
Cuando conozco gente o entro en una nueva relación, empiezo a imponerme toda esta serie de restricciones. No puedo sentir lo que siento. No puedo tener los deseos y necesidades que tengo. No puedo tener la historia que tengo. No puedo hacer las cosas que quiero, sentir lo que estoy sintiendo o decir lo que necesito decir. Me convierto en ese robot reprimido, perfeccionista, en vez de ser lo que soy: Yo (Anónimo).
A veces, nuestra reacción instintiva al estar en una nueva situación es: no seas tú mismo.
Y, ¿quién más podemos ser? ¿Quién más te gustaría ser? No necesitas ser nadie más.
El mayor regalo que podemos llevar a una relación es ser como somos. Quizá pensemos que no les gustaríamos a los demás. Tal vez tengamos miedo de que, si simplemente nos relajamos y somos nosotros mismos, la otra persona se alejará o nos hará sentirnos avergonzados. Quizá nos preocupemos de lo que vaya a pensar la otra persona. Pero cuando nos relajamos y nos aceptamos a nosotros mismos, la gente a menudo se siente mucho mejor cerca de nosotros que cuando somos rígidos y reprimidos. Es agradable estar cerca de nosotros.
Si los demás no nos aprecian, ¿realmente queremos estar cerca de ellos? ¿Necesitamos permitir que las opiniones de otros nos controlen a nosotros y a nuestra conducta?
Darnos permiso de ser como somos puede tener una influencia curativa sobre nuestras relaciones. Se relaja el tono de las mismas. Nos relajamos nosotros. La otra persona se relaja. Y luego, todo el mundo siente un poco menos de vergüenza, porque han sabido la verdad.
Ser lo que somos es lo único que podemos ser, lo único que estamos destinados a ser y eso basta. Está bien.
Lo único que verdaderamente importa es la opinión que tengamos de nosotros mismos. Y podemos darnos a nosotros mismos toda la aprobación que queremos y necesitamos.
«Hoy me relajaré y seré como soy en mis relaciones. No haré esto en forma degradante o inapropiada, sino de una manera que demuestre que me acepto a mí mismo y me valoro como soy. Ayúdame, Dios mío a dejar ir mis miedos acerca de ser yo mismo».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Categoría: claridad
Meditacion 4 de Marzo … El Poder Superior como fuente

Dios, un Poder Superior tal como nosotros lo concibamos, en nuestra fuente de guía y de cambio positivo. Esto no significa que no seamos responsables de nosotros mismos. Lo somos. Pero en esto no estamos solos.
La recuperación no es un proyecto de hágalo usted mismo. No tenemos que preocuparnos demasiado acerca de cambiar.
Podemos desempeñar nuestra parte, relajarnos y confiar en que los cambios que experimentemos serán justo lo que nosotros necesitamos.
Recuperación significa que no tenemos que ver a otras persona como la fuente para satisfacer nuestras necesidades. Ellos podrán ayudarnos, pero no son la fuente.
A medida que aprendemos a confiar en el proceso de recuperación empezamos a entender que la relación con nuestro Poder Superior no es un sustituto para con nuestras relaciones con la gente. No necesitamos ocultarnos detrás de creencias religiosas o de usar nuestra relación con con el Poder Superior como excusa para dejar de asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos ni para cuidar de nosotros mismos en las relaciones. Pero podemos ponernos en contacto con un Poder Superior a nosotros y confiar en que nos brindara la energía, la sabiduría y la guía para hacerlo.
«Hoy veré a mi Poder Superior como la fuente de todas mis necesidades, incluyendo los cambios que quiero hacer dentro de mi recuperación».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 3 de Marzo

«Estamos del mismo lado» es una frase popular. Significa que las personas están trabajando juntas o tienen intenciones u objetivos similares en una relación. Si nada más, puede significar simplemente que las personas están de acuerdo sobre un plan por una hora, día o semana.
Puede ser tentador probar lo diferentes que somos de las personas que nos rodean. Podemos ser diferentes. A veces es importante no comprometerse. Pero otras veces, al armonizar nuestras intenciones con quienes nos rodean, podemos hacer que esa diferencia sea importante.
A veces es divertido decir o hacer cosas para desafiar o provocar deliberadamente a otros. El conflicto puede ser bueno. Y a veces es importante defender nuestros derechos.
Pero algunos de nosotros nos volvemos adictos al caos. Nos gusta el drama que viene del alboroto. Podemos comenzar a confundir las emociones de alta adrenalina creadas por el caos con el amor o pensar que así es como la vida siempre tiene que ser.
No queremos entrar en la rutina. Pero no subestime la compatibilidad. Está bien cuando las cosas van bien también. No te preocupes El cambio y el desafío llegarán pronto, por su cuenta.
Desafío: lo más difícil de la armonización puede ser superar el temor de que perdamos nuestra identidad o de que de alguna manera nos rendimos y perdemos al armonizar con alguien o algo más. Podemos ser nosotros mismos y seguir siendo parte de una pareja, equipo, entorno o grupo. Y tendremos mucha más energía cuando no la estemos usando para dominar o resistir a alguien.
(Melody Beattie de su Libro 52 semanas de Contacto Consciente).

Meditación 2 de Marzo… Dejando ir lo que queremos

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y entregándonos, dejarlo ir puede no ser fácil. (Mas Allá de la Codependencia).
En la recuperación, aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Dónde nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades actualmente no satisfechas. Nos hemos arriesgado para dejar de negar y para comenzar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que la necesidad o necesidad se cuelga allí, no se cumple.
Esto puede ser un lugar frustrante, doloroso, molesto y, a veces, obsesivo.
Después de identificar nuestras necesidades, hay un siguiente paso para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías espirituales de la recuperación. El siguiente paso es dejar de lado nuestros deseos y necesidades después de que hayamos tomado medidas meticulosas para identificarlos.
Los dejamos ir, los abandonamos, en un nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que debemos rendirnos. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde tenemos que ir.
Cuántas veces he negado un deseo o una necesidad, luego repasé los pasos para identificar mis necesidades, solo para sentirme molesto, frustrado y desafiado porque no tengo lo que quiero y no sé cómo obtenerlo. Si luego me embarco en un plan para controlar o influir para lograr que se satisfaga esa necesidad o deseo, por lo general empeoraré las cosas. Buscar, intentar controlar el proceso, no funciona. Debo, lo he aprendido para mi consternación, dejarlo ir.
Algunas veces, incluso tengo que ir al punto de decir: «No lo quiero». Me doy cuenta de que es importante para mí, pero no puedo controlar eso en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. De hecho, voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de obtenerlo, porque la esperanza de obtenerlo me vuelve loco: mientras más espero y trato de obtenerlo, más frustrado me siento porque estoy no lo entiendo».
No sé por qué el proceso funciona de esta manera.
Solo sé que así es como funciona el proceso para mí. No he encontrado forma de evitar el concepto de dejar ir.
A menudo podemos tener lo que realmente queremos y necesitamos, o algo mejor. Dejar ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.
«Hoy, me esforzaré por soltar esos deseos y necesidades que me están causando frustración. Los ingresaré en mi lista de objetivos, luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en Dios para que me traiga los deseos de mi corazón, en el tiempo de Dios y en el camino de Dios».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Meditación 1 de Marzo… Deja ir la ira

En la recuperación, a menudo discutimos objetivamente acerca de la ira.
Sí, razonamos, ésta es una emoción que todos tendemos a experimentar.
Sí, la meta en la recuperación es liberarse del resentimiento y de la ira.
Sí, está bien sentir enojo, estamos de acuerdo. Bueno, quién sabe…
La ira es una emoción poderosa y a veces atemorizante. También es beneficiosa si no le permitimos que se endurezca hasta convertirse en resentimiento o utilizarla como un mazo demoledor para castigar a la gente o para abusar de ella.
La ira es una señal de advertencia. Señala los problemas.
A veces, señala problemas que necesitamos resolver.
A veces, señala límites que necesitamos fijar.
A veces, es el estallido final de energía antes de que nos entre la aceptación o el dejar ir.
Y, en ocasiones, la ira simplemente es. No necesita justificarse.
Por lo general no se puede confiar en un pulcro envoltorio. Y no es necesario que ésta nos asfixie a nosotros o a nuestra energía.
No tenemos que sentirnos culpables cada vez que experimentemos ira. No tenemos que sentirnos culpables.
Inhala profundamente. Podemos, sin vergüenza, sentir todos nuestros sentimientos, incluyendo la ira, y seguir asumiendo la responsabilidad de nuestra conducta.
«Hoy sentiré y liberaré cualquier sentimiento de ira que tenga. Puedo hacerlo de manera adecuada y segura».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 28 de Febrero… Dejar ir la negación

Somos lentos en creer aquello que si lo creyéramos, heriría nuestros sentimientos. (Ovidio)
La mayoría de los que estamos en recuperación nos hemos embarcado en la negación de vez en cuando.
Algunos de nosotros nos apoyábamos en esta herramienta.
Podemos haber negado eventos o sentimientos de nuestro pasado.
Podemos haber negado los problemas de los demás; podemos haber negado nuestros propios problemas, sentimientos, pensamientos, deseos o necesidades.
Negamos la verdad.
La negación significa que no nos permitimos encarar la realidad, generalmente porque afrontar esa realidad en particular, duele. Sería perder algo: confianza, amor, familia, tal vez un matrimonio, una amistad o un sueño. Y perder a alguien o algo, duele.
La negación es un mecanismo de protección, un cojín del alma para amortiguar los golpes. Nos impide reconocer la realidad hasta que nos sentimos preparados para lidiar con esa realidad en particular. La gente podrá gritarnos la verdad, pero nosotros no la veremos ni la escucharemos hasta que estemos listos para ella.
Somos seres fuertes y, empero frágiles. A veces necesitamos tiempo para prepararnos, tiempo para disponernos a esperar algo. No dejamos ir nuestra necesidad de negar golpeándonos para llegar a aceptar; dejamos ir nuestra necesidad de negar permitiéndonos volvernos lo suficientemente seguros y fuertes para lidiar con la verdad. Haremos esto cuando llegue ese momento.
No es necesario que nos castiguemos a nosotros mismos por haber negado la realidad; lo único que necesitamos es amarnos a nosotros mismos para tener seguridad y fortaleza, de modo que cada día estemos mejor equipados para enfrentar la verdad y lidiar con ella. Enfrentaremos la realidad y lidiaremos con ella – de acuerdo con nuestro propio calendario-, cuando estemos listos, y cuando sea tiempo para nuestro Poder Superior. No tenemos por que aceptar el castigo de nadie, incluyendo a nosotros mismos, por este calendario. Sabremos lo que necesitamos saber, cuando sea tiempo de saberlo.
«Hoy me concentraré en hacerme sentir a mí mismo seguro y confiado. Me permitiré hacer conciencia cuando me llegue mi momento».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 27 de Febrero … Complacedores de gente

¿Alguna vez has estado cerca de los complacedores de gente?
Tienden a ser disgustantes. Estar cerca de alguien que se voltea al revés para complacer a otro a menudo es irritante y produce ansiedad. Ser complacedores de la gente es una conducta que podemos haber adoptado para sobrevivir dentro de nuestra familia. Tal vez no fuimos capaces de obtener el amor y la atención que merecíamos.
Quizá no se nos dio permiso para complacernos a nosotros mismos, para confiar en nosotros mismos y para elegir un curso de acción que demostrara autoconfianza.
Podemos ser complacedores de gente, abierta o encubiertamente. Podemos ir por ahí haciendo alharacas, parloteando a mil por hora cuando lo que en realidad estamos diciendo es: » Espero estarte dando gusto». O bien, podemos actuar en forma encubierta, yendo calladamente por la vida, tomando importantes decisiones basadas en el hecho de complacer a los demás.
Tomar en cuenta las necesidades y los deseos de otras personas es parte importante de nuestras relaciones. Tenemos responsabilidades para con los amigos, los familiares y los jefes. Tenemos una gran responsabilidad interna de ser amorosos y cariñosos. Pero la conducta complaciente es contraproducente. No sólo se enojan los demás con nosotros, sino que nosotros nos enojamos a menudo cuando nuestros esfuerzos por complacer no funcionan como habíamos planeado.
La gente con quien nos sentimos más a gusto es aquella que es considerada con los demás, pero que en último término se complace a sí misma.
«Ayúdame, Dios mío, a superar mis miedos y a empezar a complacerme a mí mismo.
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 26 de Febrero

No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien.
Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…)
Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.
A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo. (Pero no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí?) A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante, ¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo! Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te lastiman.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 26 de Febrero… Control

A veces, el día gris nos da miedo. Esos son los días en que regresan los viejos sentimientos. Podemos sentirnos necesitados, asustados, avergonzados, incapaces de cuidar de nosotros mismos.
Cuando esto sucede, es difícil confiar en nosotros mismos, en los demás, en la bondad de la vida y en las buenas intenciones de nuestro Poder Superior. Los problemas nos parecen agobiantes. El pasado parece carecer de sentido; el futuro, desierto. Nos sentimos seguros de que las cosas que queremos en la vida nunca sucederán.
En esos momentos, quizá nos convenzamos de que las cosas y las personas de fuera tienen la llave de nuestra felicidad. Ahí es cuando quizá tratemos de controlar a la gente y a las situaciones para enmascarar nuestro dolor. Cuando te vengan estas “loqueras codependientes”, los otros a menudo empiecen a reaccionar negativamente a nuestro afán de controlar.
Cuando estemos en un estado frenético, buscando la felicidad fuera de nosotros mismos y buscando que los demás nos den paz y estabilidad, recordemos esto:
Aunque pudiéramos controlar a las personas y a las cosas, aunque obtuviéramos lo que queríamos, seguiríamos siendo nosotros mismos. Nuestro estado emocional seguiría siendo un torbellino.
La gente y las cosas no nos quitan el dolor ni nos curan. En la recuperación aprendemos que ésa es labor nuestra y que podemos llevarla a cabo usando nuestros recursos, nosotros mismos, nuestro Poder Superior, nuestros sistemas de apoyo y nuestro programa de recuperación.
Con frecuencia cuando ya estamos en paz, confiados, y hemos aceptado las cosas, nos vienen lo que queríamos, con naturalidad y soltura. El sol empieza a brillar de nuevo. ¿No es divertido, y no es verdad, cómo en realidad todo cambio comienza con nosotros?
«Hoy puedo dejar ir las cosas, las personas y mi necesidad de control. Puedo manejar mis sentimientos. Puedo llegar a sentirme en paz. Puedo alcanzar la calma. Puedo volver al camino y encontrar la verdadera llave de la felicidad: yo mismo. Recordaré que un día gris es simplemente eso, un día gris».
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 22 de Febrero… Honestidad en las relaciones

Podemos ser honestos y directos sobre nuestros límites en las relaciones y sobre los parámetros de una relación particular.
Quizá ninguna área de nuestra vida refleja nuestra singularidad e individualidad en la recuperación más que nuestras relaciones. Algunos de nosotros estamos en una relación comprometida. Algunos de nosotros estamos saliendo. Algunos de nosotros no estamos saliendo. Algunos de nosotros estamos viviendo con alguien. Algunos de nosotros deseamos estar saliendo. Algunos de nosotros deseamos estar en una relación comprometida. Algunos de nosotros entramos en nuevas relaciones después de la recuperación. Algunos de nosotros permanecemos en la relación en la que estábamos antes de que comenzáramos a recuperarnos.
También tenemos otras relaciones. Tenemos amistades Las relaciones con los niños, con los padres, con la familia extendida. Tenemos relaciones profesionales: relaciones con personas en el trabajo.
Necesitamos ser capaces de ser honestos y directos en nuestras relaciones. Un área sobre la que podemos ser honestos y directos es sobre los parámetros de nuestras relaciones. Podemos definir nuestras relaciones con las personas, y podemos pedirles que sean honestos y directos sobre la definición de su visión de la relación con nosotros.
Es confuso estar en una relación y no saber dónde nos encontramos, ya sea en el trabajo, en una amistad, con miembros de la familia o en una relación de amor. Tenemos derecho a ser directos acerca de cómo definimos la relación, qué queremos que sea. Pero las relaciones son iguales a dos personas que tienen los mismos derechos. La otra persona también debe ser capaz de definir la relación. Tenemos derecho a saber y preguntar Ellos también.
La honestidad es la mejor política.
Podemos establecer límites. Si alguien quiere una relación más intensa que nosotros, podemos ser claros y honestos sobre lo que queremos, sobre nuestro nivel deseado de participación. Podemos decirle a la persona qué esperar razonablemente de nosotros, porque eso es lo que queremos dar. Cómo se enfrenta la persona es su problema. Si le decimos a la persona o no, es nuestra.
Podemos establecer límites y definir amistades cuando éstas causan confusión.
Incluso podemos definir relaciones con niños, si esas relaciones se han vuelto pegajosas y han excedido nuestros parámetros. Necesitamos definir las relaciones de amor y lo que eso significa para cada persona. Tenemos derecho a preguntar y recibir respuestas claras. Tenemos el derecho de hacer nuestras propias definiciones y tener nuestras propias expectativas. También lo hace la otra persona.
La honestidad y la franqueza es la única política. A veces no sabemos lo que queremos en una relación. Algunas veces la otra persona no sabe. Pero cuanto antes podamos definir una relación, con la ayuda de la otra persona, antes podremos decidir sobre un curso de conducta apropiado para nosotros.
Cuanto más claros podamos ser al definir las relaciones, más podremos cuidarnos a nosotros mismos en esa relación. Tenemos derecho a nuestros límites, deseos y necesidades. También lo hace la otra persona. No podemos obligar a alguien a tener una relación o participar en un nivel que deseemos si él o ella no quiere. Todos nosotros tenemos el derecho de no ser forzados.
La información es una herramienta poderosa, y tener la información sobre lo que es una relación particular -los límites y las definiciones de la misma- nos permitirá cuidar de nosotros mismos en ella.
Las relaciones tardan un tiempo en formarse, pero en algún momento podemos esperar razonablemente una definición clara de lo que es esa relación y cuáles son sus límites. Si las definiciones entran en conflicto, somos libres de tomar una nueva decisión basada en la información adecuada sobre lo que debemos hacer para cuidarnos.
«Hoy, lucharé por la claridad y la franqueza en mis relaciones. Si ahora tengo algunas relaciones turbias y mal definidas, y si les he dado el tiempo adecuado para formarse, comenzaré a tomar medidas para definir esa relación. Dios, ayúdame a dejar de lado mis temores sobre la definición y comprensión de la naturaleza de mis relaciones actuales. Guíeme hacia un pensamiento claro y saludable. Ayúdame a saber que lo que quiero está bien. Ayúdame a saber que si no puedo obtener eso de la otra persona, lo que quiero todavía está bien, pero no es posible en este momento. Ayúdame a aprender a no renunciar a lo que quiero y necesito, sino que me capacite para tomar decisiones apropiadas y saludables sobre dónde conseguirlo.»
(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).
