Oración por la Serenidad

oracion

¿Cuáles son las palabras?

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar;
Valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.
Viviendo un día a la vez;
Disfrutando un momento a la vez;
Aceptando dificultades como el camino a la paz;
Aceptando, como hizo Él, este mundo pecador tal como es, no como yo lo tendría;
Confiando que Él hará bien todas las cosas si yo me rindo a Su Voluntad;
Que yo sea razonablemente feliz en esta vida y sumamente feliz con Él para siempre en la próxima.
Amen

¿Qué significa?
Esta hermosa Oración fue escrita por un hombre llamado Reinhold Niebuhr en 1943. Las palabras tienen un significado especial para aquellos que están “buscando paz” en tiempos de agitación, desesperación o incertidumbre en sus vidas. Esta oración ha sido asociada con los Programas de Doce Pasos, ofreciendo fortaleza y calma mientras se persigue una vida más estable.
Primero, al decir estas palabras, estamos reconociendo la existencia de Dios y que Él es verdaderamente el único que puede traernos paz interior a pesar de las circunstancias caóticas. Su presencia maravillosa en nuestras vidas nos trae la serenidad que no podemos encontrar en ningún otro lugar. Hay un verso en la Biblia que dice que la paz de Dios sobrepasa todo entendimiento humano: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7). Hasta que permitamos que la “paz de Dios” entre a nuestra mente, nuestro corazón, y nuestra alma, nunca experimentaremos aquella paz suprema que desafía las circunstancias más severas de la vida.
Está Oración continúa hablando de aceptación, valor y sabiduría. Todo conlleva a pedirle y permitirle a Dios que nos dé estas cosas. En otras palabras, es rendirse a Él. La segunda parte nos recuerda que nuestra confianza debe estar en Dios para arreglar las cosas, reconociendo que generalmente no tenemos un control real sobre los sufrimientos en este mundo pecaminoso o las acciones de otros.

¡Confía en Él y vive un día a la vez, disfrutando de cada momento!


hombre orando

Reflexión del Dia: ¡Recupero mi Poder!

942589_409528839144357_1826146303_n

Me perdono y me libero.

Una fuerte dependencia de cualquier cosa exterior a mi es adicción.
Podemos ser adictos a las drogas, a los fármacos, al alcohol, al sexo, al tabaco; también puede tener adicción a culpar o juzgar a los demás, adicción a la enfermedad, a las deudas, a ser victima, a ser rechazado. No obstante, puede superar estas adicciones. Ser adicto es ceder mi poder a una substancia o a un habito.
Siempre puedo recuperar mi poder. ¡Este es el momento en que recupero mi poder!
Elijo adquirir el habito de saber que la vida esta aquí, para mi. Estoy dispuesta a perdonarme y seguir adelante. Tengo un espíritu eterno que siempre ha estado conmigo, y que esta presente en este momento. Me relajo, me libero, me acuerdo de respirar y voy dejando marchar los viejos hábitos mientras practico los nuevos.
(Louise L. Hay del Libro Meditaciones para sanar tu vida).

533726_426435820703577_1749070690_n

Reflexión del Dia: Entendiendo el Poder Superior

religion

Una de las tantas excusas que escucho frecuentemente para justificar el no ir a los grupos de los doce pasos es, que se trata de un programa religioso. Cuando les pregunto de dónde sacaron esa idea la respuesta usual es: “dijeron que se trataba de un programa espiritual y eso a mí me suena a religión”, “además también hablan de un poder superior y yo no creo en el Dios que me pintan”.
Cuando las personas llegan por primera vez a este tipo de grupos, obviamente llegan con toda la sintomatología de la enfermedad. Parte de esa sintomatología es un mecanismo de defensa llamado distorsión. Entonces, no es raro que lo estén empleando en un principio dando explicaciones parecidas a las que mencioné anteriormente. Aún así, al pasar el tiempo e ir mejorando de su sintomatología continúan con peros en el área del poder superior. Por todo esto, es importante manejar unas aclaraciones al respecto y facilitar el proceso de entendimiento del poder superior.
Independientemente que cuando el Sr. Bill W. escribió los doce pasos, tenía la experiencia de previos programas donde se incluía la religión, la realidad es que dentro del manejo de las enfermedades el componente espiritual juega un rol importante. Es por esta razón que en los hospitales y clínicas encontramos que cuentan con una capilla o lugar de oración y no es raro ver deambular por los pasillos de estas instituciones a sacerdotes, pastores, rabinos, etc.
Meterme a tratar de definir que es espiritual es quererme meter en camisa de once varas, porque cada persona tiene su propio concepto, lo que sí puedo decir es que es importante tomar el área espiritual como aquella fuerza extra que se necesita cuando se enfrenta a un proceso difícil o largo hacia la sanación. En el caso de las adicciones por tratarse de un padecimiento crónico, el camino es arduo y constante a través de los años. Por lo tanto es bueno contar con esa fuerza extra.
Dentro del programa de los doce pasos se menciona “un poder superior”a lo que mucha gente sale a decir que no cree en un poder superior. No hay nada más lejos de la verdad que esto. Todo ser humano cree en algo superior. Lo que muchas veces pasa, es que no le pone el nombre de poder superior a lo que cree. Lo que sucede es que las personas toman este concepto en una forma concretista; lo cual no es raro, porque por el uso de substancias, existe pérdida de la abstracción. Posterior a abstenerse y ya no seguir afectando el cerebro con las substancias, el cerebro va sanando sólo y la persona vuelve a recuperar la abstracción. Pero mientras se da este proceso de sanación, no puede evitar pensar en forma concretista.
La realidad es que todo ser humano cree en algo superior pero su forma de visualizarlo es única y esto es lo que acarrea los problemas de entendimiento. Como cada quien lo visualice es un proceso interno propio y al ser propio le va dar sus toques individuales que lo hará único. Por esta razón cuando se enfrascan en discusiones de religión y espiritualidad nunca llegan a un acuerdo porque tratan de imponer su creencia única en otros. El no entender que muchos de nuestros procesos, conceptos o ideas son únicos, da una mala maña: la idea de que se tiene la verdad para los demás. En vez de compartir aspectos únicos expresándolos como parte de la experiencia de uno, se busca imponerlos en los demás. Las personas que entran a programa y ya tienen un camino andado en la creencia de Dios, no les cuesta mucho trabajo incorporar el concepto de poder superior. El problema lo van a presentar las personas que no han invertido tiempo en su fe (ejemplo, se dicen católicos pero no practican) o de plano dicen que no creen en un Dios o lo sienten como impuesto por los padres. Estas personas van a estar resistentes al concepto, manifestándose en incomodidad. Con el propósito de facilitar el proceso yo efectúo el siguiente ejercicio con ellos.
Primero es importante establecer que cuando se habla de un poder superior debe forzosamente reunir tres (3) características: omnipotente (todo lo puede), omnisapiente (todo lo sabe) y omnipresente (esta en todos lados). Por esta razón cuando algunas personas dicen que el grupo es su poder superior o hablan de un ser humano como su poder superior, se está cayendo en un error. Lo que sí pueden decir, es que el grupo o la persona es un reflejo del poder superior. Segundo, es establecer el hecho de que el ser humano siempre cree en algo, puede no estar estructurado o definido pero siempre se cree en algo, La forma de traer a la consciencia esta creencia es con la pregunta : “¿Cómo crees que se formó la tierra?” A la respuesta que den, se le va a encontrar las tres características del poder superior. Como ejemplo utilizaré la respuesta más frecuente. Mencionan que creen en la evolución o naturaleza. Cuando se les hace ver la cantidad de energía que hay detrás de estos procesos, se llega a la primera omnipotente; se les hace ver que se está dando en todos lados y en un presente, omnipresente y al hacerles la pregunta de “¿No crees que estos procesos son sabios? “Obtenemos la última, omnisapiente. Con esto les hago ver que si creen en un poder superior pero lo visualizan diferente y tienen que desarrollarlo.

Repitiendo, queda claro que el programa de los doce pasos no es un programa religioso, se trata de un programa de tratamiento en forma de grupos de auto ayuda, pero al igual que en cualquier otra enfermedad difícil o larga, las personas echan mano del área espiritual porque es una fuerza extra que necesitan.

Por otro lado, para creer en un poder superior se necesita de fe y la fe es una emoción, se siente. Pero la fe, es de esas emociones complejas y para sentirlas hay que trabajar en ellas. Entre más se trabaje, más se siente y si se deja de trabajar se deja de sentir. Por esta razón es que nos topamos con mucha gente que menciona que no siente fe y por lo tanto no echa mano del poder superior. Lo que siempre vamos a encontrar, es por qué no han trabajado en la emoción (de fe). Es como si esperaran que solita se forme. También no es exclusiva la fe del poder superior, se puede tener fe a varias cosas (ejemplo; un equipo de fútbol, un médico, a una relación, etc.). Trabajar en la fe, es importante porque trae consigo las siguientes sensaciones: confianza y serenidad. Al mismo tiempo que se trabaja en la fe de un poder superior, va a traer consigo la capacidad de introspección. Esto es muy importante porque la enfermedad, se llevó entre las piernas la capacidad de ser objetivo consigo mismo. Además permite la búsqueda de alternativas y ya sabemos que en los adictos es muy difícil que lo hagan, porque con la enfermedad, adoran el manejo de extremos resultando en rigidez y visón en túnel.

«El manejo del poder superior dentro de los doce pasos no se da de la noche a la mañana. Es un proceso que se da paulatinamente, siempre y cuando se trabaje en él. Que va ir de la mano de la rehabilitación, reflejando maduración».


(Dr. Francisco Cantu: http://www.bahiadeguerreros.org/).

205036_175894395796021_172290899489704_469026_7073291_n

Reflexión del Dia: Soltar nuestras "esclavitudes"

MUJER_~1

Soltar. Este es un secreto de la felicidad para esta vida y también para la otra. Soltar, ser libre, alcanzar la libertad de no estar atado a nada y de no ser esclavo de nada. Ni de posesiones, ni de seguridades, ni de costumbres.

No solo hay que soltar cosas o personas, sino también proyectos que no pudieron ser, estructuras mentales que nos condicionan, y hasta la idea que tenemos de lo que es la felicidad (puedo ser feliz «de otra manera»).
También hay que saber soltar los tiempos y la organización de la jornada. Solo así se hace posible «aflojar» de verdad la resistencia y las tensiones.
También hay que soltar los mecanismos que usamos para desplazar a Dios. Refugios que nos permiten vivir al margen de Dios, como si así pudiéramos ser mas libres.
Es cierto que es bueno ser vulnerable. Es parte de nuestra humanidad ser capaces de necesitar a otro y de pedir ayuda. Pero no es bueno convertirse en un miserable esclavo.
Tienes una inmensa dignidad, no te vendas por poco, no te arrastres indignamente. Eres imagen de Dios. Dios se refleja en ti, eres infinitamente amado por Dios, eres su hijo y por ti, el Hijo de Dios derramo su sangre preciosisima. No te revuelques en la basura por un objeto, por un placer, por un afecto.

Todo apego y obsesión por algo o por alguien te hace infeliz, convéncete, te hace infeliz. Porque «pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamas alguien ha encontrado la formula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor, y sin caer, tarde o temprano, derrotado».

Cuando aparecen síntomas de una esclavitud, de un apego, de algo que no queremos soltar-una tristeza, una melancolía, un corazón desganado- es bueno conversarlo con Jesús, y decirle: Bien. Lo vamos a tomar en serio Señor ¿Que tengo que soltar? ¿A que me estoy aferrando? ¿Que quieres desarmar o cambiar en mi? ¿Que es eso que yo no quiero permitir que toques? ¿Que tengo que entregar para ser fiel a mi dignidad?.
Entonces puedo decirle a Dios: Aquí estoy para empezar el camino. Se que es un llamado a la gloria, a crecer, a avanzar. Yo valgo mas que esta obsesión. Tu me quieres libre. Lo acepto. Es señal de que me estas tomando en serio. Vamos juntos. Dame tu gracia para entregarte esto que me esclaviza y para descubrir a donde me quieres llevar. Ayúdame a ver lo hermoso de este camino, para que alcance la feliz madurez a la que estoy llamado.

No olvides esto: Hemos sido creados por Dios con una inclinación a la felicidad, al amor y a la perfección celestial. Y en el fondo, cuando nos obsesionamos con algo, es porque pretendemos saciar con eso los deseos mas profundos que solo se sacian en el encuentro pleno y definitivo con Dios. El deseo humano es insaciable, «porque no se trata de cubrir necesidades reales con objetos reales, sino apetencias oceánicas con objetos simbólicos».

Se trata de un fenómeno desconcertante, este de la adicción, que polariza irracionalmente las energías psíquicas de un sujeto en torno a una nada, en detrimento de sus intereses mas serios y mas sólidos. Ello es indicio de que el ser humano no es un ser viviente solo practico, sino que ademas y con igual intensidad busca algo ideal o sobrehumano. El objeto deseado, por modesto que en si sea, es un símbolo de algo superior… Y esto, cuanto mas se consigue, mas se desea, pues se experimenta a la vez el gusto de obtenerlo y el disgusto de comprobar que nunca basta.

Soltar los apegos que nos obsesionan es volver a casa, es dejar de vagar sin sentido, es liberarse del desarraigo y apoyarse en el amor de Dios Por eso, aprender a soltar los apegos es el camino para liberarse del miedo al fracaso de los que vivimos aferrados a cosas exteriores, a personas, a proyectos. Ese miedo revela una de nuestras condiciones mas penosas y profundas: la de tener sentido de pertenencia, un sitio donde sentirnos seguros, cuidados, protegidos y amados. Somos huéspedes en la tierra y en la vida, peregrinos que para caminar necesitan estar ligeros de equipaje, sencillos, desprendidos.

(Fragmentos del Libro Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones de Víctor Manuel Fernandez).
kırmızı1

Libérate de apegos y obsesiones


¿Cuales son las obsesiones que se apoderan de nuestro interior?
Víctor Manuel Fernandez, en su Libro “Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones”, plantea que son varios los apegos que nos tienen anclados en el pasado, y que nos absorben y nos desgastan. Inicia enfatizando en la necesidad de reconocimiento y dice que si estamos obsesionados por nuestra apariencia personal, tendremos que “soltar” la imagen social. Si no lo hacemos no seremos felices, ni alcanzaremos la libertad. Nunca podremos “aflojarnos” por dentro si estamos pendientes del aprecio de los demás, o de su aprobación; porque si es así, no soportaremos ningún rechazo, ninguna opinión diferente, ninguna agresión, nada que contradiga nuestra necesidad interior. Este es un modo de agredirse a si mismo convirtiéndose en esclavo de la opinión ajena.
Una forma de autodesprecio consiste en someternos sin condiciones a las apreciaciones y juicios de los demás, sin tener en cuenta el precio que ello puede suponer. Esto conduce con frecuencia a la negación y destrucción de uno mismo y, a la postre, a exponerse al riesgo de convertirse en victima de sus posibles abusos. En este sentido, es conveniente reconocer que frecuentemente reaccionamos con exageración ante las criticas nimias de los demás, tomándolas demasiado en serio y olvidándonos de las cosas importantes de la vida, aquellas que tienen efectos profundos sobre nuestra vida a largo plazo. Al proceder de este modo, caemos en la trampa de asentarnos en nuestra negatividad, regulando nuestra vida a partir de los mensajes de los demás, muchas veces emitidos con escasa conciencia de lo que dicen y que, por nuestra parte, abultamos desproporcionadamente.
Por eso también hay que aprender a soltar, a soltar esa obsesión por nuestra imagen, por el que dirán, por los afectos ajenos. Para liberarte, tendrías que llegar a decir lo siguiente, con toda la sinceridad de tu corazón:
No quiero arrastrarme detrás de nada, no fui hecho para ser esclavo…
También plantea el apego o dependencia afectiva, señalando que resulta muy duro tomar la decisión de “soltar” cuando se trata de un ser querido, y en nuestro interior nos parece que el amor y la fidelidad nos exigen permanecer atados a esa persona. Pero una cosa es la evocación cariñosa y algo nostálgica, o el sereno y tierno recuerdo que nunca puede desaparecer si hemos amado a alguien, y otra cosa es una esclavitud interna, cuando, a causa de ese apego, dejamos de vivir, dejamos de crecer, nos anulamos y nos enfermamos. Pasa el tiempo y ya no somos capaces de disfrutar y de crear. Entonces no le hacemos honor alguno a ese ser querido que se fue, porque le declaramos el causante de nuestra anulación. En el fondo le declaramos culpable de habernos quitado la vida. En cambio, el mejor honor que podemos hacerle, es sacar energías de ese cariño, y entregarnos de lleno a la nueva etapa que la vida nos presenta, para producir algún precioso fruto. En realidad, cuando no quiero renunciar a algo que se termino, mas que esclavo de esa persona, me he convertido en esclavo de mi debilidad, de mis sentimientos y necesidades interiores. Pero mi ser es infinitamente noble y demasiado valioso como para que yo lo degrade y lo enferme a causa de esos sentimientos y necesidades.
No se trata de no tener deseos ni placeres. Todo lo contrario, se trata de aceptar con gratitud todos los placeres que nos hagan felices. Para ello, es necesario liberarse porque no estamos hechos para encerrarnos en algo, para clausurarnos, para enquistarnos en una forma de vida rígida. Estamos hechos para un permanente desarrollo, hasta alcanzar una sublime y profunda relación con Dios y una amistad cada vez mas bella y generosa con los demás. Aunque el cuerpo se debilita, se desgasta y se enferma, el ser humano es mas que la materia, y su vida interna esta llamado a un crecimiento incesante. Si nuestras fibras mas intimas están hechas para el dinamismo, entonces solo seremos lo que tenemos que ser si permanecemos abiertos al “cambio”, si estamos siempre dispuestos a terminar con algo para empezar una nueva etapa. Es como sentirse libres de todo peso en las espaldas, sin maletas en las manos, y sin estorbos, para poder caminar con agilidad, disfrutar del aire, avanzar y volar hacia un desarrollo sin fin.

Por eso, soltar algo que nos obsesiona no es solo sacarse un peso de encima y estar mas tranquilo y cómodo. Es mucho mas; nos lleva a una sensación bellísima de libertad interior, de amplitud, de expansión y apertura de todo el universo.


mujer_en_precipicio

Adicciones Emocionales

533726_426435820703577_1749070690_n

Había pasado tantos años preocupándome e inquietándome, tratando de encontrarle el sentido y la razón de ser a las cosas, dada a intrigas y manipulaciones, surcando las crestas de los altibajos de las oleadas emocionales, que cuando a mi mente vino la calma y el sosiego, mi carne entró en trauma. El Señor se sirvió de esas experiencias para enseñarme una importante lección. Me demostró que muchos de nosotros tenemos adicciones emocionales. Al igual que muchos, me encontraba tan adicta a la preocupación que si no hubiera tenido de que preocuparme ¡Me habría preocupado porque no tenía nada de que preocuparme! Hay quienes están tan adictos a sentirse culpables, que si no han hecho nada de lo que tengan que sentirse culpables ¡Se sentirán culpables de no sentirse culpables!
De igual manera es posible volverse adicto al entusiasmo o a sentirse emocionado. Tal como el drogadicto que corre por todos lados buscando de donde sacar su próxima dosis para sentirse “iluminado” por las sustancias químicas, los que son adictos al entusiasmo corren por doquier en busca de un “pico” emocional. Hay personas que no saben como vivir una vida diaria normal y corriente. Otros están enfocados de una manera TAN COMPULSIVA a lograr metas trazadas que siempre andan en búsqueda de un nuevo reto o desafío. Tan pronto logran su objetivo se sienten aburridos hasta que encuentran otra meta que alcanzar. Un joven con esta última característica que trabaja para nosotros me comento un día:

— “Creo que al fin comienzo a comprender algo que me ha costado muchísimo entender”.
— “¿Y que es?” —pregunté.
— “Me parece que de una vez por todas comprendo que una gran parte de la rutina de una vida normal consiste en: LEVANTARSE Y ACOSTARSE, LEVANTARSE Y ACOSTARSE”.

Si nosotros los que nos enfocamos solo en alcanzar metas pudiéramos comprender esta verdad ¡Nos ahorraríamos a nosotros mismos y a todos los que nos rodean de muchos dolores de cabeza! Es posible que no todos seamos llamados a llevar a cabo una tremenda obra que estremezca el mundo entero. La unción de Dios viene para que hagamos grandes obras, pero también para brindarnos ayuda sobrenatural para gozar de la rutina de la vida diaria.
En calidad de creyentes somos llamados amar a Dios, a tener comunión con Él y con nuestro prójimo, a ser de bendición, no importa a donde vayamos, a traer un poco de gozo a la vida de los demás, a vivir en armonía con nuestro cónyuge, a criar a los hijos que Él nos da, y a seguir levantándonos y acostándonos, y hacerlo con plenitud de gozo en el Señor. El Salmo 100:2 nos dice: que debemos servir a Dios ¡Con alegría! Habrá días en los cuales Dios traiga momentos emocionantes, pero no podemos pasar la vida buscando esos picos emocionales.
Hay veces que mis reuniones son emocionantes, y cuando así se dan las cosas, me siento agradecida. Doy por sentado que el Señor pensaba que necesitaba ese poco de aliento para ayudarme a seguir adelante. Pero aun así debemos ser cuidadosos, porque el entusiasmo crea un deseo de sentir un entusiasmo aún mayor. Si no somos juiciosos iremos en pos del entusiasmo en vez de buscar la voluntad de Dios. Podemos comenzar a pensar que si un culto en la iglesia no resultó emocionante, que algo andaba mal. Puede que salga de una reunión sintiéndome muy satisfecha, aunque sin emocionarme.
Usted y yo tenemos que aprender a no permitir que las circunstancias externas afecten tanto nuestro interior. No todas mis reuniones son emocionantes. Comprar una casa nueva puede llegar a ocurrir solo una o dos veces en la vida. Raras veces alguien nos sorprende con un reloj de oro nuevo. Muchos días pasan sin grandes bombos ni platillos emocionales. Pero recuerde, que hemos sido ungidos con el Espíritu Santo para encarar como es debida la vida diaria y rutinaria.
Donde nos metemos en problemas es cuando no está pasando nada, así que queremos empezar algo. Si necesitamos de una cierta variedad en la rutina diaria. Pero tenemos también que aprender a ser guiados por el Espíritu Santo y no por nuestras adicciones emocionales. No todos los días es feriado. No toda comida es un banquete. No todo evento es una obra extravagante y fantástica. La mayoría del tiempo la vida sencillamente sigue un paso normal, regular, constante. Eso es lo que deberíamos hacer también nosotros. Deberíamos aprender a controlar las emociones y evitar los altibajos emocionales que no permitirán que disfrutemos del continuo contentamiento en el cual Dios quiere que vivamos.
(Joyce Meyer de su Libro Controlando sus Emociones).

http://www.youtube.com/watch?v=IoCPphLrGBc
http://www.youtube.com/watch?v=Dfwkd78QmeM
separador parrafo13

Reflexión del Día: Tomar Conciencia

luna llena_magicodespertar

Para sanar hay que tomar conciencia de los apegos y de las cosas que se están perdiendo a causa de esos apegos; es advertir todo lo que la vida me ofrece y yo no puedo disfrutar por culpa de ese apego; es reconocer el tiempo y las energías preciosas que gasto en tristezas y en lamentos interiores, cuando hay tanto y tanto para vivir.
Esta conciencia se vive como una liberación, como una feliz claridad interior que nos devuelve la libertad. Es bello contemplar como se desinflan nuestras esclavitudes al contemplarla con valentía. Esto implica tomar conciencia de todos los sentimientos que están unidos a un apego: el miedo de perder algo, el temor de quedarme sin eso que me obsesiona, una sensación de humillación o de baja autoestima. Este sentimiento debe ser reconocido tal cual es, en todos sus detalles: debe ser contemplado como quien mira algo desde fuera, hasta que uno perciba claramente lo inútil que es alimentar ese sentimiento dañino. Entonces puede surgir la decisión libre de renunciar a eso que nos entristece.
Nos hemos puesto la exigencia de ser aplaudidos, de poseer tanto dinero, de ser amados por tal persona, de tener tal cosa. Nos hemos apegado a eso y no “queremos soltar ese proyecto”. Esa exigencia es la causa de nuestros males. Pero no hay ninguna obligación de seguir alimentando tal exigencia. Muchas personas son felices sin eso. Entonces podemos imaginar nuestra vida feliz, serena y llena de fuerza, sin esa exigencia que nos trastorna. Y echarla lejos como si fuera una serpiente venenosa.
Una cosa es tener lo necesario para vivir, y cuidarlo. Otra es comenzar a ser poseídos por el deseo de los objetos, del dinero, de los títulos, de los afectos, y de todo lo que pueda ser acumulado. Eso es olvidar que el verdadero placer es fugaz, y que con retener las cosas no logramos ser mas felices. Eso que nos hizo felices ya paso.
Cuando uno no reconoce la fugacidad de las cosas y de los placeres, pierde su dignidad y comienza a venderse, a arrastrarse detrás de necesidades obsesivas. Hay que reconocer ese engaño y soltar, simplemente soltar. ¡Dejar ir, dejar pasar!
(Víctor Manuel Fernandez de su Libro Para Liberarse de los Apegos y Obsesiones).

luna nueva_magicodespertar

Reflexion del Día: Dale espacio a lo nuevo

flores y paraguas_magicodespertar


Por eso, soltar algo que nos obsesiona no es solo sacarse un peso de encima y estar mas tranquilo y cómodo. Es mucho mas. Nos lleva a una sensación bellisima de libertad interior, de amplitud, de expansión y apertura a todo el Universo.
Mas de una vez he sentido el dolor de renunciar a ciertas cosas: una bella amistad, un trabajo, un lugar. Quizá desgaste muchas energías, mucho tiempo y muchas ilusiones para conseguir algo que deseaba, y cuando eso termino sentí que quedaba con las manos vacías, a la intemperie.
Mas adelante reconocí que el sufrimiento era mas profundo de lo que yo creía. No quería renunciar al gozo que había vivido, porque no quería sentirme culpable de haber gastado mucho tiempo y fuerzas en algo pasajero, en algo que ya se acabo.
Por eso, luego descubrí que en realidad, si quería librarme del dolor, no debía culparme por lo vivido; solo debía abrirme a una nueva forma de felicidad. Simplemente debía aceptar lo vivido, como una parte de mi existencia, pero «soltándolo» para aceptar la nueva forma de vida que nacía.
Esta muy bien que me haya alegrado cuando conseguí eso que me hizo feliz. Aquel gozo y aquel entusiasmo fueron buenos para el alma y para el cuerpo. Aquello fue útil en su momento y valió la pena. Tuvo un sentido y un significado para mi vida. Pero eso no significa que deba ser eterno

Entonces acepte lo que Dios me pedía: Ahora se trata simplemente de liberar el corazón sin acumular el pasado en el interior. Dios y la vida necesitan ese lugar disponible para la nueva vida que me quieren regalar.

(Tomado del Libro Como Liberarte de los Apegos y Obsesiones de Víctor Manuel Fernandez).

563258_407837365902711_50320831_n

Liberarse del dolor emocional

Si usted sufre regularmente porque le invaden miedos infundados, ira, o porque siente desconfianza,culpa,ansiedad, depresión, cambios de humor o fobias, probablemente esté convencido en lo más profundo de su ser de que, como es lógico, usted no tiene ningún control sobre esas emociones. Sin duda, parte de esa creencia es cierta. Si usted está caminando y le da un calambre en la pierna, puede pararse y descansar hasta que mejore, pero si usted tiene un dolor emocional, no hay ningún remedio así de obvio.

Las emociones dolorosas que surgen sin causa obvia o que siguen presentes mucho después de la desgracia que las pudo hacer surgir son una manifestación de la adicción a la infelicidad. Sin darse cuenta, la gente busca emociones dolorosas porque anteriormente, en algún momento de su vida, interpretaron erróneamente que eso era lo que se suponía que tenían que sentir. Sin saberlo confundieron ese sentimiento doloroso con la felicidad y, como resultado de ello, desarrollaron la necesidad de volver a sentirlo. En ese sentido el dolor emocional tiene un propósito concreto, aunque ciertamente no ocurre a propósito. Aunque pueda resultar sorprendente y de alguna manera desconcertante darse cuenta de que en gran medida usted es el autor de lo que siente, saber esto también le dará a usted fuerza.

Gracias a que esos estados de ánimo dolorosos son Mitos aprendidos en la infancia, no taras de nacimiento, pueden desprenderse. Una vez que eso ocurre, se liberará de la infelicidad provocada por usted mismo. De una forma consistente podrá elegir estados de ánimo y emociones positivas, y esta actitud solo cambiará ante acontecimientos verdaderamente desgraciados. Parte del proceso de desaprender es distinguir la infelicidad «apropiada» de la infelicidad «gratuita».

La infelicidad apropiada es una respuesta realista ante un acontecimiento desgraciado. La infelicidad inapropiada es una reacción exagerada o una experiencia buscada que se utiliza para satisfacer la adicción a la infelicidad.

La tristeza que surge ante una pérdida importante es algo inevitable. Si se añade una infelicidad gratuita, a esa respuesta inicial puede añadirse también una depresión o ansiedad que no están en proporción con la pérdida real o que sigue presente por muchos meses o años. Esa reacción hace difícil seguir adelante, provoca ira o sospechas ante otros, o fomenta la convicción de que usted no vale nada y que tiene la culpa de lo que ocurre.

La infelicidad gratuita puede surgir también cuando una persona, sin saberlo, persigue el dolor para poder gratificar su adicción a la infelicidad. Un ejemplo es una mujer que trabajó diligentemente durante tres años en una novela y, cuando fue aceptada por un editor, reaccionó con una profunda depresión.

El requisito previo para liberarse del dolor emocional es aprender a distinguir la infelicidad apropiada de la infelicidad gratuita. A algunas personas les gusta tener un diario de sus emociones; otras no se toman esa molestia. Realmente no importa cómo lo haga, pero es importante que empiece a darse cuenta hasta qué grado su infelicidad es gratuita, es decir, causada por usted mismo. Por ejemplo, si usted ha sufrido una pérdida o un desengaño, naturalmente sentirá un cierto grado de tristeza, pero también puede sentir un dolor desproporcionado ante la pérdida que acaba de experimentar. Ese sentimiento representa infelicidad gratuita

Las siguientes pautas le pueden ayudar a distinguir la infelicidad apropiada de la gratuita:

Infelicidad apropiada

• Es siempre el resultado directo de un hecho verdaderamente grave (por ejemplo: la enfermedad o muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo que deseaba o el hecho de que no le den ese ascenso que tanto buscó).
• Incluye sentirse decepcionado o triste y, en el caso de una pérdida muy grave, también puede incluir sentimientos no concretos de ira.
• No incluye fuertes sentimientos de autocrítica, depresión constante, rabia no provocada hacia otros,quedarse en blanco o tener miedos o ansiedades infundadas.

Infelicidad gratuita

• Puede incluir ser duro con uno mismo, depresión crónica, quedarse como en blanco o tener miedos infundados, sentir ansiedad, sospechas o ira.
• Puede aprovecharse de una pérdida verdadera.
• No tiene conexión necesariamente con un acontecimiento triste. La infelicidad gratuita puede venir después de sentirse bien o simplemente «salir de la nada».

Conocerse a sí mismo: identificar cómo y cuándo experimenta una infelicidad gratuita.

Primero identifique cuál es el tipo de infelicidad gratuita que le provoca mayor angustia. Quizá lo que más le afecta es sentirse «bajo de moral», o le invaden pensamientos de ansiedad u otros sentimientos de los que no se puede librar, o se siente exageradamente irritable. O quizá usted es muy consciente del tipo de infelicidad gratuita que lo invade. Por ejemplo, se puede sentir aterrorizado ante el hecho de volar enavión o terriblemente ansioso cuando tiene que hablar delante de gente. O quizá su manera especial de sentir infelicidad gratuita ha sido invisible para usted porque ha sido como un «ruido de fondo» compuesto de ansiedad, depresión, oscuridad o autocrítica. Al enfocarse en este telón de fondo desagradable, podrá empezar a darse cuenta de cuándo está presente y cuándo no lo está. Una vez que haya identificado los sentimientos negativos que están interfiriendo en su vida, observe cuándo tienen lugar. Quizá, como el miedo a volar o a hablar en público, se estimulan con una actividad en particular. Otras veces pueden venir de la nada. O tal vez le sobrevengan cuando se ha sentido especialmente bien o después de que le haya ocurrido algo malo que no se esperaba. Durante el día, mida su temperatura emocional. Por ejemplo, si se siente feliz y satisfecho, note si esos sentimientos positivos son reemplazados por emociones negativas y cuándo. Continúe observando hasta que surja un patrón determinado.

Mitos sobre el origen de nuestras emociones.

Puede ser reconfortante superficialmente pensar que los estados emocionales dolorosos se deben a algún problema en la estructura de nuestro cerebro y, como consecuencia, que no tenemos ninguna influencia sobre nuestros estados de ánimo. Pero, al mismo tiempo, esta noción es muy desalentadora porque sitúa el proceso de regulación de nuestras emociones siempre más allá del control de nuestra voluntad. El hecho de que nosotros somos los verdaderos autores, aunque sin saberlo, de nuestras emociones más importantes es un descubrimiento positivo porque implica la posibilidad de que podamos elegir mejorar la calidad de nuestra vida interior. Para mucha gente es difícil creer que las emociones dolorosas que surgen, aparentemente de la nada,son adquiridas y tienen una razón de ser. Están convencidos de que una persona llena de ira, deprimida o ansiosa era «así» desde que nació o que desarrolló ese dolor emocional como resultado directo de su evolución biológica. Es verdad que algunos bebés son especialmente irritables cuando nacen aunque no haya problemas físicos que les provoquen malestar. Pero todos los bebés han tenido nueve meses de experiencias prenatales que, de alguna manera, han configurado las respuestas emocionales del bebé. Las investigaciones han demostrado que los fetos de madres que están muy estresadas o deprimidas producen niveles inusualmente altos de hormonas relacionadas con el estrés en respuesta a la estimulación, y que esas hormonas siguen siendo elevadas durante mucho más tiempo que en los otros fetos. No es de extrañar que esos bebés al nacer sean más irritables que otros. Sin embargo, con unos padres bien informados, los bebés que son anormalmente irritables al nacer se transforman en niños tranquilos y fuertes. Esto no sería posible si la irritabilidad fuera algo que «hubiera sido introducido» en su cerebro.

Cuando las necesidades emocionales de los niños están satisfechas, su bienestar interior se estabiliza. Cuando son adultos, mantendrán su convicción de que son dignos de amor y capaces de amar aunque no tengan buena suerte. Y lo que es igualmente importante, nunca provocarán, ni a ellos ni a los demás, infelicidad de forma gratuita.Cuando las necesidades emocionales de los niños no se satisfacen de forma adecuada, sin saberlo,asumen que la infelicidad que sienten es algo deseable porque es exactamente lo que sus perfectos padres quieren para ellos. Una vez que ya han confundido la infelicidad con la felicidad, desarrollan la necesidad de volver a experimentar esos sentimientos de infelicidad. Sin saberlo empiezan a buscar la infelicidad convencidos de que es algo bueno en sí y bueno también para ellos. La infelicidad a la que la gente se hace adicta les puede llevar a herirse a sí mismos, a tener dificultades para encontrar y mantener una relación de pareja y a sufrir dificultades para desarrollar su trabajo en todo lo que valen.La infelicidad a la que la gente se hace adicta puede manifestarse en la forma de sentimientos dolorosos.Esto tiene sentido, porque cuando las necesidades emocionales de los niños no se satisfacen, pueden sentirse avergonzados, deprimidos, ansiosos, asustados o llenos de ira. Sin saberlo, asumen que sentirse así es bueno porque están convencidos de que sus padres quieren que ellos se sientan así. Buscan el consuelo en esos sentimientos al crecer y cuando son adultos.

Desaprender los estados de ánimo dolorosos:

Debido a que las emociones dolorosas que interfieren con su habilidad para vivir la vida que usted quiere son el resultado adquirido por la confusión temprana de la infelicidad con la felicidad, y debido a que están en continua competición con su deseo innato, aún fuerte, de experimentar verdadera felicidad, son emociones que se pueden desaprender y dejar atrás.

A continuación le ofrecemos una visión general de las pautas que le ayudarán a recuperarse de la infelicidad gratuita:

• Aceptar el hecho de que de alguna manera que usted desconoce, sentirse mal también le hace sentirse cómodo y reconfortado.
Hay una gran variedad de emociones dolorosas que pueden serle familiares y, por tanto, consolarlo, incluyendo: depresión, ansiedad, miedo (fobias), falta de propósito en la vida, sentirse indefenso, ira, desconfiar de los demás, soledad y autocrítica.
• A continuación, intente identificar cuándo es más probable que usted busque sentir esas emociones dolorosas.
Algunas personas son más vulnerables cuando se sienten especialmente felices. Una mujer que conocimos reaccionaba ante la emoción de enamorarse, sintiendo terror a que su novio, que viajaba frecuentemente por sus negocios, se muriera en un accidente de avión. Otros individuos a veces caen en estados emocionales de dolor como una manera de consolarse cuando algo va mal en sus vidas. Un ejecutivo que perdió un importante cliente estaba tan lleno de culpa por ello que era incapaz de dar los pasos necesarios para buscar un nuevo cliente.
• Una vez que ha identificado bajo qué circunstancias es más probable que se deje caer en un estado emocional de dolor, puede descubrir que prevenirlo le permitirá interceptarlo. Si no, al menos podrá tener una mejor perspectiva de esa emoción dolorosa. Por ejemplo, es mucho peor creer que una persona querida está a punto de caer gravemente enferma que experimentar ese sentimiento mientras que, al mismo tiempo, usted sabe que ese sentimiento no es una verdadera visión del futuro, sino que es su manera de responder ante «demasiada» satisfacción o ante una decepción. Cuanto más mantenga en perspectiva los estados de ánimo dolorosos, esto es, al hacerse consciente de que recurre a ellos buscando alivio en ciertas circunstancias, esos estados serán cada vez menos convincentes y, por lo tanto, no tan abrumadores.
• Una vez que pueda poner sus sentimientos de dolor dentro de un contexto, estará en el camino de recuperarse.
Usted tendrá la experiencia dual de sufrir porque se siente mal emocionalmente, mientras que su yo «normal» sigue funcionando y es capaz de contener ese dolor. Con el tiempo, la depresión, la ansiedad o la irritabilidad le parecerán menos una avalancha que se le viene encima y serán más una molestia, como un pequeño dolor de cabeza que usted sabe que pasará y que puede ser ignorado en gran medida. Un día descubrirá que el dolor emocional que le invadía ya casi nunca aparece en la pantalla de su radar.

Dos pasos adelante, un paso atrás: El camino del auténtico progreso.

No pretendemos dar la impresión de que el camino para liberarse de la adicción a las emociones dolorosas será fácil. Hemos subrayado varias veces que usted puede volver a tomar el control de la situación, pero sabemos que el proceso puede no ser fácil ni evolucionar en línea recta. Como ocurre cuando intenta mejorar otros aspectos de su vida, la necesidad de sentir el consuelo de la infelicidad que usted ha confundido sin saberlo con la felicidad puede afirmarse en el momento que empiece a intentar alejarse de ello. Las dificultades pueden surgir al comenzar. Quizá le es difícil mantener un diario de sus emociones o en general observar cuándo los sentimientos agradables son sustituidos por los dolorosos. Si al principio le resulta difícil ser consciente de sus emociones a lo largo de todo el día, elija una franja horaria de la jornada cuando le sea más fácil hacerlo. Por ejemplo, observe cómo se siente durante la primera hora después de levantarse. Intente tomarse la temperatura emocional al comienzo de cada hora y vea por cuánto tiempo puede seguir siendo consciente de ello. Incluso si los días pasan y no ha podido concentrarse en lo que estaba sintiendo, vuelva a intentarlo. La adicción a la infelicidad puede estimularlo a creer que ya ha perdido su oportunidad o que no es capaz de hacerlo. Pero eso no es verdad. Puede quedarse en la fase inicial tanto tiempo como sea necesario. Incluso si solo puede prestar atención a cómo se está sintiendo durante cinco minutos de vez en cuando, usted estará haciendo progresos.

Ningún esfuerzo es demasiado pequeño ni llega demasiado tarde.

Una vez que ha atravesado la fase de recopilación de información y sabe qué tipo de dolor emocional le molesta y cuándo es más probable que aparezca, el siguiente paso es intentar preverlo. Para ello, tiene que estar alerta y buscar los sentimientos específicos o las experiencias que para usted desatan esos estados emocionales de dolor. Las experiencias que los provocan preceden a los momentos de dolor emocional: desilusionarse ante una pérdida, estar feliz por un éxito conseguido o sentirse bien interiormente y de forma estable durante un periodo de tiempo.Esta fase de prevención es también un momento en el que su resolución puede tambalearse. Quizá le sea difícil acordarse de estar alerta ante la emoción que va a provocar su reacción y luego se sienta mal sin saber por qué. Después de que esto ocurra unas cuantas veces, puede llegar a pensar que la tarea de prever los momentos de dolor emocional es demasiado dura o que está más allá de su capacidad. La clave es no cargarse usted mismo con expectativas poco razonables. Tiene que tener en cuenta que está intentando «desaprender una forma de sentir bienestar interior» a la que ha estado recurriendo siempre desde que era niño. Esta manera de consolarse puede no desaparecer con facilidad ni con rapidez, pero puede apartarse de ella si lo sigue intentando. Cualquier progreso, con el tiempo, le hará llegar a donde se dirige. Si usted solo se da cuenta una vez a la semana o una vez al mes de cuándo surge la emoción que va a desatar su reacción o prever ese dolor emocional, con el tiempo lo conseguirá.
El siguiente obstáculo que hay que tener en cuenta es la tendencia a desanimarse o a desistir cuando se retrocede. Estas recaídas son parte del proceso de curación. Son una reacción adversa ante el sentimiento de auténtica satisfacción: la adicción a la infelicidad se reafirma reaccionando ante la satisfacción que siente por el progreso que se ha logrado. A las recaídas les siguen los éxitos.

La adicción a la infelicidad puede hacerle creer que, si recae, no va a conseguir su objetivo.

(Tomado del Libro ADICTOS A LA INFELICIDAD de Martha Heineman Pieper y William J. Pieper).