Meditacion 20 de Julio… Observalo y déjalo ir

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós apunta la importancia de aceptar las vivencias como aprendizajes y luego soltar aquello de lo aprendimos.

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Medita sobre esto:

Esto es un recordatorio. Mientras usas tu imaginación, abraza tus sueños y pasa tu tiempo visualizando un desempeño positivo, no te olvides de dejarlo ir.
No te preocupes por cómo pasarán las cosas. Tu parte es ver lo mejor para ti. Luego regresa a los detalles de tu vida diaria.
Es seguro dejar ir y dejar que Dios Obre. El hecho de que tengamos los poderes creativos para imaginar no significa que tengamos que controlar el resto. Di¡»ya vi, luego suéltalo»!
Deja que Dios trabaje lo manifiesto.
«Dios, después de haber visto mis sueños y visualizaciones, ayúdame a devolvértelos.»

Mi Reflexión:Esta meditación nos recuerda que soñar y planificar son dones valiosos, pero el resultado final siempre debe quedar en las manos de Dios. Podemos visualizar con esperanza el futuro que anhelamos, sin convertir nuestros sueños en una fuente de ansiedad o control. La fe madura nos impulsa a hacer nuestra parte con diligencia y, luego, descansar en la certeza de que Dios obrará conforme a Su perfecta voluntad. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando mis sueños a Dios o intento controlar cada detalle de cómo deben cumplirse?¿Puedo descansar en la certeza de que la voluntad de Dios siempre será buena, aun cuando el camino sea diferente al que imaginé? Comenta acá.

Meditación 19 de Julio… Recuperación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de asumir la recuperación de la codependencia como un asunto prioritario.

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Medita sobre esto:

Qué fácil es culpar de nuestros problemas a los demás. «Mira lo que está haciendo». «Mira cuánto tiempo he esperado». «¿Por qué no llama ella?». «Si solo él cambiará, entonces sería feliz».
A menudo, nuestras acusaciones están justificadas. Probablemente nos sentimos heridos y frustrados. En esos momentos, podemos comenzar a creer que la solución a nuestro dolor y nuestra frustración es lograr que la otra persona haga lo que queremos o que tenga el resultado que deseamos. Pero estas ilusiones autodestructivas ponen el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. Llamamos a esto codependencia.
La solución a nuestro dolor y frustración, por válida que sea, es reconocer nuestros propios sentimientos. Sentimos la ira, el dolor; luego dejamos ir los sentimientos y encontramos la paz dentro de nosotros mismos. Sabemos que nuestra felicidad no está controlada por otra persona, aunque podemos habernos convencido de que así es. Llamamos a esto aceptación.
Entonces decidimos que, aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida está sucediendo de esta manera por una razón. Tal vez hay un propósito y un plan más alto en juego, uno que es mejor de lo que podríamos haber orquestado. Llamamos a esto fe.
Luego, decidimos qué debemos hacer, qué podemos hacer para cuidarnos. Eso se llama recuperación.
Es fácil señalar con el dedo a otro, pero es más gratificante señalarlo con suavidad hacia nosotros mismos.

«Hoy, viviré con mi dolor y frustración al enfrentarme a mis propios sentimientos».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que, aunque otras personas puedan herirnos, no debemos entregarles el control de nuestra paz. La recuperación comienza cuando dejamos de esperar que los demás cambien para poder vivir con libertad. Desde una perspectiva cristiana, Dios nos invita a llevar nuestro dolor a Su presencia, confiar en Su propósito y asumir con sabiduría la responsabilidad de las decisiones que sí nos corresponden. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy esperando que otra persona cambie para poder encontrar paz y alegría? ¿Qué decisión puedo tomar hoy para cuidar mi corazón y confiar más plenamente en Dios? Comenta tus experiencias. Nos ayudan a los demás.

Meditacion 18 de Julio… Deja ir lo que no puedes ver

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que todo está debidamente planificado por la Divinidad. Solo queda que nosotros aceptemos tales designios. Conservar la calma y armonía es positivo y sano.

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Medita sobre esto:

Deja que la vida se desarrolle, incluso si no puedes ver el bien que deseas que se cruce en tu camino. ¿Estás preocupado por lo que va a pasar después? ¿Hubo un cambio en tu trabajo o relación que te estresa?

Deja que la vida se desarrolle. No lo limites por el pasado o incluso por lo que puedes ver y visualizar. No niegues que te sientes desanimado o ansioso. ¡Deja que hoy se desarrolle. Entonces mañana, haz lo mismo. Si te has estado preocupando por algo y no puedes ver cómo podría funcionar y no hay nada que hacer ahora, relájate y deja que las cosas se desarrollen!
A veces las cosas inesperadas que se manifiestan son mejores de lo que podemos imaginar o ver. Incluso si no podemos ver lo bueno que viene en nuestro camino ¡Dios si puede!

«Dios, ayúdame a saber que lo que no se ve hoy se dejará en claro cuando sea el momento adecuado».

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que no necesito conocer cada detalle del mañana para vivir con esperanza. Dios ya ve el camino completo y, aunque hoy no entienda lo que está haciendo, puedo confiar en que Él guía cada paso con amor y sabiduría. Mi tarea no es controlar el futuro, sino caminar con fe, permitiendo que Su voluntad se revele en el tiempo perfecto. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué preocupación necesito entregar hoy a Dios en lugar de seguir alimentando mi ansiedad? ¿Estoy dispuesto a confiar en que Dios está obrando, aun cuando todavía no puedo ver el resultado? Comparte aquí.

Meditacion 17 de Julio … Insiste en lo mejor

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma la necesidad de reconocer que como codependiente podemos y debemos trabajar en el merecimiento. No tenemos porque aceptar ser inmerecedores, siendo que como humanos podemos lograr aquello que la Divinidad nos otorga.

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Medita sobre esto:

Nos merecemos lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, pero cada uno de nosotros enfrenta el desafío de aprender a identificar que significa eso en su vida. Cada uno de nosotros debe llegar a comprender lo que creemos merecer, lo que queremos y si lo estamos recibiendo o no.
Se puede empezar desde un solo lugar, y ese es justamente en el que estamos, en nuestras circunstancias actuales. El lugar desde el cual comenzamos es con nosotros.
¿Que nos duele? ¿Que nos enoja? ¿De que nos estamos quejando y lamentando? ¿Estamos menospreciando cuánto nos está doliendo una conducta en particular? ¿Estamos disculpando a la otra persona, diciéndonos a nosotros mismos que somos «demasiado exigentes»?
¿Estamos renuentes, por una serie de razones, especialmente el miedo, a atacar los asuntos en nuestras relaciones que puedan estarnos lastimando? ¿Sabemos lo que nos está lastimando y sabemos que tenemos el derecho de detener nuestro dolor si queremos hacerlo?
Podemos comenzar la jornada de la privación al merecimiento. Podemos empezar hoy. También podemos ser pacientes y gentiles con nosotros mismos, a medida que viajamos, cuando cada vez vamos sintiendo menos que nos merecemos lo segundo mejor, y vamos sabiendo en nuestro corazón que nos merecemos lo mejor, y asumimos la responsabilidad de ello.

«Hoy prestaré atención a cómo permito que me trate la gente y cómo me siento acerca de ello. También me fijaré en cómo trato a los demás. No reaccionaré excesivamente tomándome sus asuntos en forma demasiado personal o demasiado en serio; no reaccionaré de menos negando que ciertas conductas son inapropiadas e inaceptables para mí».

Mi Reflexión: Esta meditación nos invita a reconocer que nuestro valor no depende de la forma en que otros nos tratan, sino de la dignidad que Dios nos ha dado. Aceptar menos de lo que es sano por miedo, culpa o costumbre puede impedirnos vivir las relaciones que Él desea para nosotros. Aprender a poner límites y a valorar nuestra vida no es orgullo; es responder con responsabilidad al amor con que Dios nos ha creado y llamado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy aceptando actitudes que hieren mi dignidad por temor a perder una relación? ¿Reflejan mis decisiones el valor que Dios dice que tengo como hijo o hija suya? Comparte tus vivencias al respecto.

Meditacion 16 de Julio… «Recompensa» de relaciones destructivas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que el codependiente debe asumir un compromiso serio con cambiar las creencias de que las conductas autodestructivas pueden llegar a ser beneficiosas.

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Medita sobre esto:

A veces ayuda entender que podemos estar recibiendo un pago de las relaciones que nos causan angustia.
La relación puede alimentar nuestra impotencia o nuestro papel de mártir.
Tal vez la relación alimenta nuestra necesidad de ser necesaria, mejorando nuestra autoestima al permitirnos sentirnos en control o moralmente superiores a la otra persona.
Algunos de nosotros nos sentimos aliviados de responsabilidades financieras o de otro tipo manteniéndonos en una relación particular.
«Mi padre abusó sexualmente de mí cuando era niña», dijo una mujer. «Pasé los siguientes veinte años chantajeándolo emocional y financieramente sobre esto. Podía obtener dinero de él siempre que quería, y nunca tuve que asumir la responsabilidad financiera por mí misma».
Al darnos cuenta de que podemos haber obtenido una recompensa codependiente de una relación no es motivo de vergüenza. Significa que estamos buscando los bloques en nosotros mismos que pueden estar frenando nuestro crecimiento.
Podemos responsabilizarnos de la parte que pudimos haber jugado para mantenernos victimizados. Cuando estemos dispuestos a mirar con honestidad y sin temor «el pago y dejarlo ir», encontraremos la curación que hemos estado buscando. También estaremos listos para recibir los beneficios positivos y saludables disponibles en las relaciones, los pagos que realmente queremos y necesitamos.

«Hoy, estaré abierto a analizar los beneficios que pueda haber recibido al mantener relaciones no saludables o al mantener operativos los sistemas destructivos. Estaré listo para dejar de lado mi necesidad de permanecer en sistemas no saludables; Estoy listo para enfrentarme a mí mismo».

Mi Reflexión: Esta meditación invita a una reflexión profunda y valiente. Reconocer que, en ocasiones, permanecemos en relaciones dañinas porque obtenemos algún beneficio emocional o práctico no significa justificar el mal recibido ni minimizar el dolor vivido. Significa asumir con honestidad la parte que nos corresponde para romper patrones y avanzar hacia una vida más libre. Desde una perspectiva cristiana, la sanidad comienza cuando permitimos que Dios examine nuestro corazón y nos dé la fuerza para dejar atrás aquello que nos mantiene atados. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué beneficio aparente me está impidiendo dejar una relación o un patrón de conducta que me hace daño? ¿Estoy dispuesto a permitir que Dios transforme aquello que me mantiene atado para vivir la libertad que Él desea para mí? Comparte aquí.

Meditación 15 de Julio… Baja las expectativas

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la importancia de dejar el temor al fracaso al iniciar un plan o establecer unas metas que te llevan a lograr cosas que deseas.

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Medita sobre esto:

Cuando comienzas un primer proyecto creativo o comienzas el estudio de un arte u oficio, lo que quiero que hagas es reducir tus estándares hasta que desaparezcan. Está bien. No se supone que seas bueno al principio. Así que bien podría darse el regalo liberador de gozosamente esperar que usted sea malo. (Barbara Sheer y Annie Gotlieb, Wishcraft).

Cuando comencé a escribir artículos en periódicos y revistas, tardé entre uno y tres meses en completar un breve artículo. Después de escribir durante algunos años, llevé un temporizador a mi oficina un día. Me dije a mí mismo que sabía cómo hacer lo que estaba haciendo, ahora iba a aprender a hacerlo más rápido. En poco tiempo, pude escribir en dos horas lo que me había llevado meses llevar a cabo. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la dependencia química, tardé ocho meses de tratamiento para comprender lo que otras personas comprendían en seis semanas. Con el tiempo, me convertí en un consejero de dependencia química. Con el tiempo, escribí libros sobre el tema. Las palabras clave aquí están en el tiempo.
Cuando comencé a recuperarme de la codependencia, no pude distinguir un gesto de control de establecer un límite. No sabía cuándo me estaba cuidando o qué quería decir eso. No conocía la manipulación de un intento honesto de expresar mis emociones. Con el tiempo, escribí un best-seller sobre el tema. Nuevamente, las palabras clave aquí están en el tiempo.
Comienza donde está. Comienza mal. Solo comienza. Déjate caer, torpe y confundido. Si ya sabías cómo hacerlo, no sería una lección en tu vida. Y no obtendrás la emoción de la victoria en dos, cinco o diez años a partir de ahora cuando mires atrás y digas: Wow. Me he vuelto bueno en eso con el tiempo».
Todas las cosas son posibles para él o ella que cree, dice la Biblia. Disfruta de esos incómodos comienzos. Deléitate con ellos. Ellos son la clave de tu éxito.

«Dios, ayúdame a dejar de vivir por miedo a hacerlo mal. Ayúdame a reducir mis expectativas para permitir un comienzo incómodo».

Mi Reflexión: Esta meditación nos recuerda que todo aprendizaje comienza con pasos inseguros. El crecimiento no ocurre de un día para otro, sino mediante la perseverancia, la paciencia y la disposición para seguir adelante a pesar de los errores. Desde una perspectiva cristiana, Dios no espera que iniciemos siendo expertos; Él nos llama a ser fieles en el proceso, mientras Él mismo forma nuestro carácter y desarrolla los dones que nos ha dado. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué paso estoy dejando de dar por miedo a no hacerlo bien desde el principio? ¿Estoy confiando en que Dios puede usar mi proceso de aprendizaje para formar mi carácter y cumplir Su propósito en mi vida? Comenta acá.

Meditación 14 de Julio… ¿Observate cómo se siente hacerlo bien?

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que tratemos de llenar nuestro espacio mental con afirmaciones e imágenes positivas que sean consecuentes con lo que deseamos obtener.

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Medita sobre esto:

En paracaidismo, hay una actividad llamada «buceo de superficie». En la zona de lanzamiento, verás gente tendida boca abajo sobre artilugios que parecen monopatines. Hacen todos los movimientos en el suelo como si cayeran libremente por el aire. Están entrenando sus cuerpos y ellos mismos para hacerlo bien. Están experimentando cómo se siente hacerlo bien.
¿Tienes algo que estás tratando de aprender a hacer? ¿Estás luchando por soltar a alguien? ¿Estás tratando de hacer algo por primera vez? ¿Conquistar tu miedo a volar o escribir un libro? ¿Tiene una reunión programada que le cause algo de tensión? Tal vez necesites acercarte a tu jefe y pedir un aumento.
Vete a ti mismo haciéndolo. Tranquilícese primero relajando deliberadamente cada parte de su cuerpo y mente. Entonces imagínese haciéndolo, sea lo que sea. Vea cómo se siente hacerlo bien. Analice cada detalle de cómo se sentiría si lo hiciera bien.
Si te encuentras con un bloqueo que te impide avanzar sin problemas en tu tiempo de visualización, pregúntale a tu Poder Superior o a ti mismo cómo remediarlo o liberarlo. ¿Tienes un miedo que te está bloqueando? ¿Es un miedo nuevo o viejo? Tal vez se trate de lo que alguien le dijo hace mucho tiempo acerca de su insuficiencia. Libera esa energía, luego comienza de nuevo, viendo lo que se siente al hacerlo bien. Mantenga en su visualización hasta que pueda pasar por todo el proceso sin problemas, de principio a fin.
Si lo intentas pero no puedes imaginarte a ti mismo haciendo algo, y mucho menos verás cómo se siente hacerlo bien, tal vez estás tratando de hacer algo que no es adecuado para ti. Pregúntale a su Poder Superior por orientación sobre eso también.
La visualización puede darnos tiempo para bucear de forma segura y superar torpezas, miedos, bloqueos y problemas potenciales. A veces, pasar el tiempo tranquilo tratando de visualizar cómo se siente hacerlo bien puede darnos un mensaje de que este es o no el momento adecuado para nosotros.

Dios, ayúdame a usar mis poderes mentales para crear las escenas más positivas que pueda imaginar que tengan lugar en mi vida.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que muchos de mis temores nacen antes de dar el primer paso. Cuando pongo mis planes y mis miedos en las manos de Dios, Él fortalece mi confianza y me ayuda a avanzar con serenidad. En lugar de imaginar el fracaso, hoy decido contemplar con fe las posibilidades que Dios puede abrir delante de mí y caminar con la certeza de que Su presencia me acompaña. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Qué temor me está impidiendo dar el paso que Dios me está invitando a dar? ¿Estoy permitiendo que la fe en Dios dirija mis pensamientos o dejo que el miedo gobierne mi manera de actuar? Comparte aquí.

Meditación 13 de Julio… Aprendiendo a Esperar

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reafirma que no seamos sabias en nuestra propia opinión, quizás lo que tú quieres para ¡ya! te parezca bueno, pero deja actuar a la Divinidad.

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Medita sobre esto:

Empecé a darme cuenta de que esperar es un arte, que la espera logra cosas. Esperar puede ser muy, muy poderoso. El tiempo es algo valioso. Si puede esperar dos años, a veces puede lograr algo que no podría lograr hoy, sin importar cuánto haya trabajado, sin importar cuánto dinero haya vomitado en el aire, sin embargo, muchas veces se golpeó la cabeza contra la pared. (EL VALOR AL CAMBIO POR DENNIS WHOLEY).

Las personas que tienen más éxito en vivir y amar son aquellas que pueden aprender a esperar con éxito. No muchas personas disfrutan esperando o aprendiendo paciencia. Sin embargo, esperar puede ser una herramienta poderosa que nos ayudará a lograr mucho bien.
No siempre podemos tener lo que queremos cuando lo queremos. Por diferentes razones, lo que queremos hacer, tener, ser o lograr no está disponible para nosotros ahora. Pero hay cosas que no podríamos hacer o tener hoy, sin importar qué, que podamos tener en el futuro. Hoy, nos volveremos locos tratando de lograr lo que vendrá naturalmente y con facilidad más tarde.
Podemos confiar en que todo está dentro del cronograma. El tiempo de espera no es tiempo perdido. Se está trabajando en algo, en nosotros, en otra persona, en el Universo.
No tenemos que poner nuestra vida en espera mientras esperamos. Podemos dirigir nuestra atención a otra parte; podemos practicar aceptación y gratitud mientras tanto; podemos confiar en que tenemos una vida para vivir mientras esperamos; luego nos dedicamos a vivirla.
Ocúpate de tu frustración e impaciencia, pero aprende a esperar. El viejo dicho: «No siempre puedes obtener lo que quieres» no es del todo cierto. A menudo, en la vida, podemos obtener lo que queremos, especialmente los deseos de nuestro corazón, si podemos aprender a esperar.

Hoy, estoy dispuesto a aprender el arte de la paciencia. Si me siento impotente porque estoy esperando que algo suceda y no tengo el control del tiempo, me concentraré en el poder disponible para mí al aprender a esperar.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que esperar también es una forma de confiar en Dios. Aunque muchas veces deseo respuestas inmediatas, Él conoce el tiempo perfecto para cada propósito. Mientras espero, puedo seguir creciendo, sirviendo y viviendo con esperanza, sabiendo que Dios también está obrando en mi corazón para prepararme para lo que ha dispuesto. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy confiando en el tiempo de Dios o permito que la impaciencia gobierne mis decisiones? ¿Qué está formando Dios en mi carácter durante este tiempo de espera? Comparte aquí.

Meditación 12 de Julio… Auto-Divulgación

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós plantea la necesidad del codependiente de ir presentándose como es ante las personas de su entorno familiar, laboral. Esto permite tumbar barreras de antes le impedían ser el mismo.

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Medita sobre esto:

Aprender a revelar gentilmente quiénes somos es cómo nos abrimos al amor y la intimidad en nuestras relaciones.
Muchos de nosotros nos hemos escondido bajo una capa protectora, una carcasa que impide que otros nos vean o lastimen. No queremos ser tan vulnerables. No queremos exponer nuestros pensamientos, sentimientos, miedos, debilidades, y algunas veces nuestras fortalezas, a otros.
No queremos que otros vean quiénes somos en realidad.
Puede que tengamos miedo de que nos juzguen, se vayan o no nos quieran. Es posible que no estemos seguros de quiénes somos o cómo debemos revelarnos a los demás.
Ser vulnerable puede ser aterrador, especialmente si hemos vivido con personas que abusaron, maltrataron, manipularon o no nos apreciaron.
Poco a poco, aprendemos a correr el riesgo de revelarnos a nosotros mismos. Divulgamos a la persona real dentro de otros. Escogemos personas seguras, y comenzamos a revelar fragmentos sobre nosotros mismos.
A veces, por miedo, podemos negarnos, pensando que eso ayudará a la relación o ayudará a otros a querernos más. Esa es una ilusión. Retener quiénes somos no nos ayuda a nosotros, a la otra persona ni a la relación. La retención es un comportamiento que fracasa. Para que exista verdadera intimidad y cercanía, para que nos amemos a nosotros mismos y nos contemos con una relación, debemos revelar quiénes somos.
Eso no significa que les contamos todo a todos a la vez. Eso también puede ser un comportamiento autodestructivo. Podemos aprender a confiar en nosotros mismos, sobre a quién contar, cuándo contar, dónde contar y cuánto decir.
Confiar en que las personas nos amarán y querrán si somos exactamente lo que somos es aterrador.Pero es la única forma en que podemos lograr lo que queremos en las relaciones. Dejar de lado nuestra necesidad de controlar a los demás, sus opiniones, sus sentimientos sobre nosotros o el curso de la relación, es la clave.
Suavemente, como una flor, podemos aprender a abrirnos. Como una flor, haremos eso cuando el sol brilla y hay calor.

Hoy, comenzaré a correr el riesgo de revelar quién soy a alguien con quien me siento seguro. Dejaré ir algunos de mis dispositivos de protección y me arriesgaré a ser vulnerable, aunque me hayan enseñado de otra manera, aunque me haya enseñado a mí mismo de manera diferente. Revelaré quién soy de una manera que refleje la autorresponsabilidad, el amor propio, la franqueza y la franqueza. Dios, ayúdame a dejar de lado mi miedo a revelar quién soy para las personas. Ayúdame a aceptar quién soy y ayúdame a dejar de lado mi necesidad de ser quien la gente quiere que sea.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que la vulnerabilidad no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía. Cuando acepto quién soy delante de Dios, dejo de vivir buscando la aprobación de los demás y comienzo a relacionarme con autenticidad. Con Su ayuda puedo abrir mi corazón con sabiduría, confiando en que las relaciones más sanas nacen de la verdad, el respeto y el amor genuino. (Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy ocultando quién soy por temor al rechazo o a no ser aceptado? ¿Confío más en la aprobación de las personas o en el amor incondicional que Dios tiene por mí? Comenta acá.

Meditación 11 de Julio … Trae ante Dios cualquier petición

Melody Beattie, en su Libro El Lenguaje del Adiós reitera que el codependiente en el sendero espiritual de su recuperación debe asumir el poder de la Voluntad Divina en nuestras vidas.

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Medita sobre esto:

Trae ante Dios cualquier petición que tengas.
Ninguna petición es demasiado grande; ninguna es demasiado pequeña o insignificante.
Cuán frecuentemente limitamos a Dios al no traer ante Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para lograr el equilibrio? ¿Para pasar el día?
¿Necesitamos ayuda con alguna relación en particular? ¿Con un defecto de carácter en particular? ¿Para obtener alguna cualidad de carácter?
¿Necesitamos ayuda para progresar en alguna tarea en particular que nos esté desafiando? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento?
¿Queremos cambiar alguna creencia autoderrotista que nos ha estado desafiando? ¿Necesitamos información, un mayor conocimiento de uno mismo? ¿Apoyo? ¿Un amigo?
¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos pudiera brindar alegría?.
Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios cualquier cosa que queramos.
Pon la petición en manos de Dios, confiando en que ha sido escuchado, y luego suéltala, déjala ir. Déjale la decisión a Dios.
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidar de nosotros mismos.
Confiemos en que el Poder superior al que le hemos entregado nuestra vida y voluntad realmente se preocupa de nosotros y de lo que queremos y necesitamos.

«Hoy le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, pediré. Y luego, lo dejaré ir.

Mi Reflexión: Esta lectura me recordó que Dios desea escuchar todo lo que hay en mi corazón. No necesito ocultar mis necesidades ni cargar solo con mis preocupaciones. Hoy decido presentarle mis peticiones con confianza, descansar en Su voluntad y creer que Él conoce lo que es mejor para mi vida, aun cuando Su respuesta no siempre sea la que espero.(Alpha).

Para Reflexionar: ¿Estoy llevando todas mis necesidades delante de Dios o intento resolverlas únicamente con mis propias fuerzas? ¿Confío en la sabiduría de Dios para responder mis oraciones, incluso cuando Su respuesta es diferente a mis deseos? Comenta acá.