Quinto Paso Terapia (CoDA)

QUINTO PASO.
“ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO LA NATURALEZA EXACTA DE NUESTRAS FALTAS”.

Fue en el quinto paso donde se nos dio la oportunidad de transformar la culpa y vergüenza con humildad.
En el primer paso admitimos nuestra impotencia; en el segundo paso llegamos al convencimiento de que nuestra voluntad estaba fuera de control , con el tercer paso pusimos nuestra voluntad al cuidado de Dios, el cuarto paso nos guió para anotar nuestros dilemas. El quinto paso nos da la oportunidad de hacer un acto de FE, ahora expondremos nuestros más profundos secretos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano .

ADMITIMOS ANTE DIOS, ANTE NOSOTROS MISMOS Y ANTE OTRO SER HUMANO:

La mayor parte de nosotros hemos pasado la vida atemorizados y a menudo defendiéndonos ante la idea de exponernos. “Si realmente supieras quien soy, no me querrías”, esto puede ser nuestro caso colectivo de vergüenza ahora en este paso, se nos pide que dejemos nuestros escudos protectores .

Muchos de nosotros nos resistíamos y esta resistencia se manifiesta de diferentes formas, pasivamente: “Algún día lo haré”, RABIA: “mi vida es asunto mío y de nadie más”, TEMOR: “Esta organización es definitivamente un culto”, o algunos creíamos que habíamos trabajado demasiado y estábamos cansados “¿Qué no fue suficiente con el inventario que hice”?

Por la sugerencia de amigos de CoDA que ya habían dado este paso, decidimos tomar el riesgo de abrirnos de la manera más segura, con nuestro Poder Superior. Admitiendo en primera instancia ante Dios, nos hace ver que el primer
elemento de nuestra recuperación es espiritual. Sin darnos cuenta la mayoría de nosotros hemos vivido con una resaca de tensión constante que amarga nuestra energía y alegría. En la medida en que nos rebelamos, aquello que venimos escondiendo desde hace tanto tiempo, comenzamos a experimentar los sentimientos que por mucho tiempo contuvimos. Fue
incómodo pero no incontrolable, algunos de nosotros nos sorprendimos de la vergüenza que sentíamos con solo admitir ante nosotros mismos nuestras faltas. Alentados por otros miembros de CoDA sobrepasamos esta sección del quinto paso y eventualmente, la presión del peso de lo que llevamos encerrado dentro, comenzó a aligerarse. Esta auto admisión se convirtió en el vehículo de la auto aceptación .

La mayoría de nosotros elegimos compartir nuestro cuarto paso con un compañero de CoDA, confiable y comprensivo, alguien que lleve en el programa el tiempo suficiente para haber practicado sino todos, la mayoría de los doce pasos. También fue impactante sacar este inventario con alguien que, en nuestra opinión estuviese viviendo el programa. Otros escogieron alguien que los escuchara, un terapeuta, un consejero, un clérigo, en tanto tuvieran conocimiento de los programas de doce pasos y el propósito del quinto paso. También es recomendable no escoger un familiar, compañero de trabajo o el foco de nuestra obsesión. Pedimos el tiempo suficiente a la persona que nos ha de escuchar y escogimos el lugar que sintiéramos más seguro.

Antes de este paso, pedimos a nuestro Poder Superior que nos guiara, y le expresamos nuestro deseo de ser honestos y abiertos. Después de haber dado este paso compartimos los sentimientos que nos provocó el haberlo dado, sobre todo en las áreas más incómodas. La mayoría sentimos un gran alivio. Otros preguntábamos cuando se quitarían mágicamente
todos nuestros dolores. Otros de nosotros no sentimos nada y estuvimos desilusionados.

Ansiosos de cambio, muchos de nosotros tuvimos que ser advertidos del propósito de este paso que es únicamente admitir nuestros defectos de carácter, las acciones a tomar vendrán después. Se nos recordó que esto era un proceso. Funcionó sin importar como nos sintiéramos. El poder de la honestidad nos va sanando por sí solo.

En este momento me daré el reconocimiento por hacer los que me cuesta más trabajo. Descansaré sabiendo que mi Poder Superior está presente y me está aceptando como soy. Se que he adelantado en mi propósito de recuperación abriendo mi ser y mi corazón a mi compañero ser humano.

Actividad sugerida:

1.- Despues de orar pidiendo la ayuda de Dios, busque una persona para compartir su codependencia, el testimonio del Paso Uno. Si siente confianza y esta convencido de que la persona puede guardar su confianza proceda con el Paso Cinco.

2.- Arregle una cita de por lo menos una hora, y con toda libertad, comparta la naturaleza concreta de toda la lista de sus fallas y pecados. Si es necesario arregle otra cita para terminar; no deje de hacerlo.

3.- Lectura bíblica sugerida: Lucas 15,11-24 (El Hijo Prodigo).

11 »Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—. 12 El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. 13 Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. 14 »Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. 15 Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. 17 Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! 18 Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros.” 20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. »Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.”[a] 22 Pero el padre ordenó a sus *siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. 24 Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Cuarto Paso Terapia (CoDA)

CUARTO PASO.“SIN NINGÚN TEMOR HICIMOS UN MINUCIOSO INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS”.

Habiendo seguido el sendero espiritual que se nos sugiere en los tres primeros pasos, nos paramos en la antesala del descubrimiento de nosotros mismos. El enunciado del cuarto paso: “Sin ningún temor hicimos un inventario moral de nosotros mismos” nos ofrece la herramienta perfecta para empezar. El lenguaje no utiliza criticismo avergonzante, simplemente dice “vamos echando un vistazo a nuestra vida, como hemos sido hasta ahora”. La mayoría de nosotros hemos gastado la mejor parte de nuestras vidas preocupándonos por los otros. Escudriñábamos, criticábamos y analizábamos a otros y a nosotros mismos, algunas veces obsesivamente, pero esto no era el inventario moral de nadie. Era autosuficiencia y autoabuso.

En los tres primeros pasos de CoDA, comenzamos a participar en una sociedad con el Poder Superior de nuestra propia elección, y fue esta sociedad la que se convirtió en nuestra garantía para el éxito. Ponernos sólidamente en manos de Dios, significará el fin de la autosuficiencia y el autoabuso. No había nada que temer de esta investigación, nos habíamos rendido ante un Poder Superior a nosotros mismos, superior a cualquier insuficiencia o defecto, hasta nuestra vergüenza o miedo. A menos que decidiéramos hacer a un lado la decisión que tomamos en el tercer paso, nosotros ya no estábamos a cargo.

SIN TEMOR Y MINUCIOSO. Existen tantas definiciones de estas palabras como formas de representar alivio en su significado.
MINUCIOSO. Significa buscar cuidadosamente con el fin de encontrar algo perdido u oculto, llegar a conocer, aprender y buscar, llevar a cabo una profunda y perfecta investigación.
Y SIN TEMOR. Significa valiente, con agallas y sin desistir. Si buscar minuciosamente significa buscar algo sórdido y oculto. Estábamos a punto de iniciar una gran aventura, el descubrimiento de nuestro verdadero ser. Pero las palabras “s in ningún temor” son otro cuento, muchos de nosotros seguíamos creyendo que era imposible acercarnos a este proceso sin miedo. Nos conformamos al escuchar a otros que se habían sentido como nosotros, nos dimos cuenta de que estábamos solos, que estábamos en este barco con Dios, que amorosamente nos guiaría a lo largo del camino.
INVENTARIO MORAL DE NOSOTROS MISMOS. La primera parte de este paso definió la actitud que adoptamos mientras lo trabajamos (minucioso y sin temor alguno). La segunda parte nos da el enfoque y la dirección. Este inventario será únicamente de nosotros mismos y hablará de nuestro comportamiento personal en todas las experiencias de nuestra vida que podamos recordar. La palabra moral tiene varios sinónimos, entre ellos las palabras honesto, justo, abierto y de frente; el mensaje del cuarto paso estaba claro, este inventario de nosotros mismos debía ser honesto y de frente, no crítico o abusivo.
Si esto debía ser un inventario profundo, necesitábamos listar nuestros fondos y responsabilidades, esto quiere decir que tendríamos una gráfica balanceada de nosotros mismos. Para algunos fue más difícil descubrir cualidades que enfrentar defectos; para otros reconocer cualidades positivas hacia la tarea menos dolorosa. Cualquiera fue fueran nuestros sentimientos al respecto, se nos motivó a hacerlos ambos, como si cada uno fuese un aspecto importante de un inventario profundo. La mayoría de nosotros nos dimos cuenta de que hacer el inventario escrito era la única manera de librarse de la obsesión del pasado, también nos ayudó a organizar nuestros pensamientos. Aprendimos de nuestro padrino o madrina y otros amigos de CoDA que existían varias formas de acercarse. Algunos habían listado miedos, resentimientos y acciones tomadas ante personas y situaciones específicas. Otros escribieron la historia de sus vidas. Pero lo más importante es tener cuidado en que no importando lo que hubiese sucedido en el pasado, el propósito del cuarto paso es que cada uno de nosotros se diera cuenta de nuestra propia participación en los sucesos de nuestras vidas. Fue solamente con esta información que fuimos capaces de emprender una limpieza profunda, deshacernos de los desperdicios del pasado y convertirnos en seres humanos enteros.

En este momento tengo el deseo de verme a mí mismo como realmente soy, un ser espiritual creciendo, desarrollándose apoyándose en las manos de un Dios amoroso. Puedo separar quien soy de lo que he hecho, con el conocimiento que el verdadero YO está emergiendo amorosamente, alegremente y entero.

ACTIVIDAD SUGERIDA:

1.- A solas o en grupo comenzar sus listas. Luego en oración y a solas, añadir detalles.

2.- Lectura bíblica sugerida: Juan 8,1-11 (La Mujer Adultera)

Mas Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

Reflexión
«Te pido, Señor, que no me midas con la vara de tu justicia sino que sea medido con la de tu misericordia infinita».
¡Qué distintos son los pensamientos de Dios y los de nosotros, los hombres! El pasaje evangélico que nos presenta a Jesús, a la mujer adúltera y a los fariseos nos ayuda a contemplar el rostro amoroso y misericordioso de Cristo. A los escribas y fariseos, que eran considerados los grandes sabios, maestros y doctores de la ley, no les gusta ver que la gente siga y escuche a otro Maestro. Jesús va cumpliendo su obra de predicación y la gente lo escucha, porque saben que enseña con autoridad y, sobre todo, con su ejemplo. Los escribas y fariseos, con el corazón lleno de hipocresía, presentan a Jesús la mujer adúltera. Se acercan al Maestro, no porque busquen realmente saber cómo piensa o cuál es su doctrina sino para tentarlo.
¿Aplicará la ley? ¿Será justo? ¿Será compasivo? Para cualquier respuesta, humanamente esperada, tenían motivos para acusarle. Pero olvidaban que la Persona que estaba enfrente de ellos no sólo era verdadero Hombre sino verdadero Dios.
Todos nosotros somos conscientes de nuestra debilidad y de la facilidad con la que caemos en le pecado sin la gracia de Dios. Cristo nos hace ver que sólo Él puede juzgar los corazones de los hombres. Por ello, los que querían apedrear a la adúltera se van retirando, uno a uno, con la certeza de que todos mereceríamos el mismo castigo si Dios fuera únicamente justicia. La respuesta que da a los fariseos nos enseña que Dios aborrece el pecado pero ama hasta el extremo al pecador. Así es como Dios se revela infinitamente justo y misericordioso.

Al final del evangelio vemos que Cristo perdona los pecados de esta mujer y a la vez le exhorta a una conversión de vida. Para esto ha venido el Hijo de Dios al mundo, para redimirnos de nuestros pecados con su pasión y muerte.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Tercer Paso Terapia (CoDA)

TERCER PASO: “DECIDIMOS PONER NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS AL CUIDADO DE DIOS TAL COMO LO CONCEBIMOS”.

Tal final de nuestra ingenuidad, muchos de nosotros estuvimos dispuestos a confiar en un Poder Superior.
¿Y POR QUÉ NO? Nada de lo que habíamos hecho funcionaba, o por lo menos, no por mucho tiempo . Otros entre nosotros estaban temeros de confiar en este poder ¿y si nos daba lo que creíamos que merecíamos? ¿Y qué tal si no nos lo daba?. Después de hacer un examen a fondo nos enfrentamos a nuestra deteriorada autoestima, y acaso estábamos proyectando nuestras propias ideas de nosotros mismos a nuestro Poder Superior, el cual temíamos ¿estaba esperando para castigarnos por ser tan defectuosos? ¿O vivíamos con la noción omnipotente de que éramos los únicos que sabíamos que era lo mejor para nosotros mismos y para los demás?. Fue entonces cuando recordamos que en el segundo paso definimos a nuestro Poder Superior como un Poder Superior a nosotros mismos.
Trabajando el tercer paso descubrimos que este Poder era Superior a nuestra errónea idea de quien éramos. Superior a nuestra idea distorsionada de Dios y Superior a cualquier cosa que nuestro pensamiento humano pudiera crear. Podíamos pedirle a este Dios el entendimiento para liberarnos del cautiverio, de nuestras viejas ideas. Un día a la vez; y si los viejos pensamientos persistieran; podríamos seguir tomando la acción que se nos pide en este paso , confiando que con el tiempo, la sanacion llegará.

DECIDIMOS. Echamos a andar este paso viniendo a nuestra primera reunion de CoDA. En lo sucesivo y asistiendo a más reuniones, escuchamos, compartimos y comenzamos a sentir alivio. Cada vez que nos identificábamos con el historial de un compañero de CoDA o de una parte de la literatura de CoDA, incrementábamos nuestra confianza en los tres primeros pasos y en nuestra recuperación. Sin darnos cuenta nos habíamos rendido ante la sabiduría del programa, dejándonos de esta manera guiar por el. Aquí es cuando empezamos a ver nuestro progreso. Habíamos admitido que éramos impotentes ante los comportamientos compulsivos que habíamos practicado por tanto tiempo. Empezábamos a creer que un Poder Superior, podría liberarnos de ellos. El paso siguiente era obvio. Si creíamos que éramos impotentes y que un Poder Superior podía transformarnos, ¿por qué no aceptarlo? ¿Por qué no darle a Dios una oportunidad donde nosotros habíamos fallado? Además, ¿qué más teníamos que perder que no fuera nuestra miseria?

NUESTRA VOLUNTAD Y NUESTRAS VIDAS. Habiendo experimentado alivio de nuestra obsesión por los demás, algunos quedamos complacidos. Pensamos que al haber dado el tercer paso una vez, habíamos hecho nuestro trabajo. Descubrimos rápidamente la naturaleza errónea de este pensamiento. Nuestras viejas ideas nos llaman para volver a la autosuficiencia, una vez más jugamos a ser Dios en nuestras vidas y en las de los demás. Algunas de las viejas dudas retan a nuestros nuevos pensamientos. Empezamos a pensar que si bien este programa funciona para otros, nosotros somos diferentes. Perdiendo la esperanza empezamos a dudar de nuestra habilidad para cambiar. Fue esta experiencia la que nos llevó al convencimiento de que este programa de recuperación no era una VARITA MÁGICA un pasatiempo para una agradable tarde. Representaba nuestra oportunidad de vivir como todo ser humano, y si lo deseábamos necesitaríamos de toda nuestra buena voluntad para alcanzarlo, así significará pedir ayuda a Dios más de una vez. En este momento puedo escoger mi propio Poder Superior. Puedo hacer a un lado mis viejas creencias acerca de quien soy y ser quien soy , UN HIJO DE DIOS. Puedo recordarme a mí mismo que una fe en mi Poder Superior, es una fe en mi mismo y que mi recuperación depende de ser honesto con mi Poder Superior y conmigo mismo.

Actividad sugerida:

1.- Tomar un largo tiempo para relacionarse con Dios o el Poder Superior (Puede ser el mismo tiempo en que intenta empezar el Paso Dos).

2.- Es importante durante este tiempo estar a solas y en silencio. Si desea hablar con alguien acerca de su entendimiento con Dios o el Poder Superior, hágalo después en la siguiente reunión.

3.- Anotar en su cuaderno (Diario Personal) lo que desea. Seria bueno escribir, con audacia, por lo menos una linea: Me abandono a ti, mi Dios.

4.- Lectura bíblica sugerida: Salmo 23 (El Señor es mi Pastor).

El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y el Libro Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Recuperación: ¿Aprender de nuevo a vivir y a amar?

Aprender de nuevo a vivir y a amar significa encontrar un equilibrio: aprender a amar y, al mismo tiempo, vivir nuestra propia vida; aprender a amar sin fundirnos completamente en el plano emocional con el objeto de nuestro afecto; y aprender a amar a los demás sin por ello dejarnos de amar a nosotros mismos.
Necesitamos aprender a vivir, a amar y a divertirnos de manera que cada actividad no interfiera de una manera poco razonable con ninguna de las otras.
Gran parte de la recuperación consiste en encontrar y en mantener un equilibrio entre todos los aspectos de nuestra vida. Necesitamos vigilar la balanza para que esta no se cargue demasiado hacia ninguno de los dos lados a medida que evaluamos nuestras responsabilidades para con nosotros mismos y hacia los demás. Necesitamos equilibrar nuestras necesidades emocionales con nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales. Necesitarnos equilibrar el dar y el recibir; necesitamos encontrar la línea divisoria entre lo que es desentendernos de algo y cumplir con nuestra parte. Necesitamos encontrar un equilibrio entre lo que es resolver problemas y lo que es aprender a vivir con problemas no resueltos. Mucha de nuestra aflicción viene de haber tenido que vivir con la pena de problemas sin resolver, y de que las cosas no sucedieran de la manera que nosotros esperábamos y anticipábamos. Necesitamos encontrar un equilibrio entre dejar ir nuestras expectativas y el recordar que somos personas importantes y valiosas que merecen llevar vidas decentes.

Para comenzar:

A menudo me preguntan: ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo se comienza? ¿Cómo hago para encontrare el equilibrio?
He hablado acerca de muchas ideas y propuesto muchas sugerencias, y algunos de nosotros podemos sentirnos abrumados.
Para algunos, alcanzar un equilibrio puede parecer imposible. Podemos sentirnos como si estuviéramos tirados en el suelo de una celda oscura, de la que no podemos salir arrastrándonos. Sí podemos. Alcohólicos Anónimos y Al-Anón nos ofrecen una sencilla fórmula de tres partes para hacerlo. Se le llama “HOW”: Honestidad, Franqueza y Disposición para probar.
Antes escribí que el cambio comienza cuando nos percatamos de algo y lo aceptamos. El tercer paso en el cambio de la conducta humana es la acción asertiva. Para nosotros eso significa hacer las cosas de manera diferente. Seamos honestos, guardemos nuestra mente abierta y mantengámonos dispuestos a tratar de hacer las cosas de modo distinto, y entonces cambiaremos.

Escoge una conducta para trabajar sobre de ella y cuando lo hagas de manera cómoda sigue con otra.
He escuchado que necesitamos repetir una acción veintiún veces para convertirla en un hábito. Esa es una
regla básica que debemos tener presente. Descubramos por dónde queremos comenzar y empecemos por ahí. Empecemos donde nos encontramos. Si no podemos decidir por dónde empezar, empecemos a acudir a la reuniones de Al-Anón, o a algún otro grupo que sea adecuado. Si estamos en el sótano, salgamos de él aunque sea a rastras. Aprenderemos luego a caminar; conseguiremos el equilibrio.

Ir hacia adelante:

Una vez que hemos empezado, ir hacia adelante se volverá un proceso natural, si nos seguimos moviendo. A veces, daremos algunos pasos para atrás, Eso también está bien. A veces es necesario. A veces es parte de ir hacia delante.
Algunos podemos estar enfrentando decisiones difíciles, decisiones acerca de terminar con relaciones que son desdichadas y destructivas. De acuerdo con Earnie Larsen, si la relación está muerta, entiérrala.
Podemos tomarnos nuestro tiempo, trabajar sobre nosotros mismos, y seremos capaces de tomar la decisión correcta cuando sea tiempo de hacerlo.
Algunos podremos estar tratando de componer relaciones que están dañadas pero que siguen vivas. Seamos pacientes. El amor y la confianza son entidades vivas y frágiles. No se regeneran automáticamente porque así se los ordenemos si han sufrido resquebrajaduras. El amor y la confianza no reaparecerán automáticamente si la otra persona se pone sobria o si soluciona cualquier problema que haya tenido. Se debe permitir que el amor y la confianza sanen a su propio tiempo. A veces se curan; otras veces no.
Algunos podemos estar sin una persona especial a quien amar. Eso puede ser difícil, pero no es una situación imposible. Podremos querer y necesitar alguien a quien amar, pero creo que es de gran ayuda amarnos lo suficiente a nosotros mismos. Está bien tener una relación, pero también está bien no tener una relación. Busquemos amigos a quienes amar y que nos amen, y que piensen que nosotros somos valiosos. Amémonos a nosotros mismos y sepamos que somos valiosos. Usemos nuestros ratos de soledad como inspiración. Soltémonos.
Aprendamos las lecciones que debemos de estar aprendiendo. Crezcamos. Desarrollémonos. Trabajemos sobre nosotros mismos, de modo que cuando aparezca el amor, sea para mejorar una vida que ya es de por sí plena e interesante. El amor no debe ser la preocupación de nuestra vida entera ni un escape a una vida que es infeliz.
Luchemos por lograr nuestras metas. Divirtámonos. Confiemos en Dios y en su medida del tiempo. A Él le importamos y Él sabe acerca de todas nuestras necesidades y deseos.
Sea cual sea nuestra situación, podemos ir despacio. Nuestros corazones pueden conducirnos a donde nuestras cabezas nos dicen que no debemos ir. Nuestras cabezas pueden insistir en que vayamos a donde nuestros corazones no quieren seguirlas. En ocasiones la atracción que sentimos por las ranas puede llevarnos a donde ni nuestros corazones ni nuestras cabezas quieren ir. Eso está bien. No hay reglas acerca de a quién debemos amar y a quién no y con quién nos debemos relacionar y con quién no. Podemos amar a quien nosotros queramos, y cuando queramos. Pero hay que desacelerarnos y tomarnos el tiempo para hacerlo de una manera que no nos lastime.
Pongamos atención a lo que está sucediendo. Amemos desde nuestra fortaleza, no desde nuestra debilidad, y pidamos a los demás que hagan lo mismo. Tomemos decisiones acertadas a diario acerca de lo que debemos hacer para cuidar de nosotros mismos. Entre nuestro poder superior y nosotros, seremos capaces de averiguar lo que debemos hacer. Espero que encontremos gente a la que disfrutemos amar; gente que disfrute amándonos y nos rete a crecer. Espero que encontremos un trabajo que disfrutemos y que nos rete a crecer.
Una palabra de advertencia: de vez en cuando, podemos perder nuestro equilibrio. Podemos empezar a correr, a brincar, a saltar y de repente encontrarnos de narices en el piso. Todos esos viejos sentimientos locos se nos vienen de un jalón. No nos asustemos. Esto es normal. Las características codependientes, las maneras de pensar y los sentimientos se convierten en hábitos. Esos sentimientos y pensamientos habituales pueden salir de vez en cuando a la superficie. Los cambios (incluso los cambios benéficos), ciertas circunstancias que nos recuerden la locura del alcohol y el estrés pueden provocar codependencia. A veces nos alocamos otra vez sin motivo alguno. Pero esto pasará. No nos avergoncemos y no nos escondamos.
Podemos levantarnos de nuevo. Lo superaremos. Hablemos con amigos de confianza; seamos pacientes y gentiles con nosotros mismos. Sólo sigamos haciendo las cosas que sabemos que necesitamos hacer. Todo mejorará. No dejemos de cuidar de nosotros, no importa lo que suceda.
Conseguir nuestro equilibrio y mantenerlo una vez que lo hemos encontrado esla sustancia de la recuperación. Si eso suena a un gran paquete no nos preocupemos. Podemos hacerlo. Podemos aprender a vivir de nuevo. Podemos aprender a amar de nuevo. Incluso podemos aprender a divertirnos al mismo tiempo.

(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

Recuperación… ¿Como funciona los Doce Pasos?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Explica como funciona el programa en doce pasos en el proceso de recuperación?

Respuesta: Los programas en doce pasos incluyen todos los elementos necesarios para recuperarse de la codependencia. El programa es esencialmente un programa espiritual por medio del cual nos volvemos conscientes del modo en que nuestro esfuerzo por solucionar nuestros problemas de una forma desadaptativa ha generado a su vez nuevos problemas. Aprendemos a confiar en Dios, tal y como nosotros lo entendamos, y en nuestro grupo de doce pasos, como nunca, fuimos capaces de hacerlo con nuestros propios padres. El valor terapéutico del programa, en si mismo es enorme. Si se lleva conjuntamente con una psicoterapia individual, el valor se incrementa.

La gente se recupera básicamente de tres formas con los programas de doce pasos:

1. Mediante la educación y la información compartidas.
2. Mediante el reconocimiento personal y la expresión personal de sentimientos.
3. Mediante la transformación espiritual.

Por el hecho de acudir a nuestra primera reunión, ya estamos empezando a:

1. Dejar de negar, dejar de culpar a los demás y asumir la responsabilidad de nuestra propia conducta.
2. Satisfacer la necesidad de un testigo humano para nuestra verdad y nuestro dolor.
3. Nuestra historia se vuelve real a medida que la contamos.
4. A medida que nuestra historia se vuelve real, comenzamos a enfrentarnos a nuestro pasado.
5. A otras personas les puede impresionar o pueden tener alguna reacción hacia nuestra historia de codependencia, de manera que podemos conectar nuestra propia experiencia con la de otras personas. Revelamos nuestros secretos.
6. Normalizamos nuestra propia experiencia escuchando las historias de otras personas.
7. Cuando la gente nos escucha, concediéndonos importancia al margen de lo que digamos, ello nos da crédito y confianza, a nosotros mismos y a nuestra historia. Esta vez nadie nos dice que nos sentemos y que nos callemos, que los adultos son mas importantes que los niños y que ahora no tienen tiempo para nosotros. Hay tiempo.
8. Somos aceptados exactamente tal como nos presentamos a nosotros mismos y exactamente por lo que somos en ese momento.
9. Cuando aceptamos y empezamos a «basarnos en» los pasos propiamente dichos, estos nos proporcionan una guía extraordinariamente firme para trabajar sobre nosotros mismos, para la autoaceptacion y para la autoconfianza.
10.A medida que reflexionamos sobre esta nueva serie de principios y de directrices, puede que sea la primera vez en toda nuestra vida que podamos elegir como hemos de vivir.
11.Otra costumbre saludable es la tradición de rotar al líder de las reuniones. No existe ninguna autoridad, solo iguales. Cada vez que hablamos delante de los demás, nos oímos a nosotros mismos. Reaccionamos emocionalmente al material y recibimos apoyo de las reacciones de otras personas del grupo.
12.Estamos siendo escuchados, ademas de tomados en consideración. Nos estamos defendiendo a nosotros mismos en nuestra propia situación vital.

Todas las reuniones empiezan y acaban siempre de la misma forma y el formato es siempre el mismo. Esto suministra un contacto predecible a los miembros del grupo. El programa ofrece un lenguaje común para todos, a diferencia del sistema familiar conflictivo. Al compartir un mismo lenguaje, las personas se vinculan unas con otras. Hay siempre una contribución, espontanea por parte de los miembros, al margen de la presencia o no de algún observador externo. Esto proporciona validación y confirmación a los miembros del grupo. Podemos contrastar la realidad externa con otras personas dentro de un contexto amable, pero realista.

Uno de los principios fundamentales del programa es que yo, personalmente, soy responsable de mis propios actos. Las posibles causas de mi enfermedad no importan en la realidad de hoy día. Al margen de todo ello, la gente se siente segura en estas reuniones, debido a las normas de confidencialidad y de anonimato.

Finalmente, al ceder poder externo a Dios y a nuestro grupo ganamos poder interno para efectuar cambios en nuestras propia vidas. Esta continua siendo una de las paradojas del programa.

Recuperación… ¿Programa en Doce Pasos?.

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Que es un programa en doce pasos?

Respuesta: Los programas en doce pasos son esencialmente de naturaleza espiritual. Desde que Alcohólicos Anónimos (Al Anom) empezaron hace unos cincuenta años, se han formado otros muchos grupos. A medida que mas y mas gente se fue dando cuenta de que existe en nuestra sociedad, de hecho, todo un proceso adictivo en funcionamiento, empezaron a buscar ayuda mediante una formula que ya había demostrado ser viable. Existen literalmente cientos de programas basados en los «doce pasos» de Alcohólicos Anónimos. La recuperación puede centrarse en un punto o en otro, según el tipo de compulsiones o adicciones implicadas. ¡Pero todos funcionan!
Una forma de empezar consiste en asumir el compromiso de asistir al menos a unas seis reuniones de Adultos Hijos de Familias Conflictivas o Adultos Hijos de Alcohólicos. Codependientes Anónimos también puede servir. Prueba distintos programas hasta encontrar uno en que te sientas cómodo.
En el supuesto de que no seas un drogadicto ni un adicto a la comida y de que, aunque no sepas que es lo que te pasa, estas seguro de que necesitas algo mas de lo que tu vida te ha dado hasta ahora, simplemente ve allí y escucha.
Los doce pasos incluyen todos los principios básicos inherentes a un estilo de vida sano y viable. El principal elemento curativo dentro de estos grupos es el conocimiento y la aceptación internos de que por ti solo eres incapaz de recuperarte totalmente. La ayuda que necesitas procede de Dios, tal como tu lo entiendas. Es emocional psicológica y espiritualmente sano aprender a depender de un poder mas grande que el nuestro para que nos ayude a curarnos.
También es saludable y curativo que seas capaz, una vez avanzado el programa, de devolver al grupo lo que este te ha dado. Esta función esta incluida en el programa a través de las tutorias. Un buen grupo de doce pasos en el que encajes puede ser una estupenda nueva familia de elección. Pero un grupo de doca pasos no es un tratamiento en si mismo, no es un curso de psicoterapia, es un grupo de autoayuda diseñado para ayudarte a ayudarte a ti mismo.

Piensa en…
¿Con que grupo de doce pasos empezaras?
¿Por que?

Recuperación… ¿Como lo logro?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: Hablas de Codependencia y Recuperación.¿Como puedo recuperarme?¿Cuales son los pasos?.

Respuesta: Hay distinta formas de recuperarse. Un primer paso seria incorporarse a un programa en doce pasos. Dado que la Codependencia es un sistema basado en mentiras y tapaderas, un paso importante consiste en dejar de negar y decir la verdad. ¡Alivia tanto decir la verdad!

Nuestro sistema de negacion es muy fuerte y muy resistente. Nos ha protegido muy bien, durante años, del dolor asociado al descubrimiento. «Por el descubrimiento hacia la recuperación», es un frase que oirás varias veces. Recuperación significa «descubrir tu propia alma, original, incontaminada, la cual te pertenece por derecho, por tu derecho a nacer». La persona que tu eras antes de establecerse la Codependencia esta esperando. Puedes devolver tu alma al lugar que le es propio dentro de ti.

Recuerda lo que a veces se dice: » Lo que no nos destruye, nos hace mas fuertes». Utiliza esa fortaleza como base.

Piensa en… Di la verdad sobre tu codependencia

Segundo Paso Terapia (CoDA)

SEGUNDO PASO. “LLEGAMOS AL CONVENCIMIENTO DE QUE SOLO UN PODER SUPERIOR A NOSOTROS MISMOS PODRÍA DEVOLVERNOS AL SANO JUICIO”.

Como CoDependientes activos ignorábamos nuestra conexión con un poder superior, en lugar de eso, nos conectábamos inapropiadamente con OTROS; perdimos dos importantes conexiones en nuestra vida: con nosotros mismos y con un poder superior a nosotros mismos; nos enfrentábamos a una bancarrota espiritual y a la ausencia de cualquier esperanza de cambio.

En el primer paso aprendimos que nuestros recursos solos no son suficientes para la recuperación. Se nos ofreció una alternativa, la que habíamos estado inconscientemente buscando, una relación con un Poder Superior y la seguridad de que no estamos solos. A pesar de que el llegar a creer pudo haber sido gradual, en un principio lo único que debimos conseguir fue la voluntad de venir a las reuniones de CoDA y mantener la mente abierta .

El segundo paso nos dice que existe una esperanza; poco a poco, un día a la vez. Llegamos al convencimiento de que podemos contar con la promesa de un amoroso Poder Superior SE NOS OFRECE UN NUEVO SENDERO DE VIDA, uno en el que no necesitamos estar solos. LLEGAMOS AL CONVENCIMIENTO. En un principio llegamos a creer asistiendo a juntas y escuchando. Oimos a otros como describen su relación con un Poder Superior; notamos que aquellos que mantienen una conexión regular con ese Poder Superior, experimentan lo que nosotros buscamos RECUPERACIÓN.

Decidimos que un día a la vez podíamos actuar COMO SI tuviéramos un Poder Superior independientemente de si actualmente, creemos o no, en ese Poder; ya que somos miembros de un programa de doce pasos nos ha llevado a cada uno de nosotros a descubrir la forma de ese Poder, para algunos ese Poder era AMOR INCONDICIONAL, para otros INTELIGENCIA DIVINA, nuestro PODER SUPERIOR pude ser la naturaleza, una imagen del océano, río o árbol, algunos de nosotros escogen el grupo de CoDependientes Anónimos, para otros este poder puede ser el pensamiento del espacio ilimitado, o simplemente las palabras PODER SUPERIOR.

Lo importante es que en el principio de nuestra estancia en CoDA, tengamos la voluntad de agasajar la posibilidad de que existe ALGO que puede hacer por nosotros lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos. Estuvimos en libertad de usar cualquiera de estas ideas, pudimos tomar la idea de otro (por un tiempo), para ver como funcionaba con nosotros; lo que descubrimos fue la importancia de nuestra voluntad para formar esta relación.

DEVOLVERNOS EL SANO JUICIO. Para algunos de nosotros las palabras “devolvernos el sano juicio” estimulaban nuestra resistencia , lo veíamos como un insulto, pensábamos “podré tener algunos problemas, pero no estoy LOCO” con la ayuda de los demás en el programa comenzamos a ver más claramente nuestro comportamiento, y descubrimos una gran verdad en el segundo paso: QUE EL SEGUIR ACTUANDO DE UNA MANERA AUTODESTRUCTIVA (no importando lo bien intencionado que creyéramos que éramos) era una locura; y que una vez que este comportamiento se volvió compulsivo, cualquier idea que abrigáramos de poder controlar nosotros solos, era igualmente una locura.

Así mismo, hubo algunos de nosotros que nos aferramos: ¿Qué no se nos enseñó que es nuestro deber ayudar a los demás?, ¿Somos guardianes de nuestros hermanos o no? Y ¿Qué tiene de malo querer complacer a los que amamos (nuestros padres, nuestra pareja, nuestros hijos o amigos)? ¿Qué la vida no se trata de eso?

Con la ayuda de amigos del programa examinamos esas viejas creencias y nos comenzamos a preguntar qué precio habíamos pagado por ello. Acaso nuestra inestabilidad y falta de equilibrio en nuestras relaciones ¿habían afectado en nuestra vida familiar, nuestra carrera y nuestro crecimiento espiritual? ¿Acaso habíamos relegado al final de nuestra lista el cumplimiento de nuestras necesidades y deseos y la felicidad?

Ser honestos con nosotros mismos fue en ocasiones doloroso, pero la recompensa fue grandiosa. Conforme llegamos al convencimiento y abrazamos la simple y profunda verdad, aparece este paso, la semilla de humildad que produjeron nuestra aceptación e impotencia en el primer paso se ve nutrida gracias a nuestra buena voluntad de tener un verdadero Poder Superior; experimentamos una sensación de libertad y esperanza.
En este punto emerge nuestra FE. En este momento puedo creer que nunca estoy solo, puedo experimentar la sensación de libertad que me ofrece tener un Poder Superior. Puedo recordarme que el creer es también una acción, y si deseo practicarlo un momento a la vez, desarrollaré mi FE .

ACTIVIDAD SUGERIDA:

1.- Conseguir un cuaderno que servira como «Diario Personal», donde anotara sus pensamientos y conclusiones. Trate de identificar; ¿ Que es, para Ud., el Poder Superior?.

2.- Quedarse solo por un largo tiempo, en silencio (hasta 3 horas, si es posible), para hacer contacto con ese Poder Superior y orar o meditar. ¿Donde esta ese Poder Superior, donde esta Dios para usted? El esta donde usted se encuentra. Pídale su ayuda. El esta con los brazos abiertos:

3.- Lectura bíblica sugerida: Salmo 121 (Dios no le faltara).

Levanto mis ojos a los montes;
¿de dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene del Señor,
que hizo los cielos y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
ni se dormirá el que te guarda.
He aquí, el que guarda a Israel
no se adormecerá ni dormirá.
El Señor es tu guardián,
el Señor es tu sombra a tu diestra.
El sol no te hará daño de día,
ni la luna de noche.
El Señor te guardará de todo mal;
él guardará tu vida.
El Señor guardará tu salida y tu entrada,
desde ahora y para siempre.

El Diario Personal .

Sencillamente, es una relación que se establece con su Poder Superior, mediante un papel, eso es importante porque profundiza el sentir interior. Si desea expresarle algo a Dios, o aclarar algo para si mismo, escriba sus reflexiones en el cuaderno. Cualquier manera es correcta: dibujos, quejas, oraciones, poesía. Nadie debe revisarlo. Es solo para usted. Despues de un tiempo ese cuaderno servirá para revisar, entender mejor y aprovechar lo que esta pasando en su vida.

(Tomado de Codependientes Anónimos (CoDA) y Co-dependencia ¿Es posible recuperarse? de M. Joan Gerards).

Beneficios del desapego

Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.

Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas.

Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos mismos. Cada quien atiende sus propios asuntos.

El desapego es una acción y un arte. Es un modo de vida. ¿Cómo nos desapegamos? ¿Cómo separamos nuestras emociones, nuestra mente, espíritu y cuerpo de la agonía del involucramiento? . ¡Lo mejor que podemos!. Y, probablemente, un poco torpemente al principio. Un antiguo dicho de AA y de Al-Anón sugiere una fórmula de tres partes llamada honestamente, abiertamente y con voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones.

“Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados.”

(Tomado del Libro Ya no seas codependiente de Melody Beattie).

No te dejes arrastrar por cualquier viento

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Es fácil hacerlo. (Lema del Programa de Doce Pasos).

Yo soy una reaccionaria. Ese pensamiento me hacía mella profundamente en la conciencia un día que estaba sentada en mi oficina. Había escuchado a la gente hablar sobre lo que es reaccionar, pero hasta ese momento no había entendido qué tanto había reaccionado yo. Había reaccionado a los sentimientos, conductas, problemas y pensamientos de otras personas. Había reaccionado a mis propios sentimientos, mis propios pensamientos, mis propios problemas. Mi punto fuerte parecía ser el de reaccionar a las crisis, pensaba que casi todo era una crisis. Reaccionaba en exceso. Dentro de mí se cocinaba un pánico oculto (que rayaba en la histeria) la mayor parte del tiempo. A veces reaccionaba escasamente. Si el problema que enfrentaba era significativo, a menudo usaba el arma de la negación. Reaccionaba a casi todo lo que entraba en mi conciencia y en mi medio ambiente. Mi vida entera había sido una reacción a las vidas, deseos, problemas, fracasos, éxitos y personalidades de otras personas. Hasta mi baja autoestima, en la cual hurgaba como en una bolsa de pestilente basura, había sido una reacción. Era como una marioneta con las cuerdas colgando, invitando y permitiendo que las jalara cualquier persona o cosa.

La mayoría de los codependientes son reaccionarios. Reaccionamos con ira, culpa, vergüenza, odio a nosotros mismos, preocupación, sentimientos heridos, gestos controladores, acciones solícitas, depresión, desesperación y furia. Reaccionamos con miedo y ansiedad. Algunos de nosotros reaccionamos tanto que nos resulta doloroso estar cerca de la gente, y torturante encontrarnos dentro de un grupo grande de personas. Es normal reaccionar y responder a nuestro medio ambiente. Reaccionar es parte de la vida. Es parte de interactuar, es parte de ser humano y de estar vivo. Pero nos permitimos irritamos tanto y distraernos tanto. Pequeñeces, cosas mayores —lo que sea— tienen el poder de descarrilarnos. Y nuestra respuesta después de que reaccionamos a menudo no es la que más nos conviene.
Podemos haber empezado a reaccionar y a responder urgente y compulsivamente con patrones que nos lastiman. El solo hecho de sentir urgencia y compulsión es suficiente para herirnos. Nos mantenemos en un estado de crisis, fluyendo la adrenalina y tensos los músculos, listos para reaccionar ante emergencias que generalmente no son tales.
Alguien hace algo, de modo que nosotros debemos hacer algo a la vez. Alguien se siente de determinada manera de modo que nosotros debemos sentirnos de otra determinada manera. BRINCAMOS DENTRO DEL PRIMER SENTIMIENTO QUE NOS ATRAVIESA Y LUEGO NOS EMPANTANAMOS EN ÉL. Pensamos en el primer pensamiento que cruza por nuestra cabeza y luego elucubramos sobre él. Decimos lo primero que nos viene a la lengua y a veces nos arrepentimos. Hacemos lo primero que nos viene a la mente, generalmente sin pensarlo. Ese es el problema: reaccionamos sin pensar, sin haber pensado honestamente lo que necesitamos hacer y cómo queremos manejar la situación.
Nuestras emociones y conductas controladas —disparadas— por cualquier persona o cosa en nuestro entorno. Indirectamente estamos permitiendo que los demás nos digan qué hacer. Eso significa que hemos perdido el control. Estamos siendo controlados.Cuando reaccionamos abdicamos a nuestro poder personal, dado por Dios, para pensar, sentir y actuar de acuerdo con nuestro mejor interés. Permitimos que otros determinen cuándo nos sentiremos felices; cuándo nos sentiremos en paz; cuándo nos sentiremos irritados; y qué es lo que diremos, haremos, pensaremos y sentiremos. Abdicamos a nuestro derecho de sentirnos en paz al capricho de nuestro medio. Somos como una pizca de papel a merced de la tormenta, dejándonos arrastrar por cualquier viento.

Reaccionar casi nunca funciona. Reaccionamos demasiado aprisa, con demasiada intensidad y urgencia. Rara vez podemos hacer lo más adecuado cuando nos encontramos en ese estado mental, Resulta irónico que no se nos requiera para hacer las cosas en este estado mental. Poco hay en nuestras vidas que no podamos hacer mejor si permanecemos apacibles. Pocas situaciones —no importa qué tanto parezcan demandarlo— pueden mejorarse si perdemos los estribos. Entonces, ¿por qué lo hacemos?

Reaccionamos porque estamos ansiosos y temerosos de lo que está sucediendo, de lo que podría suceder y de lo que ha sucedido. Muchos reaccionamos como si todo fuera una crisis porque hemos vivido tantas crisis durante tanto tiempo que la reacción a la crisis se ha convertido en un hábito.

Reaccionamos porque pensamos que no deberían estar sucediendo las cosas como suceden.
Reaccionamos porque no nos sentimos bien con nosotros mismos.
Reaccionamos porque la mayoría de la gente reacciona.
Reaccionamos porque pensamos que tenemos que reaccionar.

No tenemos que hacerlo.
No debemos tener tanto miedo de la gente. Son gente como nosotros.
No tenemos que abdicar a nuestra paz. No sirve de nada.
Disponemos de los mismos recursos y hechos cuando estamos en paz que de los que disponemos cuando estamos en un estado frenético y caótico. De hecho disponemos de más recursos porque nuestras mentes y emociones están libres de actuar a su mayor potencial.
No debemos abdicar a nuestro poder para pensar y sentir por cuenta de los demás. Tampoco eso se requiere de nosotros.
No tenemos que tomar las cosas tan a pecho (a nosotros mismos, a los eventos y a las otras personas). Sacamos las cosas fuera de toda proporción —nuestros sentimientos, pensamientos, acciones y errores—. Hacemos lo mismo con los sentimientos, pensamientos y acciones de otras personas. Nos decimos a nosotros mismos que las cosas son temibles, terribles, una tragedia y el fin del mundo. Muchas cosas pueden ser tristes, muy malas o desagradables, pero lo único que es el fin del mundo es el fin del mundo. Los sentimientos son importantes, pero son sólo sentimientos. Los pensamientos son importantes, pero son tan sólo pensamientos y todos pensamos en muchas cosas diferentes, y nuestros pensamientos están sujetos a cambio. Lo que hacemos y decimos es importante, lo que otros dicen y hacen es importante, pero el mundo no pende de ninguna frase o acción en particular. Y si es particularmente importante decir o hacer algo, no nos preocupemos: sucederá. Aligérate. Date a ti mismo y a los demás espacio para moverse, para hablar, para ser lo que somos: humanos. Dale oportunidad a la vida para que las cosas se den solas. Date a ti mismo oportunidad para disfrutarlo.
No debemos tomar la conducta de otras personas como el reflejo de nuestra autoestima.
No tenemos que sentirnos avergonzados si alguien a quien amamos se comporta en forma impropia. Cada persona es responsable de su propia conducta. Si otro se comporta de manera inadecuada, deja que él o ella se avergüencen de sí mismos. Si tú no has hecho nada que te haga avergonzarte, no te sientas avergonzado. Sé que esta es una tarea difícil, pero puedes lograrlo.
No tenemos que tomar el rechazo como reflejo de nuestra autoestima. Si alguien importante para ti (o aun alguien que no lo sea) te rechaza a ti o a lo que has elegido, tú sigues siendo real, sigues teniendo el mismo valor que si no hubieras sido rechazado. Asume cualquier sentimiento que pueda acompañar al rechazo; habla acerca de tus pensamientos no des en prenda tu autoestima sólo porque otro rechazó o desaprobó lo que tú eres o lo que has hecho. Aun si la persona más importante para ti te rechaza, tú sigues siendo real, y sigues estando bien. Si has hecho algo impropio o necesitas solucionar un problema o cambiar una conducta, sigue los pasos adecuados para ocuparte de ti mismo. Pero no te rechaces, y no le des tanto poder al rechazo de los demás. No es necesario.
No tenemos que tomar las cosas de manera tan personal. Tomarnos a pecho cosas que no valen la pena de tomarse tan a pecho. Por ejemplo, decirle a un alcohólico: “si me amaras no beberías», tiene tanto sentido como decirle a alguien que tiene pulmonía: ‘‘si me amaras no toserías». Las víctimas de la pulmonía toserán hasta que tengan tratamiento adecuado para su enfermedad. Los alcohólicos beberán hasta que consigan lo mismo.

Cuando la gente que tiene un trastorno compulsivo hace cualquier cosa que se sienta obligada a hacer, no quieren decir que no te aman, lo que están diciendo es que no se aman a sí mismas.
Tampoco tenemos que tomarnos de una manera personal las pequeñeces. Si alguien ha tenido un mal día o está enojado, no asumas por ello que tiene algo que ver contigo. Puede tener algo que ver contigo o no. Si así es, lo descubrirás. Generalmente las cosas tienen mucho menos que ver con nosotros de lo que pensarnos.
Una interrupción, el mal humor de otro, una lengua aguda, un mal día pensamientos negativos, problemas o el alcoholismo activo no tienen por qué manejar o arruinar nuestro día, ni siquiera una hora de nuestro día. Si la gente no quiere estar con nosotros o actuar de una manera saludable, esto no es reflejo de nuestra autoestima. Refleja, en cambio sus propias circunstancias actuales.

Al practicar el desapego podemos disminuir nuestras reacciones destructivas hacia el mundo que nos rodea. Sepárate de las cosas. Déjalas estar, y deja que la gente sea como es. ¿Quién eres tú para decir que la interrupción, el estado de ánimo, las palabras, el mal día, el pensamiento o el problema no son una parte importante y necesaria de la vida? ¿Quién eres tú para decir si este problema no será en último término benéfico para ti o para alguien más?¡No tenemos que reaccionar!. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la Codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes

“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos. Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.

No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…) Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.
A veces nuestras reacciones provocan que los demás reaccionen de cierto modo. (Pero no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí?) A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar años reaccionando ante cada incidente provocado por la bebida y la crisis resultante, ¡fallando completamente en reconocer que el verdadero problema es el alcoholismo!

Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan. Elimina las reacciones que te
lastiman.

Siguen algunas sugerencias para ayudarte a desapegarte de la gente y de tus reacciones negativas hacia ella. Estas son sólo sugerencias. No existe una fórmula específica para lograr el desapego. Necesitas encontrar tu propia manera, una que te funcione a ti.

– Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te ha hecho nudos. (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos. Probablemente cualquiera se sentiría así. La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al respecto.) Emplear las palabras “ella, o él o eso me hicieron sentir” a menudo indica que estamos reaccionando. Perder nuestra sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.

– Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.

– Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones. Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió. ¿Estabas alguien tratando de molestarte? (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo. Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.) ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento? ¿Qué tan serio es el problema o el asunto? ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal? ¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad? ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?

– Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.

Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva.
¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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