta después de que reaccionamos a menudo no es la que más nos conviene.
Podemos haber empezado a reaccionar y a responder urgente y compulsivamente con patrones que nos lastiman. El solo hecho de sentir urgencia y compulsión es suficiente para herirnos. Nos mantenemos en un estado de crisis, fluyendo la adrenalina y tensos los músculos, listos para reaccionar ante emergencias que generalmente no son tales. Alguien hace algo, de modo que nosotros debemos hacer algo a la vez. Alguien se siente de determinada manera de modo que nosotros debemos sentirnos de otra determinada manera.

Reflexión: El codependiente asume que a cualquier situación o evento su respuesta es airado, colérica,enfado.Ese rasgo se manifiesta ante cosas simples, y evidencia el rechazo que siente a si mismo. Cuando su vida está sobrepasada porque su apego afectivo lo ha llevado a sentirse dependiente de los otros. Asume esa postura que solo lo lleva a herirse, lleno de resentimiento, miedo, vergüenza y culpa. (Alpha).

¿Habitualmente reaccionas con rabia y enojo? ¿Cómo estás tratando esa situación? Comparte aquí tus vivencias.

Lectura Bíblica sugerida: «Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder y de amor y de una mente sana» (2 Timoteo 1:7).

Reflexión del Dia: 27 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente plantea que el codependiente utiliza los métodos inimaginables para mantener el control sobre las personas, los sucesos a su alrededor.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos codependientes combinan sus tácticas, empleando una variedad de métodos. ¡Cualquier cosa que funcione! (O, para ser más exactos, esperando resultados de cualquier cosa que no funcione).

No importa cuáles sean las tácticas, las metas siguen siendo las mismas, Conducen a otras personas a hacer lo que tú quieres que hagan. Las llevan a comportarse como tú piensas que deben hacerlo. No las dejan actuar de modos que tú consideras incorrectos para ellas, pero que quizá intentarían, si no fuera por tu “ayuda”. Fuerzan los eventos de la vida para que se desarrollen y se desenreden de la manera y a la hora que tú has designado.
No dejan que ocurra lo que ocurre, o lo que podría suceder. Nosotros hemos escrito la obra, y nos encargaremos de que los actores se comporten y de que las escenas se desarrollen exactamente como nosotros hemos decidido que debe ser. No importa que sigamos colándonos de la realidad. Si nos abocamos a la carga con suficiente insistencia, podremos (creemos) detener el flujo de la vida, transformar a la gente y cambiar las cosas a nuestro antojo.
Nos estamos haciendo tontos.

Reflexión: Para el codependiente mantener el control le genera una satisfacción personal. No importa cuantas técnicas de manipulación tenga que utilizar, solo desea controlar a los demás, a los eventos. Esta conducta autodestructiva va mermando su capacidad para vivir en paz. Al llegar a sentirse que no gobierna su vida, asume una conducta terapéutica con el mismo, y aborda la terapia para salir de ese «atolladero» donde el mismo se metió por años. (Alpha).

¿Estás controlando los sucesos y las personas que te rodean? ¿Cuál es tu percepción sobre esta situación? Comparte aquí.

Lectura Bíblica sugerida: Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (Juan 8:31-32).

Reflexión del Dia: 26 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente plantea que el codependiente es un controlador compulsivo que se vuelve un tirano con tal de manipular la vida de los demás.

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Reflexiona sobre esto:

No somos las personas que “hacemos que sucedan las cosas.” Los codependientes son aquellas personas que consistentemente, y con gran cantidad de esfuerzo y energía, tratan de forzar que sucedan las cosas.
Controlamos en nombre del amor.
Lo hacemos porque “sólo estamos tratando de ayudar”.
Lo hacemos porque nosotros sí sabemos cómo deben hacerse las cosas y cómo deben comportarse las personas.
Lo hacemos porque nosotros estamos bien y ellos están mal.
Controlamos porque nos da miedo no hacerlo.
Lo hacemos porque no sabemos qué otra cosa hacer.
Lo hacemos para dejar de sufrir.
Controlamos porque pensamos que tenemos que hacerlo.
Controlamos porque no pensamos.
Controlamos porque solamente podemos pensar en controlar.

En última instancia quizá controlemos porque esa es la manera en que siempre hemos hecho las cosas.
Tiránicos y dominantes, algunos gobiernan con mano de hierro desde un trono que ellos mismos se han atribuido. Son poderosos. Ellos siempre saben más. Y, por Dios, que las cosas se harán a su modo. Ellos se encargaran de que así sea.

Reflexión: Los codependientes como manipuladores-controladores se desgastan tratando de forzar que sucedan aquellas situaciones que les hacen conservar su supuesto poder de cambiar las cosas. Esa obsesión por controlar la vida de los demás los vuelve tiránicos. Piensan y sienten que manejan las situaciones y que solo ellos pueden cambiarlos eventos que mejoren la vida de los otros. En esa tarea insana se desmejoran física y emocionalmente. (Alpha).

¿Actúas como un controlador compulsivo? ¿Cómo es la reacción de quienes te rodean? Comenta acá.

Lectura Bíblica sugerida: Restáuranos, Señor, Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos. (Romanos 8:8).

Reflexión del Dia: 25 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente plantea la necesidad del codependiente para adscribirse al Programa de Doce Pasos de Coda.

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Reflexiona sobre esto:

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volvernos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

Reflexión: El codependiente ciertamente vive una crisis existencial tremenda: «depende de los demás para tener amor, afecto, felicidad, dicha. Cuán triste es esta situación. Si pierde esos afectos se cae de bruces. No puede sostenerse por sí mismo. ¿Cómo llegó allí? Nada bueno fue su pasado, recibió abusos, maltrato, intolerancia de aquellos en quien confiaba. ¿Cómo salir de ese dilema? Solo creyendo que se puede liberar con ayuda de otros que lo han logrado, confiar en la Divinidad, y aferrarse a la creencia que va a ser guiado en su sendero espiritual por ese poder superior. (Alpha).

¿Te has sometido a terapia de los Doce Pasos de CoDA? ¿Estás viendo resultados positivos? Comparte acá.

Lectura Bíblica sugerida: Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla. (1 Corintios 10:13).

Reflexión del Dia: 23 de Enero

Melody Beattie, en su Libro «Ya no seas Codependiente»reitera que los codependientes nos creamos una falsa creencia de dominio sobre la voluntad de los demás, y eso es ilusorio y debemos modificarla.

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Reflexiona sobre esto:

Cuando intentamos controlar a la gente y a las cosas que no tenemos por qué controlar, somos controlados por ellos. Abdicamos a nuestro poder para pensar, sentir y actuar de acuerdo con lo que más nos conviene. A menudo perdemos el control sobre nosotros mismos. Con frecuencia, somos controlados no sólo por la gente, también por enfermedades tales como el alcoholismo, o las tendencias compulsivas en el comer y en los juegos de apuesta. El alcoholismo y otros trastornos destructivos son fuerzas poderosas. Nunca se debe olvidar que los alcohólicos y otras personas con problemas son expertos controladores. Encontramos la horma de nuestro zapato cuando tratamos de controlarlos a ellos o a su enfermedad. Perdemos la batalla. Perdemos la guerra. Nos perdemos a nosotros mismos, a nuestras vidas Como dice una frase de Al-Anón: Tú no lo provocaste; no lo puedes controlar; y no lo puedes curar. ¡Así que deja de tratar de hacerlo! Nos frustramos al máximo cuando tratarnos de hacer lo imposible. Y generalmente impedirnos que suceda lo posible Creo que asirse fuertemente a una persona o cosa, o forzar mi voluntad sobre cualquier situación elimina la posibilidad de que mi poder superior haga algo constructivo acerca de la situación, la persona o yo. Mi afán de controlar bloquea el poder de Dios. Bloquea la capacidad de otras personas para crecer y madurar. Impide que los sucesos ocurran de una manera natural. Me impide a mí disfrutar de la gente o de los eventos.
El control es una ilusión. No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.

Reflexión: Debemos admitir conscientemente que asumir patrones de control sobre los otros no conduce sino a frustración. Llegó el momento de asumir, con total convicción, que no podemos controlar a nadie, sólo podemos cambiarnos a nosotros mismos y despegarnos de la persona por quien sentimos ese apego emocional enfermizo. (Alpha).

¿Has logrado soltar tus patrones de control sobre los demás? ¿Cómo lo has logrado? Comparte tus vivencias aquí.

Lectura Bíblica sugerida: Pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.
(Juan 4:14).

Reflexión del Dia: 22 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente plantea la actitud reaccionaria habitual del codependiente. Esto expresa: la ingobernabilidad de su vida y su baja autoestima.

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Reflexiona sobre esto:

¡No tenemos que reaccionar! Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…).

Reflexión: Al codependiente se le caracteriza como una persona «reaccionaria» ante cualquier evento. Esta conducta en si misma evidencia una baja autoestima y un grado alto de dependencia afectiva a los demás. Con esa conducta a la defensiva pretende ocultar que su vida es ingobernable, y no tiene control alguno sobre sus acciones, vale decir es un comportamiento habitual y autodestructivo. No siempre las reacciones son inútiles, en ocasiones pueden servir de «termómetro» de nuestro estado emocional. (Alpha).

¿Reaccionas frecuentemente a cualquier evento? ¿Estás en recuperación? Comenta acá.

Lectura Bíblica sugerida: Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles.
Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes. (Salmo 127:1).

Reflexión del Dia: 17 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependienteplantea que la codependencia es curable si se aborda a través de la terapia en Doce pasos de CoDA.

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Reflexiona sobre esto:

La codependencia es muchas cosas. Es una dependencia de los demás: de sus estados de ánimo, de su conducta, de su enfermedad o bienestar y de su amor. Es una dependencia paradójica.
Parece que los demás dependen de los codependientes, pero en realidad ellos son los dependientes. Parecen fuertes pero se sienten desamparados. Parecen controladores pero en realidad son controlados ellos mismos, a veces por una enfermedad tal como el alcoholismo.
Estos son los hechos que dictaminan la recuperación. Solucionar estos problemas hace divertida la recuperación. Muchas recuperaciones de problemas que involucran la mente, las emociones y el espíritu de una persona son largas y engorrosas. No es así en el caso de la codependencia. Exceptuando emociones humanas normales que estaríamos sintiendo de cualquier manera, y de piquetes de incomodidad que tenemos cuando empezamos a comportarnos de manera diferente, la recuperación de la codependencia es emocionante. Es liberadora. Nos permite ser lo que somos. Permite a los demás ser como son. No ayuda a ejercitar el poder que Dios nos ha dado para pensar, sentir y actuar. Se siente uno bien. Nos brinda paz. Nos permite amarnos a nosotros mismos y a los demás. Nos permite recibir amor, esa maravilla que todos buscamos. Brinda un ambiente óptimo para que la gente a nuestro alrededor se cure y permanezca sana. Y la recuperación detiene el insoportable dolor con el que hemos vivido muchos de nosotros.

Reflexión: La codependencia es una enfermedad psicoafectiva, su recuperación se fundamenta en desarrollar un profundo creencia en la voluntad divina para ayudarnos a sanar. (Alpha).

¿Estás en terapia de Doce Pasos de CoDA? ¿Cuánto tiempo tienes en recuperación? Comparte los resultados efectivos de tu terapia.

Lectura Bíblica sugerida: No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis á memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad. (Isaías 43:18-19).

Meditación 15 de Enero… Mantenerse abierto a nuestros sentimientos

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós se plantea que es saludable abrirnos a todos los sentimientos para que podamos conocernos e iniciar los cambios que sean necesarios para sanar.

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Medita sobre esto:

Muchos de nosotros hemos sido tan buenos en seguir la regla de «no sentir» que podemos tratar de hablarnos de tener sentimientos, incluso en la recuperación.
«Si realmente estuviera trabajando en un buen programa, no me sentiría enojado».
«No me enojo. Soy cristiano. Yo perdono y olvido».
«No estoy enojado. Estoy afirmando que soy feliz».

Estas son todas las declaraciones, algunas de ellas bastante inteligentes, que indican que estamos operando bajo la regla de «no sentir» nuevamente.
Parte de trabajar un buen programa significa reconocer y lidiar con nuestros sentimientos. Nos esforzamos por aceptar y lidiar con nuestra ira para que no se convierta en resentimientos. No usamos la recuperación como una excusa para cerrar nuestras emociones.
Sí, nos estamos esforzando por perdonar, pero todavía queremos sentir, escuchar y mantener nuestros sentimientos hasta que sea el momento de liberarlos adecuadamente. Nuestro Poder Superior creó la parte emocional de nosotros mismos. Dios no nos está diciendo que no sintamos; Son nuestros sistemas disfuncionales.
También debemos tener cuidado de cómo usamos las afirmaciones; descontar nuestras emociones no hará que los sentimientos desaparezcan. Si estamos enojados, está bien tener ese sentimiento. Eso es parte de cómo nos mantenemos y nos mantenemos saludables.

«Hoy, me negare a aceptar la vergüenza de otros o de mí mismo por sentir mis sentimientos».

Reflexión: Para el codependiente es necesario manifestar la gama de sentimientos y emociones que maneja habitualmente. Son muchos y variados, algunos habituales como el enfado, la tristeza, la ira, la culpa. ¿Por qué es esto necesario? Manifestarse y aceptarlos permite conocerse tal cual es, analizarse y llegar a plantearse cambios duraderos en su vida. La recuperación aflora una parte importante de quienes somos. Bien vale la pena esa oportunidad y alcanzar la sanación. (Alpha).

¿Cuáles son los sentimientos que manejas habitualmente? ¿Los has analizados? Comenta acá.

Versiculo Biblico del Dia: Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. (Proverbios 3:5-6).

Reflexión del Dia: 10 de Enero

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente enfatiza que el codependiente se obsesiona por responsabilizarse de los demás. Controlar y manipular a los otros es una ilusión que no conduce a comportamientos saludables.

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Reflexiona sobre esto:

Cuando se esta obsesionado el sentimiento te abruma, esa ansiedad tan común en los codependientes que te hace retorcerte y estrujarte las manos. Es la que nos lleva a hacer muchos de los actos que nos lastiman; es la sustancia de la que se alimentan la preocupación y la obsesión. Es el peor de los miedos. Por lo general el miedo viene y se va, nos deja volando, listos para pelear, o sólo temporalmente asustados. Pero la ansiedad perdura. Se adhiere a la mente, paralizándola para todo excepto para sus propios propósitos, un interminable fárrago de los mismos pensamientos inútiles. Es el combustible que nos impele a incurrir en conductas controladoras de todo tipo. No podemos pensar más que en seguirle echando ojo a las cosas, en controlar el problema y hacer que se vaya; es el material del que está hecha la codependencia.
Cuando estás obsesionada, no puedes apartar tu mente de esa persona o de ese problema. No sabes lo que estás sintiendo. No sabes lo que está pensando. Ni siquiera estás segura de lo que debes hacer, pero, ¡por Dios, debes hacer algo! ¡Y pronto!
Preocuparse, obsesionarse y controlar son ilusiones. Son trucos que construimos nosotros mismos. Sentimos que estamos haciendo algo para solucionar nuestros problemas, pero no es así. Muchos de nosotros hemos reaccionado de esta manera con justificada buena razón.

Reflexión: Obsesionarse es una conducta habitual del codependiente. Transcurre parte de su vida encargándose de ayudar a los demás, dejando de lado su propio cuidado. Todo esto emerge de la necesidad de control que tiene el codependiente. Mantenerse en esas relaciones insanas alimenta aún más la codependencia y retarda su recuperación. (Alpha).

¿Mantienes relaciones afectivas a través de la obsesión? ¿Cómo abordas la solución de esta situación? Comenta acá.

Lectura Bíblica sugerida: Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. (Isaías 40:29).