Reflexión del Dia: 17 de Julio

Melody Beattie, en su Libro Ya no seas Codependiente ratifica la importancia de mejorar la autoestima del codependiente, solo asi podrá sentirse aceptado por el mismo y sus otras relaciones.

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Reflexiona sobre esto:

Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
Deja de centrarte y de poner tu atención en otras personas. Confórmate contigo mismo. Deja de buscar tanta aprobación y validación de parte de los demás. No necesitamos la aprobación de todos ni de nadie. Sólo necesitamos aprobarnos nosotros. Tenemos iguales fuentes de felicidad y de elección en nuestro interior que los demás. Encuentra y desarrolla tu propio suministro interno de paz, de bienestar y de autoestima. Las relaciones ayudan, pero no pueden ser nuestra fuente. Desarrolla núcleos personales de seguridad emocional dentro de ti mismo.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la verdadera felicidad no nace de la aprobación de las personas, sino de la certeza de que soy amado por Dios. Cuando mi identidad está firmemente arraigada en Él, dejo de buscar en los demás lo que solo Su amor puede ofrecerme. Entonces puedo vivir con mayor libertad, cultivar relaciones más sanas y encontrar una paz que no depende de las circunstancias ni de la opinión ajena. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy buscando en la aprobación de los demás el valor y la seguridad que solo Dios puede darme? ¿Qué pasos puedo dar hoy para fortalecer mi identidad y mi paz en la presencia de Dios? Comparte aquí tus vivencias.

Meditacion 17 de Julio … Insiste en lo mejor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma la necesidad de reconocer que como codependiente podemos y debemos trabajar en el merecimiento. No tenemos porque aceptar ser inmerecedores, siendo que como humanos podemos lograr aquello que la Divinidad nos otorga.

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Medita sobre esto:

Nos merecemos lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, pero cada uno de nosotros enfrenta el desafío de aprender a identificar que significa eso en su vida. Cada uno de nosotros debe llegar a comprender lo que creemos merecer, lo que queremos y si lo estamos recibiendo o no.
Se puede empezar desde un solo lugar, y ese es justamente en el que estamos, en nuestras circunstancias actuales. El lugar desde el cual comenzamos es con nosotros.
¿Que nos duele? ¿Que nos enoja? ¿De que nos estamos quejando y lamentando? ¿Estamos menospreciando cuánto nos está doliendo una conducta en particular? ¿Estamos disculpando a la otra persona, diciéndonos a nosotros mismos que somos «demasiado exigentes»?
¿Estamos renuentes, por una serie de razones, especialmente el miedo, a atacar los asuntos en nuestras relaciones que puedan estarnos lastimando? ¿Sabemos lo que nos está lastimando y sabemos que tenemos el derecho de detener nuestro dolor si queremos hacerlo?
Podemos comenzar la jornada de la privación al merecimiento. Podemos empezar hoy. También podemos ser pacientes y gentiles con nosotros mismos, a medida que viajamos, cuando cada vez vamos sintiendo menos que nos merecemos lo segundo mejor, y vamos sabiendo en nuestro corazón que nos merecemos lo mejor, y asumimos la responsabilidad de ello.

«Hoy prestaré atención a cómo permito que me trate la gente y cómo me siento acerca de ello. También me fijaré en cómo trato a los demás. No reaccionaré excesivamente tomándome sus asuntos en forma demasiado personal o demasiado en serio; no reaccionaré de menos negando que ciertas conductas son inapropiadas e inaceptables para mí».

Mi Reflexión:Esta meditación nos invita a reconocer que nuestro valor no depende de la forma en que otros nos tratan, sino de la dignidad que Dios nos ha dado. Aceptar menos de lo que es sano por miedo, culpa o costumbre puede impedirnos vivir las relaciones que Él desea para nosotros. Aprender a poner límites y a valorar nuestra vida no es orgullo; es responder con responsabilidad al amor con que Dios nos ha creado y llamado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy aceptando actitudes que hieren mi dignidad por temor a perder una relación? ¿Reflejan mis decisiones el valor que Dios dice que tengo como hijo o hija suya? Comparte tus vivencias al respecto.